LA TRISTE HISTORIA DE WILLIAM COWPER Y UNA APOLOGÍA SIN SENTIDO

“Sí, escríbelo, que la familia de Judas te lo va a agradecer mucho”(1). Fue la irónica afirmación de un amigo del escritor de un libro cuyo propósito era demostrar que Judas Iscariote había sido calumniado. ¿Qué sentido tiene defender a un suicida? Es una defensa vana y sin sentido.

Ningún escritor cristiano en su sano juicio o cuerdo, osará salir en defensa de Judas Iscariote. La Biblia habla claramente que Judas era hijo de perdición. A Iscariote, ¿Se le podría aplicar la misma fórmula doctrinal que se les aplica a los “cristianos” que se suicidan hoy en día?

¿Cuántos Judas hay en las iglesias? Realmente no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que algunos concluyen su vida terrenal, aun dentro de las iglesias, de manera necia igual que Judas.

Realmente hay que ser un buen abogado, de los más finos y sofistas, para tratar de defender bíblicamente la inocencia de uno que afrentó, vilmente, a su Creador suicidándose.

¿Quién lo contrató para defender a un suicida?

No sabemos quién lo contrató y porqué asumió el caso en defensa de un suicida famoso. Le dedicó todo un libro que ha penetrado sutilmente en las comunidades cristianas y en los medios virtuales, contaminándolos. El autor es reconocido como hombre de Dios, filántropo y de buen testimonio. Es difícil, entonces, cuestionar sus escritos y argumentos a favor de un suicida y mucho más cuando el imputado fue un reconocido autor o compositor de Himnos célebres de la fe cristiana, como el clásico: “Hay un precioso manantial”.

El imputado es William Cowper y el abogado un pastor de fama mundial. Para los fines de este escenario jurídico le llamaremos “El Escritor”. El argumento de defensa: un libro; este libro escrito para sutilmente lograr la vindicación de su defendido.

William Cowper: su vida

Todos los biógrafos a los cuales hemos tenido acceso, hablan de Cowper como un hombre con un talento excepcional en el área de la literatura; convirtiéndose en un icono de la lengua inglesa. Una niñez con muchas dificultades y una personalidad timorata. Logró hacerse profesional del Derecho, pero no aguantó la presión del ambiente. La Providencia lo favoreció, en medio de crisis depresivas profundas, con la amistad de un pastor y poeta cristiano llamado John Newton:su arpa de David. El aspecto moral de su vida no es destacado, salvo que tuvo una larga relación sentimental con su prima y finalmente se le negó el matrimonio con ella. Esto lo sumergió en una extensa depresión. Todo suicida tiene su historia. Aun cuando compuso himnos cristianos bajo la influencia y motivación de su mentor John Newton, tales como: “Un precioso manantial” y “Dios se mueve de manera misteriosa”, su fama a nivel mundial, en el mundo secular, la obtuvo por sus poemas románticos y sus traducciones. Su espíritu depresivo lo llevó a atentar contra su vida varias veces hasta el punto de ser encerrado en un manicomio. Fue en ese lugar que le dio un giro evangélico a su vida. Solo Dios sabe la sinceridad de su conversión.

William Cowper: un faro

Nuestra gran preocupación al analizarla vida, llena de tristeza, de Cowper y su final miserable, radica en que esta es usada, de manera irracional, como ejemplo de fidelidad a Dios. Pero bien se puede decir, ese no es el Evangelio. El Evangelio de Jesucristo cambia radicalmente el corazón, de tal forma que el que lo ha experimentado puede decir con alegría: “Una cosa sé: que yo era ciego y ahora veo”(Juan 9:25LBLA); y como el endemoniado gadareno después de haber sido liberado: “Y vieron al que había estado endemoniado, sentado, vestido y en su cabal juicio, el mismo que había tenido la legión; y tuvieron miedo”(Marcos 5:15LBLA).

La vida de Cowper debe ser tenida como un faro. Un faro es un instrumento marítimo que alerta a los capitanes de embarcaciones. Les advierte por dónde no deben navegar.

Pensamos, que en muchos casos la intención es motivar a los creyentes a ayudar a los deprimidos: eso es noble, pero esa no es nuestra preocupación. Nuestra preocupación es por los que toman casos como el de Cowper para justificar suicidios en el pueblo de Dios y declarar sin pudor bíblico que estos están en el Cielo, trayendo confusión y consuelo infundado.

Nuestro punto de partida para llegar a conclusiones, no absolutas, de la genuinidad de la conversión de William Cowper, proviene del testimonio asumido por el propio abogado de Cowper en su libro. Estamos convencidos que la salvación es del Señor. Sin embargo, debemos hablar donde Dios habla y callar donde Él calla. Las evidencias de una nueva vida en Jesucristo están claramente presentadas en la Biblia.

En la parte siguiente nos centraremos en la vida de Cowper, después de su conversión, de acuerdo con el testimonio biográfico presentado por “El Escritor”.

El arduo trabajo de John Newton a favor de Cowper

En la biografía de Cowper,“El Escritor” habla de los trece años que el pastor Newton atendió con espíritu pastoral el alma de Cowper y cómo entraba en estados de desesperación espiritual de tal forma que se sentía completamente abandonado por Dios. Siendo Cowper ya profesante en Jesucristo, “El Escritor” dice que hubo intentos repetidos de suicidio sin lograr su objetivo.

Cómo murió Cowper, según “El Escritor”

El final de Cowper fue como su vida misma: muy complejo. Su final no fue feliz. Murió terriblemente desesperado. El calificativo dado a su muerte fue: “Miserablemente”.

Lo dicho por el Señor Jesucristo en Juan 8:21: “En vuestros pecados moriréis” ¿Se podría aplicar a Cowper?  ¿Fue una simple declaración o una sentencia divina? Algunos comentaristas entienden que fue una sentencia y específicamente que iban a morir en incredulidad, ya que es el único pecado que conduce a la condenación. El comentarista William Hendriksen interpreta, a la luz del contexto, que se refiere: “Al desespero en el momento de la muerte”. Añade: “En la muerte no experimentarán consuelo ni paz de ninguna clase; solo tenebrosa desesperación. Aquel que han rechazado no estará presente para ayudarlos en su necesidad”(2).La gran verdad es que esta sentencia solo se aplica a renegados o apóstatas de la fe.

Notas:

El Escritor es John Piper y el libro “Cuando no se disipan las tinieblas”

(Articulo tomado del libro “La nobleza de Dios:Vivir o morir” por Willy Bayonet)

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