¿Realmente quieres ser profeta?

¿Realmente quieres ser profeta?

Un profeta en su sentido original era un vidente. En su sentido ordinario es uno que habla de parte de Dios ya sea por medio de la exégesis bíblica aplicada o por una revelación extraordinaria particular dada por el Espíritu Santo. Ser profeta es un don y un llamado. La persecución es inherente al don: “Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros” (Mateo 5:12). “¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Ellos mataron a los que antes habían anunciado la venida del Justo, del cual ahora vosotros os hicisteis traidores y asesinos” (Hechos 7:52).

En la mayoría de los casos, la soledad es el estilo de vida del profeta. Su mensaje es inverosímil y usualmente no es escuchado “Les hablarás mis palabras, escuchen o dejen de escuchar, porque son rebeldes” (Ezequiel 2:7). Es una voz que clama en el desierto. El profeta es dotado con un poder especial de valentía para decir la verdad.

Como John Knox ante la reina de Escocia y Jeremías ante el rey de Israel.

Foto: Bridgeman Images

En el Nuevo Testamento hay un pasaje que nos muestra  las implicaciones del don: “Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado; lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros” (1 Corintios 14). Spurgeon vivió la experiencia de este texto en la iglesia que pastoreaba y el hombre a quien el Espíritu Santo le estaba hablando se disgustó, pero luego regresó arrepentido; En mi caso lo he vivido y lo vivo con sobrada frecuencia. Hay esposos inconversos que han salido disgustados después de la predicación pensando que la esposa le contó su vida al pastor. En nuestro más reciente bautismo un joven expresó en su testimonio que por medio de la predicación su vida había sido descubierta. Sé que este es un tipo de profecía y que hay otras aún más específicas y extraordinarias que el Espíritu Santo soberanamente revela.

Es una temeridad menospreciar las profecías: “No menospreciéis las profecías…” (1 Tesalonicenses 5:20).

En algunos casos especiales Dios puede hablar palabras proféticas por medio de personas que no tienen ni el don ni el llamado, como en el caso de Anás y la esposa de Pilato.

William Hendriksen destaca la advertencia de Pablo en 1 Tesalonicenses 5:20 con la siguiente paráfrasis: “Al menospreciar la palabra de los profetas que están entre vosotros, estáis empequeñeciendo la obra de Aquel que es nada menos que el Espíritu Santo mismo”(Comentario 1 de Tesalonicenses). Lo sabio y prudente es seguir las indicaciones divinas: “Examinadlo todo; retened lo bueno”(1 Tesalonicenses 5:21). No actuar así significaría hacernos sabios en nuestra propia opinión y menospreciar a Dios mismo y a Su Palabra.

¿Por qué muchos anhelan inadecuadamente el don o por qué algunos se autoproclaman profetas o profetizas sin medir las repercusiones?

Porque es un don o un oficio que da brillo y por la influencia del ambiente positivista de hoy en día.  Tristemente, por la falta de discernimiento de muchos que no saben diferenciar entre el don y el profeta, en muchas ocasiones, el que profetiza es visto como un semidiós.

¿Quién no quisiera conocer el futuro y, todavía aún más, su propio futuro? y en asuntos particulares, ¿quién no quisiera saber la voluntad expresa de Dios?

El don de profecías no se induce

Revisa o examina la intención de tu corazón. El don no se induce, Dios lo otorga soberanamente a su iglesia para edificación. Es muy peligroso inducirlo: “En el momento en que intentas inducir un don, estás actuando psicológicamente, y como ya he dicho, puedes estar entregándote a espíritus malos. Eso es exactamente lo que pasa a quienes se convierten en médiums haciendo esto mismo: rinden su voluntad y los espíritus malos los utilizan” (Dr. Martyn Lloyd Jones, Gozo inefable).

Julio Melgar, Christine D’Clario: Una lección que debemos aprender 

La canción “Ya No Soy Esclavo del Temor”, interpretada por Julio Melgar, ha sacado lágrimas de mis ojos. Una canción poderosamente motivadora, acompañada por Christine D’Clario, fascinante. En el concierto en Argentina, en el momento de la participación de Melgar, él sentía que había un ambiente de sanidad. Y quién podría contradecir tan bella y edificante declaración.

Julio Melgar se identificaba no solamente como ministro de adoración, sino también como profeta; de igual forma la artista y adoradora Christine D’Clario. Todas sus profecías públicas eran positivas, nunca negativas. No hay duda de que Melgar al igual que el apóstol Pablo hablaba conforme a lo que creía. La diferencia entre Melgar y Pablo es que Pablo era un apóstol autenticado tanto por su llamamiento como por sus señales. Melgar, un hijo de su tiempo y de su ambiente profético. El hombre es él y su contexto.

A sus intuiciones y sensaciones positivas Melgar les llamaba voz de Dios. A su sana perspicacia le llamaba declaraciones proféticas. Pero él era prudente. A él, hasta donde sabemos, no se le escuchó dar auto profecías positivas acerca de su posible curación del cáncer. Solo decía que sus canciones habían profetizado su quebranto. Él sabía claramente que el amoroso Dios lo estaba disciplinando para conducirlo por un camino más excelente de santidad.

Foto: Facebook Julio Melgar

Pero otros autodenominados como profetas no actuaron conforme al pudor y la sensatez de Julio.

Christine D’Clario también profetizó y oró conforme a lo que creyó, una hija de su ambiente y de su contexto. El momento emotivo la traicionó y creyó que lo que ella sentía era fe y voz de Dios cuando realmente todo era pura y sana emoción que tristemente la llevó a la soberbia y temeridad de decir que “el Señor Jesucristo le decía”; aumentando ahora, probablemente, su depresión, con la cual debe estar fuertemente luchando ante una profecía fallida. Es nuestra más fervorosa y amorosa oración que Dios en su gracia la libre del suicidio, algo que el maligno ya le ha susurrado hacer en el pasado según su propio testimonio.

Casuística errada por doctrina errada

Una doctrina se compone de ideas y conceptos. La definición de los términos o conceptos a la luz de su significado original es lo que nos permite comunicarnos de manera veraz y coherente. Es muy difícil que podamos entendernos doctrinalmente entre las denominaciones evangélicas de hoy en día debido a una equivocada definición de los términos o conceptos bíblicos. En algunos casos por adaptar los términos a la casuística de manera deshonesta tratando de hacer que la casuística encaje en el esquema teológico asumido y en otros, creo que la mayoría, por ignorancia. Esto se aplica al tema en cuestión de las profecías y los profetas.

Exégesis bíblica vence a deducción teológica

Lo que salvaguarda al pueblo de Dios es la exégesis bíblica. Exégesis bíblica vence a deducción teológica y a casuística errada. La exégesis bíblica tiene el poder o la autoridad, sin lugar a dudas, de decir: “Así dice Jehová el Señor”. La exégesis bíblica extrae el significado y sentido original de cada palabra u oración del texto sagrado. Lógicamente todo esto bajo la dependencia del Espíritu Santo que es, sin lugar a dudas, quien nos conduce a todo a verdad y como bien dice Juan en su primera epístola, “la unción misma os enseña todas las cosas”. Después de esto podemos manejar la casuística con total seguridad y fe.

¿Qué dice la Biblia del don de profecías?

Primero, qué no dice:

1- No dice que caducó. Al igual que decir que el don de lenguas cesó, es pura inferencia decir que el don de profecías no está vigente. La Biblia dice: “Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis… Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas”(1 Corintios 14:1 y 39). Comentando este texto el pastor Presbiteriano Dr. Martyn Lloyd Jones escribió: “…En cualquier época y momento el Espíritu puede decidir soberanamente conceder nuevamente esos dones…” (Gozo inefable, página 277).

2- No dice que es para la propia edificación: “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Corintios 14:3).

3- No dice que si se tiene el don se puede retar a Dios. Tener un don no nos hace soberanos como Dios: “Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas; pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz.” (1 Corintios 14: 32,33).

4- No dice que no se deba examinar y confrontar con la palabra profética más segura, la Biblia: “Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así.” (Hechos 17:11).

5- No dice que no debamos revisar por medio de la Biblia las profecías y a los profetas: “Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos…” (Gálatas 2:14).

6- No dice que las mismas reglas que existían para los profetas del Antiguo pacto, cuando las profecías no se cumplían o cuando la motivación era mercenaria, caducaron a los ojos de Dios , es decir, la pena de muerte, en el lenguaje de Pablo para hoy en día dignos de muerte: “Para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.” (Judas 13).

Y Segundo, qué si dice la Biblia del don de profecía:

1- Que el don de profecías debe usarse conforme a la medida de la fe:

“Pero teniendo dones que difieren, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos: si el de profecía, úsese en proporción a la fe” (Romanos 12:6).

“El apóstol amonesta a los profetas de la iglesia a concordar sus profecías con la regla de la fe, para que no se descarríen persiguiendo otra finalidad. Por la palabra fe se entienden los primeros rudimentos y las máximas principales de la religión por consiguiente, toda doctrina que no esté de acuerdo con esto debe ser declarada falsa y reprobada” (Juan Calvino).

2- Entre los dones anhelados el don de profecías debe tener preeminencia:

“Procurad alcanzar el amor; pero también desead ardientemente los dones espirituales, sobre todo que profeticéis” (1 Corintios 14:1).

3- Que el don de profecías no debe hacer que se pierda la ecuanimidad y la cordura de la iglesia:

“Y que dos o tres profetas hablen, y los demás juzguen. Pero si a otro que está sentado le es revelado algo, el primero calle. Porque todos podéis profetizar uno por uno, para que todos aprendan y todos sean exhortados. Los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas” (1 Corintios 14:29-32).

4- Que los extremistas y fanáticos no pueden por su conducta llevar a la Iglesia de Jesucristo a menospreciar las profecías:

 “No menospreciéis las profecías. Antes bien, examinadlo todo cuidadosamente, retened lo bueno” (Tesalonicenses 5:20-21).

5- Que los dones de profecías existen con razón de causa:

“El amor nunca deja de ser; pero si hay dones de profecía, se acabarán; si hay lenguas, cesarán; si hay conocimiento, se acabará” (1 Corintios 13:8).

6-Que el profetizar es un oficio:

“Dios ha designado: primeramente, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego, milagros; después, dones de sanidad, ayudas, administraciones, diversas clases de lenguas” (1 corintios 12:28).

7-Que en el oficio de profeta hay un tipo de profeta que es exclusivo y temporal:

Aquí Pablo dice que la iglesia está edificada “sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular” (Efesios 2:20).

Dos escuelas básicas acerca del don de profecías en la iglesia evangélica:

En primer lugar, los que entienden que fue un don exclusivo hasta que llegara lo perfecto, la Biblia; Y que para hoy en día ese don tiene que ver únicamente con la predicación de la Palabra de Dios, la Biblia. Al parecer esta posición decide no complicarse la vida en el uso del discernimiento a las profecías y se siente segura con “Sola Escritura”. Debe recordarse que este lema era antítesis al dogma Católico de Biblia y tradición como fuentes de autoridad.

El primer gran riesgo de esta escuela es que los mismos profetas de la exégesis bíblica y sus seguidores asuman que sus interpretaciones son tan inspiradas como la Biblia misma, aun cuando ellos mismos de hecho no lo digan.

Foto: Grace Community Church

Y el segundo gran riesgo tiene que ver con el manejo inadecuado o pervertido de la soteriología que es una rama de la teología que estudia específicamente la manera como el individuo se puede salvar; esto es mucho más solemne que las profecías particulares, directas y extraordinarias. Es decir, tomar las deducciones teológicas como si fueran exégesis bíblicas y dar garantías de salvación, por ejemplo, al que murió sin arrepentimiento en pecados dominantes bajo la deducción teológica de la gracia salvadora.

Esta escuela entiende que sus orígenes formales datan desde los tiempos de la Reforma. Sin embargo esta escuela se divide entre los Cesacionistas y los No Cesacionistas o continuistas. Es casi imposible pensar que, por ejemplo, John MacArthur y John Piper sean de escuelas diferentes en este punto. El primero es Cesacionista y el segundo Continuista.

Observemos el propio testimonio de Piper como continuista: “O fue probablemente el don de profecía el ejercido cuando Charles Spurgeon, mientras predicaba en London, señaló a un joven y dijo: joven, los guantes en su bolsillo aún no han sido pagados. O cuando dijo en otra ocasión: hay un hombre sentado allí quien es zapatero; él mantiene su tienda abierta los domingos; estaba abierta el pasado sábado en la mañana. Él tomó nueve peniques, y había cuatro peniques de ganancia en él, ¡su alma ha sido vendida a Satanás por cuatro peniques!”. Las dos palabras probaron ser ciertas y trajeron arrepentimiento.

Foto: Rocket Republic via Flicker

Piper cree en la posibilidad de tener, él mismo, el don de profecías:

“O, bajo esta definición del don de profecía, quizás fue el don de profecía el que se manifestó el pasado domingo cuando señalé hacia el Centro Minneapolis y dije (sin que estuviera en mis apuntes): ‘un estudio bíblico en piso 36 de la IDS Tower con hombres de negocio ricos no es un ministerio de misericordia, pero es crucial, y valioso, y necesario’. Una mujer se me acercó después del servicio con gozo en su rostro diciendo que ella estaba de visita esa mañana y justamente esa semana había tenido una reunión con hombres de negocio ricos en el piso 36 de la IDS Tower acerca de una posibilidad ministerial y ella vino buscando ánimo en su empresa. Ella lo tomó como una exhortación de ánimo del Señor” (El Don de Profecía, por John Piper).

Esta forma de ver el don de profecías que usa los adverbios de duda tales como “probablemente o quizás” no encaja con la economía del Espíritu Santo y con el espíritu de fe de Las Escrituras. O se tiene o no se tiene. O Dios reveló o no reveló.

Los dos más importantes teólogos de Escocia del siglo XVI: No cesacionistas o continuistas:

Jack Deere, teólogo de Dallas, reseña en su libro “Sorprendido por la voz de Dios” la experiencia profética de dos grandes íconos de la Fe Reformada y de vital influencia en Escocia: George Wishart y John Knox.

De Wishart, Knox comentó: “No era solo singularmente culto, tanto en conocimientos piadosos como en toda ciencia humana honrada, sino que también iluminado por el espíritu de profecía, que no solamente veía las cosas relacionadas con su persona, sino también las relacionadas con ciudades enteras y con todo el reino, las cuales manifestaba, no en secreto, sino ante numerosos oyentes”(Página 79).

Deere destaca: “Wishart escapó a dos intentos públicos de asesinato gracias a revelaciones sobrenaturales. También profetizó en 1545 que el pueblo de Haddington sería juzgado con una fuerte plaga, seguida por el sometimiento a extranjeros. Esto se cumplió en 1548-49. Cuando los ingleses destruyeron al pueblo. La plaga fue tan grande que impidió incluso que se enterrara a los muertos.” (Página 79, Sorprendido por la voz de Dios).

De John Knox (1514-72) Deere observa: “El gran reformador escocés, no sólo consideraba a Wishart como profeta, sino que también pensaba que él mismo poseía poderes proféticos.. James Melville, profesor de teología en la Universidad de St. Andrews, se refirió a él llamándolo el profeta y apóstol de nuestra nación”.

Antes de morir Knox profetizó acertadamente: “Vayan, se los ruego, y díganle de mi parte en nombre de Dios, que a menos que se aparte del camino de maldad en el que se ha metido, ni esa roca (el castillo de Edimburgo) le servirá de ayuda alguna, ni tampoco la sabiduría carnal de ese hombre al que considera como un semidiós (William Maitland de Lethington, ex secretario de María, Reina de Escocia), sino que lo sacarán de ese nido, lo bajaran por el muro en medio de la vergüenza y colgarán su cadáver ante el sol: esto es lo que Dios me ha asegurado”(Página 81).

Como se puede destacar, estos hombres de Dios no usaban adverbios de duda. Ellos estaban seguros de que era la voz del Espíritu Santo y así hablaban: “esto es lo que Dios me ha asegurado”.

Y en segundo lugar, los que entienden que está vigente hoy en día de una manera más abundante a la luz del cumplimiento de la profecía de Joel y confirmada por Pedro en el día de Pentecostés: “Y sucederá que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne; y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños, vuestros jóvenes verán visiones” (Joel 2:28).

El movimiento Pentecostal

A través de la historia siempre ha habido movimientos que han creído en las revelaciones extraordinarias. Cabe destacar el más reciente: el movimiento pentecostal. De este movimiento se han desprendido muchas novedades. Tales como, el movimiento de prosperidad con Kenneth E. Hagin y Kenneth Copeland y el movimiento de la risa en Toronto, Canadá con John Wimber, Paul Cain, John White (de fundamento reformado) y Jack Deere (Este último teólogo de Dallas y probablemente el más influyente y preparado teólogo del movimiento de Toronto). En América Latina hombres como Cash Luna y Maldonado han sido y son influyentes modelos tanto del movimiento de la prosperidad como del movimiento de sanidades y profecías.

Identificando Bíblicamente a los falsos profetas tanto de la exégesis bíblica como de las revelaciones extraordinarias

La Biblia presenta muchas evidencias o señales para identificar a los falsos profetas, pero hay dos que son esenciales: Contradicen la palabra profética más segura, la Biblia y procuran agradar a los hombres en lugar de buscar la gloria de Dios.

“La norma por la cual todo verdadero profeta se distingue del falso es que el primero no dirá nada que se oponga a lo que Dios ha dado a conocer previamente en su revelación especial” (William Hendriksen).

La Biblia presenta muchas evidencias o señales para identificar a los falsos profetas, pero hay una que es esencial: agradar a los hombres en lugar de buscar la gloria de Dios.

Pablo advirtió acerca de esto: “Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos…” (2 de Timoteo 4:3,4).

La gran lucha del apóstol Pablo fue mantener la consistencia del Evangelio. Bien se puede decir: La verdad de Dios no agrada a la pecaminosidad humana: “Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo” (Gálatas 1:10).

Isaías también lo había advertido: “que dicen a los videntes: No veáis visiones; y a los profetas: No nos profeticéis lo que es recto, decidnos palabras agradables, profetizad ilusiones.” (Isaías 30:10).

Al rey Acab 400 profetas falsos le profetizaron conforme a lo que él quería escuchar, solamente Micaías, el profeta de Dios, le declaraba la verdad: “El rey Acab contestó: Hay otro profeta, Micaías hijo de Imlá, pero lo detesto porque cuando él habla de parte del SEÑOR nunca me dice nada agradable. Siempre dice lo que no me gusta.” (2 de Crónicas 18:7).

Profetas de la exégesis bíblica y de las revelaciones extraordinarias: Esperanzas infundadas

Ambas escuelas pueden confluir en dar esperanzas infundadas al impío. Decirle a un impío o a un cristiano nominal que le va a ir bien, independientemente de su vida de santidad bajo el argumento de que se está en una esfera de gracia, es desviarse del mensaje divino.

Los profetas apostatas se adaptan a su cultura pecaminosa y dan esperanzas infundadas.

Ezequiel tuvo que enfrentar a estos falsos profetas: “Estos profetas han engañado a mi pueblo diciendo: ‘¡Todo anda bien!’, pero las cosas no andan bien” (Ezequiel 13:10).

Jeremías de igual forma: “Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová. Dicen atrevidamente a los que me irritan: Jehová dijo: Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros” (Jeremías 23:16,17).

Dios dice claramente el origen del desvío de esos profetas: “No envié yo aquellos profetas, pero ellos corrían; yo no les hablé, mas ellos profetizaban. Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras.” (Jeremías 23:21,22).

Hoy en día, por ejemplo, la casuística de vindicar al suicida, religiosamente, es motivada por la cantidad alarmante de suicidios en los Estados Unidos de Norteamérica, no solamente en el mundo secular, sino, y muy especialmente, entre los llamados creyentes en Cristo. Este desvío doctrinal es la respuesta “consoladora” a los familiares de los que decidieron terminar con su existencia por cuenta propia; la lista trágica incluye a pastores e hijos de pastores.

Las estadísticas son alarmantes, se cree que más de 39 mil personas cada año se quitan la vida, solamente en los Estados Unidos de Norteamérica, y se estima que la mitad dentro del sector religioso.

Los escándalos recientes de suicidios conmovieron al mundo cristiano. Matthew Warren, hijo del pastor Rick Warren, autor del libro Una vida con propósito; Isaac Hunter, hijo del pastor Joel Hunter, guía espiritual del presidente Barack Obama; el pastor Teddy Parker, que tomó una escopeta frente a su casa y se suicidó mientras su iglesia lo esperaba para el culto dominical; el pastor descubierto en pornografía John Gibson, que decidió terminar con su vergüenza por medio de esta práctica que deshonra al Creador; el pastor Robert Mackeehan, con apenas 42 años; Kent Nelly, de Grace Community Church, oveja que pastoreaba John MacArthur, quien luego de intentos fallidos de terminar con su vida se encerró en el clóset, tomó una escopeta y se suicidó; John Piper informó en Francia que lleva más de dos suicidios en su propia iglesia; pero la lista es mucho más extensa.

Ante una realidad como esta no es fácil mantener la verdad de Dios ya que hiere muchas susceptibilidades dentro de las iglesias. El camino más cómodo y que evita la persecución es empatizar con los familiares de los suicidas antes que declarar la verdad profética: “Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, y los disolutos, y los homicidas, y los idólatras, y cualquiera que ama y hace mentira.” (Apocalipsis 22:15).

Cuando un pecado no se condena, como acostumbran hacer los falsos profetas, se promueve: “Como la sentencia contra una mala obra no se ejecuta enseguida, por eso el corazón de los hijos de los hombres está en ellos entregado enteramente a hacer el mal.” (Eclesiastés 8:11).

Es una abominación el justificar la maldad del impío:

“El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación al SEÑOR.” (Proverbios 17:15).

Confluencia en el error

Observemos a profetas de diferentes escuelas proféticas antagónicas  que anteponen la deducción teológica corrompida o la revelación “extraordinaria” pervertida a la fiel y verdadera Revelación Divina, la Biblia.

Jack Deere, profeta de la revelación extraordinaria

Pierde la objetividad bíblica ante el suicidio de su propio padre cuando tenía 12 años y acepta una revelación profética infundada de su amigo y compañero de ministerio el famoso Paul Caín: “Esta tarde tuve una visión acerca de tu mamá. Se llama Wanda Jean. La vi de pie frente a un precipicio, buscando su joya perdida. Eso debe significar que el nombre de tu papá es Jewel(Joya) Clifford: “precipicio”. Entonces vi a tu papá. Cuando lo vi, estaba en el Cielo, mirando el rostro del Señor Jesús. El Señor me mostró que algún tiempo antes de morir, tu papá, como Abraham, creyó en él  y él se lo contó por justicia”.

¿Cómo depuró el teólogo perspicaz Jack Deere a su amigo profeta y su esperanzadora profecía? ¿Con la Biblia? No. Sino con la casuística conveniente: “Sabía que la única forma en que pudo obtener esos nombres fue con una revelación sobrenatural del Señor. Cualquiera me habría podido decir que había visto a mi padre en el Cielo, pero solo el Señor me habría podido decir los nombres reales de mis padres, de tal forma que esto confirma la revelación sobrenatural acerca de la presencia de mi padre en el cielo. Mi padre se suicidó cuando yo tenía  doce años”. A Jack Deere se le olvidó que el diablo también es adivino y exégeta bíblico. Engañó a Saúl con la adivina de Endor y pretendía engañar a Pablo con la joven esclava adivina en Filipo.  La Biblia es clara y el crimen del suicidio no tiene eximentes de justificación: “No matarás”. Las profecías se juzgan por el testimonio de la Biblia.

Judas Iscariote en el cielo: nueva revelación

Un  profeta de esta escuela de la revelación extraordinaria dice, con total seguridad, que tuvo una revelación en donde vio al Señor Jesucristo en el infierno sacando a Judas de ese lugar y diciéndole, ven, te perdono que tú eres uno de los míos. A este profeta se le olvidó que Judas es descrito en la Biblia como hijo de perdición.

John Piper profeta de la exégesis bíblica confesó en Francia que lleva más de tres suicidios en su propia iglesia y uno de los que se suicidó era muy cercano a él. Piper, recuerde, no es cesacionista, pero su argumento es fruto, no de la Biblia, ni aun de una revelación extraordinaria. Sino de la lógica y la deducción teológica. Antepone el “Yo no creo” a la Biblia:

“Un cristiano se deprime por un período corto y termina con su vida…” —con esto simplificó el acto del suicidio a un asunto del momento y a una sobrerreacción. Para demostrar esto puso un inverosímil ejemplo. Aquel que en un estado de ira se suicida o, como él mismo dijo: “Se mata a sí mismo”, entiende que no se perdería por esto. No mostró un solo texto bíblico que respaldara una declaración tan determinante.

Expresó que: “Una persona no se salva por no cometer homicidio, sino por la fe en Jesucristo”. Es decir, que a la luz del pecado del suicidio, que es el tema, tú puedes matar, robar, fornicar, mentir y hasta morir en estos pecados, y como la salvación no es por hacer, sino por creer, tú te salvas. ¡Qué perversa manera de corromper el Evangelio de la gracia de Dios en Cristo!

Se pregunta si por una acción pecaminosa como esta, ¿se hubiera perdido? Para él mismo responderse: “Yo no creo”.

John MacArthur profeta de la exégesis bíblica pierde el norte ante un suicidio ocurrido en uno de los miembros de su iglesia llamado Kent Nelly. Este profeta de la exégesis bíblica sin ningún temor, a través de un sagrado memorial, declara que Nelly está en el cielo. MacArthur afirmó: “Puede un cristiano desanimarse, estar tan desanimado que se deprime, puede deprimirse tanto que pierde toda la esperanza y esto con frecuencia lleva al suicidio”(5).

Foto Grace Community Church)

Steven Lawson profeta de la exégesis bíblica ratificó su profecía del suicida en el cielo: “Una persona que comete suicidio si es un creyente en el Señor Jesucristo se irá directamente al Cielo”(7).

Recuerde que de manera absoluta solamente Dios sabe los que están en el cielo y por el testimonio de la Biblia el profeta de Dios declara quiénes irán y quiénes no irán al cielo. No es su declaración, ni lo que él entiende, sino lo que dice claramente Dios en Su Palabra.

Soberanía divina en las profecías

El pueblo de Dios debe persuadirse que Dios es soberano en usar los medios que Él entienda más pertinentes para enviar sus mensajes sea para juicio o para bendición.

Saúl un apóstata contado entre los profetas, pero de una manera vergonzosa: “Se quitó además la ropa, también profetizó delante de Samuel, y estuvo echado desnudo todo aquel día y toda la noche. Por lo que suele decirse: ¿También está Saúl entre los profetas?” (1 Samuel 19:24).

La locura del profeta refrenada por la voz de una mula: “pero fue reprendido por su transgresión, pues una muda bestia de carga, hablando con voz humana, reprimió la locura del profeta” (2 de Pedro 2:16).

La mujer de Pilato sin ser profetisa se convirtió en emisaria de Dios para advertir de lo que le vendría a su esposo: “Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó aviso, diciendo: No tengas nada que ver con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por causa de Él” (Mateo 27:19).

Anás siendo un apóstata fue usado por Dios proféticamente como parte del plan de redención: “Ahora bien, no dijo esto de su propia iniciativa, sino que siendo el sumo sacerdote ese año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación.” (Juan 11:51).

Los que no aman de corazón la verdad serán entregados a juicio por medio del error y de los falsos profetas: “Por esto Dios les enviará un poder engañoso, para que crean en la mentira, a fin de que sean juzgados todos los que no creyeron en la verdad sino que se complacieron en la iniquidad”(2 Tesalonicenses 2:11-13).

Profetizando con la Biblia o Profetizando con una revelación del momento ¿Cuál tiene mayor trascendencia?

Pedro fue testigo ocular del cumplimiento de extraordinarias profecías, pero dio más crédito a la Biblia, le llamó: “la palabra profética más segura”.

Profetizar con la Biblia o profetizar con una revelación del momento, ambas cosas son muy solemnes y delicadas a los ojos de Dios. Ambas tienen que ver con tomar el nombre de Dios, y Dios no tendrá por inocente a aquel que tome su nombre en vano. Profetizar con la palabra es mucho más riesgoso y delicado que profetizar con alguna revelación del momento.

El salmo 50 advierte a los que usan la Palabra de Dios e interpretan el silencio de Dios como aprobación:

 “Pero al impío Dios le dice: ¿Qué derecho tienes tú de hablar de mis estatutos, y de tomar mi pacto en tus labios? Pues tú aborreces la disciplina, y a tus espaldas echas mis palabras. Cuando ves a un ladrón, te complaces con él, y con adúlteros te asocias. Das rienda suelta a tu boca para el mal, y tu lengua trama engaño. Te sientas y hablas contra tu hermano; al hijo de tu propia madre calumnias. Estas cosas has hecho, y yo he guardado silencio; pensaste que yo era tal como tú; pero te reprenderé, y delante de tus ojos expondré tus delitos.” (Salmos 50:16-21).

¿Un profeta de la exégesis bíblica?

Un profeta de la exégesis bíblica es uno que  no cree en revelaciones extraordinarias, es cesacionista.  De manera radical cree que Dios solamente habla por medio de la Biblia. Un profeta de la exégesis bíblica se va ganando el respeto y la admiración por sus exactitudes exegéticas y sus acertadas aplicaciones. De igual forma el profeta de las revelaciones extraordinarias.

El grave peligro de las empatías enfermizas y corrompidas en los profetas

Ambos ministerios proféticos pueden caer en la misma grosera apostasía. Un cáncer en un nacido de nuevo e hijo de Dios nunca se puede interpretar como un juicio, sino como una tierna y firme disciplina paterna: “Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo” (Hebreos 12:6). La disciplina de Dios padre siempre será para que participemos mucho más de Su santidad: “pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad” (Hebreos 12:10).

 Una creyente que dice tener el don de profecías lo primero que deberá reconocer y discernir es la soberanía divina. Decir en una oración cargada de emoción y empatía con el hombre “No acepto un NO” es temerario y hasta se puede llegar a ser un instrumento del diablo para desviar del propósito de Dios del genuino hijo que Él está  disciplinado con amor. Es pretender ser más bueno y justo que Dios. La reacción de un hijo de Dios ante la disciplina deberá ser como la de Julio Melgar, con contentamiento: “Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos… Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.” (Hebreos 12:7 y 11).

Empatizar con el hombre en contra de la soberanía divina

 Las profecías bíblicas y extraordinarias pueden ser de aliento, esperanza y  juicio, pero nunca infundadas. Samuel le profetizó a David y lo alentó, pero Natán le profetizó juicio por causa de su pecado.

Los profetas de la exégesis bíblica pueden caer en perversiones peores y más temerarias. Se entiende que estos profetas son más ecuánimes y reflexivos. Un profeta de la exégesis bíblica declara como palabra de Dios profética: “El que encubre sus pecados no prosperará, mas el que los confiesa y los abandona hallará misericordia.” (Proverbios 28:13). Pero ese mismo profeta por empatizar con los dolientes de un suicida dice: “Puede un cristiano desanimarse, estar tan desanimado que se deprime, puede deprimirse tanto que pierde toda la esperanza y esto con frecuencia lleva al suicidio”(5);  Otro profeta con igual o mayor autoridad exegética que el anterior profetiza: “Una persona, yo pienso, que está deprimida por un periodo corto, se deprime y termina con su vida. Yo me maté a mí mismo porque estaba airado, no hubiese muerto sino hubiese estado airado, me llevé a la tumba ¿Me hubiese perdido por eso? Yo no creo”(6).

Su profecía es favorable para el suicida que recibirá el Cielo como recompensa. Para el pastor profeta de la exégesis bíblica Steven Lawson no importa el proceso, con tal de que sea un creyente: “Una persona que comete suicidio si es un creyente en el Señor Jesucristo se irá directamente al Cielo”(7).

Profecía y discernimiento humano

El profeta Agabo y Pablo

“Llevábamos ya varios días en Cesarea, cuando llegó de Judea un profeta llamado Agabo. Vino a vernos, tomó el cinturón de Pablo, se ató con él los pies y las manos y dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al dueño de este cinturón. Después lo entregarán en manos de extranjeros. Al oír esto, tanto los creyentes de la localidad como nosotros rogamos a Pablo que no fuera a Jerusalén. Pero él respondió: ¿Por qué me desanimáis con vuestro llanto? Estoy dispuesto no sólo a dejarme encadenar, sino a morir en Jerusalén por la causa de Jesús, el Señor. Y, como no había manera de disuadirlo, dejamos de insistir, diciendo resignados: ¡Que se haga la voluntad del Señor!” (Hechos 21: 10-14).

¿Le habló realmente el Espíritu Santo a Agabo? Todos entendieron que sí, incluyendo a Pablo. Pero Pablo interpretó claramente la profecía. El Espíritu Santo no le dijo que no fuera, sino más bien lo que le iba a ocurrir. Pablo sabía que soberanía divina prevalece a voluntad humana: “Estoy dispuesto no sólo a dejarme encadenar, sino a morir en Jerusalén por la causa de Jesús, el Señor…”

Conclusiones

¿Realmente quieres el don de profecías? ¿Sabes las implicaciones de un don como este? ¿Cuál es realmente tu motivación? ¿Sabes que el don está indisolublemente ligado al rechazo y a la persecución?

“Hermanos míos, no os hagáis muchos maestros, sabiendo que recibiremos mayor condenación” (Santiago 3:1).

Algunos profetas de Dios por causa de su misión exclamaron:

 “Y ahora, oh SEÑOR, te ruego que me quites la vida, porque mejor me es la muerte que la vida” (Jonás 4:3).

 “Porque no me mató en el vientre para que mi madre hubiera sido mi sepultura, y su vientre embarazado para siempre” (Jeremías 20:17).

“Si así lo haces conmigo, yo te ruego que me des muerte” (Números 11:12-15).

“Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres” (1 Reyes 19:4).

Entonces:

Seamos sobrios

La emoción del concierto con todas sus luces hizo que se perdiera la sobriedad y fuera neutralizado el espíritu de discernimiento. Ella dijo “No aceptamos un no como respuesta” y todo el mundo aplaudió, ella se emocionó y dijo que el Señor hablaba por boca de ella y todo el mundo aplaudió. Por no honrar la Biblia, todos fueron cómplices del error.

Examinemos las profecías

Ante una multitud de más de cinco mil personas, una transmisión virtual a nivel mundial y con uno de los pastores más conocido en el mundo evangélico con una Biblia que lleva su nombre(Biblia de estudio MacArthur)  muy pocos se prepararon para examinar la profecía y al profeta de la exégesis bíblica. Dijo con una sonrisa en los labios El pecado del suicidio también fue perdonado en la cruz del calvario y su compañero profeta de la exégesis bíblica enfáticamente y lleno de emoción sentenció: “Si el que se suicida era cristiano irá directamente al cielo”. Los aplausos fueron abundantes y prolongados. Horrible: Por no honrar la Biblia, todos fueron cómplices de profanar la sangre del Cordero inmolado y de fomentar el suicidio en el pueblo de Dios.

Busquemos siempre el equilibrio

“Examinadlo todo cuidadosamente, retened lo bueno”(1 Tesalonicenses 5:21LBLA),parezca simple, realmente no lo es. Es estar alerta todo el tiempo, sin escondernos del error; antes bien, saber que el error casi siempre va ligado a la verdad y que los que proclaman la verdad son vulnerables al error. “Escudriñadlo todo y retened lo bueno”, es la metáfora del trigo y la cizaña aplicada a este mandato. Lamentablemente la cizaña permanecerá con el trigo hasta el día de la siega, de igual forma el error con la verdad.

Lo importante aquí no es salir rápidamente del problema y desechar ambas cosas, es decir, arrancar la cizaña abruptamente, ya que podríamos estar arrancando también el trigo juntamente con la cizaña. La sabiduría cristiana estriba en botar solamente el agua sucia y preservar al bebé. Es la mentira de la profecía del agua sucia la que hay que desechar; el bebé de la verdad debe ser preservado. Esta tarea es muy delicada y ciertamente no es meramente humana; necesitamos la unción del Santo para que nos enseñe todas las cosas y nos conduzca a toda verdad: “Pero vosotros tenéis unción del Santo, y todos vosotros lo sabéis” (1Juan 2:20LBLA).

Desarrollemos el don del discernimiento

Son muy pocos los que aspiran el valioso don de discernimiento de espíritu “…a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus…” (1Corintios 12:10). Sin lugar a dudas es tener una percepción de las fuerzas del mal, pero al mismo tiempo es una capacidad intelectual para descubrir las doctrinas de demonios aun dentro de las mismas comunidades cristianas.

El imperativo bíblico continua siendo: “AMADOS, no creáis á todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas son salidos en el mundo” (1 Juan 4:1).

Y para que nadie se ofenda Pablo se incluyó en los que debían ser sondeados: “Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema” (Gálatas 1:8).

Una gloriosa promesa: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad” (Juan 16:13).

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