Ravi Zacharías: Preservado por Dios de cometer suicidio

Cuando era apenas un adolescente intentó destruir la imagen de Dios en su vida auto asesinándose, pero Dios lo preservó. En él se cumplió lo dicho por los puritanos y que tan maravillosamente el Dr. Sam Waldrom, comentando la Confesión de Fe de Londres de 1689, expresó: “De la misma manera que los elegidos no mueren antes de ser convertidos, así los regenerados no mueren antes de arrepentirse”. Mucho más que esto, la promesa dada por el Señor Jesucristo en Su Palabra: “y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:38).

El testimonio de Ravi Zacharias contradice la doctrina que de manera pesimista y diabólica dice, que no necesariamente Dios preserva del suicidio y en santidad a sus elegidos para salvación. Pero Dios en su gracia tenia planes gloriosos para Ravi: Ser un proclamador y defensor de Su verdad y como bien decía su slogan: “ayudando al pensante a creer y al creyente a pensar”.

Siendo de origen hindú, o de la India, emigró a Canadá y desarrolló un poderoso ministerio desde los Estados Unidos para el mundo. Fue un defensor de la vida y del matrimonio diseñado por Dios en medio de una cultura cristiana paganizada y una apostasía rampante.

En su labor ministerial sus preferidos eran los jóvenes estudiantes. Precisamente en uno de estos encuentros apologéticos una joven universitaria le hizo recordar aquel momento de su adolescencia cuando intentó suicidarse. Ella preguntó: “La tradición de la Iglesia enseña que los que se suicidan van directamente al infierno, ¿Qué me puedes decir al respecto?”

Ravi Zacharias... - Foto de la oficina de Ravi Zacharias ...

La pregunta era muy fácil de responder con tan solo citar dos textos de la Biblia, como más luego hizo, se disipaba la preocupación y la inquietud del bachiller. Pero Zacharias era un apologista de experiencia y entendió que no era sabio ni prudente hacerlo así. Probablemente porque muchos de sus amigos pastores de reputación creen que los que se suicidan, si son cristianos, van directamente al cielo; por otro lado, la influencia de estos pastores en la cultura doctrinal de millones de estadounidenses.

Ravi Zacharias pudo haber sido claro y tajante en su respuesta como lo fue Jesús cuando dijo: “Pero yo os digo que todo aquel que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que diga: “Raca a su hermano, será culpable delante de la corte suprema; y cualquiera que diga: Idiota, será reo del infierno de fuego” (Mateo 5:22). Pero Ravi prefirió ser astuto como las serpientes e inocente como las palomas.

Consideremos lo que él astutamente le respondió a la joven:

Comenzó su respuesta hablando de la eutanasia, del avance de la ciencia y de los enfermos que son mantenidos con vida por medio de aparatos médicos, es decir, fue de menor a mayor: “Gracias al avance de la medicina moderna, las decisiones relacionadas con el suicidio asistido por un médico o el retiro de alguien del soporte vital se están volviendo cada vez más complejas”.

Por favor, no se olvide de cuál fue la pregunta: “La tradición de la Iglesia enseña que los que se suicidan van directamente al infierno, ¿Qué me puedes decir al respecto?” Observe que la universitaria no dijo, la Biblia dice, sino la Iglesia Católica o la tradición.

Ravi Zacharias tenía, ciertamente, una respuesta absoluta, pero, al parecer, no quiso ser chocante desde el principio y perder rápidamente a su contaminado auditorio, y de manera sutil añadió: “Desearía tener una respuesta absoluta para darte, solo diré esto: no me gustaría conocer al Señor después de haberme quitado la vida”.

Su repuesta absoluta se encuentra en el libro de Génesis, y su comentario del mismo, dramático: “En Génesis 9: 6, el asesinato se llama el ataque final contra la imagen de Dios. Podemos violar la imagen de Dios en otra persona o en nosotros mismos. Además, el asesinato es el último acto de falta de fe, y “sin fe, es imposible agradar a Dios”

Él se cuidó, como hábil apologista, de no ser acusado de motu propio de condenar eternamente en el infierno al suicida. Precisamente, la pregunta de la universitaria hizo, implícitamente, responsable a la Iglesia Católica de enviar directamente al infierno a los suicidas, y Ravi quería evitar que luego Satanás pusiera en labios de muchos que Ravi Zacharias envía al infierno a los suicidas.

Hábilmente fue empático y consistente con su fe. Expresó que se siente más cómodo dejándole el juicio a Dios: “Dios es el juez de quien comete suicidio”

Al mismo tiempo, sin embargo, Zacharias dice que no podría presentarse como juez ante un padre cuyo hijo se suicidó y declarar que su hijo está “en el infierno”. Zacharias dice que se siente mucho más cómodo dejando a Dios como juez y dejándolo trabajar por la paz de la familia que perdió a un miembro por suicidio.

Su empatía se amplía cuando habla de su persona y admite que intentó suicidarse una vez cuando era adolescente. Él dice que le tomó años hablar sobre el incidente: “El hecho de que intenté quitarme la vida es un pensamiento devastador para mí. El único consuelo que tengo es que no conocía a Cristo en ese momento. Ahora que lo conozco, nunca trataría de violar la imagen de Dios que me ha dado”.

Zacharias se distanció de la pregunta de la universitaria y aprovechó santamente el escenario para cumplir con su santa misión de salvar almas y de advertir a los que en ese lugar tenían instintos suicidas. Usó el recurso de la retórica paulina.  Dijo que si estuviera aconsejando a alguien que consideraba quitarse la vida, lo amonestaría a pensar en el “regalo más sagrado” que Dios le ha dado, que es su libertad: “No uses tu libertad para violar tu libertad” y añadió: “Los destinos eternos están en manos de Dios, pero el momento es para que elijamos y seleccionemos. No violemos lo que Dios nos ha dado como un regalo sagrado”.

Concluyó su respuesta como deben concluir los mensajeros del evangelio de la gracia de Dios, con una historia de fe y esperanza: “Jorge VI del Reino Unido se estaba muriendo de cáncer cuando tenía un mensaje para el mundo: Le dije al hombre que estaba parado en la puerta, ‘Dame una luz para que pueda caminar con seguridad hacia lo desconocido’. Él me dijo: ‘Sal a la oscuridad y pon tu mano en la mano de Dios, que será para ti mejor que la luz y más seguro que lo conocido”

Un columnista comentando la historia narrada por Ravi, escribió: “Zacharias implica que hay una lección aquí para aquellos que luchan con la voluntad de vivir: a veces no podemos caminar por la vista (con una luz), sino que debemos salir a la oscuridad desconocida y sentir la mano de Dios que nos guía. Lo mismo ocurre con la depresión paralizante: no hay esperanza de que podamos ver. No hay razón para vivir, pero debemos continuar incluso cuando no podamos verlo”.

Finalmente, Ravi Zacharias concluyó: “La vida es demasiado preciosa. No la desperdicies … Los mayores triunfos son aquellos que han sufrido la mayor oscuridad “.

Ravi Zacharias murió recientemente, y seguro está viendo el rostro del Señor, porque fue  fiel, y no como “Himeneo y Fileto, que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó” (o como otros que dicen que con tal de que confieses a Cristo, no importa si te suicidas porque como quiera irás directamente al Cielo), “y trastornan la fe de algunos”.

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