Si. Los pastores también se deprimen.

Si. Los pastores también se deprimen. Ellos no están glorificados y se encuentran en un mundo caído al igual que los demás. Algunos, como Spugeon, padecen de algún tipo de enfermedad que los hace proclives a la depresión. Al parecer Timoteo también era tendente a deprimirse, eso lo podemos observar en algunos versículos en la carta enviada por su mentor el apóstol Pablo. Era sensible: “deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo” (2 Timoteo 1:4); padecía de algún tipo de enfermedad estomacal: “Ya no bebas agua sola, sino usa un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades” (1 Timoteo 5:23); la exhortación de Pablo podría revelar un carácter tentado al miedo: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7).

Pero Timoteo tenía una cualidad o gracia espiritual que marcaba la diferencia y le impedía sucumbir en medio de la depresión, y era la sinceridad de su fe: “trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti…” (2 Timoteo 1:5).

¿Cuál es la razón por la que hoy en día algunos pastores hayan sucumbido ante la depresión?

Nadie mejor que el apóstol Pablo para identificar la razón o el origen de caer en desesperanza:  No tener una limpia conciencia.

El lema de Pablo para tener salud emocional y espiritual era: “Y por esto, procuro yo tener siempre conciencia sin remordimiento acerca de Dios y acerca de los hombres” (Hechos 24:16). Al joven pastor Timoteo lo instruyó bajo esa misma conciencia vital: “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” (1 Timoteo 1:5) y nuevamente enfatiza: “manteniendo la fe y buena conciencia” (1 Timoteo 1:19).

¿Y qué explicación se puede dar acerca de los pastores que decidieron seguir el camino oscuro del suicidio?

En primer lugar, nadie puede constituirse en juez absoluto, solo hay un juez, como bien dice Santiago en su epístola: “Sólo hay un dador de la ley y juez, que es poderoso para salvar y para destruir” (Santiago 4:12). Pablo también afirma: “Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo” (2 Corintios 5:10).

En segundo lugar, cada suicidio tiene su historia. La de Saúl, la de Ahitofel, la de Judas y la de cada uno de los que sirvieron por un tiempo a la obra de Dios. Son historias de pecados ocultos, de amarguras, de robos y de traiciones. Como diría el apóstol Pablo no guardaron el tener una limpia conciencia.

Como se podrá observar, Pablo asoció el caer en apostasía o renegar la fe, que es lo mismo que naufragar de la verdad, a no haber tenido una limpia conciencia: “manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos, de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar” (1 Timoteo 1:19 y 20).

Todos los casos de pastores sonoros o famosos y de miembros de iglesias de renombre que naufragaron en cuanto a su fe y luego naufragaron en cuanto a su existencia, tienen su historia. De igual forma los personajes que en la historia bíblica perecieron. Ahitofel de ser el hombre más sabio y piadoso de Israel se convirtió en un profano que prostituyó a Absalón; Saúl después de eliminar a casi todas las adivinas y hechiceras, él mismo en su desesperación consultó con una; Judas además de traidor era ladrón.  Una cosa es cierta, con relación a todos estos suicidios, sin lugar a ninguna duda: Dios es inocente.

Los escándalos recientes de suicidios conmovieron al mundo cristiano. El hijo de Rick Warren, Matthews; Isaac Hunter, hijo del pastor Joel Hunter, guía espiritual de Barack Obama; el pastor Teddy Parker que tomó una escopeta frente a su casa y se suicidó mientras su iglesia lo esperaba para el culto dominical; el pastor descubierto en pornografía John Gibson y que decidió terminar con su vergüenza por medio de esta práctica que deshonra al creador; El pastor Robert Mackeehan con apenas 42 años; Kent Nelly de Grace Community Church, oveja  que pastorea John MacArthur, quien luego de intentos fallidos de suicidios se encerró en el closet, tomó una escopeta y se suicidó; John Piper informa en Francia que lleva más de dos suicidios en su propia iglesia, pero la lista es mucho más extensa.

Ravi Zacharias dice que este acto del suicidio es singular y que está relacionado con la perdida absoluta de la fe: “En Génesis 9: 6, el asesinato se le llama el ataque final contra la imagen de Dios. Podemos violar la imagen de Dios en otra persona o en nosotros mismos. Además, el asesinato es el último acto de falta de fe, y “sin fe, es imposible agradar a Dios”.

¿Cómo puede salir airoso un pastor de la depresión?

Debe destacarse que en sentido general hay diversidad de factores que ciertamente inciden en el comportamiento depresivo, entre ellos: el temperamento, una providencia aflictiva, pérdida del sueño, el agotamiento físico y emocional, la falta de aceptación y enfermedades entre otros.

Pero en los casos recientes de pastores célebres, aun cuando pudiera haber algunos de los factores antes mencionados, podríamos inferir que la razón básica fue la carencia una limpia conciencia. Es por esto que estas recomendaciones se limitan al plano espiritual.

Estas son nuestras sinceras recomendaciones para los amados pastores:

1- Sé humilde y no creas que no necesitas un auto-examen de conciencia continuo: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (Timoteo 4:16).

2- Vístete con el cinto de la verdad. Vestirse con el cinto de la verdad incluye dos cosas: Integridad doctrinal e integridad de corazón.

3- No contristes al Espíritu Santo.

4- No traspases los limites dados por Dios. Traspasarlos sería darle lugar al diablo.

5- Evita la proyección de la culpa y la auto conmiseración.

6- Bástate la gracia de Dios y no las obras muertas compensadoras. Un pecado no se expía con una buena obra y una doctrina de error no se expía enseñando otras verdades. Tanto para el pecado como para la doctrina de error el único camino es el arrepentimiento sincero.

7- No dejes que tu yo pecaminoso tome el control de tu vida, háblale tú a él como hizo David en el Salmo 42.

8- Nunca dejes de entrar en el santuario de Dios. Esto fue lo que libró al salmista Asaf de sucumbir definitivamente: “Hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos” (Salmos 73:17).

9- Ten paciencia y espera en Dios. Tu socorro viene de Jehová y en un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida.

10- No descuides el ser lleno continuamente del Espíritu Santo.

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