Una voz de alerta

Las mentes más brillantes de la comunidad evangélica de la nación más influyente del mundo, han contaminado, de manera extraña, verdades esenciales de la fe del Evangelio de Jesucristo, tales como la justificación por la fe, la santificación, la regeneración, la seguridad de salvación, el arrepentimiento y la perseverancia de los santos.

Estas doctrinas, contaminadas por la casuística acerca de la posibilidad de salvación de un suicida, que en un momento de su vida confesó a Cristo como Salvador,  pierden su eficacia y su consistencia entre lo teórico y lo práctico: lo que dicen y el efecto que producen. Un Evangelio que es poder de Dios, pero que termina en total fracaso. Una promesa de vida abundante, pero que concluye en muerte trágica.

La casuística de vindicar al suicida, religiosamente, es motivada por la cantidad alarmante de suicidios en los Estados Unidos de Norteamérica, no solamente en el mundo secular, sino, y muy especialmente, entre los llamados creyentes en Cristo. Este desvío doctrinal es la respuesta “consoladora” a los familiares de los que decidieron terminar con su existencia por cuenta propia; la lista trágica incluye a pastores e hijos de pastores.

Las estadísticas son alarmantes, se cree que más de 39 mil personas cada año se quitan la vida, solamente en los Estados Unidos de Norteamérica, y se estima que la mitad dentro del sector religioso.

Los escándalos recientes de suicidios conmovieron al mundo cristiano. Matthew, hijo del pastor Rick Warren, autor del libro Una vida con propósito; Isaac Hunter, hijo del pastor Joel Hunter, guía espiritual del presidente Barack Obama; el pastor Teddy Parker, que tomó una escopeta frente a su casa y se suicidó mientras su iglesia lo esperaba para el culto dominical; el pastor descubierto en pornografía John Gibson, que decidió terminar con su vergüenza por medio de esta práctica que deshonra al Creador; el pastor Robert Mackeehan, con apenas 42 años; Kent Nelly, deGrace Community Church, oveja que pastoreaba John MacArthur, quien luego de intentos fallidos de terminar con su vida se encerró en el clóset, tomó una escopeta y se suicidó; John Piper informó en Francia que lleva más de dos suicidios en su propia iglesia; pero la lista es mucho más extensa.

Los medios de información, al considerar lo inusual y lo frecuente de estos crímenes, hablan de “otro pastor más que se suicida”(3). Muchos, pero muchos son los casos de suicidio que no se publican, aun dentro del mismo pueblo de Dios, por temor a la vergüenza.

Para cualquier lector sensible que pudiera pensar que somos poco empáticos y poco prudentes al mencionar los nombres de figuras públicas que tomaron el camino tenebroso e incierto del suicidio: solamente podemos decirles que lo que regula nuestra forma de hablar y de escribir es la Biblia misma. Somos imitadores de Dios. Saúl, Ahitofel y Judas, tenían familias: madres, esposas, hermanos e hijos; algunos de ellos probablemente temerosos de Dios y pertenecientes a la comunidad de los hijos del reino. Pero al Espíritu Santo le plugo que su final fuera destacado y escrito, tanto en aquel tiempo como a través de la historia, en las Santas Escrituras. ¿Podrá alguien acusar a Dios de ser insensible e inhumano?

Consuelo infundado

Lamentablemente, se tienen que afectar algunas piezas básicas del tren del Evangelio para traer consuelo a los familiares y hasta a las mismas comunidades cristianas en donde se congregaban los que cometieron semejante crimen.

En el engranaje de las doctrinas del Evangelio, cuando una verdad fundamentalse excluye o se distorsiona, es como si faltara o se dañara un engrane; entonces el tren del Evangelio, por más bonito o lujoso que se puede ver, se detiene y no cumple su función vital de avanzar.

Doctrina del destino eterno

Al considerar esta triste realidad nos preguntamos del lado de quién estamos: ¿De Dios o del hombre pecador? ¿De la justicia divina revelada en el Evangelio o la justicia enferma del hombre? ¿De la verdad o del error? La Biblia es clara en cuanto al destino eterno del hombre. La religión de Dios verdadera y la religión humana infundada se diferencian, precisamente, en la doctrina acerca del destino eterno, lo que se conoce como escatología.

Lo que distingue a la religión, en su sentido universal, de cualquier filosofía humana, es su esperanza después de esta vida. Sea esta verdadera o infundada. Algunos ateos “sensatos” han llegado a decir: “Si Dios no existe hay que inventarlo”. Lo propio se puede decir del infierno y el Cielo.

 Los budistas creen en la reencarnación y enseñan que tu estado presente ha sido el resultado de tu conducta pasada. Sirven como freno al mal del suicidio cuando enseñan a sus seguidores que aquel que opta por ese camino oscuro le espera lo siguiente: Si tieneque vivir 80 años y a los 30 se suicida, ¿qué pasaría  con los 50 años restantes? Cada 7 días su alma volvería a suicidarse causando el mismo dolor y la misma angustia. Esa doctrina resulta muy atractiva como freno social, pero no es bíblica.

Otras creen en la aniquilación definitiva del cuerpo y el alma y una no existencia después de la muerte para todos los que vivieron impíamente. Esta religión carece de consistencia exegética. Otras religiones creen en la realidad del infierno y en un purgatorio para los que hicieron lo malo, pero que las oraciones y los rezos pueden sacarlos de ese lugar de tormento. Esta suena muy romántica, pero es infundada. Otras enfatizan la imposibilidad de un infierno y la esperanza de un reino de paz apelando al hecho de que  Dios es amor. Esto es como decir que las cárceles en países subdesarrollados no existen porque son inhumanas. Otras dan la posibilidad de salvación del infierno por medio del bautismo a favor de aquellos familiares que no conocieron a Jesucristo en vida. Esta es, humanamente, muy creativa.

La más reciente ofrece la novedosa promesa de un perdón anticipado para los pecados, sin necesidad de arrepentimiento, que incluye hasta el suicidio. Mercadológicamente, esta doctrina es muy atractiva y supera con creces las ofertas del fraile dominico Johann Tetzel en su ofrecimiento de perdón de pecado a través de las santas indulgencias. Es una especie de: “y a Dios que me perdone”.

Pero este no es el espacio para hablar en amplitud de la pedagogía bíblica para vivir una vida correcta y santa de acuerdo con el final de la existencia aquí y el destino eterno. Un solo texto de la Biblia bastará para mostrar la contundente y clara doctrina de Jesucristo en cuanto a la eternidad y el vivir en justicia:“Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘no matarás’, y: ‘Cualquiera que cometa homicidio será culpable ante la corte’. Pero yo os digo que todo aquel que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que diga: ‘Raca’a su hermano, será culpable delante de la corte suprema; y cualquiera que diga: ‘Idiota’, será reo del infierno de fuego” (Mateo 5:21–22LBLA). Piense por un momento, si por tan solo estar “enojado” la sentencia es: “reo del infierno de fuego” cuanto más un homicidio o suicidio de hecho. ¡Cuántos feminicidios y suicidios se evitarían con tan solo vivir a la luz de esta solemne advertencia! El Señor Jesucristo parece exagerado y extremista en su criterio de justicia en este mundo malo y perverso. Es de ahí el aumento acelerado de la criminalidad y de actos de violencia como el suicidio, aun dentro de un pueblo que se hace llamar cristiano.

Lo encuentre haciendo así

Esperar la venida del Señor significa esperarla en santidad. Lo inesperado del evento es razón para estar preparados siempre. Las parábolas del siervo infiel y de las vírgenes insensatas muestran esto: “vendrá el señor de aquel siervo el día que no lo espera, y a una hora que no sabe” (Mateo 24:50LBLA),  “Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora” (Mateo 50:13). Contraponer la doctrina de la justificación por la fe con esta advertencia motivacional para vivir irreprensibles no es justo ni sabio. Sería como suponer una tensión doctrinal entre el Señor Jesús y el apóstol Pablo. ¡Perezca tal pensamiento!

Realmente nadie se suicida

Hermann Wilhelm Göring, el segundo hombre más poderoso en la Alemania de Hitler, prefirió suicidarse antes de que se le diera cumplimiento a la sentenciade ahorcamiento en el juicio en Núremberg por los delitos de lesa humanidad. La pregunta ante un hecho como este, sería: ¿Por qué prefirió auto sentenciarse, ser su propio juez y verdugo en lugar de dejar que la justicia humana establecida lo hiciera?¿Acaso no hubiese habido más posibilidad para su salvación y que dejara la dudade suarrepentimiento ante Dios el ser sentenciado por otros, que cometer auto asesinato? Si era inocente, ¿no se inclinaría la balanza a su favor delante de Dios? Pero su orgullo pesaba más que su inocencia. Él pensó, en su altivez, que nadie le iba a quitar la vida, ni aun Dios mismo, solo él. Pero se equivocó como se equivocan todos los que siguen el camino oscuro del suicidio. Realmente nadie se suicida: “Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor; Él lo dirige donde le place” (Proverbios 21:1). Dios no puede jamás ser burlado, y Él: “Es el que prende a los sabios en su propia astucia” (1 Corintios 3:19). Perezca tal pensamiento si alguien cree que Dios es cómplice de suicidios: “Muy limpios son tus ojos para mirar el mal” (Habacuc 1:3LBLA).El suicidio es un juicio irreversible.

El potencial de maldad de un suicida

El suicida perdió toda sensibilidad humana:“Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida…” (Efesios 5:29 LBLA). El que es capaz de atentar contra su propia vida es capaz de atentar contra la vida de toda su familia y hasta de toda una nación. Mientras escribo estas líneas escucho, en el noticiario de CNN, al presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, decir: “Un acto de pura maldad”, haciendo referencia a un hombre de 64 años de edad que desde el piso número 32 de un hotel en Las Vegas, perpetró una de las peores matanzas del siglo a una multitud indefensa de más de 22,000 personas, dando muerte a más de 50  e hiriendo a más de 500, y luego se suicidó. Este hombre primero se aborreció así mismo y luego a los demás. No quiso irse solo.

(Tomado del libro: «La nobleza de Dios: Vivir o morir» por Willy Bayonet)

SI ES NUEVO, NO ES BÍBLICO…

«Si es bíblico, no es nuevo y si es nuevo, no es bíblico”(1).

Este principio regulativo de la verdad de Dios es atribuido al célebre pastor Spurgeon, valiente defensor de la verdad bíblica. Encierra una gran verdad: “No podemos ‘inventar’ con las doctrinas de Dios”. Ser novedosos es conveniente en una empresa comercial o en un club social, pero nunca en la Iglesia de Jesucristo que es columna y baluarte de la verdad.

El distanciamiento de la fe histórica es una de las claras evidencias de que la doctrina es nueva o novedosa. Es decir, separarse de lo que han creído, por las Escrituras, el Pueblo de Dios y sus principales paladines a través de la historia. Las sanas confesiones de fe, en asuntos esenciales de las doctrinas, juegan un papel importante en ese sentido.

Una nueva doctrina: el creyente que se suicida y va al Cielo

El propósito de este capítulo es mostrar que la doctrina que da posibilidad de salvación a aquel que habiendo confesado a Jesús como su salvador y Señor, se quita la vida, es nueva. Ingenuamente se ha dicho que el tema lleva muchos años de discusión o debate: “Este ha sido uno de los temas controversiales a lo largo de los años”(2). Pero realmente no es así. Esta doctrina, en su sentido formal, al igual que la del aborto, es nueva. Es el resultado de los tiempos en que vivimos en donde los fundamentos, tristemente, se están desmoronando. Estos males no eran razón de debate porque no había la más mínima necesidad de debatirlos.

Claro está, en el plano filosófico sí era y siempre ha sido razón de controversia. Pero en asunto de cosmovisión de la vida como tal, esta visión acerca de la vida estaba fuera de la iglesia, no dentro. Por ejemplo, Séneca y Aristóteles tenían una visión de la vida y por ende del suicidio totalmente diferente de la cosmovisión judeocristiana. El Estoicismo, en su forma de ver la vida, entendía que el individuo era dueño de su vida, pero también de su muerte.

Para el Pueblo de Dios, de todas las denominaciones, estaba bien claro que para un verdadero hijo de Dios no había la más mínima posibilidad de terminar su vida de manera miserable. Se partía del siguiente principio: Dios es el dador de la vida y solo Él la puede quitar.

Pero estamos considerando el tema del suicidio no como concepto filosófico, sino como un acto pecaminoso que atenta contra la santidad y justicia de Dios. Como un pecado, lógicamente irreversible, que aquel que lo ejecuta, lamentablemente, no tiene posibilidad de salvación.

Esto pensaba algunos de los hombres de Dios del pasado:

Agustín de Hipona y el suicidio

En su libro clásico, La Ciudad de Dios, trató con profundidad el tema, y escribió:“Quien se mata a sí mismo es homicida. Y tanto más culpable se hace al suicidarse cuanto más inocente era en la causa que le llevó a la muerte”. Al hablar del suicidio de Judas, expresó: “Porque Judas, al matarse, mató a un delincuente, y a pesar de todo acabó su propia vida no solamente reo de la muerte de Cristo, sino de la suya propia. Se suicidó por su propio crimen, pero, además, añadió un segundo crimen”(3).

William Gurnall

Reconocido y muy respetado puritano, autor del célebre libro El cristiano con toda la Armadura de Dios habló con claridad de aquel que se quita voluntariamente la vida:“¡Qué epitafio más triste!: ‘Aquí yace uno que se suicidó. He aquí alguien que no quiso ser redimido’. Vio el Infierno delante y se tiró de cabeza a él, haciendo caso omiso de las invitaciones de Cristo por medio de su Espíritu y de los ministros del Evangelio” (4).

John Bunyan

El autor del libro El progreso del peregrino, presenta su clara posición en cuanto al suicidio, y lo considera como una afrenta al Espíritu Santo y al Espíritu de gracia.En el capítulo quince encontramos la siguiente conversación: “Además, el que mata a otro no mata más que a su cuerpo; pero el que se mata a sí mismo, mata el cuerpo y el alma a una; y sobre todo, hablas de descanso en el sepulcro; ¿pero acaso has olvidado adónde van ciertamente los que matan? Porque: ‘Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él’” (1Juan 3:15LBLA) (5).

Charles Spurgeon

Es considerado como el príncipe de los predicadores. Balanceado doctrinalmente, hombre de oración y muy sufrido por amor a la verdad. En varias ocasiones hizo referencia al tema con claridad, declarando la imposibilidad del suicidio en un verdadero cristiano: “Habría muchos individuos tentados a poner un fin a esta vida mortal, si no fuera por el temor ala muerte. Pero poner un fin a su vida por su propia mano sería un hecho espantoso; probaría que no era un hijo de Dios, pues ‘Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él’ (1Juan 3:15LBLA). Quiero decir, por supuesto, si tal hecho fuera llevado a cabo por alguien en posesión de sus sentidos; no estoy juzgando a quienes han perdido la razón, y que no son responsables de sus actos. Si alguien en su sobrio sentido cometiere un suicidio, no podríamos tener ninguna esperanza de vida eterna para él”(6).

Charles Hodge

Es un reconocido teólogo, cuyos libros son usados en centros académicos de teología, al hablar del suicidio en el cristiano, afirmó: “El suicidio es concebible en personas que no creen en Dios o en un estado futuro de la existencia piensen que es permisible buscar en la aniquilación el refugio a las miserias de esta vida. Pero es inexplicable, excepto suponiendo una insania temporal o permanente, que nadie se precipite sin ser llamado a las retribuciones de la eternidad. Por ello, el suicidio es más frecuente entre los que han perdido toda fe en la religión. Es un crimen sumamente complicado. Nuestra vida no es nuestra. No tenemos más derecho a destruir nuestra vida que el que tenemos a destruir la de nuestro prójimo. Por ello, el suicidio es autoasesinato. Es el abandono del puesto que Dios nos ha asignado. Es un rechazo deliberado de someternos a Su voluntad. Es un crimen que no admite arrepentimiento, y que consiguientemente involucra la pérdida del alma” (7).

Dr. Martyn Lloyd-Jones

Pastor por muchos años en Inglaterra, fue médico de la realeza y dejó todo por amor al reino de Dios. En su comentario del Salmo 73, escribió del suicidio en un verdadero cristiano, lo siguiente: “Hay hombres buenos que no son cristianos, hombres morales, hombres conscientes, y hemos leído de tanto en tanto cómo algunos de ellos se suicidaron. Se han suicidado porque no han podido decir ‘sin embargo’. Si nos quedamos podemos estar bien al punto del suicidio. Y hay muchos que se quedan aquí, hombres nobles en sentido naturales. Se condenan a sí mismos y dicen:‘No hay trabajo para una persona como yo’. Se juzgan a sí mismos como inservibles. Sin valor y así se van. Sin embargo el cristiano no hace esto y es en ese punto donde radica toda la diferencia entre un incrédulo y un creyente. Pero es precisamente al final cuando se abre la puerta de la esperanza, y él pronuncia este bendito ‘con todo’. El remordimiento puede hacer esto, puede que nos condenemos y luego, quizá llegara al suicidio, pero el cristiano dice con David: “Lávame…Vuélveme el gozo de tu salvación’”(8).

El grave peligro de distanciarse de la fe histórica

Apartarse de la senda antigua es muy riesgoso. Bien se puede aplicar lo que dice Proverbios 18:1: “El que vive aislado busca su propio deseo, contra todo consejo se encoleriza”. En la siguiente versión de la Biblia se acentúa mucho mejor la razón del distanciamiento de la senda antigua: “Según su antojo busca el que se desvía; en toda doctrina se envolverá”(JubileeBible 2000 Spanish).

Referencias

  1. Cita atribuida a Charles Spurgeon.
  2. https://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/puede-un-cristiano-cometer-suicidio
  3. http://www.augustinus.it/spagnolo/cdd/index2.htm .
  4. William Gurnall, El cristiano con toda la Armadura de Dios, Estandarte de la verdad,edición en español, 2011, p. 800.
  5. John Bunyan, El progreso del peregrino.
  6. CharlesSpurgeon,audio libro Del temor a la muerte.
  7. Charles Hodge,Sobre el suicidio: teología sistemática, p. 451.
  8. Martyn Lloyd Jones,Comentario al Salmo 73.

MENTIRAS DICHAS COMO SI FUERAN VERDADES

Algunos poderosos medios de comunicación, al hablar de la historia del universo, se muestran tan convincentes que es casi imposible pensar que lo que están diciendo es pura falacia. Lógicamente, ellos dominan el léxico de la ciencia, conocen los detalles de la física y de la química y tienen la tecnología y los recursos económicos a su favor, pero sobre todo la reputación de sus científicos que hablan como si fueran sacerdotes o profetas. Un gran porcentaje de sus afirmaciones son ciertas, pero en lo fundamental, un engaño total. Su propósito es claro: ignorar al Creador y por ende no darle gloria.

Es un gran error debatir el tema de la creación en el terreno o campo de los evolucionistas. Su problema no es de ciencia, es de ética y moral. No hay Dios: no hay responsabilidades.

El punto es que los evolucionistas se expresan con tanta certeza que seducen a personas inconstantes o débiles de fe como ocurrió en Inglaterra en los dìas de Darwin.

Durante la Alemania nazi, los delitos cometidos fueron horripilantes. Los teóricos de Hitler hablaban con tanta certeza de una raza superior y de la necesidad de eliminar a los responsables de todos sus males, los judíos, que los alemanes en su gran mayoría lo creyeron. No era suficiente amar al Führer, se tenía que odiar con toda intensidad a quienes él odiaba.

En el famoso juicio en Núremberg los principales estrategas nazis hablaban sin remordimiento de conciencia de cómo creaban métodos eficaces para eliminar a tantas personas,es decir, como si fueran ratas.Uno de ellos se expresó así: “A nosotros nos enseñaron que los judíos eran ratas y qué compasión se puede tener de las ratas”.

Cuando leemos de la forma que indujeron a millones de personas a sus creencias antihumanas, nos llenamos de indignación e ira. Pero lo que más abruma es la indiferencia o pasividad de los que sabían la dimensión de lo que estaba sucediendo, eran cómplices por omisión; luego ellos también sufrieron las consecuencias.

Cambio de léxico

Una práctica aberrante como la homosexualidad y el consiguiente matrimonio homosexual no podrían aprobarse en una legislación sin un cambio previo de léxico, conceptos y definiciones. Se tienen que cambiar las definiciones de conceptos tales como género, matrimonio, familia y hasta el significado de amor. De donde podemos concluir que lo primero que realiza el Maligno es pervertir la comunicación lógica entre los seres humanos. Ya algunos escritores han destacado esto al decir que una de las señales de una sociedad en decadencia es la perversión o la confusión del lenguaje.

Mucho màs que ralativismo moral

Pero esto es mucho más que relativismo moral; es la reformación, adaptación e imposiciónde los términos, definiciones y conceptos a las conductas aberrantes. Matrimonio, por ejemplo, es la unión entre un hombre y una mujer en sagrado vínculo con fines de procrear. Esta definición de matrimonio, para ser coherente o acorde, requiere necesariamente de un hombre y una mujer aptos para la procreación. Para legislar a favor del matrimonio homosexual se tiene que cambiar la definición de matrimonio y hasta de familia. La nueva definición de matrimonio, a la luz de la conducta homosexual legalizada, impide tener una comunicación racional e inteligente con los que portan el nuevo léxico. Uno de los propósitos del matrimonio es la procreación. Ellos impondrán lo antinatural y lo harán ver como natural o normal.Lo primero que deberán pervertir es el lenguaje.

La nueva estrategia homosexual

Los homosexuales se unieron y determinaron ser parte del Estado o la sociedad con identidad propia. Más aún, ser parte de la religión o la iglesia. Sus recursos para lograr estos propósitos: la victimización y la apelación a la no discriminación y al amor. Recursos estos que se convierten en puro chantaje. Su meta es enajenar y enjuiciar a los que no aceptan o toleran, ni la filosofía, ni la conducta homosexual. El gremio homosexual va tras lo legal (que no necesariamente es lo justo y verdadero) y en gran medida lo están logrado por el silencio de los hijos de Dios.Esto es lo que bien se podría llamar una estrategia perversamente inteligente.

¿Aborto o Infanticidio?

Cuántos han caído en el error de aceptar, por ejemplo, la figura jurídica del aborto como buena y válida cuando realmente el término correcto es infanticidio. La primera gran victoria de los que procuran la despenalización de los infanticidios fue cambiar el término o la palabra infanticidio por aborto. Los pensadores de antaño teorizaron en cuanto a este asunto.

Gracia Radical

Lo mismo pasa con la nueva doctrina de la “gracia radical” que da garantías de salvación hasta al que se suicida. Para poder imponer esta casuística los significados de los términos y doctrinas han tenido que cambiarse radicalmente. Santidad no es integridad, regeneración no es un cambio radical de muerte a vida; perseverar hasta el fin no significa perseverar en santidad hasta la muerte. De igual forma usan el recurso de la victimización y el chantaje. Acusan de falta de amor y de asumir una posición de juez a los que apelan a la santidad y justicia de Dios ante un crimen tan abominable a los ojos del Creador.

El «cristiano» suicida y el Nuevo Orden Mundial

Así como el nuevo léxico homosexual o como se le conoce también, el Nuevo Orden Mundial, los maestros de la escuela del cristiano que muere en pecados dominantes, incluyendo el suicidio, insultan la inteligencia humana y producen un estado de impotencia en los temerosos de Dios.

Un homosexual organizado en comunidad le preguntará que quién puede impedir la unión en matrimonio de dos seres que se aman, ya que Dios es amor. De igual forma, los defensores de esta novedosa doctrina del cristiano que muere en pecados dominantes, incluyendo el suicidio, le dirán con naturalidad que ni el suicidio nos puede separar del amor de Dios, y que lo importante no es que perdamos nuestra esperanza en Cristo, sino que Él no pierda su esperanza en nosotros. Un padre cristiano, que se expuso a esta doctrina, llegó a decir, con total naturalidad, que su mayor preocupación no era que su hijo se suicidara, sino que no tuviera a Cristo en su corazón.

La doctrina del “cristiano” suicida: una mentira dicha como si fuera verdad

Los que enseñan la doctrina que vindica y justifica al “cristiano” que se suicida se expresan con tanta convicción y naturalidad que dejan espantado a cualquier ser humano que tenga un mínimo de sentido común o racionalidad. Con toda seguridad se puede afirmar que primero estos maestros fueron engañados por la serpiente antigua, a causa de un descuido espiritual; y luego, con la autoridad de su reputación de maestros de la verdad, fascinan sutilmente a sus seguidores. La insensibilidad de estos maestros es parecida, con su debida distancia, a la de los teóricos nazis.

(Tomado del libro «La nobleza de Dios: Vivir o morir» por Willy Bayonet)

¿SUFRIMIENTO EN EL CIELO?

Hay sectas religiosas que por cierto pudor, vergüenza o estrategia esconden algunas de sus herejías que hieren hasta el sentido común. Pero cuando el orgullo sectario predomina y se va perdiendo la sensibilidad se cae en la desfachatez y descaro. Un reconocido escritor contemporáneo, sin inmutarse, escribe un libro con el siguiente título: “Tu infinita Recompensa” y el subtítulo “victorias y sufrimientos ante el Tribunal de Cristo”. Usted diría ¿qué de malo tiene esto? Lea ahora lo que dice la contraportada: “¡Sufrimientos en la gloria! ¿Pueden estar juntos los sufrimientos y la gloria? En su libro el teólogo da “buenos argumentos” de por qué habrá sufrimientos en la gloria o el cielo”.

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La tesis del teólogo es la siguiente: Habrá dos tribunales, El Tribunal de Cristo para cristianos y el Gran Trono Blanco para pecadores no arrepentidos. En el primero los cristianos que no “se portaron bien” sufrirán vergüenza permanente en algún lugar del cielo y en el segundo los pecadores impenitentes se perderán por siempre en el infierno.

NUESTRO PROPÓSITO

El propósito de este capítulo es demostrar, por la Biblia, algo elemental de la fe cristiana: Primero, que no existe la más mínima posibilidad de sufrimiento o vergüenza para los salvados una vez en el cielo y segundo, que los verdaderos regenerados viven, en medio de sus luchas, por la gracia de Dios, en santidad hasta el final.

ENUNCIADO PRINCIPAL DE ESTA CORRIENTE SECTARIA

           “Los que mueren en pecados dominantes, incluyendo el suicidio, no recibirán el “galardón completo”, pero serán salvos”.

            La sutileza de esta herejía estriba en que tiene apariencia de piedad. Enfatiza el castigo (no el infierno) para los justificados en Cristo después de la resurrección. Este castigo resulta conveniente y estimulador para la pecaminosidad humana. La idea es: “Mueres en pecado y vergüenza, vas al cielo, pero no recibes galardones o premios”.  Pero como diría el escritor Dr. Sam Waldron: “Es triste que son a menudo los creyentes más sensibles quienes sienten esto más profundamente, mientras que los cristianos carnales a quienes dicha enseñanza busca amedrentar se contentan simplemente con saber que su salvación no está en juego en su decisión de no servir a Cristo” (1).

LO PECAMINOSO DEL PECADO

            Lo pecaminoso del pecado es tan grande que esta doctrina es una influyente y perversa motivación para amasar o acariciar el pecado: “Total, disfruto de este “deleite temporal” y que más da, lo importante es entrar al cielo y no ser arrojado al infierno de fuego” dice el que cree esta doctrina.

           Piense por un momento en una persona con tendencia suicida, cuya mente de por sí es un infierno de tormento, que le llega una información de una autoridad religiosa que le dice: hay un gran castigo por quitarte la vida, pero esto no impedirá tu entrada al cielo. Ya que una vez salvo eres siempre salvo. Cristo murió por todos tus pecados.          

La excusa de la que se habla para un “cristiano” suicidarse es la del “galardón completo”. Un reconocido autor, después de dar esperanza de salvación al suicida no sabe cómo salir del atolladero (Charles Stanley). No se olvide que en esta doctrina, “una gran penalidad” no es el infierno. Si esta herejía fuera cierta el suicida diría con mucho agrado: “Me suicido, acepto la “gran penalidad” ya que como quiera entraré al cielo”. Según esta creencia, bien se podría inferir que, Judas estaría en el cielo sufriendo “una gran penalidad”.

            La herejía del “galardón completo” es una especie de purgatorio evangélico. Esta doctrina forma parte de las religiones de conveniencia humana.

(Del libro «La nobleza de Dios:Vivir o morir)

QUE LOS BUENOS NO HAGAN NADA

DIMENSIÓN DE ESTA HEREJÍA

            En Núremberg, ciudad emblemática, se realizaron los muy conocidos juicios a los principales responsables del holocausto judío. Una fotografía indignante en un periódico internacional provocó la realización de dichos juicios. Uno de los principales generales del régimen Nazi fue captado disfrutando en una fiesta en un campamento militar. Las principales potencias mundiales, es decir, Estados Unidos de Norteamérica, Rusia y El Reino Unido, decidieron hacer un juicio ejemplarizador con más de veinte de los principales dirigentes del nazismo.

           El fiscal estadounidense asignado para presentar las acusaciones trató de ser pudoroso en su argumentación y no mostró imágenes, solamente palabras. La seguridad con que argumentaban los genocidas para justificar sus horrendos crímenes dejó como hipnotizados a los jueces, y como el juicio se estaba transmitiendo, los perversos asesinos, con su espíritu nacionalista y con una convincente retórica se ganaban el favor de su pueblo y ponían a dudar a los jueces. Hasta que el fiscal decidió renunciar a sus escrúpulos y mostró las imágenes en movimiento y las fotografías de sus despiadados e inhumanos crímenes. Todo cambió, y fueron condenados en su mayoría a la horca como acto de justicia ejemplarizadora.

QUE LOS BUENOS NO HAGAN NADA

            La advertencia que hace Edmun Burke, bien se puede aplicar no solamente a esa época del siglo pasado, sino también a todo mal que comienza a gestarse y solo unos pocos pueden verlo y dimensionarlo: “Lo único que se necesita para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada” (1).

            Precisamente, antes de llegar Hitler al poder, un periodista juicioso y profundo investigador, siendo director de un periódico de gran circulación en Alemania, advertía del gran mal que se avecinaba. Fue tanta su insistencia que todos los días advertía del mal. Fue catalogado como obsesionado ya que la gente solo se interesaba por su bienestar social y económico presentes. El dueño del periódico lo amenazó con despedirlo, pero su convicción era tan grande que desoyó a su jefe y continuó publicando sus advertencias. Fue despedido e inmediatamente alquiló un taller de impresión y continuó con su solemne misión. Pagó el precio de combatir el error; el taller fue incendiado y él vilmente asesinado. Pero Dios y la historia lo vindicaron.

LA VISIÓN Y TRISTEZA DE UN GRAN PALADÍN DE LA VERDAD

            En el plano propiamente eclesiástico y moral, otro paladín, que pudo divisar lo que le esperaba a la humanidad, si no se combatía enérgicamente el error de su tiempo, fue el célebre escritor y pastor Charles Spurgeon. Él fue contemporáneo a Darwin, y se entristeció grandemente, por la indiferencia de los de su propia denominación para hacer frente a este terrible mal del modernismo.

            Lamentablemente, tuvo que retirarse de la confraternidad de pastores y alejar a la iglesia que pastoreaba de toda aquella influencia perniciosa.

            Lo más difícil para Spurgeon fue tener que enfrentar a sus amigos que no podían divisar la trascendencia del mal. Algunos en lugar de enfrentarlo doctrinalmente usaron el recurso del chantaje retirándole las donaciones para su orfelinato: “Un hombre que había brindado probablemente el mayor apoyo económico al orfanato, las Casas de Beneficencia y la Escuela Pastoral, escribió expresando su oposición más firme y anunciando la suspensión de sus donativos. Y otros donantes menores hicieron lo mismo” (2).

            Uno de estos hombres apreciados por Spurgeon fue el Dr. John Clifford presidente de la Unión Bautista de Inglaterra a la cual había pertenecido Spugeon. Hombre de gran capacidad intelectual, solidos principios y sumamente honrado, pero había renunciado a su creencia de la inerrancia de las Escrituras y aceptado muchas de las posiciones de la alta critica. Las siguientes fueron sus palabras en contra de Spugeon:

“¡Oh qué dolor indecible me produce ver a este eminente “ganador de almas” soliviantando a miles de cristianos para que discutan y se peleen, en vez de inspirarlos, como podría, a ese esfuerzo sostenido y heroico de llevar las buenas nuevas del evangelio de Dios a nuestros compatriotas”(3).             Realmente enfrentar a Darwin no fue tarea fácil; sus postulados filosóficos mezclados con sus descubrimientos científicos era lo que necesitaban los ideólogos y seguidores de la Revolución Francesa para darle, según ellos, “un golpe mortal” a Dios y a la religión. Las iglesias se intimidaron y rehuyeron la persecución social e intelectual, pero ese santo profeta de Dios murió triste, viendo lo que le esperaba a la humanidad, pero con la verdad de Dios a su lado. Dios y la historia lo han vindicado.

(Del libro «La nobleza de Dios:Vivir o morir por Willy Bayonet)

¡¿EXIMENTES DE JUSTIFICACIÓN PARA EL SUICIDIO?!

¿Quién se pudiera imaginar que en el siglo veintiuno no solamente existieran eximentes de justificación para el tipo penal del aborto o infanticidio, sino también para el suicidio? Pero no vaya usted a pensar que al hablar del suicidio nos referimos a la eutanasia.

            La eutanasia, es una forma sofisticada y científica de quitarse la vida con la asistencia de un profesional de la salud, ante el trauma y el dolor de una enfermedad terminal. Ha sido legalizada o despenalizada en algunas legislaciones del mundo. De ninguna forma justificada.

            Pero, no nos referimos a la eutanasia, nos referimos al suicidio inteligente o intencionado realizado por “cristianos”. Estos suicidas “cristianos”, eximidos de culpa por líderes religiosos.  El argumento para este eximente se fundamenta en una distorsión de la doctrina de la justificación por la fe y específicamente de la expiación total de los pecados; y esto, al que confiesa a Jesucristo como salvador. El texto que se toma como  emblema es el de la primera epístola de Juan 1:7, que dice: “y la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado”. A esto bien se le puede clasificar o denominar como “Gracia Radical”.

            No se muera del asombro. No se trata de una secta desconocida o secreta. Se trata de líderes religiosos muy conocidos, con una gran capacidad intelectual y con profundo conocimiento de la Biblia y de la teología.

            De igual forma, no piense que por el momento se trata de una nueva legislación abierta a favor del suicidio como tal, que reconociendo el suicidio como auto homicidio lo tolera bajo algunas circunstancias. Esto no tendría sentido desde el punto de vista social y jurídico, ya que el límite de la ley convencional es la muerte. Salvo el Derecho Canónico, que establecía un juicio penal y civil para el que cometía el delito y para los familiares. No se olvide que el Derecho Canónico tomaba su criterio de justicia de la Biblia, es decir, era punitivo y ejemplarizador. Una de sus intenciones o propósito era disuadir. Dicho código era administrado por hombres mortales y falibles.

(Del libro «La nobleza de Dios:Vivir o morir» por Willy Bayonet)

HEREJÍA SIN PRECEDENTE

De lo que se trata es de una herejía sin precedente en la historia de la fe cristiana. Esta herejía mezcla la verdad con el error, como es la costumbre del príncipe de las tinieblas. En este caso, un gran porcentaje de verdad y un mínimo porcentaje sutil de error mortal. La Biblia enseña, que: “Las moscas muertas hacen que el ungüento del perfumista dé mal olor; un poco de insensatez pesa más que la sabiduría y el honor” (Eclesiastés 10:1LBLA).  A esto le hemos denominado: una gota de veneno en un vaso de leche.

Esta herejía, además de minar o contaminar las doctrinas fundamentales de la fe cristiana relacionadas con la salvación final, sutilmente promueve o estimula el suicidio; esto se puede afirmar bajo el principio jurídico que reza: “lo malo que no se condena o se censura: se estimula”. El libro de Eclesiastés lo declara de la siguiente forma: “Como la sentencia contra una mala obra no se ejecuta enseguida, por eso el corazón de los hijos de los hombres está en ellos entregado enteramente a hacer el mal” (Eclesiastés 8:11LBLA).

En su sentido práctico, el mal es de casuística. Como todo estudioso de la Biblia bien sabe, no solamente se demanda del creyente una ortodoxia bíblica, sino también una ortopraxis bíblica. Encontramos en la Palabra de Dios precedentes de esta perversión de ortopraxis. La pureza del Evangelio, el hecho de que no fuera pervertido o suplantado, se debió a la actitud asumida por el apóstol Pablo con Pedro en Antioquia, cuando lo reprendió públicamente y lo acusó de hipócrita y simulador no por un asunto propiamente doctrinal, sino de práctica o casuística. Por esta práctica discriminatoria contra los gentiles, lo que se perseguía era mezclar cristianismo con judaísmo. Crear un sincretismo que hacía de la fe cristiana una secta más, ya que eliminaba la razón de ser de la venida expiatoria de Jesucristo.

Básicamente, el asunto tiene que ver con una casuística o práctica que corrompe el argumento o la doctrina bíblica. Esta casuística se ha convertido en cultura pecaminosa y se da por sentada a través de deducciones teológicas sin fundamento bíblico. Los principales maestros de la fe cristiana de la nación más influyente del mundo la ratifican como esperanzadora.

La tendencia es, a que la conciencia se amolde a la cultura. Es de ahí la actitud a la indiferencia casi generalizada en cuanto a esta herejía. Sus principales promotores son conocidos como conservadores y su influencia es significativamente poderosa. Sus libros son puntos de referencias y las ventas millonarias. Al parecer, sus predicaciones y enseñanzas no son sondeadas o verificadas bajo el espíritu bereano.  Lo expresado por el pastor Spurgeon cobra mucho sentido también hoy día: “Hay apatía por todas partes. A nadie le preocupa saber si lo que se predica es verdad o mentira…” (1).

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El mejor ejemplo para demostrar este tipo de pecados o aberraciones culturales, lo tenemos en Martín Lutero y la Reforma Protestante. Pagar con dinero los pecados cometidos a través de las santas indulgencias papales es absurdo y ridículo hoy día, pero eran aceptadas por la cultura; fruto de ellas, de las indulgencias, la gran Basílica de San Pedro fue construida.

La lucha de Lutero fue ardua, y humanamente imposible. Estaba luchando con pecados o aberraciones culturales y su peor enemigo, lamentablemente, fue la indiferencia de muchos que, sabiendo que estas aberraciones perversas no estaban cimentadas en la Palabra de Dios, reconocían, al mismo tiempo, que había un alto costo que pagar. Fue por esto que de manera radical y enérgica se le atribuye la siguiente verdad: “No oponerse al error es aprobarlo. No defender la verdad es negarla” (2).

(Del libro «La nobleza de Dios:Vivir o morir» por Willy Bayonet)

NO ES HUMANO

No es humano, no es razonable, no es prudente, no es conveniente, es antinatural, incomprensible, inexplicable, descabellado, sin afecto natural y diabólico que un grupo de llamados pastores y sus hipnotizados e irracionales adeptos estén defiendo con tanta pasión a suicidas deliberados por el solo hecho de que una vez en sus vidas confesaron a Jesús como salvador. Hay una estrecha relación entre estos pastores suicidas y los abortistas, especialmente en la justificación de un delito tipificado. Nunca la justicia humana por sentido común se inclina a favor del que delinque, mucho menos la divina: Dios no tendrá por inocente al culpable:

«Conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina11 según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado» (1Timoteo 1:9-11).

DIFERENCIA ENTRE SUICIDIO E INMOLACIÓN

            La diferencia entre suicidio e inmolación está bien demarcada. Suicidarse es quitarse la vida deliberadamente o voluntariamente; inmolarse tiene que ver con el sacrificio de una víctima. Es ofrendar la vida en beneficio y honor de otros. La valoración del suicidio y hasta de inmolación dependerá de la cosmovisión que se tenga de Dios y de la vida.

            Para los occidentales los actos terroristas con motivaciones religiosas o patrióticas son tipificados, usualmente, como actos suicidas; sin embargo para las culturas de Medio Oriente y de Oriente son actos de inmolación y martirio. La religión musulmana o Islámica estimula directa o indirectamente los actos de inmolación, pero nunca actos suicidas propiamente.

  • El Corán y el suicidio

            Para que se pueda tener una idea: en un hogar musulmán en donde uno de los integrantes de la familia se suicida, quitan inmediatamente su fotografía, o no la colocan en ninguna área de la casa, ya que lo consideran indigno. El mismo Corán enseña: “No se maten a ustedes mismos. Dios es Misericordioso con ustedes”. (Corán 4:29) “Y no se autodestruyan”. (Corán 2:195).

  • La Biblia y el suicidio

            La esencia de la fe cristiana es la inmolación, no el suicidio. A Cristo Jesús se le identifica como el cordero que fue inmolado: “Y la adorarán todos los que moran en la tierra, cuyos nombres no han sido escritos, desde la fundación del mundo, en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado” (Apocalipsis 13: 8). Voluntariamente se inmoló, dio su vida en rescate por muchos. Él dijo que tenía potestad sobre su propia vida: “Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo” (Juan 10:18).

  • La tragedia Hebrea en Masada y la inmolación de Sansón

En la tragedia Hebrea en Masada, una cantidad significativa de judíos determinó suicidarse para no ser prisioneros de los romanos. Este hecho ocurrió a principio de la era cristiana y no se interpreta como inmolación, sino como suicidio colectivo. En cambio la muerte de Sansón es tipificada como inmolación. Se llega a decir, hoy en día, que la actitud decidida de Israel hacia sus enemigos es denominada como el complejo de Sansón. En la lista de los héroes de la fe de Hebreos 11 aparece Sansón.

  • Los Kamikazes Japoneses

            Es impresionante ver como hombres por medio de creencias infundadas pueden llegar a sacrificar sus vidas por una causa que entienden justa. Los Kamikazes japoneses se inmolan a favor del emperador o de su nación. Durante la Segunda Guerra Mundial ellos se convirtieron en balas de cañón. Sin embargo, debe diferenciarse esta filosofía de lo que es el suicidio como tal. En estos momentos el gobierno Japonés tiene una significativa campaña en contra del suicidio. Una cosa es ser un Kamikazes, quien es tenido como héroe nacional, y otra cosa es suicidarse como aborrecimiento a la propia existencia.

TIPOS DE SUICIDIOS

  • Filosóficos

            Uno de los momentos más impresionantes que he vivido en un funeral,  fue al sepultar a uno que, filosóficamente, se había suicidado. ¿A quién no le gustaría que  a un familiar que murió como resultado de un suicidio, en el momento de su sepultura le expresan, bonitas palabras, recordaran los momentos gratos vividos cerca de él y hasta con palabras infundadas le dieran la posibilidad de estar en el cielo? Pero el que se había suicidado era ateo y seguidor de filósofos que, como Friedrich Wilhelm Nietzsche, tenían una valoración de la vida muy incierta.

            Ya al momento de colocar el cadáver en su lugar, alguien abruptamente tomó la palabra y con sinceridad o descaro dijo toda la verdad: “Mi hermano era ateo y no creía en Dios. Todo lo que ustedes han dicho de él es mentira. Él me había dicho que quería experimentar la muerte.” Así concluyó. Tristemente la forma de experimentar la muerte fue con un tiro en la cabeza, produciendo un terrible trauma en su familia. Amó más a su experiencia con la muerte que a los suyos.

            El doctor Antonio Cruz nos presenta una panorámica del suicidio filosófico, que después del religioso, es el más pernicioso: “Entre los Griegos, los estoicos se caracterizaron por su defensa del suicidio. El filósofo Zenón de Elea se quitó la vida con el fin principal de demostrar sus teorías acerca del suicidio. También entre los pueblos celtas y romanos la acción de acabar con la propia vida llegó a considerarse como una demostración honrosa de valentía” (9).

            Los libres pensadores del pasado han emancipado a muchos hoy en día para tomar este camino tenebroso del suicidio, con deducciones filosóficas infundadas. Entre estos emancipadores de la verdad que conducen a la libertad del error, el doctor Antonio Cruz cita a: “Hume, Montesquieu, Schopenhauer, Nietzsche o Durkheim, eran fervientes partidarios de renunciar a la vida cuando esta ya no les fuera agradable o satisfactoria” (10).

  • El Persuasivo de la Muerte

            Los resultados de estas ideas o pensamientos del suicidio son poderosamente influyentes. En la antigüedad algunos filósofos enseñaban libremente acerca del suicidio. Uno de estos filósofos era conocido como “El persuasivo de la muerte”.  Se le prohibió compartir sus enseñanzas por el efecto que producía. Enseñaba que si realmente se buscaba la verdad, la muerte alejaba al hombre de los males. Sus enseñanzas eran tan influyentes que el rey Ptolomeo le prohibió que hablara de esto en las escuelas ya que muchos eran persuadidos y se suicidaban.

  • Suicidio filosófico por adolescentes

            Si hay una edad en donde la tentación a suicidarse está presente es en la adolescencia. En la web hay mensajes subliminales y directos que motivan el suicidio en los adolescentes. Hay canciones motivando al suicidio a adolescentes que han producido su efecto. Existe una en particular que ha provocado que adolecentes hayan tomado ese camino tenebroso dejando notas con las letras de la canción. Expresiones tales como: En la muerte te acaricio y mi corazón y yo hemos decidido acabar con todo, forman parte de las motivaciones para inducir a este camino incierto.

  • Suicidio Religioso

            Este es el más peligroso de todos. Cuando se “hipnotiza” a las personas a través de la persuasión y la manipulación, y pierden sus capacidades discriminatorias. Se vuelven tan simples que todo lo creen, como si fuera palabra de Dios. El caso más destacado en la historia reciente es el de Jim Jones. Las personas creyeron a ciegas en él. Él había preparado a sus líderes previamente en un simulacro de suicido. Jones les había dicho que una de las formas para ir al cielo era a través del suicidio. Ellos no fueron envenenados realmente, ellos decidieron envenenarse porque creyeron a su líder. ¿Fueron inducidos? Sí, pero ellos decidieron hacerlo, salvo los niños que no sabían lo que estaban haciendo.

POR QUÉ EL SUICIDIO DEBE SER TIPIFICADO COMO UN DELITO

            De entrada se ve cruel. ¿Tipificar el suicidio como delito o crimen? ¿Pero es que acaso se pretende causar más dolor del que se tiene ante la pérdida de un ser querido? ¿Se quiere que volvamos a la Edad Media?

            Si la figura del suicidio pasa por el cedazo de la teoría del delito y es tipificado como delito, entonces finalmente es de conveniencia humana. Las leyes deben ir siempre a favor del hombre nunca en contra. La sabiduría bíblica es pertinente en este asunto: “Reconociendo esto: que la ley no ha sido instituida para el justo, sino para los transgresores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los inmorales, homosexuales, secuestradores, mentirosos, los que juran en falso, y para cualquier otra cosa que es contraria a la sana doctrina” (1Timoteo 1:9,10LBLA).

  • Aborto y suicidio

            Lo que se aplica al aborto de igual forma se aplica al suicidio. ¿Despenalizar un crimen? Eso es lo que se procura con el aborto. No se elimina su tipicidad, pero se dan eximentes de justificación.

            Con el suicidio es diferente y más complejo aun desde el punto de vista jurídico y de consistencia penal. ¿Por qué no se mantiene la figura jurídica del suicidio como delito y así desmotivar su práctica?

             La razón, con toda seguridad, es la misma que para el aborto. El Dr. Antonio Cruz cita en su libro “Bioética Cristiana” a un promotor de esta idea de la destipificación del suicidio como delito: “En una sociedad liberal, basada en el principio de la autonomía moral del individuo, la ley no debería en influir en evitar que en ciertas circunstancias la gente se quite la vida. En otras palabras, aunque el suicidio pudiera ser o no pecado en algunas circunstancias, desde luego no debería ser un delito” (11). Un destacado autor Italiano sostiene que en los mayores ordenamientos penales el suicidio está exento de pena incluido el de su país, como acto jurídicamente tolerado, pero siendo penada la inducción y el auxilio al suicidio. Otros han expresado que el suicidio es la expresión del libre desarrollo de la personalidad y que existe una importante tendencia de considerar a la vida como un bien disponible y a proclamar la existencia de un derecho a morir.

TRASCENDENCIA DE MANTENER LA TIPIFICACIÓN DEL SUICIDIO COMO DELITO

            Una de las principales razones para mantener la tipificación del suicido como delito es la siguiente: No habría forma de tipificar la figura de la instigación al suicidio como delito. Lo que Jim Jones hizo, desde el punto de vista jurídico, no se podría catalogar como algo malo o como  delito o crimen si no existiera la tipificación del suicidio. Es asunto de consistencia jurídica: lo que la ley no prohíbe, lo permite.

            La estrategia es muy fina. Primero se neutraliza la figura del suicidio como delito y luego se delibera acerca de la inducción o instigación al suicidio; hablar, entonces, de la eutanasia como delito sería un mito. Lo mismo ocurre con el aborto. Primero crear la duda en cuanto al embrión o feto de si es un ser humano con personalidad jurídica o no. Entonces la penalización es debatible.

Para más información del tema leer «La nobleza de Dios: Vivir o morir» por Willy Bayonet

LAS PEORES HEREJÍAS NO SE DIVISAN A SIMPLE VISTA(Tomado del libro «La nobleza de Dios: Vivir o Morir»)

La misión de combatir la doctrina de la posibilidad de que un verdadero cristiano muera con y en pecados dominantes, incluyendo el suicidio, es mucho más compleja y difícil que la misión del gran reformador Martín Lutero. Él luchó contra un enemigo, humanamente hablando, visible y con enseñanzas de error fácilmente rebatibles con las Escrituras. Los fundamentos, desde la perspectiva humana, no habían sido derribados: El matrimonio era confirmado y la vida protegida a través del Derecho Canónico.
La doctrina del “cristiano” suicida es sigilosa, no saca la cabeza, es practicada por hombres de gran reputación moral, espiritual, social e intelectual. Esta herejía hipnotiza a sus seguidores y se mezcla con un asunto de sensibilidad humana, como es la partida trágica de un ser humano.
El combustible es el autoengaño, y el silogismo: Deducciones teológicas sin exégesis bíblica. Se escurre y penetra, no importa la denominación de sus practicadores; como en los días de Arrio, rehúyen las confesiones de fe; herramientas poderosas, en tiempo de confusión doctrinal, para identificar el error. Al rehuir a las confesiones de fe pueden tener una permanente dualidad.
Como la conducta de los judaizantes, son deshonestos intelectual y bíblicamente. Enseñan sana doctrina, incluyendo la perseverancia de los santos y el poder del evangelio, pero en la práctica dicen todo lo contrario. Insultan la inteligencia humana, ajustando la definición de los conceptos a su fin: la vindicación del suicida. Para esta escuela perseverar hasta el final ya no significa llegar a la meta. Cambiaron las reglas. Se puede anotar una carrera con tan solo llegar a la tercera base.