Judas Iscariote fue “un hombre serio”

Judas fue un hombre serio, el más serio de los apóstoles; por eso fue escogido como tesorero, pero un pecado lo condujo a otro pecado ya que los pecados no son solamente pecados, sino también entregas divinas (Romanos 1:24). La amargura, lo condujo al robo, el robo a la traición, la traición a subestimar el amor de Dios y este último al suicidio. Todo el que justifica y defiende a un suicida probablemente este antecedido por otros pecados como entrega divina.

Para el autor del libro Judas Iscariote el calumniado el Evangelio según Juan está lleno de encono. Específicamente por la forma clara y llana como se narra y se comenta la traición de Judas Iscariote. Para el autor del libro antes mencionado, el apóstol Juan tenía una indisposición y celos contra el Iscariote.Pero lo que bien se puede observar en el apóstol Juan es su santa indignación ante un pecado tan horrendo. Ciertamente, no fue neutral, pero fue veraz. Cuando se narran los hechos se debe ser objetivo, pero nunca neutral. Debemos estar del lado de la verdad y la justicia siempre.

Tira la piedra y esconde la mano

El príncipe de la potestad del aire es muy astuto. Tira la piedra y esconde la mano. Siembra sutil y secretamente su motivación al suicidio, tanto en el plano legal como religioso. Usa la casuística cristiana, las legislaciones, los tiempos de preguntas y respuestas y las redes sociales para diseminar su mortal veneno, pero cuando se le reta seriamente a considerar el tema, a la luz de la Biblia y el sentido común, lo rehúye escandalizado. Para justificar su silencio ha sembrado la idea de que, mientras más se habla del suicidio más se promueve. Pero su orgullo lo traicionó; él mismo, orondo, expuso el tema y pensó que el terreno estaba fértil para abierta y descaradamente anunciar, en un evento de alcance mundial, la “buena nueva”: Que para los suicidas, como Judas, hay esperanza. Sin embargo, cuando vio la realidad, ordenó a sus principales maestros que instruyeran rápidamente a sus seguidores a no tratar el asunto, de tal manera que parezca como un absurdo y una calumnia la denuncia de que los mismos hombres de Dios que predican vida, también predican, sutilmente, muerte.

La familia de Judas te lo va a agradecer mucho

“Sí, escríbelo, que la familia de Judas te lo va a agradecer mucho”(1).Fue la irónica afirmación de un amigo del escritor de un libro cuyo propósito era demostrar que Judas Iscariote había sido calumniado. ¿Qué sentido tiene defender a un suicida? Es una defensa vana y sin sentido.

Ningún escritor cristiano en su sano juicio o cuerdo, osará salir en defensa de Judas Iscariote. La Biblia habla claramente que Judas era hijo de perdición. A Iscariote, ¿Se le podría aplicar la misma fórmula doctrinal que se les aplica a los “cristianos” que se suicidan hoy en día?

¿Cuántos Judas hay en las iglesias? Realmente no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que algunos concluyen su vida terrenal, aun dentro de las iglesias, de manera necia igual que Judas.

Realmente hay que ser un buen abogado, de los más finos y sofistas, para tratar de defender bíblicamente la inocencia de uno que afrentó, vilmente, a su Creador suicidándose.

Judas Iscariote “el calumniado”.

¿Podría un cristiano, con un mínimo de sensibilidad escritural, darle alguna posibilidad de salvación a Judas? A menos que sea un resentido por la religión y trate de demostrar que Judas fue “el calumniado”. Pienso, que quien así crea, mucho se lo agradecerá, no solamente la familia de Judas, sino también aquel que entró en su corazón después de traicionar al que tanto amor y confianza le brindó.

No hay duda, Judas fue un apóstata y es calificado como hijo de perdición. Aquel que fue iluminado, gustó del don celestial, fue hecho partícipe del don del Espíritu Santo, gustó de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero y al final todo lo negó; él mismo se enjuició ahorcándose y “se desvió para irse al lugar que le correspondía” (Hechos 1:25LBLA).

Un juicio divino

El suicidio de Judas, más que un pecado, fue un juicio divino. La Biblia es consistente en mostrar la inmerecida protección de Dios,de las garras del maligno, para con sus criaturas y en especial para sus hijos.

Cuando Dios quita este campo “magnético”, como le fue quitado a Job temporalmente “¿No has hecho tú una valla alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene, por todos lados? (Job 1:10), el enemigo tiene libertad para obrar. A esto la Biblia le llama también entregar. Judas fue engañado por Satanás y luego entregado a él. Fue poseído por Satanás: “Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo pronto” (Juan13:27LBLA).¡Qué ironía!

Ninguna maldición viene sin causa

Un pecado conduce a otro pecado y una maldición a otra. Cuando Satanás entra en una persona, como en el caso de Caín, que era del maligno, silencia la conciencia y levanta la pasión:“Cuando Judas empezó a robar, dudo que pensara convertirse en traidor. Pero la traición fue el castigo del robo: él se permitió un pecado oculto, y Dios lo entregó a uno más visible y horrendo” (2).

Después que Judas entregó a Jesús se le levantó su conciencia y, como Esaú, aparentemente se arrepintió, pero ya era muy tarde: “Y él, arrojando las piezas de plata en el santuario, se marchó; y fue y se ahorcó” (Mateo27:5LBLA).

Escuela neocalvinista

Los seguidores de la escuela neocalvinista, que atribuyen posibilidad de salvación al suicida, encontrarán en Judas un buen ejemplo de uno que pecó, “se arrepintió” y luego se suicidó. Pero, qué sabia es la Biblia, que previó esta perversa doctrina y calificó a Judas como hijo de perdición, y para que nadie fuera a pensar que todo se acabó con su suicidio, el Señor Jesucristo expresó lo siguiente: “El Hijo del Hombre se va, según está escrito de Él; pero ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Mejor le fuera a ese hombre no haber nacido” (Mateo 26:24LBLA). ¿De qué forma habría consolado un pastor de la escuela del cristiano suicida a la madre o al padre de Judas?

Es increíble observar que aun personas que están en doctrinas de error, pueden tener discernimiento del horrendo pecado del suicidio, y en particular del suicidio de Judas Iscariote. Judas consideró su pecado más grande que la misericordia de Dios. Su muerte vil y sangrienta fue un insulto a la gracia y perdón de Dios. Que verdad tangloriosa: “Al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás” (Salmos 51:17).

La pedagogía divina

La pedagogía divina siempre se inclina a la confrontación y a la urgencia a fin de vivir una vida de santidad. ¡Qué Dios nos ayude a presentar un Evangelio sano de doctrina y de casuística! Que seamos honestos entre lo que decimosy lo queremos decir.

La siguiente exhortaciónes lo que realmente se necesita hoy en día:“Judas ejemplifica lo horrible y peligroso de la traición espiritual. Pero Judas no es el único hipócrita que ha traicionado al Señor. En todas las épocas hay Judas que parecen verdaderos cristianos e íntimos seguidores del maestro y lo traicionan por razones perversas del corazón. Debemos examinar contantemente el corazón, no vaya a ser que seamos reprobados”.

Exhortación final

Permítanme cerrar este capítulo con otras puntuales declaraciones acerca de Judas:“Sin lugar a dudas Judas se encontraba en el tormento de su propia hechura. La esencia misma del infierno era su mente perturbada. Dolor inaguantable, arrepentimiento insincero. No se hubiera quitado la vida si hubiera habido sinceridad en el corazón. Autocompasión era lo que tenía porque repudiaba lo que sentía. No buscó la fuente de su liberación, ni el poder del todopoderoso. No clamó clemencia, ni buscó liberarse de Apolión. Pensó que el final de su perturbación era acallar la conciencia matando su cuerpo y su alma. Fue la perturbación de un demente que se salió de sus rieles”.

Pero esta insensibilidad e indiferencia a valorar y proteger la vida no es casual, es el resultado de un acondicionamiento mental y espiritual del príncipe de la potestad del aire.

Referencias

1- Juan Calvino,Institución de la religión cristiana.

2- William Gurnall, El cristiano con toda la Armadura

Anuncios

LA CONFESIÓN DE FE DE LONDRES DE 1689 Y LOS PECADOS DOMINANTES

Arrio de Alejandría, sacerdote de gran influencia del segundo y tercer siglo de esta era, de manera clandestina no creía en la divinidad de Jesús, pero no había forma de descubrirlo, denunciarlo y condenarlo por su herejía. En esa época de la fe cristiana, los temas teológicos tenían gran trascendencia no solo en el plano eclesiástico, sino también en el político y penal. De ahí el comportamiento de camaleón que tenía Arrio. Cuando los hombres de Dios, apegados a la Biblia, lo confrontaban, él no daba muestras de tener semejante herejía.

Arrio tenía a la Biblia como la palabra de Dios, pero su veneno era sutil.  Citaba la Biblia como cualquier cristiano verdadero. Solo una cosa pudo delatar su herejía: firmar una confesión de fe tocante a la divinidad del Señor Jesucristo. Inmediatamente rehusó y quedó al descubierto quién él era. Los seguidores de Arrio han seguido ese mismo método. No declaran el error de inmediato. Primero ganan afectos y luego introducen el mortal veneno del error.

La historia se repite

Cuando nos enteramos de esta nueva doctrina que da garantías de salvación a los que han confesado a Jesús como salvador y Señor, pero mueren en pecados dominantes, incluyendo el suicidio, lo primero que hicimos fue solicitar por escrito una declaración de fe a todos los pastores que directa e indirectamente comulgan con esta herejía. Tristemente, al igual que Arrio, han rehuido a semejante declaración confesional. El que está en la verdad no teme declarar la verdad.

Las confesiones de fe como legado

Las confesiones de fe son legados que revelan lo que creían nuestros antepasados a la luz de la “verdad verdadera”, la Biblia. Ellos se vieron obligados a presentar defensa dela fe una vez dada a los santos por causa de las herejías que los asediaban. Estas, las confesiones de fe, les mantenían unidos en la verdad hablando una misma cosa. Les mostraban que no estaban solos. Que en su peregrinar iban acompañados con las mismas verdades del pueblo de Dios que los precedió.

Nos desligamos de la fe histórica y de los amados de Dios cuando nos desligamos de la doctrina. La Iglesia de Jesucristo está fundada en Cristo y sus apóstoles. El siguiente es un principio fundamental: lo que se hereda no es la autoridad apostólica, sino la autoridad de la doctrina. Nos desprendemos de esta autoridad cuando cambiamos la doctrina.

La soberbia es lo que conduce al espíritu sectario y a desligarse del credo antiguo o de la senda antigua ante una “Nueva Revelación”. Algunos disfrazan esa nueva revelación y prefieren llamarle “Nueva Reforma”.

Una denominación puede ser reformada o cambiada, y hasta una interpretación de la Biblia. Lo que nunca puede reformarse o cambiarse es la verdad misma, es decir, la Biblia. En asuntos no fundamentales se puede tener una visión diferente, pero cuando se trata de asuntos fundamentales sería una temeridad. La reprensión del apóstol Pablo a los corintios es pertinente para hoy en día:“¿Acaso la palabra de Dios salió de vosotros, o solo a vosotros ha llegado?” (1 Corintios 14:36LBLA) La versión de la Biblia en el lenguaje actual expresa: “Tengan presente que la palabra de Dios no comenzó en ustedes, ni ustedes son los únicos que la han recibido”.

Razón de las confesiones de fe

¿Tienen las confesiones de fe alguna razón de ser? El pastor Spurgeon, al hacer referencia de Confesión fe de 1689, expresó: “Este pequeño tomo no se presenta como una regla autoritativa ni como un código de fe, sino como una ayuda en casos de controversia, una confirmación en la fe y un medio para edificación en justicia” (1).

Quien rehúye, en medio de controversias doctrinales, declarar y dar razón de su fe, es porque esconde algo. El medio para llegar a un entendimiento doctrinal es la Biblia; de no llegar a un entendimiento se recurre a la confesión de fe asumida por la Iglesia o por grupos de Iglesias, finalmente los creyentes junto con sus dirigentes deben asumir el camino a seguir doctrinalmente delante de Dios.

Importancia de las confesiones de fe en el combate contra las herejías

Todos de alguna forma tenemos un credo confesional. La diferencia estriba en lo formal o informal del mismo. Tener un credo confesional escrito libra de ambivalencia y confusiones a los creyentes y a las Iglesias. Lo dicho por este teólogo cristiano es pertinente para hoy en día: “Cuando los hombres utilizan las palabras mismas de la Biblia para promover la herejía, cuando la palabra de verdad es pervertida para servir al error, nada menos que una confesión de fe sirve públicamente para trazar las líneas divisorias entre la verdad y el error” (2).

Las confesiones de fe nos ayudan a evidenciar o detectar el error que se pretende infiltrar en las nuevas doctrinas

La historia se repite. La misma forma evasiva para tratar el tema del suicidio en el cristiano con todas sus implicaciones, fue la misma forma como Arrio y su grupo, con sus herejías en asuntos fundamentales de la fe cristiana, intentaron evadir a los ortodoxos de su tiempo. Arrio no creía en la divinidad de Jesús, pero hacía creer que sí. Este engaño o hipocresía le permitía moverse libremente dentro del pueblo de Dios y sembrar sus enseñanzas. No hay nada más sutil que un diablo disfrazado de oveja.

¿Por qué temer a las confesiones de fe cuando se está en la verdad?

La Biblia claramente nos enseña: “El que anda en integridad anda seguro, mas el que pervierte sus caminos será descubierto” (Proverbios 10:9LBLA). El que está en la mentira algún beneficio temporal obtiene. Su temor es ser descubierto.

Tienden a ser las mentes brillantes, escogidas por Satanás, las que rehúyen el legado histórico de las confesiones de fe. La precisión de una sana confesión de fe impide la ambigüedad y la deshonestidad intelectual y doctrinal. Para combatir exitosamente el error lo primero que se debe hacer es identificarlo. Las confesiones de fe logran esto.

La Confesión de fe de Londres de 1689 y los pecados dominantes, incluyendo el suicidio

Pero la gran pregunta es:¿Tratan la Confesión de fe de Londres de 1689 y la de Westminster el tema del suicidio en el cristiano? La respuesta es: Claro que sí. Los temas doctrinales básicos envueltos en esta casuística son tratados con exquisita pericia. Estos temas son la perseverancia de los santos, el arrepentimiento, la seguridad de salvación, la justificación y la santificación.

No se olvide que las mentes más brillantes y los corazones más consagrados de aquellos difíciles días, después de mucho ayuno y oración, publicaron estas confesiones de fe ante el Pueblo de Dios.

(Del libro “La nobleza de Dios: Vivir o morir” por Willy Bayonet)

¿Mueren todos los cristianos con pecado en el corazón?

Este capítulo es la respuesta a las preguntas: ¿Mueren todos los cristianos con pecado en el corazón?, y ¿Es realmente un requisito vital para entrar al Cielo el morir sin mácula?

Usualmente, el error que se comete al responder estas preguntas es por una o más de las siguientes razones: por partir de premisas equivocadas, por sobre reaccionar, o, en el peor de los casos, por justificar pecados.

Pero estas dos inquietudes no son nuevas. A través de la historia de la fe cristiana han sido consideradas. La mejor manera de demostrar esto es recordando la doctrina católica romana de la extremaunción.

Probablemente usted haya leído algún letrerito adherido a un automóvil con el siguiente aviso: “En caso de accidente llamar a un sacerdote”. Parece ingenuo, pero no es así. El mismo parte de la doctrina de la extremaunción. El origen de este dogma surge por la preocupación de la iglesia papista al considerar la posibilidad en sus fieles de morir con pecados sin confesar. El dilema era el siguiente: Qué hacer cuando un católico enfermaba y entraba en un estado de inconsciencia o coma. La respuesta fue: la extremaunción.

La extremaunción es el ritual por medio del cual el sacerdote investido por la autoridad del Papa puede otorgar perdón sin necesidad de confesión ni arrepentimiento ante la imposibilidad del enfermo que yace en estado de inconsciencia. Dentro del ritual católico un moribundo prepara su camino al Cielo a través de la confesión con un sacerdote. La base bíblica que supone sustentar a este sacramento católico es la siguiente: “¿Está alguno entre vosotros enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia y que ellos oren por él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor; y la oración de fe restaurará al enfermo, y el Señor lo levantará, y si ha cometido pecados le serán perdonados”(Santiago 5:14–15 LBLA).

La Iglesia Católica en sus dogmas entiende el concepto de la salvación final, pero inadecuadamente. Como “iglesia exclusiva”, confiere un poder a sus sacerdotes para remitir pecados que cree ha recibido de parte del Señor. Para la Iglesia Católica la salvación inicia a través de la regeneración bautismal; luego les siguen las confesiones y confirmaciones hasta llegar, en casos normales, a la muerte, e incluso un poco más allá: a través de las misas a favor de difuntos impenitentes, pero católicos. En pocas palabras, esta iglesia entiende que es propietaria absoluta del derecho de administrar la salvación y el otorgamiento del perdón. Todo este engranaje doctrinal muy bien puede llevar el calificativo de “consistencia armoniosa y perfecta en el error”.

Esta manera de ver la salvación y la Biblia misma ha traído una sobrerreacción en algunos evangélicos contemporáneos; enfatizando una “gracia radical” que no requiere de los medios establecidos por Dios para completar la salvación final. En otras palabras: la obtención de un perdón que no se ha pedido y un arrepentimiento que no se ha evidenciado.

El colmo de la sobrerreacción ha llegado, en algunos, en dar garantías de salvación a los que mueren en pecados dominantes, incluyendo el suicidio. Uno de estos maestros pregunta con total naturalidad: “¿Por qué este pecado (el suicidio) en particular sea el que sí me lleve al infierno?” Al mismo tiempo afirma que la idea del suicidio, como pecado mortal, es de concepción u origen de la Iglesia Católica Romana. Otro de estos maestros, huyéndole a la doctrina de la extremaunción, no considera como necesario el que Dios le conceda tiempo, como un medio de gracia para santificación, a uno de sus hijos en pecado antes de morir para que pueda renovar su arrepentimiento. Entiende que independientemente del tipo de pecado e independientemente de morir en el acto mismo del pecado, si hizo confesión de fe una vez en la historia de su vida se salva.

Es vital volver a la Biblia y considerar seriamente a los hombres de Dios del pasado que tuvieron que luchar con una situación parecida.

No ocultamos, en esta parte del capítulo, la significativa influencia del puritano del siglo XVIl William Gurnall, específicamente de su obra cumbre: El cristiano con toda la Armadura de Dios. Este libro es una radiografía de la salvación y vida del cristiano desde el principio hasta el final.

Le invito a considerar lo serio del asunto, y qué relación tiene vestirse con el “Cinto de la Verdad” y la salvación final de un hijo de Dios. No olvide que de manera ineludible todos nos encontramos en un combate espiritual.

Trascendencia del combate

El santo apóstol Pablo, con carácter de urgencia,nos ordena tomar el cinto de la verdad: “Ceñidas vuestras cinturas con la verdad” (Efesios 6:14LBLA). Él sabía de la trascendencia del combate: herir los lomos o cintura significaba destruir el cuerpo completo.

¿Sabe usted qué es la quilla de un barco? Es la parte más importante sobre la que se construye. Es como los lomos o columna vertebral para el cuerpo. Los lomos o cintura, parte inferior y central de la espalda, son las piezas que sostienen el esqueleto humano. Sin estos no puede mantenerse firme o de pie. Como la quilla para el barco.

La herejía que da garantías de salvación al que muere en pecados dominantes, incluyendo el suicidio, es un ataque directo y asesino a los lomos espirituales del hijo de Dios. Es una gran temeridad para todo cristiano, consciente de la guerra espiritual, no vestirse con el cinto de la verdad.

Dos significados básicos e inseparables de ceñir los lomos con la verdad

• Doctrina en la mente e integridad en el corazón

Ceñir los lomos con la verdad significa tener la doctrina en la mente y la integridad en el corazón. La verdad de Dios no solamente debe estar en la mente, sino también en el corazón o la voluntad. Ambas deben ir juntas. Sería una gran tragedia que un ministro del Evangelio tenga la doctrina en la mente sin integridad en el corazón. Un cuchillo bien afilado en las manos de un experto cocinero es de gran utilidad, pero ese mismo cuchillo en las manos de un asesino, una tragedia.

• Verdad doctrinal sin integridad

La gran confusión de muchos en estos tiempos es el resultado de escuchar a hombres predicando la verdad de Dios y, según su entendimiento, no encuentran discrepancia entre lo que estos predican y la sana doctrina; pero el problema no estriba en la verdad doctrinal, sino en “la verdad de corazón o integridad” (9). El error, regularmente, no está en los libros que escriben o en las verdades que enseñan, que tienden a ser excelentes, sino en la aplicación o casuística. El gran peligro radica cuando el predicador, por ejemplo, aplica las doctrinas de la gracia a uno que no ha sido regenerado, dándole garantías de salvación de manera infundada o distorsionada. Pero, para los no regenerados, por más promesas sin fundamento bíblico, y aunque se vistan de santos, la sentencia divina es: “Moriréis en vuestros pecados” (Juan 8:24LBLA).

Cuando no se tiene “la verdad de corazón o integridad” se apela a las emociones, y las doctrinas cardinales son disfrazadas. Nos preguntamos: ¿De qué forma se puede justificar un asesinato premeditado? ¿Que fue por amor? ¿Que fue por venganza? Un juez no tendrá por inocente a aquel que tomó la justicia en sus manos. “No matarás” no tiene acepciones sentimentales. Tomar la doctrina de la justificación por la fe en Jesucristo, de igual forma, no invalida o anula el homicidio o el suicidio, mucho menos lo exculpa. Es perdonado cuando hay arrepentimiento y confesión. Solo en su sentido espiritual y eterno.

Por su descuido espiritual, o por ser un infiltrado en el ejército de Jesucristo, uno que ha combatido el error y ha fortalecido la fe de muchos en el combate puede, con las mismas piezas de la armadura de Dios, destruir los lomos espirituales de los descuidados dentro de la iglesia y cumplir con el propósito de Satanás.

· Vana pretensión: Amar la verdad sin conocerla

El gran mal de hoy en día es el siguiente: algunos pretenden amar la verdad sin conocerla. Pero no se puede amar lo que no se conoce. Prefieren la lógica sin la exégesis bíblica. Se confían tanto en ella que no toman tiempo para lo tácito o expreso de la Biblia. Les roban la verdad, como diría el sabio puritano, y ni cuenta se dan. Es como un hombre con un cofre lleno de oro que se confía tanto que lo abraza diariamente sin revisar lo que tiene, le cambian el oro por hierro y continúa feliz y contento sin ni siquiera darse cuenta.

· Lógica sin integridad

La herejía del cristiano que muere en pecado, incluyendo el suicidio, y va directamente al Cielo, tiene mucha lógica, reputación y religiosidad. Pero cuando se usan estas cosas para corromper las verdades fundamentales de la fe se cae al mismo nivel que el adúltero o el homicida.

· El error peor que la ignorancia

Es preferible estar en ignorancia que en el error. El error está más lejos de la verdad. Morir de hambre es terrible, pero es mucho más terrible morir por tomar veneno. Es un camino expedito para llegar al infierno.

El origen de caer en el error

· Descuido espiritual

Caer en el error no es casual. Es el resultado del descuido espiritual, desobediencia y un permanente autoengaño. Es afrentar al Espíritu de gracia.

Mucho me deleitaba con algunos de los que fueron mis maestros cuando estudiábamos las exquisitas doctrinas de nuestra fe común; y me he preguntado cómo han podido caer tan bajo al menospreciar o torcer verdades en las cuales nos gozábamos. El ejemplo de Amnón y Tamar nos puede ilustrar muy bien este cambio. Amnón odió a Tamar con la misma intensidad con que la amó. Realmente no fue amor, sino infatuación. Al parecer algunos se infatuaron con la verdad.

· Dependiendo del juicio de otros

Descansar en el juicio de otros es conveniente cuando somos niños. Mantenerse siendo niño, sin crecer, es una enfermedad. Ser niños fluctuantes es una deshonra al ministerio del Santo Espíritu de verdad, ya que es Él quien da crecimiento espiritual al creyente. La niñez espiritual es el resultado de no ejercitar el discernimiento.

· Idolatría a las personas

Adorar a un hombre no significa solamente postrarse físicamente ante él; es tener una veneración tan grande que sus palabras dejan de ser sondeadas con la Palabra de Dios. El clamor sigue siendo: ¡voz de Dios no de hombre!

· Coquetear con el error

Acercarnos al error por curiosidad puede llevarnos a la incredulidad y al escepticismo. Huid de la pasiones, de igual forma huid de las falsas doctrinas. En esta guerra espiritual sin cuartel es una temeridad coquetear con el error. Cuando no se ama la verdad con pasión se cometerá adulterio con el error. Si así se ha hecho, la exhortación del Espíritu Santo es a retornar al primer amor.

Para no caer en el error: verdadera integridad

· La integridad cubre las imperfecciones

Uno de los argumentos de los que sostienen la herejía del cristiano que muere en pecado, es la imposibilidad de vivir una vida irreprensible; consideran como una utopía la advertencia divina de: “Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14 LBLA), pero el imperativo de vestirnos con el cinturón de la verdad desvanece este perverso argumento, ya que el énfasis es a la integridad. La vida del cristiano no es perfecta, es por esto que la integridad cubre sus imperfecciones.

· Integridad vs. inmunidad para pecar

¡Cómo ha confundido el enemigo a muchos! Les ha hecho creer que la gracia de Dios es inmunidad para pecar, pero como dijera el antiguo himnólogo: “Su gracia me enseñó a temer”. La integridad, cual cinturón de la verdad, es la fuerza de toda virtud. Ciertamente, es la integridad la que cubre las deficiencias de los verdaderos cristianos.

Satanás es muy astuto en la forma en como trata de corromper las verdades del Evangelio. En su sentido práctico la justicia de Cristo imputada cubre las deficiencias de los íntegros de corazón, no la de los profanos y apóstatas que toman en vano la sangre del cordero inmolado.

Algunos, procurando vindicar al llamado cristiano que se suicida, preguntan con cierta altivez:“¿Es que acaso ignoráis el alcance de la sangre de Cristo?” Estas personas pasan por alto la diferencia entre el poder y el alcance de la sangre del cordero inmolado. Esta preciosa sangre es poderosa para salvar al diablo, si fuere posible, pero su alcance se limita a los amados o elegidos del padre:“Y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21LBLA).

· Integridad moral vs. integridad evangélica

Algunos no han logrado distinguir la integridad moral de la integridad evangélica. Esta integridad evangélica o piadosa no es casual. Es el resultado del pacto hecho por Dios con sus elegidos: “Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne” (Ezequiel 11:19LBLA). Es lo que diferencia a un regenerado de uno que no lo es. Tiene que ver con la sinceridad de corazón: “y en cuyo espíritu no hay engaño” (Salmos 32:1LBLA).

Fidelidad de dios hasta el final para los íntegros

· Contraste entre un íntegro y un profano

Un íntegro jamás será abandonado por Dios. Los pecados de David fueron grandes y muy escandalosos, pero a diferencia de Ahitofel, quien carecía de integridad evangélica, no murió sin confesar su pecado. De igual forma podríamos comparar a David, y a su integridad, con el rey Saúl. Sus pecados fueron más escandalosos moralmente que los de Saúl, pero la integridad marcó la diferencia del final de ambos. La misma comparación se podría hacer con Pedro y Judas: uno lloró amargamente y con sinceridad de corazón se arrepintió, el otro se ahorcó. Lo que hace evidente la integridad piadosa es el final de un hijo de Dios.

Integridad y justificación por la fe

El enemigo es experto en confundir. Sus instrumentos favoritos son los intelectuales cristianos con reputación. Algunos de estos, tratando de mostrar un alcance insólito de la gracia de Dios enseñan, con sutileza, que la justificación por la fe cubre hasta a los deshonestos e hipócritas. Justifican la salvación de los que mueren en pecado y con pecados dominantes, como el suicidio, aludiendo a un perdón sin arrepentimiento, es decir, forense, y a un texto bíblico inaplicable para uno que muere negando la fe, como el siguiente: “La sangre de Jesús Su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7LBLA).

· Ataque despiadado a la doctrina de la justificación por la fe

El asunto es grave. El ataque es despiadado y mortal. La intención es la destrucción total del cuerpo doctrinal de la fe evangélica. Satanás sabe que contaminando las verdades fundamentales conduce a los creyentes a tener un juicio corrompido.

El argumento sutil de la escuela del “cristiano” que muere en pecado y va directamente al Cielo, es el argumento acerca de la imposibilidad de un justificado en Cristo de morir en santidad de forma irreprensible como enseña la epístola de Judas en su versículo 24: “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría”.

Uno de los maestros de la escuela del “cristiano” suicida, pregunta con temeridad refiriéndose a cristianos: “¿Piensa alguien que va a morir sin pecado en el corazón?”. Nos parece escuchar al mismo Averno con esta insinuación malsana. Es una expresión de derrota, que atenta contra el ánimo a vivir una vida en santidad.

Esta retórica diabólica pasa por alto, en los justificados por Cristo y regenerados por el Espíritu Santo, la evidencia y requisito de la integridad para ser salvos.

Integridad y salvación

El Salmo 32 nos ayuda a entender la relación entre integridad y salvación; responde la pregunta acerca de la posibilidad de que un cristiano muera con pecados dominantes en el corazón, incluyendo el suicidio.

Para que nadie vaya a interpretar, de forma prejuiciada, la verdad de Dios, el salmista David comienza atribuyéndole soberanía a Dios en el otorgamiento de su perdón: “¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el SEÑOR no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño!”(Salmos 32:2LBLA). Es decir: dichoso, ha sido favorecido por Dios. ¿Quién es el favorecido? “El hombre a quien el SEÑOR no culpa de iniquidad”; como bien diría un sabio puritano: “atodos les gusta creer esto”. Pero el pasaje bíblico presenta una condición, requisito o evidencia: “Y en cuyo espíritu no hay engaño” (v. 2).

En el otorgamiento de su perdón, con sus procesos e implicaciones, Dios pesa en balanza el corazón. La obtención del perdón será el resultado de la sinceridad del que ha pecado. La integridad sin lugar a dudas cubre la deficiencia del cristiano. La gran bendición es que Dios aprueba al íntegro aun cuando no esté libre de pecado.

· Compasión para el íntegro

Dios no aprueba el pecado del íntegro, pero lo mira con misericordia y no con ira. De ninguna forma se debe confundir el pecado del verdadero hijo de Dios con la integridad, porque Dios no lo hace.

· Seriedad de la vida cristiana

La vida cristiana es algo muy serio. Es la integridad la que declara con cuánta seriedad la hemos tomado. La comunión íntima de Dios es con los limpios de corazón. Solo ellos verán su poder y su gloria. Sin lugar a dudas los que tienen buena reputación ante su trono de gracia son los íntegros.

La respuesta a la pregunta: ¿Mueren todos los cristianos con pecado en el corazón?, es la integridad.

· Ignorancia o autoengaño para pecar

La gran distorsión que algunos hacen de las doctrinas de la gracia, en algunos casos es por ignorancia; en otros, para poder justificar sus propios pecados y los de otros. Pero Dios, en el pacto de gracia, demanda más que obediencia perfecta, demanda integridad.

· Lo que le molesta al Diablo: la integridad

Lo que le molesta al Diablo no es que seamos perfectos, sino íntegros. Dios exhibió delante de Satanás la integridad de Job: “Y el SEÑOR dijo a Satanás: ¿Te has fijado en mi siervo Job? Porque no hay ninguno como él sobre la tierra, hombre intachable y recto, temeroso de Dios y apartado del mal” (Job 1:8LBLA).

De igual forma, aun cuando Natanael tenía un error de discernimiento, propio de su tiempo, sin embargo era un hombre íntegro: “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño”(Juan 1:47LBLA).

Dios demanda integridad y aborrece la hipocresía

La mentira es un pecado grave. En algunos países es un delito federal. En la lista de los que no tendrán parte en el reino de Dios se encuentran los mentirosos:“Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apocalipsis 21:8LBLA).

Dar posibilidad de salvación a un mentiroso aunque tenga la vestimenta de cristiano es negar en esencia el carácter santo de Dios. Tristemente la escuela de la doctrina del “galardón completo” tiene la temeridad de asegurar que Ananías y Safira despertaron en la presencia de Dios, pero la Biblia es muy precisa cuando afirma que Satanás es mentiroso y padre de toda mentira.

Los íntegros mueren con el cinto de la verdad puesto

Un íntegro no muere en pecados deliberados o dominantes, sin arrepentirse, ni confesarlos: “La persona íntegra confiesa su pecado con tanta pena que Dios, al ver a su amado hijo en peligro de caer en el desaliento, lo consuela en lugar de reñirle” (10). Un consuelo divino significa una plena restauración, como Elías, cuando fue sustentado por Dios en medio de la depresión.

El rey David cometió, en un período de su vida, pecados muy abominables, pero no murió en ellos.

Finalmente, con el cinto de la verdad puesto al momento de nuestra muerte, pasamos del manto carnal al manto de gloria.

Voz de Dios, no de hombre, debería ser el clamor del pueblo de Dios.

Referencias

1- MacArthur John,El poder del perdón, edición en castellano,Editorial Portavoz, Grand Rapids Michigan, 1999, p. 55.

2- Hendriksen Guillermo, El Evangelio según San Juan: comentario del Nuevo Testamento, TELL, Grand Rapids Michigan, 1981, p. 519.

3- Confesión de fe de Londres de 1689, capítulo 15, “Del arrepentimiento para vida y salvación”.

4- Ibíd.,capítulo 15, “Del arrepentimiento para vida y salvación”.

5- Cita tomada del evento Por Su Causa 2013 tiempo de preguntas y respuestas Santo Domingo RD.

6- John Piper – Question sur le suicide – soustitre en Francia.

7- Cita tomada del evento Por Su Causa 2013 tiempo de preguntas y respuestas Santo Domingo RD

8- William Gurnall,El cristiano con toda la Armadura de Dios, Estandarte de la verdad,edición en español, 2011,p. 692.

9- Ibíd., p. 287.

10- Ibíd., p. 329.

Tomado del libro “La nobleza de Dios:Vivir o morir” por Willy Bayonet

EL ACTO MEMORIAL PROFANADO

“Porque si yo reedifico lo que en otro tiempo destruí, yo mismo resulto transgresor” (Gálatas 2:18LBLA).

Un ritual es definido como: “Una serie de acciones, realizadas principalmente por su valor simbólico. Son acciones que están basadas en alguna creencia”. En efecto, un ritual iba a corromper todo el glorioso Evangelio del Señor Jesucristo en el primer siglo de la fe cristiana. Los rituales no son malos en sí mismos. Todo dependerá de su trasfondo. La Biblia nos muestra una gran cantidad de rituales o actos ceremoniales establecidos por Dios para su pueblo, incluyendo uno de los más importantes y emblemáticos: la circuncisión. Este fue, precisamente, el ritual con el cual algunos intentaron corromper a las iglesias locales del primer siglo. Perdieron la perspectiva de su valor simbólico y le dieron un valor per se o en sí mismo.

De acuerdo con Gálatas 2:18, ser contaminados con un ceremonial o ritual contrario al Evangelio de la gracia significaría volver a reedificar lo que en otro tiempo se destruyó.

El “acto memorial”

Las iglesias cristianas locales de hoy en día no tienen conflictos con el ritual de la circuncisión; sin embargo, hay una amenaza que atenta contra su pureza: el “acto memorial”.

El “acto memorial” es un acto glorioso que realiza el pueblo de Dios o las iglesias locales después que un verdadero creyente murió en el Señor. Su propósito es reconocer la poderosa obra de gracia en el corazón de un regenerado que perseveró hasta el final. Este acto memorial es de consuelo y estímulo a los creyentes a ser fieles hasta la muerte. Es un acto en donde los familiares, al escuchar de la fidelidad del que partió en el Señor, se sienten honrados delante de Dios y de su pueblo. De igual forma, es un momento, en medio de la tristeza, de gran satisfacción para los pastores, al haber sido instrumentos de Dios para completar, como medios de gracia, la salvación final del que victoriosamente está en la presencia de Dios.

Este solemne acto se pervierte, y pervierte el Evangelio del Señor Jesucristo, cuando algunas denominaciones cristianas proclaman la posibilidad de que un verdadero cristiano pueda terminar su existencia en derrota, es decir, con algún pecado dominante y en pecado propiamente; habiendo negado con su conducta y su final miserable el poder del Evangelio.

Este memorial indigno, al que murió así, parte de la premisa de la “gracia radical” que enseña perdón sin arrepentimiento y sin confesión de pecados al que una vez confesó a Jesús como su Salvador. Su énfasis no es en cómo termina el creyente en esta tierra, sino en cómo comienza. Contrario al Evangelio de Cristo, que salva al ladrón en la cruz al arrepentirse y confesar a Jesús como salvador en su último momento de existencia; y a Judas, el hijo de perdición, “que comenzó bien” y terminó mal.

Uno de los más elocuentes defensores de esta nueva doctrina dijo, literalmente, que: “La última o la penúltima obra de tu vida no es demostración decisiva de que realmente no pertenezcas a Cristo” (John Piper). La referencia que hace el famoso escritor a la última o penúltima obra de tu vida es al suicidio.

Este tipo de ceremoniales como el “acto memorial” no es tan ingenuo ya que tiene muchas implicaciones con relación al Evangelio de la gracia, realmente lo pervierte, así como se intentó pervertir a las iglesias del primer siglo con el ritual de la circuncisión.

Contexto histórico de Gálatas 2:18

El gran conflicto de la iglesia cristiana del primer siglo que motivó la epístola a los Gálatas fue muchísimo menor, desde el punto de vista legal y moral, que el ritual del “acto memorial” a un “cristiano” que se suicida. El conflicto de casuística suscitado en la iglesia cristiana del primer siglo fue el legítimo ritual de la circuncisión. Pero como se puede observar en la definición de lo que es un ritual: “Son acciones que están basadas en una creencia”, el ritual o ceremonial de la circuncisión iba acompañado con la creencia de la justificación por las obras de la ley. Ahí  radicaba la herejía o pecado, era un insulto al sacrificio de Jesucristo.

Analicemos el texto bíblico

Para poder entender el texto, hay una pregunta determinante: ¿Por qué reedificar lo que en otro tiempose destruyó?

Los creyentes de Galacia iban bien, habitando seguros bajo el glorioso edificio de la gracia. El Espíritu Santo se había manifestado en sus vidas de una manera gloriosa con poderes extraordinarios, ya que lo habían recibido por el oír con fe, como bien lo expresa el apóstol en su carta: “Aquel, pues, que os suministra el Espíritu y hace milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe?” (Gálatas 3:5LBLA).

¿Qué pasó? ¿Cuál fue el problema para retroceder?

El gran problema fue la influencia de los judaizantes. Los judaizantes eran judíos ortodoxos infiltrados en la comunidad de los creyentes en Cristo, que pretendían mezclar judaísmo con cristianismo. Su intención no era destruir el Evangelio y el nombre de Cristo propiamente. Su meta era mezclar judaísmo, es decir los aspectos ceremoniales como la circuncisión, con cristianismo o el Evangelio de la gracia y la sola fe en Jesús para ser salvos. Para Pablo esto significaba otro Evangelio; para él, un Evangelio mezclado era un Evangelio suplantado: “Para seguir un evangelio diferente; que en realidad no es otro evangelio…” (Gálatas 1:6,7LBLA).

¿Pero por qué esto?

Porque la venida de Cristo y su exclamación final: “¡Consumado es!”(Juan 19:30LBLA) dejaron desempleadas y sin brillo social y religioso a muchas personas. Una vez presentado el sacrificio de Jesús como Cordero: “El velo del templo se rasgó en dos” (Mateo 27:51LBLA). No más sacerdotes, no más ceremonias.

Ciertamente, el judaísmo de ese momento se había convertido en una religión de Dios, sin Dios. Su valía no estaba en Dios, sino en la religión misma. Y cuando vino el cumplimiento del tiempo, se resistieron al mismo Dios y a su enviado.

Ya Jerusalén dejaba de ser la sede y el sábado, al igual que la circuncisión, desde el punto de vista ceremonial, ya habían cumplido su misión de anunciar a Jesucristo como nuestra verdadera circuncisión y nuestro verdadero descanso: “En Él también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión de Cristo”(Colosenses 2:11LBLA); “Porque los que hemos creído entramos en ese reposo”(Hebreos 4:3LBLA).

Si no puedes contra ellos, úneteles

El escenario fue el siguiente; la fe cristiana comenzó rápidamente a crecer: tres mil personas en un solo día y luego cinco mil. Simplemente, una multitud. Es digna de destacar la calidad religiosa y social de los nuevos conversos a la insipiente fe cristiana: “Y la palabra de Dios crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Jerusalén, y muchos de los sacerdotes obedecían a la fe” (Hechos 6:7LBLA). Estos sacerdotes judíos no entraron a la iglesia como sacerdotes, sino como simples creyentes, igual que los demás.

Algo, al parecer, pasó en la cotidianidad cristiana del primer siglo que hizo que una influencia, astuta de pensamiento y de doctrina, se introdujera en la nueva iglesia. Era una influencia sincrética, que pretendía edificar un edificio paralelo al Evangelio, o en el peor de los casos, destruirlo y volverlo a edificar con materiales de justificación por la fe y por las obras de la ley al mismo tiempo. Los pertenecientes a esta secta eran conocidos como judaizantes y su accionar: judaizar. El apóstol Pablo, en su enérgica reprensión al contaminado apóstol Pedro, le preguntó: “¿Por qué obligas a los gentiles a vivir como judíos?” (Gálatas 2:14LBLA).

Circuncisión y rehuir la persecución

Hubo un conflicto en particular que delató el asunto:el ritual ceremonial de la circuncisión y en consecuencia el rehuir a la persecución: “Pero ni aun Tito, que estaba conmigo, fue obligado a circuncidarse, aunque era griego” (Gálatas 2:3LBLA). Pablo entendía que realizar este acto ceremonial con el pastor Tito, es decir, circuncidarlo, era, a la luz de las implicaciones, corromper el Evangelio del Señor Jesucristo: “A los cuales ni por un momento cedimos, para no someternos, a fin de que la verdad del Evangelio permanezca con vosotros” (Gálatas 2:5LBLA).

El apóstol Pablo era celoso con la integridad del Evangelio de la Gracia y no cedía ni un ápice cuando se trataba de su pureza en doctrina o en casuística.

Tristemente, había un “partido” dentro de la comunidad cristiana: “los de la circuncisión”; y el apóstol Pedro, al parecer, se había “inscrito”: “Porque antes de venir algunos de parte de Jacobo, él comía con los gentiles, pero cuando vinieron, empezó a retraerse y apartarse, porque temía a los de la circuncisión” (Gálatas 2:12LBLA).

Nuevamente el apóstol Pablo muestra su celo por el Evangelio ante el ritual de cirugía menor, pero ahora enfrentado a Pedro y diciéndole que esa práctica corrompía y suplantaba el Evangelio de Jesucristo: “Pero cuando vi que no andaban con rectitud en cuanto a la verdad del Evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como los judíos, ¿por qué obligas a los gentiles a vivir como judíos?” (Gálatas 2:14LBLA).

Lo que el apóstol Pablo está afirmando es muy serio y de gran trascendencia: “No andaban rectamente”, es decir, no andaban derechos, en integridad. Y observa de manera enfática: “Conforme a la verdad del Evangelio”. Se habían alejado o no andaban conforme a la verdad del Evangelio y esto por imponer en las conciencias de los creyentes gentiles el ritual de la circuncisión.Este ritual de la circuncisión podría pasar desapercibido hoy en día, pero para Pablo era un asunto cardinal. De acuerdo con la mentalidad moderna, probablemente, se le hubiera dado el calificativo de “libertad cristiana” o de “asunto de conciencia”.

La circuncisión per se

La circuncisión, como todo lo que proviene de Dios, era y es buena. Médicamente hablando muy conveniente para la salud, ya que previene al hombre de enfermedades infecciosas y luego en la relación conyugal preserva de igual forma a la esposa. Pero desde el punto de vista del pacto de Dios con Abraham y ratificado en la ley de Moisés, tenía su cumplimiento pleno en Jesús: “En Él también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión de Cristo” (Colosenses 2:11LBLA).

Practicar la circuncisión como ritual del pacto, no simplemente por conveniencia de salud, era y es, en la esfera del Evangelio, una bochornosa ofensa al sacrificio de Jesucristo en la cruz. Es edificar lo que se ha destruido. Es decir que en vano vino Cristo. De ahí la indignación e ira del santo apóstol Pablo: “No hago nula la gracia de Dios, porque si la justicia viene por medio de la ley, entonces Cristo murió en vano” (Gálatas 2:21LBLA).

Rehuyendo la persecución

A los que predicaban a Cristo, y a este crucificado, les esperaba la más cruel persecución. Predicar a Cristo crucificado implicaba e implica enfatizar el carácter exclusivo dela salvación en el Evangelio. Cristo solo, como único camino, y no el judaísmo. Este exclusivismo se muestra de manera reiterada en el Evangelio: “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el Cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos”(Hechos 4:12LBLA) y: “Nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo” (1Corintios 3:11LBLA).

Una forma de rehuirla persecución era, y es, rompiendo con ese exclusivismo. Observe el siguiente texto: “Los que desean agradar en la carne tratan de obligaros a que os circuncidéis, simplemente para no ser perseguidos a causa de la cruz de Cristo” (Gálatas 6:12LBLA).

Pienso que la siguiente traducción de la Biblia nos da un mejor sentido de lo que Pablo quería transmitir: Los que quieren obligarlos a circuncidarse, solo desean quedar bien con la gente. No quieren sufrir por anunciar el mensaje de la cruz de Cristo”(Gálatas 6:12TLA).

Pablo sabía el precio que había que pagar por predicar el Evangelio de la cruz de Cristo: “Pero jamás acontezca que yo me gloríe, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo” (Gálatas 6:14LBLA). Nuevamente, permítanme tomar la traducción de la Biblia del “Lenguaje Actual(TLA)”: “Yo, en cambio, solo me sentiré orgulloso de haber creído en la muerte de nuestro Señor Jesucristo. Gracias a su muerte, ya no me importa lo que este mundo malo piense de mí; es como si yo hubiera muerto para este mundo”(Gálatas 6:14TLA) “Ya no me importa lo que este mundo malo piense de mí”, estas son palabras mayores de un hombre comprometido con la verdad del Evangelio. Él sabía que lo iban a tildar de extremista, insensible, divisionista, aguafiestas y arrogante. Su norte no era buscar la aceptación de los hombres, sino la aceptación de Dios.

El ritual de la circuncisión y el acto memorial

¿Qué relación puede haber entre la circuncisión y el acto memorial? Ambos no son pecaminosos en sí mismos. Son corrompidos de acuerdo con su trasfondo o fe: la circuncisión no es requisito de salvación y el acto memorial debe ser solo para los que visiblemente han perseverado hasta el final en Cristo.

La casuística del “cristiano” que se suicida y su acto memorial no son conforme a la integridad o verdad del Evangelio. Las implicaciones de esta doctrina y práctica son muchas. No solamente el suicida que confesó una vez a Jesús como salvador es vindicado y llevado “directamente” al Cielo, sino también, todo el que persevera y muere en cualquier tipo de pecado público o privado, de pensamiento o de hecho. Es por esto que el silencio es lo más prudente cuando alguien que se llamó “cristiano” muere indignamente. Combatir esta herejía acarreará la misma persecución sufrida por el apóstol Pablo y todos los santos hombres de Dios del pasado y del presente.

En conclusión, esta casuística reedifica lo que ya se destruyó. Hace inmunda la sangre del pacto. Profana lo sagrado, colocando en nivel de igualdad, en el acto memorial, a un impío y a un piadoso; a uno que perseveró y a otro que apostató de la fe.

Pérdida del afecto natural

En un evento de dimensión mundial celebrado en un país latinoamericano, donde estuvimos presentes, al presentar la doctrina que da garantías de salvación a los que mueren en pecados dominantes, incluyendo el suicidio, se produjo gran confusión. Los maestros de esta herejía sabían del trauma que habían causado a muchos por sus venenosas afirmaciones, y en lugar de mostrar empatía y presentar una disculpa, aunque fuera de cortesía humana, porque eran sus invitados, fueron crueles y estrujaron limón agrio en la herida.

Tengo en mi mente un cuadro claro y dramático de lo que allí ocurrió. Personas se movían de un lugar a otro buscando alguna explicación de lo que allí se había dicho. Recuerdo a una fiel hermana que me emplazaba enérgicamente para que dijera algo o por lo menos protestara por semejante torpeza. Ella fue a uno de los organizadores y este la abrazó y le prometió que se daría alguna explicación. Pero, como en la Alemania nazi, mostrar un ápice de duda era ceder; lo que el anfitrión del evento hizo fue ratificar de una manera más enérgica lo que los teólogos del Norte habían declarado con tanta seguridad. Como él fue “hipnotizado” con esta doctrina, así nos intentó “hipnotizar” a todos. Un miembro de una iglesia local le confesó con humildad a su pastor: “Cuando escuché esta doctrina, lo que usted me había enseñado se me salió”. Esto es renovación perversa. Para estos líderes religiosos su convicción del suicida “cristiano” que va al Cielo era más importante que el amor. Detrás de esta perversa doctrina está el orgullo y detrás del orgullo el diablo. Pero como bien escribiera un paladín de la fe: “Nunca habrá paz hasta que la verdad consiga la victoria” (1).

Los entendidos entenderán

Solo los que fueron inducidos, como en la Alemania nazi, no reaccionaron espantados ante una herejía tan antihumana.

Cientos de personas han mostrado su reacción ante esta nociva enseñanza y nos han escrito mostrando su indignación. He aquí algunas de sus reacciones (sus nombres han sido omitidos):

“Vi el vídeo de la actividad donde se expresa ese punto de vista sobre el suicidio, y me quedé pasmado, pues no me esperaba tal conclusión.”

“A propósito, ningún cristiano, aun frente a la persecución y martirio, optó por el suicidio.”

“No es posible, bajo ninguna circunstancia, entregar un mensaje en el que se deje la ‘idea’ a los oyentes de que el suicidio es una opción…Muy peligroso. El mensaje siempre debe llevar al oyente al arrepentimiento, sea cual sea el tema.”

“¡No puedo creer lo que escucho!  Y ese creyente que se suicida va directo al Cielo y deja a sus hijos, esposa y familia en una crisis aquí en la Tierra. Y ese creyente que se suicida, ¿cuándo se arrepintió para ser perdonado? ¿Antes de suicidarse o después de suicidarse? Los homicidas no entran al reino de los cielos, tampoco el que lo comete contra su propio cuerpo. ¡Qué barbaridad! hasta dónde llega un ser humano (EL PREDICADOR) por defender su doctrina. Pueden enviar a miles diariamente al infierno con esa enseñanza.”

“Hermano, el mismo Job dijo: ‘¿Porqué quitaré yo mi carne con mis dientes, y tomaré mi vida en mi mano? He aquí, aunque él me matare, en él esperaré’(Job13:14). Así que esa debería ser nuestra respuesta como cristianos.”

“La Iglesia es columna y baluarte de la verdad. Y Job no optó por el suicidio, aunque su mujer se lo sugirió.”

“En mi opinión, un cristiano que se suicida no es verdaderamente cristiano, un verdadero cristiano que cae en depresión sabe perfectamente lo que Dios dice respecto al suicidio y no buscará la muerte como salida, sino que usará esas aflicciones para acercarnos más a Dios. Si Dios permitiría el suicidio, ¿no lo hubiera escrito en su Biblia? Él nos pide que seamos fuertes y los ojos puestos en Jesús.”

“¿Dónde está su esperanza? ¿Acaso la gracia de Dios es licencia para pecar? ¿En qué momento esa persona que se suicida confesará su pecado para ser perdonado? Si confesamos nuestros pecados Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados…Es como decir: ‘Perdón Señor, pero ahora quiero ver pornografía y veo pornografía’. NO. Te lo dice una persona a la que Dios libró de la pornografía… la gracia de Dios no es licencia para pecar. Un cristiano que se santifica, ¿cómo es posible que se suicide? ¿Acaso viste alguna vez a un santo de Dios en la Biblia que se haya suicidado?”

“El suicidio es lo peor y lo último que puede hacer el hombre; quedando sin lugar y tiempo para el arrepentimiento.”

“No entiendo cómo un cristiano verdadero va a llegar al punto de suicidarse. ¿No dice que con Dios todo problema tiene solución? ¿Cómo un cristiano se puede suicidar? Dice Dios: ‘Si alguien destruye al templo del Espíritu Santo, Dios le destruirá a él.’”

Nota: El anfitrión es el Dr. Miguel Núñez

Tomado del libro “La nobleza de Dios: Vivir o morir”

CAPACIDAD DE ASOMBRO

Cómo olvidar la primera vez que vi un fax. No podía creerlo, mi cerebro no podía concebir semejante tecnología.Ya el fax está desfasado, pero todavía continúo asombrado aun cuando el E-mail y el WhatsApp lo han sustituido.

Nos asombramos por cosas buenas y por cosas malas. La rutina o cotidianidad tiende a matar esta importante capacidad humana. La belleza del firmamento en un bello atardecer nos llena de emoción, pero la rutina puede hacer que se pierda esta emoción. De igual forma nos impresiona la maldad, pero cuando esta es recurrente fácilmente podemos acostumbrarnos a ella y perder la capacidad de asombro.

El ser humano puede condicionar su mente ante actos repetitivos de maldad. En algunos casos la conciencia se puede cauterizar. Ciertamente, existe una mente astuta e infernal que confluye con la pecaminosidad humana para neutralizar la capacidad de asombro y hacer que se pierda la objetividad con relación a lo malo y a lo bueno. La advertencia divina es la siguiente: “¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!”(Isaías 5:20 LBLA).

Malaquías y la pérdida de la capacidad de asombro

En los días del profeta Malaquías se había perdido la capacidad de asombro, especialmente en los sacerdotes que enseñaban justicia al pueblo.  Esta pérdida de asombro no era ingenua, sino intencionada. La técnica para neutralizar el justo asombro o indignación consistía en hacer ver como normal el pecado cometido, como en el caso de la mujer adúltera: “Come, se limpia la boca, y dice: No he hecho nada malo” (Proverbios 30:20LBLA). Esa es, precisamente, la misma técnica utilizada por los movimientos liberales de hoy en día: motivan practicas aberrantes y luego, preguntan con toda ingenuidad: “¿Qué de malo tiene esto?” Este es el origen del relativismo moral.

En tiempos de Malaquías, después de haber sido reconstruido el templo de Salomón, no había honra ni temor a Dios, y esto era evidente. La pérdida de sensibilidad espiritual les hacía poner en duda las palabras del mismo Dios: “Pero vosotros decís: ‘¿En qué hemos menospreciado tu nombre?’” (Malaquías 1:6LBLA). Las palabras de los sacerdotes contra Dios eran violentas y al parecer ni siquiera se habían dado cuenta: “Vuestras palabras han sido duras contra mí, dice el SEÑOR. Pero decís: ‘¿Qué hemos hablado contra ti?’”(Malaquías 3:13LBLA). Cansaron al Señor teologizando a favor del impío y pusieron en duda la justicia divina: “Habéis cansado al SEÑOR con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? Cuando decís: Todo el que hace mal es bueno a los ojos del SEÑOR, y en ellos Él se complace; o: ¿Dónde está el Dios de la justicia?” (Malaquías 2:17LBLA).

Había dos realidades: la que los sacerdotes veían de manera infundada y la que Dios veía. Para los sacerdotes todo estaba bien, para Dios todo estaba horrible. Todo estaba mal porque habían despenalizado el pecado dando eximentes de justificación a favor del mismo.

Hoy en día, a diferencia del tiempo de Malaquías, el pueblo de Dios no tiene jurisdicción penal ni civil, pero sigue teniendo el mensaje profético departe de Dios con la verdad absoluta, independientemente de la tipificación o no del infanticidio y suicidio como delitos. La Iglesia de Jesucristo, aun sin tener estas dos jurisdicciones en el campo de lo legal, por causa de su influencia moral y espiritual, puede asumir el riesgo de hacer causa común en la emancipación de conciencias de delitos tan graves como el aborto y el suicidio. Lo hace por medio de un silencio cómplice habiendo perdido la capacidad de asombro y acostumbrada a la maldad imperante; y en el peor de los casos usando la misma doctrina bíblica distorsionada, como en el caso de los sacerdotes en los días de Malaquías.

Es por esto que todo amante de la verdad debe procurar no perder la capacidad de asombro, aun cuando esto le pueda generar traumas al ver, escandalizado, la realidad como la ven los del mundo y la realidad como la ve Dios.

Trauma por la despenalización del pecado

Un trauma es el resultado de un evento violento e inesperado de tipo físico o emocional o espiritual que nos saca de nuestra normalidad. De difícil superación, pero que se puede superar. Para intentar sanarlo se recurre a una de dos formas: de manera infundada, evadiendo la realidad, jugando al olvido y viviendo como si nada hubiera pasado (pero se vive con un fantasma que periódicamente visita), o de manera real, haciéndole frente con valentía, sinceridad y verdad.

Sin lugar a dudas, el haber escuchado a hombres de Dios decir, de manera temeraria, natural y sin inmutarse, que aquel que se suicida, si ha recibido a Cristo como salvador, “va directamente al Cielo” fue un acto de violencia doctrinal y de abuso de confianza que produjo un trauma muy difícil de superar. Estos hombres de Dios fueron encontrados en el acto mismo de la herejía, pero como la mujer adúltera ni siquiera se asombraron: limpiaron sus labios y preguntaron: ¿Qué de malo hemos dicho? ¡Ratificaron la despenalizaron del suicidio delante de una multitud y muy pocos se asombraron!

Algunos no hemos logrado asimilar, y no salimos del asombro, al ver cómo hombres de reputación expresaron semejante eximente de justificación al delito del suicidio; pero miles han evadido la realidad al cuantificar las consecuencias de descubrir o denunciar estas herejías destructoras y el consiguiente desplome de una reputación que genera brillo, recursos y confort y que les puede perjudicar, temporalmente, a ellos mismos. Pero el fantasma del trauma les visita cada vez que se exponen a la Biblia y al aumento constante de suicidios.

¿Liberar a un culpable o condenar a un inocente?

El juicio de lo que es malo y de lo que es bueno es muy importante para la justicia divina. Ciertamente es preferible, cuando hay duda, liberar a un culpable que condenar a un inocente. Pero cuando las evidencias son claras la Biblia afirma: “El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación al SEÑOR” (Proverbios 17:15LBLA). Nos preguntamos: ¿Cuáles razones se tendrán para justificar a un impío que destruyó “su propia vida” prestada? ¿Tendrán el mismo argumento que los sacerdotes en los tiempos de Malaquías?: “¿Y de qué tenemos que arrepentirnos?”(Malaquías 3:7LBLA)

Mas Dios nunca pierde su capacidad de asombro y no exagera

Aun cuando Dios es inmutable, nunca nos deja la impresión de que es indiferente al pecado. Cuando Caín mató a su hermano Abel se asombró: “Y Él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra” (Génesis 4:10 LBLA). Cuando los hombres construían una alta torre como un acto de rebelión: “Vamos, bajemos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el lenguaje del otro” (Génesis 11:7LBLA).   En los días de Noé, al ver los designios de los pensamientos de los hombres, se asombró tanto que exclamó: “Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del Cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho” (Génesis 6:7 LBLA).

Los juicios de Dios vienen sobre la Tierra, especialmente, no cuando el mundo pierde su capacidad de asombro natural, sino, cuando Su pueblo lo pierde y se acostumbra al pecado y a la maldad. Pero como bien escribiera un paladín de la fe: “Nunca habrá paz hasta que la verdad consiga la victoria”(1).

Referencias

  1. Spurgeon, Charles,No hay otro Evangelio, Estandarte de la verdad, Gran Bretaña, p. 471.

Veredicto bíblico para los que caen en desesperanza como William Cowper

Ninguna maldición viene sin causa: O William Cowper y los que viven y mueren como él dentro del pueblo de Dios son inocentes y Dios es culpable, o William Cowper y los que viven y mueren como él dentro del pueblo de Dios son culpables y Dios es inocente. La afirmación de Pablo bajo la inspiración del Espíritu Santo en ese contexto es la siguiente: “¡De ningún modo! Antes bien, sea hallado Dios veraz, aunque todo hombre sea hallado mentiroso; como está escrito: PARA QUE SEAS JUSTIFICADO EN TUS PALABRAS, Y VENZAS CUANDO SEAS JUZGADO” (Romanos 3:4LBLA). Y debe entenderse que el contexto era muy parecido a la situación con el caso Cowper.

La incredulidad de algunos, en Israel, que los conducía a rechazar al enviado de Dios y en consecuencia los llevaba a la miseria espiritual y a la depresión, no hacía nula la fidelidad de Dios: “Entonces ¿qué? Si algunos fueron infieles, ¿acaso su infidelidad anulará la fidelidad de Dios?”(Romanos 3:3LBLA). La balanza de un siervo de Dios fiel siempre se deberá inclinar a favor del juez justo, es decir, Dios.

De acuerdo con el testimonio de los biógrafos de William Cowper y el testimonio de su abogado defensor, “El Escritor”, la vida de Cowper fue una vida miserable, de continuas ambivalencias, y su forma de morir:“Miserablemente”. Su coqueteo con el pecado y con el mundo eran frecuentes. Sus poesías seculares muestran su exploración o incursión en el mundo de las profundas tinieblas; por eso el mundo lo recibió y hoy en día es tenido como uno de los principales iconos, no de la fe cristiana, sino de la literatura secular. Su biografía es una deshonra, no para el evangelio romántico de hoy día que salva sin arrepentimiento hasta al que se suicida; sino para el Evangelio de Jesucristo, que es poder de Dios para salvación. Su ambivalencia mostró su falta de firmeza y fe. Es seguro que si hubiera orado y esperado con fe, su historia hubiera sido otra: “Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra”(Santiago 1:6–8LBLA).

Sus depresiones continuas eran el resultado de un corazón incrédulo, como bien señala el Dr. Martyn Lloyd-Jones después de enumerar las posibles causas de la depresión, incluyendo las orgánicas: “En verdad, yo puedo ponerlo finalmente así: la causa fundamental de la depresión espiritual es la incredulidad. Es por escuchar al diablo en vez de escuchar a Dios, por lo que nos rendimos ante él y caemos ante sus ataques” (6).

Vindicar bíblicamente a William Cowper y a los que viven el Evangelio como él es una farsa que estimularía a muchos a la indulgencia espiritual y a seguir ese mal camino.

Al deprimido se le trata como enseña la Biblia: con misericordia y verdad; o como también exhortara el apóstol Pablo a los creyentes en Roma: “En cuanto a vosotros, hermanos míos, yo mismo estoy también convencido de que vosotros estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento y capaces también de amonestaros los unos a los otros.” (Romanos 15:14LBLA). Pero no es tan fácil usar la pedagogía divina para el deprimido crónico que ha confesado a Cristo como su única esperanza. La pedagogía es la de la epístola a los Hebreos: “Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo” (Hebreos 3:12LBLA). Luego establece la responsabilidad de cada integrante del cuerpo de Cristo y hace un llamado urgente a cuidar el corazón: “Antes exhortaos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado” (Hebreos 3:13LBLA). Entonces habla claramente de la condición para ser hechos participantes de Cristo que el deprimido debe saber: “Porque somos hechos partícipes de Cristo, si es que retenemos firme hasta el fin el principio de nuestra seguridad” (Hebreos 3:14LBLA). Finalmente exhorta a que nos cuidemos de no provocar a Dios “Entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación” (Hebreos 3:15LBLA).

Dejémonos de expectativas infundadas, no todos se van a salvar. No todos entrarán por la puerta estrecha y caminarán la senda angosta. No todos recibirán en su depresión el consejo de Dios. Aun Dios haciendo de consejero o de psicólogo no libraría de la depresión a aquel que ha decido trillar ese camino de melancolía, amargura y desesperanza. No olvide que el consejero que tuvo Caín en su depresión fue Dios mismo: “Entonces el Señor dijo a Caín: ¿Por qué estás enojado, y por qué se ha demudado tu semblante? Si haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo” (Génesis 4:6–7LBLA).Según los estándares para medir el éxito de forma pragmática, Dios fracasó como consejero.

Una mentira o falsedad dicha por hombre reconocido como de Dios es sumamente peligrosa.

El abogado del imputado es un hombre de gran influencia a nivel mundial. Su imagen es de hombre piadoso y generoso. Para algunos su palabra, tristemente, es ley; pero siervos de Dios como William Gurnall advirtieron de este gran peligro: “El brillante barniz que algunos oradores utilizan ciega el juicio de sus admiradores hasta llegar a la conclusión de que sus palabras son de origen divino. Entonces es difícil amar y estimar a un hombre como tal, y reverenciarlo, sin correr peligro de amar sus errores también”(7).

Esta profanación sin sentido de vindicar al injusto, que al mismo tiempo declara culpable a Dios, se ha regado como pólvora: en revistas cristianas, blogs, libros y conferencias. Este libro de “El Escritor” es también un medio de soporte para los que pretender demostrar que un nacido de Dios tiene la posibilidad de suicidarse e ir al cielo. En medio de un reñido debate acerca del tema alguien con donaire de victoria y como si exclamara, ¡Eureka!:““El Escritor”, ¡sí! “El Escritor” en su libro “Cuando no se disipa el invierno” cree como nosotros, léanlo”. Es triste, le han creído más a “El Escritor” que a la misma Biblia.

Dos vivos ejemplos de esta influencia

  • Primer ejemplo: Un pastor de una pequeña iglesia en la Florida

Este pastor, fiel admirador y seguidor de “El Escritor”, asume la premisa implícita de la posibilidad de la melancolía como norma en un cristiano, y la posibilidad de una muerte vergonzosa. “El Pastor Castillo”, así lo llamaremos, escoge un título para su artículo, totalmente contraproducente, al igual que hizo su mentor, y lo triste del caso es que ni siquiera se da cuenta de su contradicción: “William Cowper, un cristiano amargado por la tristeza”. No sabíamos que la santidad producía depresión.Un santo abatido es una contradicción: un santo puede abatirse, pero nunca puede ser calificado como amargado.

En la síntesis y propósito del artículo, en lugar de llamar o motivar al contentamiento, estimula a los creyentes deprimidos a la resignación. El seguidor de “El Escritor”, como buen alumno, quiere animar a los abatidos con una historia de fracaso espiritual como la de William Cowper y entiende que los predicadores no deben limitarse a historia de éxitos para alentar a los piadosos.

En otras palabras, las historias de fracaso, como la “penosa vida” de William Cowper, traen esperanza.

No hay la menor duda de que el autor es un profundo poeta de la melancolía contraproducente que alivia y da esperanza al deprimido de una forma inverosímil a través de “La penosa vida de William Cowper”.

  • Segundo ejemplo: Para cuidar su identidad la llamaremos “Una Escritora de Fama Mundial”

Según “La Escritora”, la vida de Cowper fue grandemente confusa y fatal. ¡Qué calificativos más sobrecogedores para un ejemplo cristiano! “Grandemente confusa y fatal”. El pueblo de Dios ha perdido la capacidad de asombro. Y como si esto fuera poco, añade que era un desequilibrado mental.

¿Cómo puede ser un ejemplo, un hombre descrito de la siguiente manera en cuanto a su conversión? “Infeliz”. La felicidad es Cristo en el corazón. Menos de ahí es falsedad.

Nos preguntamos: Habiendo tantos ejemplos de hombres y mujeres de Dios de piedad y santidad ¿por qué escoger a este “hombre complejo” como estímulo para los deprimidos? Realmente, ¿a quién se quiere consolar, a los deprimidos fracasados o a sus familiares?

¿Vive un cristiano, como “La Escritora” describió, extrañamente, a Cowper? Lleno de incredulidad y obsesionado con su condenación eterna.

¿Y qué espíritu fue que recibió este hombre el día de su conversión? No fue el descrito por el apóstol Pablo: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”(2Timoteo 1:7LBLA).La advertencia de Pablo a Timoteo es pertinente para nuestros días: “Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza; persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan” (1 Timoteo 4:16LBLA). No ver la verdad clara del Evangelio que es poder de Dios para la salvación es estar ciego. Usted cuídese de no ser guiado por un ciego: “Dejadlos; son ciegos guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mateo 15:14LBLA)

El gran peligro de ser “El Arpa de David”

En conclusión, hay un gran peligro en que pastores y creyentes en general, en algunos casos sin proponérselo, se conviertan en “El Arpa de David” para los deprimidos y atormentados. Al parecer, John Newton, con todo y sus santas intenciones, era una especie de “Arpa de David” para William Cowper. Saúl era atormentado por un espíritu maligno de parte de Dios, dice claramente la Biblia: “El Espíritu del Señor se apartó de Saúl, y un espíritu malo de parte del Señor le atormentaba” (1Samuel16:14LBLA). En lugar de ir directamente a Dios, para encontrar verdadera paz, ya que su palabra dice: “Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.” (Salmos 51:17LBLA). Prefería “El Arpa de David” porque esto lo aliviaba:“Sucedía que cuando el espíritu malo de parte de Dios venía a Saúl, David tomaba el arpa, la tocaba con su mano, y Saúl se calmaba y se ponía bien, y el espíritu malo se apartaba de él” (1 Samuel 16:23LBLA).

“El Arpa de David” es sinónimo de un fármaco o estimulante humano. Es un subterfugio. Todo verdadero cristiano en su aflicción o angustia debe decir con sinceridad de corazón: “Desde los confines de la tierra te invoco, cuando mi corazón desmaya. Condúceme a la roca que es más alta que yo” (Salmos 61:2LBLA).

Nota: Nancy Leigh DeMoss es “La escritora”.

Referencias

Juan Bosh, Judas Iscariote, el Calumniado, Editora Alfa y Omega, edición dominicana, 1977,p. 7.

  • William Hendriksen, Comentario al Evangelio según San Juan, Subcomisión de Literatura Reformada, Gran Rapids, Michigan, E.U.A., p. 310.
  • Derecho Procesal Penal.
  • William Gurnall, El cristiano con toda la Armadura de Dios, Estandarte de la verdad,edición en español, 2011, p. 295.
  • Confesión de fe de Londres 1689, Editorial Bereana.
  • John Bunyan, El progreso del peregrino.
  • Martín Lloyd Jones, La depresión espiritual, sus causas y su cura, TELL, 1991, p. 23.

William Gurnall, op. cit., p. 295.

¿Es posible que para un cristiano el invierno espiritual no termine?

De inicio, el título de su libro en defensa de Cowper resulta muy revelador:Cuando no termina el invierno; el tema lo dice todo. ¿Realmente, hay la posibilidad que para un verdadero creyente el invierno espiritual no termine ? Comenzó con derrota.

En la introducción habló de extensas estaciones de frío y oscuridad. Esto es cierto en los verdaderos cristianos, pero “los inviernos” no son definitivos y no en depresión como estado, sino luchando contra ellos como David en el Salmo 42.

Dios tiene el total control de la vida de sus hijos: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla” (1 Corintios 10:13LBLA). La respuesta de William Gurnall a “El Escritor” es contundente: “El cristiano nunca podrá perder del todo la esperanza. Tal vez esta se vea recortada y retrasada por los días invernales que aparecen en medio de la primavera, los cuales resultan más dañinos porque el sol ha hecho ya brotar las flores. De la misma manera, la tardanza de Dios impresiona tristemente a quienes, por encima de los demás, han avanzado en sus expectativas hasta llegar a gozarse en la esperanza de gloria. La espera puede ser una gran prueba para el alma” (3).

Contradice a un puritano muy piadoso llamado Richard Baxter, cuando este afirmó que: “Deleitarse en Dios y en su palabra y en sus caminos, es el fruto y la existencia de la verdadera religión”. Pero“El Escritor” lo contradice enérgicamente, diciendo que eso es prácticamente un absurdo y que lo que los cristianos tienen en el corazón es la simiente del gozo, no el fruto. ¿Por qué bajar los estándares de la vida cristiana victoriosa o gozosa? De una semilla enterrada a un fruto descubierto. ¿Es realmente el gozo cristiano un gozo secreto? ¡Qué contradicción! El imperativo bíblico es: “Estad siempre gozosos”(1Tesalonicenses 5:16LBLA). Un buen título para un buen libro de esta escuela sería: “El gozo secreto del cristiano cuando no termina el invierno espiritual”.¡Qué dicotomía: un gozo secreto!

Apelar al aspecto forense de la justificación para defender al amargado y deprimido que termina en suicidio no es justo, ni santo. El abogado del imputado Cowper toma una verdad de Dios para sus fines: la justificación en Cristo es una declaración, no un hecho. Quién sabe si a esto era a lo que le temía la Iglesia Católica Romana cuando declaraba y declara todo lo contrario, erróneamente, es decir: “Hecho justo”; temiendo que hombres pudieran tomar esta verdad verdadera para justificar el pecado y la pasividad en el cristiano.

Toda esta argumentación de la justificación por la fe sola, se corrompe con la aplicación de la misma: El “cristiano” que muere “desdichadamente”. El abogado de la defensa se contradice, expresa con verdad que la justificación por la fe produce gozo. Pero, al parecer, a su defendido esta justificación no le produjo gozo, sino más depresión.

Apela a una extraña relación mística con Cristo que no presupuesta el poder de su fuerza para la victoria espiritual. No importa si tienes victoria o no, como quiera eres un vencedor. Si no lo logras no estás perdido, claro está, si te aferras a Cristo.

¿Cómo es posible tener una unión mística con Cristo y tener también la posibilidad del fracaso final? No olvide que el abogado defensor de William Cowper está preparando el ambiente para justificar la tendencia suicida de su defendido y la forma como murió: “Desdichadamente”, como el mismo abogado defensor le llamó.

Aunque es un fino abogado que confunde por momentos, sus constantes contradicciones no ayudan para nada a su defendido William Cowper. Declara otra gran verdad que condena más a su defendido: “Que los que se aferran al pecado no saldrán de sus inviernos espirituales”. Esa es la razón por la cual Cowper fue abandonado por Dios: se aferró al pecado antes de renunciar al mismo.

Apela a la posibilidad del uso de fármacos en ese invierno espiritual. Expresa que, si hubo algún error que la Providencia no previó, para uno de los hijos del Padre celestial que terminó en tragedia, la justicia de Cristo es tan ancha que lo abarca. ¡Qué contradicción más sutil, qué evangelio tan impotente!

Busca un aliado para su defensa: Sigmund Freud; necesita proyectar la culpa de su defendido. Observemos su enunciado y luego sus razones: los cristianos que no pueden librarse de sus inviernos espirituales son libres de culpa, ya que las causas principales son el pecado, ataques satánicos, angustias provocadas por las circunstancias y, la preferida para justificar la culpa, porque nacieron así. Pero de acuerdo con la lista, para ser consistentes y coherentes, al hacer mención del producto del pecado parece que no se hace referencia al pecado de responsabilidad personal, ya que la lista hace referencia a causas externas que el individuo no controla: “Ataques satánicos” no depende de él; “Circunstancias angustiosas” tampoco depende del imputado; “Causas hereditarias u otras causas físicas” que de igual forma no dependen de él.

“El Escritor” insulta la inteligencia de los entendidos cuando hace pensar que los puritanos y hombres de Dios como el Dr. Martín Lloyd-Jones justificaban el pecado y la depresión pecaminosa por causas físicas o hereditarias. Ciertamente Lloyd-Jones hace referencia como médico a estas causas orgánicas, pero no para proyectar la culpa y justificar la derrota espiritual de un llamado cristiano.

El mejor ejemplo que Lloyd-Jones pone es el del célebre pastor Spurgeon, que sufría del mal de la “gota”; pero ¿cómo vivió y cómo murió? ¿Cómo el imputado William Cowper? Nunca, pero nunca. En ningún lado de la biografía de Spurgeón se dice que atentara contra su vida. “El Escritor” debe volver a leer detenidamente la Confesión de Fe de Londres de 1689 para recordar cómo pensaban los puritanos en cuanto a la victoria de todos los cristianos en su lucha contra el pecado; ellos levantaron el estandarte: “La parte regenerada triunfa”(4).

En el caso de John Bunyan, él conocía muy bien la figura de la apostasía y del apostata como bien lo describió en su libro El progreso del peregrino”. El personaje Enjaulado sabía muy bien cómo había llegado a ese estado de miseria y desesperanza: se descuidó en su vida espiritual y apostató de la fe(5).

Del libro “La nobleza de Dios: Vivir o morir” por Willy Bayonet

Cuando no termina el invierno

Análisis del libro de “El Escritor”

Analizaremos los argumentos del abogado del imputado suicida, plasmados en su libro Cuando no termina el invierno. Primero consideraremos su conclusión, es decir, lo que el abogado de la defensa persigue; luego, parte de la trayectoria de sus argumentaciones, y finalmente presentaremos lo que el legislador divino ha establecido para aquellos que deshonran el principal bien jurídico protegido que el ser humano posee: la vida misma.

El abogado de la defensa, con mucha sutileza, condiciona o prepara el escenario, como buen cristiano y ante un auditorio cristiano, mostrando sensibilidad y empatía con el deprimido.

Finalmente descubre sus intenciones: vindicar, es decir, declarar inocente al imputado; procurando crear jurisprudencia, y en consecuencia, declarar inocentes a todos los “cristianos” que viven y terminan su existencia como Cowper: “Desdichadamente”; de igual forma, dar cierta tranquilidad tanto a los que están viviendo una experiencia parecida como a los familiares de estos.

Uno de los objetivos del abogado de la defensa es sembrar duda acerca de la soberanía de Dios y la preservación divina, ya que como reza el principio jurídico: “La duda favorece al reo” (2).

  1. Conclusión de la defensa a William Cowper

El abogado de Cowper declara que no conocía a cabalidad el resultado por la lucha del gozo de su defendido.Está persuadido de que los cristianos entran en tiempos de tinieblas y hasta que pueden morir en medio de ellas, como su defendido. Él cree que Dios tiene sus razones para abandonar a algunos de sus hijos.

En esta astuta conclusión, finamente elaborada, el abogado de la defensa plantea:

  • Ignorancia cabal en cuanto a la lucha por el gozo de su defendido:ignora de forma plena el resultado de la lucha por el gozo de Cowper.
  • Convicción de que un verdadero creyente entra, como Cowper, en tiempos de tinieblas: “Está persuadido que cristianos entran en etapas de inviernos permanentes”.
  • Que puede morir en esa oscuridad o pecados dominantes o suicidios. Para “El Escritor”, que mueran en medio de uno de ellos no es una evidencia de que no fueran cristianos.
  • Que la tragedia de ese creyente no significa: “Que no fuera protegido en su invierno espiritual por la poderosa mano de gracia del Señor”.
  • Que hay razones secretas o misteriosas para Dios permitir que uno de sus hijos se suicide o que se sienta tan abandonado:“Es un misterio, el Señor guarda sus motivos para consentir que uno de sus amados se encuentre desamparado”.
  1. Argumentos inmediatos de su conclusión: comparar el suicidio con inmolación y martirio
  • Inmolación y Suicidio

El diestro abogado defensor trata de hacernos pensar que su defendido es inocente en su tiempo de abandono. Usa el recurso de la premisa implícita; esta premisa es aquella en la cual el enunciado no se formula explícitamente, sino que se da por sentado.

“El Escritor” da por sentado, que al igual que Jesús, Cowper estaba en el marco de la voluntad perfecta de Dios haciendo su obra y que su vida y muerte miserables fueron el resultado del abandono de Dios. Esto dijo de su defendido: “El Señor conoce porqué consiente que uno de sus amados se sienta abandonado”. Entonces pasa a la premisa implícita: “Dejó solo a Su Hijo en el madero:“DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?” (Mateo 27:46LBLA). “El Escritor” entiende que sus razones estaban llenas de amor hacia Él y hacia nosotros.

Aquí no está escribiendo un neófito en la fe, está escribiendo un abogado experimentado. Él conoce muy bien, por su bagaje teológico y bíblico, la marcada diferencia entre ser abandonados por Dios por pecados deliberados y persistentes y ser abandonados por Dios por expiación o como Cordero inmolado. Esta comparación no tiene otro calificativo quede diabólica.

“El Escritor” está comparando la depresión y desesperanza de Cowper con el abandono de Jesús por su padre amante por causa de nuestros pecados. A “El Escritor” se le olvidó que Jesús puso el gozo delante de Él: “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:2LBLA). Y un suicida está viviendo un pre-infierno por su pecado.

  • Martirio y Suicidio

Refuerza su “premisa implícita” ahora con algo tan digno y noble como el martirio. Implícitamente, el abogado defensor declara que Cowper fue un mártir. Argumenta que Dios tenía sus motivos para permitir el martirio de sus hijos y pone como ejemplo a Pedro: “En verdad, en verdad te digo: cuando eras más joven te vestías y andabas por donde querías; pero cuando seas viejo extenderás las manos y otro te vestirá, y te llevará adonde no quieras” (Juan 21:18–19LBLA).Y todo esto para comparar o semejar el martirio de los piadosos con suicidas reincidentes.

“Con qué muerte”, es decir, con qué clase de muerte había de glorificar a Dios. La muerte de los hijos de Dios es estimada antes sus ojos porque independientemente de la clase de muerte, mueren finalmente por la gracia de Dios, en santidad y en paz.

La pregunta sería: ¿Cuándo el apóstol Pedro se infatuó de su prima hermana, hasta el punto de deprimirse por esa causa? ¿Cuándo dedicó su tiempo a escribir poemas seculares confusos? ¿Cuándo renegó de la fe de manera recurrente? ¿Cuántas veces intentó suicidarse? ¿Murió neciamente o por una causa digna y eterna?

Debemos destacar que por Pedro hubo una intercesión eficaz, que no la hubo por Judas: “Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera” (Juan 17:12LBLA). Deduzca bíblicamente.

¿Es usted de los que cree que una pitonisa o adivina merece algún mérito por decir :“Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os proclaman el camino de salvación” (Hechos 16:17 LBLA)- El hecho que el imputado haya compuesto maravillosos y muy edificantes himnos no lo hace meritorio ante Dios. Solo fueron obras literarias con contenido religioso que formaron parte de su repertorio artístico y literario. ¡Que Inglaterra como nación le rinda sus méritos como gran poeta, pero en el Reino de Dios los meritorios son los que perseveran gozosos hasta el final viviendo en santidad!

Cowper negó con su vida la eficacia y poder del Evangelio: somos más que vencedores; de poder en poder; no es espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio; todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

He aquí la duda y la confusión del abogado del imputado: él no sabe los motivos de por qué Dios determina inviernos espirituales de sufrimientos. Con esto “El Escritor” pasa por alto la verdad bíblica que dice sabiamente el porqué: “Para que participemos de su santidad”(Hebreos 12:10 LBLA).Esto es verdad, pero no se aplica a su defendido: el “cristiano” que opta por suicidarse.

La conciencia del abogado del imputado suicida lo traiciona y lo lleva a traicionar a su defendido. Nuevamente reitera que Cowper no fue un líder militar para dirigir un ejército en una guerra victoriosa. Tristemente él murió desgraciadamente. ¿Un cristiano muriendo “miserablemente”?

Pero despierta, se sacude y retoma la defensa de su cliente. Llama a la depresión de su defendido:“Gato oscuro”, y de manera confusa mezcla la manera como su “Gato oscuro” sirvió para llevar esperanza a miles con la salvación final de su defendido. Las muy edificantes composiciones fueron el resultado de su “Gato oscuro” y que de manera extraordinaria han llevado edificación a millones de personas a través de los tiempos, tal como “Hay un precioso manantial”.

Creo que tanto Judas como Ahitofel fueron grandes compositores e instrumentos poderosos en las manos de Dios antes de apostatar de la fe y morir neciamente. De estos dos hombres se escribió lo siguiente:“El consejo que Ahitofel daba en aquellos días era como si uno consultara la palabra de Dios; así era considerado todo consejo de Ahitofel tanto por David como por Absalón” (2 Samuel 16:23LBLA). “Aun mi íntimo amigo, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía,contra mí ha levantado su calcañar” (Salmos 41:9LBLA).Y la descripción que da el Espíritu Santo de hombres como estos se encuentra en Hebreos 6: “Porque en el caso de los que fueron una vez iluminados, que probaron del don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, 5 que gustaron la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, 6 pero después cayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento, puesto que de nuevo crucifican para sí mismos al Hijo de Dios y le exponen a la ignominia pública (Hebreos 6:4-6LBLA).

Por otro lado, no hay porqué preocuparse tanto por los deprimidos y desesperanzados, ellos pueden ser instrumentos como Cowper. Ese “precioso manantial” aunque se profane, “limpia y salva” al suicida y ¿por qué inquietarse por llevar esperanza a los que piensan terminar con sus vidas, si terminando con ella se salvan y partir y estar con Cristo es muchísimo mejor?

El libro: “Cuando las tinieblas no se disipan” por John Piper

Tomado del libro “La nobleza de Dios” por Willy Bayonet

LA TRISTE HISTORIA DE WILLIAM COWPER Y UNA APOLOGÍA SIN SENTIDO

“Sí, escríbelo, que la familia de Judas te lo va a agradecer mucho”(1). Fue la irónica afirmación de un amigo del escritor de un libro cuyo propósito era demostrar que Judas Iscariote había sido calumniado. ¿Qué sentido tiene defender a un suicida? Es una defensa vana y sin sentido.

Ningún escritor cristiano en su sano juicio o cuerdo, osará salir en defensa de Judas Iscariote. La Biblia habla claramente que Judas era hijo de perdición. A Iscariote, ¿Se le podría aplicar la misma fórmula doctrinal que se les aplica a los “cristianos” que se suicidan hoy en día?

¿Cuántos Judas hay en las iglesias? Realmente no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que algunos concluyen su vida terrenal, aun dentro de las iglesias, de manera necia igual que Judas.

Realmente hay que ser un buen abogado, de los más finos y sofistas, para tratar de defender bíblicamente la inocencia de uno que afrentó, vilmente, a su Creador suicidándose.

¿Quién lo contrató para defender a un suicida?

No sabemos quién lo contrató y porqué asumió el caso en defensa de un suicida famoso. Le dedicó todo un libro que ha penetrado sutilmente en las comunidades cristianas y en los medios virtuales, contaminándolos. El autor es reconocido como hombre de Dios, filántropo y de buen testimonio. Es difícil, entonces, cuestionar sus escritos y argumentos a favor de un suicida y mucho más cuando el imputado fue un reconocido autor o compositor de Himnos célebres de la fe cristiana, como el clásico: “Hay un precioso manantial”.

El imputado es William Cowper y el abogado un pastor de fama mundial. Para los fines de este escenario jurídico le llamaremos “El Escritor”. El argumento de defensa: un libro; este libro escrito para sutilmente lograr la vindicación de su defendido.

William Cowper: su vida

Todos los biógrafos a los cuales hemos tenido acceso, hablan de Cowper como un hombre con un talento excepcional en el área de la literatura; convirtiéndose en un icono de la lengua inglesa. Una niñez con muchas dificultades y una personalidad timorata. Logró hacerse profesional del Derecho, pero no aguantó la presión del ambiente. La Providencia lo favoreció, en medio de crisis depresivas profundas, con la amistad de un pastor y poeta cristiano llamado John Newton:su arpa de David. El aspecto moral de su vida no es destacado, salvo que tuvo una larga relación sentimental con su prima y finalmente se le negó el matrimonio con ella. Esto lo sumergió en una extensa depresión. Todo suicida tiene su historia. Aun cuando compuso himnos cristianos bajo la influencia y motivación de su mentor John Newton, tales como: “Un precioso manantial” y “Dios se mueve de manera misteriosa”, su fama a nivel mundial, en el mundo secular, la obtuvo por sus poemas románticos y sus traducciones. Su espíritu depresivo lo llevó a atentar contra su vida varias veces hasta el punto de ser encerrado en un manicomio. Fue en ese lugar que le dio un giro evangélico a su vida. Solo Dios sabe la sinceridad de su conversión.

William Cowper: un faro

Nuestra gran preocupación al analizarla vida, llena de tristeza, de Cowper y su final miserable, radica en que esta es usada, de manera irracional, como ejemplo de fidelidad a Dios. Pero bien se puede decir, ese no es el Evangelio. El Evangelio de Jesucristo cambia radicalmente el corazón, de tal forma que el que lo ha experimentado puede decir con alegría: “Una cosa sé: que yo era ciego y ahora veo”(Juan 9:25LBLA); y como el endemoniado gadareno después de haber sido liberado: “Y vieron al que había estado endemoniado, sentado, vestido y en su cabal juicio, el mismo que había tenido la legión; y tuvieron miedo”(Marcos 5:15LBLA).

La vida de Cowper debe ser tenida como un faro. Un faro es un instrumento marítimo que alerta a los capitanes de embarcaciones. Les advierte por dónde no deben navegar.

Pensamos, que en muchos casos la intención es motivar a los creyentes a ayudar a los deprimidos: eso es noble, pero esa no es nuestra preocupación. Nuestra preocupación es por los que toman casos como el de Cowper para justificar suicidios en el pueblo de Dios y declarar sin pudor bíblico que estos están en el Cielo, trayendo confusión y consuelo infundado.

Nuestro punto de partida para llegar a conclusiones, no absolutas, de la genuinidad de la conversión de William Cowper, proviene del testimonio asumido por el propio abogado de Cowper en su libro. Estamos convencidos que la salvación es del Señor. Sin embargo, debemos hablar donde Dios habla y callar donde Él calla. Las evidencias de una nueva vida en Jesucristo están claramente presentadas en la Biblia.

En la parte siguiente nos centraremos en la vida de Cowper, después de su conversión, de acuerdo con el testimonio biográfico presentado por “El Escritor”.

El arduo trabajo de John Newton a favor de Cowper

En la biografía de Cowper,“El Escritor” habla de los trece años que el pastor Newton atendió con espíritu pastoral el alma de Cowper y cómo entraba en estados de desesperación espiritual de tal forma que se sentía completamente abandonado por Dios. Siendo Cowper ya profesante en Jesucristo, “El Escritor” dice que hubo intentos repetidos de suicidio sin lograr su objetivo.

Cómo murió Cowper, según “El Escritor”

El final de Cowper fue como su vida misma: muy complejo. Su final no fue feliz. Murió terriblemente desesperado. El calificativo dado a su muerte fue: “Miserablemente”.

Lo dicho por el Señor Jesucristo en Juan 8:21: “En vuestros pecados moriréis” ¿Se podría aplicar a Cowper?  ¿Fue una simple declaración o una sentencia divina? Algunos comentaristas entienden que fue una sentencia y específicamente que iban a morir en incredulidad, ya que es el único pecado que conduce a la condenación. El comentarista William Hendriksen interpreta, a la luz del contexto, que se refiere: “Al desespero en el momento de la muerte”. Añade: “En la muerte no experimentarán consuelo ni paz de ninguna clase; solo tenebrosa desesperación. Aquel que han rechazado no estará presente para ayudarlos en su necesidad”(2).La gran verdad es que esta sentencia solo se aplica a renegados o apóstatas de la fe.

Notas:

El Escritor es John Piper y el libro “Cuando no se disipan las tinieblas”

(Articulo tomado del libro “La nobleza de Dios:Vivir o morir” por Willy Bayonet)