Pastores, depresión y una limpia conciencia

Si. Los pastores también se deprimen. Ellos no están glorificados y se encuentran en un mundo caído al igual que los demás. Algunos, como Spugeon, padecen de algún tipo de enfermedad que los hace proclives a la depresión. Al parecer Timoteo también era tendente a deprimirse, eso lo podemos observar en algunos versículos en la carta enviada por su mentor el apóstol Pablo. Era sensible: “deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo”(2Timoteo 1:4); padecía de algún tipo de enfermedad estomacal: “Ya no bebas agua sola, sino usa un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades”(1 Timoteo 5:23); la exhortación de Pablo podría revelar un carácter tentado al miedo: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2Timoteo 1:7).

Pero Timoteo tenía una cualidad o gracia espiritual que marcaba la diferencia y le impedía sucumbir en medio de la depresión, y era, la sinceridad de su fe: “trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti…”(2Timoteo 1:5).

¿Cuál es la razón por la que hoy en día algunos pastores hayan sucumbido ante la depresión?

Nadie mejor que el apóstol Pablo para identificar la razón o el origen de caer en desesperanza:  No tener una limpia conciencia.

El lema de Pablo para tener salud emocional y espiritual era: “ Y por esto, procuro yo tener siempre conciencia sin remordimiento acerca de Dios y acerca de los hombres”(Hechos 24:16). Al joven pastor Timoteo lo instruyó bajo esa misma conciencia vital: “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” (1Timoteo 1:5) y nuevamente enfatiza: “manteniendo la fe y buena conciencia” (1Timoteo 1:19).

¿Y qué explicación se puede dar acerca de los pastores que decidieron seguir el camino oscuro del suicidio?

En primer lugar, nadie puede constituirse en juez absoluto, solo hay un juez, como bien dice Santiago en su epístola: “Sólo hay un dador de la ley y juez, que es poderoso para salvar y para destruir” (Santiago 4:12). Pablo también afirma: “Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo” (2 Corintios 5:10).

En segundo lugar, cada suicidio tiene su historia. La de Saúl, la de Ahitofel, la de Judas y la de cada uno de los que sirvieron por un tiempo a la obra de Dios. Son historias de pecados ocultos, de amarguras, de robos y de traiciones. Como diría el apóstol Pablo no guardaron el tener una limpia conciencia.

Como se podrá observar Pablo asoció el caer en apostasía o renegar la fe, que es lo mismo que naufragar de la misma, a no haber tenido una limpia conciencia: “manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos, de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar” (1 Timoteo 1:19 y 20).

Todos los casos de pastores sonoros o famosos y de miembros de iglesias de renombre que naufragaron en cuanto a su fe y luego naufragaron en cuanto a su existencia, tienen su historia. De igual forma los personajes que en la historia bíblica perecieron. Ahitofel de ser el hombre más sabio y piadoso de Israel se convirtió en un profano que prostituyó a Absalón; Saúl después de eliminar a casi todas las adivinas y hechizaras, él mismo en su desesperación consultó con una; Judas además de traidor era ladrón.  Una cosa es cierta, con relación a todos estos suicidios, sin lugar a ninguna duda: Dios es inocente.

Los escándalos recientes de suicidios conmovieron al mundo cristiano. El hijo de Rick Warren, Matthews; Isaac Hunter, hijo del pastor Joel Hunter, guía espiritual de Barack Obama; el pastor Teddy Parker que tomó una escopeta frente a su casa y se suicidó mientras su iglesia lo esperaba para el culto dominical; el pastor descubierto en pornografía John Gibson y que decidió terminar con su vergüenza por medio de esta práctica que deshonra al creador; El pastor Robert Mackeehan con apenas 42 años; Kent Nelly de Grace Community Church, oveja  que pastorea John MacArthur, quien luego de intentos fallidos de suicidios se encerró en el closet, tomó una escopeta y se suicidó; John Piper informa en Francia que lleva más de dos suicidios en su propia iglesia, pero la lista es mucho más extensa.

Ravi Zacharias dice que este acto del suicidio es singular y que está relacionado con la perdida absoluta de la fe: “En Génesis 9: 6, el asesinato se le llama el ataque final contra la imagen de Dios. Podemos violar la imagen de Dios en otra persona o en nosotros mismos. Además, el asesinato es el último acto de falta de fe, y “sin fe, es imposible agradar a Dios”.

¿Cómo puede salir airoso un pastor de la depresión?

Debe destacarse que en sentido general hay diversidad de factores que ciertamente inciden en el comportamiento depresivo, entre ellos: el temperamento, una providencia aflictiva, perdida del sueño, el agotamiento físico emocional, la falta de aceptación y enfermedades entre otros.

Pero en los casos recientes de pastores celebres, aun cuando pudiera haber algunos de los factores antes mencionados, la razón básica fue la carencia de no tener una limpia conciencia. Es por esto que estas recomendaciones se limitan al plano espiritual.

Estas son nuestras sinceras recomendaciones para los amados pastores:

1-Se humilde y no creas que no necesitas un autoexamen de conciencia continuo: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (Timoteo 4:16).

2-Vistete con el cinto de la verdad. Vestirse con el cinto de la verdad incluye dos cosas: Integridad doctrinal e integridad de corazón.

3-No contristes al Espíritu Santo.

4-No traspases los limites dados por Dios. Traspasarlos sería darle lugar al diablo.

5-Evita la proyección de la culpa y la auto conmiseración.

6-Bastate de la gracia de Dios y no de obras muertas compensadoras. Un pecado no se expía con una buena obra y una doctrina de error enseñando otras verdades. Tanto para el pecado como para la doctrina de error el único camino es el arrepentimiento sincero.

7-No dejes que tu yo pecamiso tome el control de tu vida, háblale tú a él como hizo David en el Salmos 42.

8-Nunca dejes de entrar en el santuario de Dios. Esto fue lo que libró al salmista Azaf de sucumbir definitivamente: “Hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos” (Salmos 73:17).

9-Ten paciencia y espera en Dios. Tu socorro viene de Jehová y en un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida.

10-No descuides el ser lleno continuamente del Espíritu Santo.

Ravi Zacharías: Preservado por Dios de cometer suicidio

Cuando era apenas un adolescente intentó destruir la imagen de Dios en su vida auto asesinándose, pero Dios lo preservó. En él se cumplió lo dicho por los puritanos y que tan maravillosamente el Dr. Sam Waldrom, comentando la Confesión de Fe de Londres de 1689, expresó: “De la misma manera que los elegidos no mueren antes de ser convertidos, así los regenerados no mueren antes de arrepentirse”. Mucho más que esto, la promesa dada por el Señor Jesucristo en Su Palabra: “y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:38).

El testimonio de Ravi Zacharias contradice la doctrina que de manera pesimista y diabólica dice, que no necesariamente Dios preserva del suicidio y en santidad a sus elegidos para salvación. Pero Dios en su gracia tenia planes gloriosos para Ravi: Ser un proclamador y defensor de Su verdad y como bien decía su slogan: “ayudando al pensante a creer y al creyente a pensar”.

Siendo de origen hindú, o de la India, emigró a Canadá y desarrolló un poderoso ministerio desde los Estados Unidos para el mundo. Fue un defensor de la vida y del matrimonio diseñado por Dios en medio de una cultura cristiana paganizada y una apostasía rampante.

En su labor ministerial sus preferidos eran los jóvenes estudiantes. Precisamente en uno de estos encuentros apologéticos una joven universitaria le hizo recordar aquel momento de su adolescencia cuando intentó suicidarse. Ella preguntó: “La tradición de la Iglesia enseña que los que se suicidan van directamente al infierno, ¿Qué me puedes decir al respecto?”

Ravi Zacharias... - Foto de la oficina de Ravi Zacharias ...

La pregunta era muy fácil de responder con tan solo citar dos textos de la Biblia, como más luego hizo, se disipaba la preocupación y la inquietud del bachiller. Pero Zacharias era un apologista de experiencia y entendió que no era sabio ni prudente hacerlo así. Probablemente porque muchos de sus amigos pastores de reputación creen que los que se suicidan, si son cristianos, van directamente al cielo; por otro lado, la influencia de estos pastores en la cultura doctrinal de millones de estadounidenses.

Ravi Zacharias pudo haber sido claro y tajante en su respuesta como lo fue Jesús cuando dijo: “Pero yo os digo que todo aquel que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que diga: “Raca a su hermano, será culpable delante de la corte suprema; y cualquiera que diga: Idiota, será reo del infierno de fuego” (Mateo 5:22). Pero Ravi prefirió ser astuto como las serpientes e inocente como las palomas.

Consideremos lo que él astutamente le respondió a la joven:

Comenzó su respuesta hablando de la eutanasia, del avance de la ciencia y de los enfermos que son mantenidos con vida por medio de aparatos médicos, es decir, fue de menor a mayor: “Gracias al avance de la medicina moderna, las decisiones relacionadas con el suicidio asistido por un médico o el retiro de alguien del soporte vital se están volviendo cada vez más complejas”.

Por favor, no se olvide de cuál fue la pregunta: “La tradición de la Iglesia enseña que los que se suicidan van directamente al infierno, ¿Qué me puedes decir al respecto?” Observe que la universitaria no dijo, la Biblia dice, sino la Iglesia Católica o la tradición.

Ravi Zacharias tenía, ciertamente, una respuesta absoluta, pero, al parecer, no quiso ser chocante desde el principio y perder rápidamente a su contaminado auditorio, y de manera sutil añadió: “Desearía tener una respuesta absoluta para darte, solo diré esto: no me gustaría conocer al Señor después de haberme quitado la vida”.

Su repuesta absoluta se encuentra en el libro de Génesis, y su comentario del mismo, dramático: “En Génesis 9: 6, el asesinato se llama el ataque final contra la imagen de Dios. Podemos violar la imagen de Dios en otra persona o en nosotros mismos. Además, el asesinato es el último acto de falta de fe, y “sin fe, es imposible agradar a Dios”

Él se cuidó, como hábil apologista, de no ser acusado de motu propio de condenar eternamente en el infierno al suicida. Precisamente, la pregunta de la universitaria hizo, implícitamente, responsable a la Iglesia Católica de enviar directamente al infierno a los suicidas, y Ravi quería evitar que luego Satanás pusiera en labios de muchos que Ravi Zacharias envía al infierno a los suicidas.

Hábilmente fue empático y consistente con su fe. Expresó que se siente más cómodo dejándole el juicio a Dios: “Dios es el juez de quien comete suicidio”

Al mismo tiempo, sin embargo, Zacharias dice que no podría presentarse como juez ante un padre cuyo hijo se suicidó y declarar que su hijo está “en el infierno”. Zacharias dice que se siente mucho más cómodo dejando a Dios como juez y dejándolo trabajar por la paz de la familia que perdió a un miembro por suicidio.

Su empatía se amplía cuando habla de su persona y admite que intentó suicidarse una vez cuando era adolescente. Él dice que le tomó años hablar sobre el incidente: “El hecho de que intenté quitarme la vida es un pensamiento devastador para mí. El único consuelo que tengo es que no conocía a Cristo en ese momento. Ahora que lo conozco, nunca trataría de violar la imagen de Dios que me ha dado”.

Zacharias se distanció de la pregunta de la universitaria y aprovechó santamente el escenario para cumplir con su santa misión de salvar almas y de advertir a los que en ese lugar tenían instintos suicidas. Usó el recurso de la retórica paulina.  Dijo que si estuviera aconsejando a alguien que consideraba quitarse la vida, lo amonestaría a pensar en el “regalo más sagrado” que Dios le ha dado, que es su libertad: “No uses tu libertad para violar tu libertad” y añadió: “Los destinos eternos están en manos de Dios, pero el momento es para que elijamos y seleccionemos. No violemos lo que Dios nos ha dado como un regalo sagrado”.

Concluyó su respuesta como deben concluir los mensajeros del evangelio de la gracia de Dios, con una historia de fe y esperanza: “Jorge VI del Reino Unido se estaba muriendo de cáncer cuando tenía un mensaje para el mundo: Le dije al hombre que estaba parado en la puerta, ‘Dame una luz para que pueda caminar con seguridad hacia lo desconocido’. Él me dijo: ‘Sal a la oscuridad y pon tu mano en la mano de Dios, que será para ti mejor que la luz y más seguro que lo conocido”

Un columnista comentando la historia narrada por Ravi, escribió: “Zacharias implica que hay una lección aquí para aquellos que luchan con la voluntad de vivir: a veces no podemos caminar por la vista (con una luz), sino que debemos salir a la oscuridad desconocida y sentir la mano de Dios que nos guía. Lo mismo ocurre con la depresión paralizante: no hay esperanza de que podamos ver. No hay razón para vivir, pero debemos continuar incluso cuando no podamos verlo”.

Finalmente, Ravi Zacharias concluyó: “La vida es demasiado preciosa. No la desperdicies … Los mayores triunfos son aquellos que han sufrido la mayor oscuridad “.

Ravi Zacharias murió recientemente, y seguro está viendo el rostro del Señor, porque fue  fiel, y no como “Himeneo y Fileto, que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó” (o como otros que dicen que con tal de que confieses a Cristo, no importa si te suicidas porque como quiera irás directamente al Cielo), “y trastornan la fe de algunos”.

Masada y el juicio divino

Ninguna maldición viene sin causa

Escuché con gran terror la afirmación de un famoso predicador mexicano llamado Armando Alducín, que para justificar el suicidio en llamados cristianos declaró como inocentes los homicidios y suicidios en Masada, dijo lo siguiente: “¿Podemos juzgarlos? ¿Podemos decir que todos estos romanos causaron estos suicidios o están justificados para los judíos? Lo podemos confirmar claramente, porque, ¿qué haríamos nosotros en ese punto? ¿qué preferirías ver que violen a tu esposa y a tus hijos, o, vamos a quitarnos la vida? La motivación que se encuentra detrás de una persona que se quita la vida es lo que cuenta”.

Armando Alducin: El Suicidio puede no ser pecado dependiendo la ...

Para un judío ortodoxo Masada no es sinónimo de orgullo, sino de vergüenza, fanatismo y pecado. En cambio, la inmolación de Sansón es sinónimo de orgullo e inspiración. Fue un héroe de la fe como bien describe Hebreos 11.

La tragedia en Masada no puede ser catalogada como de inmolación, sino como una tragedia de homicidios y suicidios.  Masada forma parte de la maldición divina que invocaron los judíos al momento de llevar a Jesús a la muerte: “Y respondiendo todo el pueblo, dijo: ¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!”. Muchos otros judíos en su desesperación habían optado de igual forma por el suicido y cuenta Flavio Josefo de cómo los persuadía para que no lo hicieran ya que esto era contrario a la ley de Dios.

La tragedia es descrita de la siguiente manera: “Por la noche Eleazar ben Yair pronunció un discurso con el que persuadió a los defensores de Masada de que lo mejor era quitarse la vida para ahorrarse el oprobio de verse humillados por los romanos. Puestos todos de acuerdo, quemaron sus posesiones y víveres, aunque respetando una parte para dejar claro que no morían por falta de abastecimiento. Luego, puesto que la ley judía prohíbe el suicidio, cada hombre se encargó de dar muerte a su esposa e hijos. A continuación, sortearon diez hombres que dieron muerte al resto y, por último, uno de ellos mató a los otros nueve antes de, éste sí, suicidarse. Cuando al día siguiente los romanos entraron en Masada se encontraron con una montaña de más de 950 cadáveres y sólo siete supervivientes: dos ancianas y cinco niños que se habían escondido y que contaron lo que había ocurrido en la cumbre de Masada durante el asedio” (Flavio Josefo).

Este comportamiento de estos judíos no fue casual antes bien fue el resultado de una filosofía o creencia con relación a la vida. Estos judíos eran zelotes y dentro de esta secta eran sicarios, tenidos así por la forma en como mataban a los soldados romanos en su rebelión, es decir, de sorpresa, por la espalda y con una pequeña daga mortal.

Pasaron más de 30 años para que el suicidio de Judas Iscariote se volviera a repetir, pero de una manera más dramática y colectiva. Justificar el suicidio colectivo en Masada sería lo mismo que justificar el suicidio de Judas el hijo de perdición.

Vivir o Morir: Libre Albedrío

En el  programa de televisión de investigación científica “Redes” fue entrevistado el  científico alemán John Haynes, y se anunció lo siguiente: “Máquinas para ver cómo decide el cerebro. Los primeros resultados muestran que antes de entrar en la conciencia muchas decisiones  ya están tomadas por completo en redes cerebrales” (1).

Es realmente sorprendente esta noticia, de que aún antes de entrar en la conciencia muchas decisiones ya están tomadas por completo en las redes cerebrales. Es decir, que la conducta humana debe ser estudiada a partir de los procesos cognitivos y cerebrales. No olvide que la conciencia es el conocimiento que el ser humano tiene de su propia existencia, de sus estados y de sus actos.

Para llegar a una  conclusión como esta se exploró algo tan complejo como el cerebro humano: “Se realizó un experimento con un escáner cerebral en que las personas debían tomar decisiones sencillas; podían decidir si pulsaban un botón a la izquierda u otro a la derecha” (2).

El Dr. Haynes afirmó: “En este caso sientes que eres libre para decidir una cosa u otra, no hay nada que te obligue una cosa o la otra. Se registró la actividad cerebral de las personas y se descubrió que se puede predecir su decisión: si iban a pulsar el botón de la izquierda o el de la derecha cinco segundos antes de que la hubieran tomado. Los siete segundos antes de que pulsaran por el botón, incluso antes de que pensaran cuál iban a escoger” (3).

El comunicador y escritor preguntó: “¿De qué está hecha una decisión?”(4).

Y el científico alemán John D. Haynes, respondió: “La decisión se puede dividir en dos. Hay dos aspectos que forman una decisión: Por un lado el proceso cerebral, algo que ocurre en el cerebro y que te lleva a decidir una cosa u otra, y en el otro lado, que conscientemente sabes qué quieres hacer; ahora tomas una decisión. Parece que antes que eso, se produce un procesamiento inconsciente en el cerebro. En el cerebro sucede algo que propicia tu decisión. Que te conduce a ella e influye en la manera en que tu mente consciente elige”(5).

Inquieto, el escritor español, preguntó: “¿Podemos descartar el libre albedrío?” (6).

Esta fue la respuesta del Dr. Hayne:

“Creo que la ciencia a estas alturas no puede descartar el libre albedrío por completo. Aún existe la posibilidad de que el libre albedrío exista, pero lo hacemos muy inverosímil. ¿Y por qué es inverosímil? Tenemos la impresión de que en las tomas de decisiones sencillas  podemos cambiar el futuro del mundo. Podemos comenzar ahora para que cambien la manera en que el mundo continúe, y esto queda descartado  si podemos demostrar si el cerebro predice  qué ocurrirá en el futuro mucho antes de que la persona haya tomado una decisión. Lo que sí descartamos es una idea muy simple del libre albedrío como intuición que todos tenemos de que podamos empezar a cambiar el mundo independientemente de la historia del cerebro, de la historia del universo y cambiar la manera de cómo el mundo va a continuar” (7).

Independientemente de la veracidad o no de esta investigación científica, queda evidenciada una gran  paradoja: El ser humano no es totalmente libre y ciertamente es responsable de sus decisiones.

El cerebro humano es un universo que parece infinito como el mismo hombre. El salmista David no podía entender el porqué de la visitación o cuidado de Dios al hombre: ¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides?” (Salmos 8:4) Ciertamente el hombre fue hecho a imagen y semejanza de su creador.

Nobleza de Dios y libre albedrío

¿De qué manera se relaciona la Nobleza de Dios con el libre albedrío y el suicidio? Muy sencillo. Al  hablar de Dios nos referimos al Dios de la Biblia. Su nobleza radica en  crear un ser a su imagen y semejanza con libre albedrío.  El libre albedrío es una cualidad o condición que los humanos poseen y el suicidio es un acto o conducta humana, planificada e intencionada. En otras palabras, sólo los humanos, quienes llevan la imagen de Dios, tienen la capacidad de atentar contra un don tan hermoso como la vida. Los animales irracionales no lo hacen, mucho menos los  enajenados mentales o locos.

Comencemos por el principio

El trino Dios, en el capítulo uno de Génesis declara: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Genesis1:26). Sin entrar en muchos detalles teológicos podemos decir con certeza, que la idea básica de llevar la imagen de Dios es la inteligencia. Inteligencia es la capacidad de pensar, razonar, y muy especialmente de tener autoconciencia, es decir, de saber que existimos.

Los animales, criaturas maravillosas, no tienen esa digna y determinante cualidad o capacidad. Es por esto que no se le puede atribuir  a un perro, por más noble que parezca, en el buen sentido del término, el calificativo de fiel. La fidelidad es un atributo o virtud de un  ser inteligente, quien determinó o decidió ser fiel. En otras palabras, la fidelidad es una cualidad humana inteligente y consciente.

“Amor Sincero”, así llamamos a una hermosa perrita que le regalaron a nuestra familia. Nunca habíamos vivido una experiencia tan refrescante con un animal doméstico. Ella, “Amor Sincero”, inmediatamente nos huele llegar parece emocionarse de alegría y cuando abrimos la puerta nos recibe con mucho entusiasmo: le cantamos y ella danza de regocijo. Pero,  ¿Cree usted que “esa conducta”, si conducta se le puede llamar, es un acto inteligente? No. Su accionar es por instinto. Sus cualidades positivas a favor de nuestra familia son dones que Dios en su amor ha dado para producir felicidad en nuestros corazones.

Realmente, llamar a una perrita con el nombre de “amor sincero” es un antropomorfismo, ya que le atribuimos una cualidad humana a un animal. La sinceridad es propia de los humanos pensantes.

¿En dónde radica la Nobleza de Dios?

 El único ser libre e independiente es Dios. Todo lo creado depende de su creador y por tanto no es realmente libre. Paradójicamente, Dios creó al hombre con libertad de decisión.

¿Quién hizo a Dios?

Aseidad es el término usado para decir que Dios siempre ha existido y que existe por sí mismo. El niño hace una pregunta lógica: Entonces, ¿Quién creó a Dios? La respuesta es: Que el único ser increado, que tiene existencia propia es Dios. Solamente de Dios se puede decir que “Él es”.

Parménides,  fue un filósofo de hace más de dos mil años quien expresó una verdad científica: “Lo que es, es”. Otro pensador con igual o mayor profundidad exclamó: “Lo que es, está cambiando”. Este filósofo fue Heráclito. La primera declaración es aplicable solamente a un ser inmutable: A Dios. La segunda, a  todo lo creado, incluyendo al hombre.

El rey Salomón lo resumió de la manera siguiente: “Todo debajo del sol es vanidad” (Eclesiastés 1). Ninguna criatura puede decir que “es” o “yo soy”. Esto no es un asunto meramente filosófico, es un asunto científico. El único que puede decir con razón de causa “Yo Soy” es Dios. Dios en su ser es inmutable, no envejece; y el hombre encerrado en el espacio y el tiempo es mutable tanto en su aspecto moral como físico.

En su accionar soberano Dios no es movido por causas externas, es por esto que el apóstol Pablo, considerando su plan eterno,  habló del puro afecto de su voluntad. Entonces, bien podemos decir, que Dios creó al hombre por el puro afecto de su voluntad, a su imagen y semejanza.

Ya se ha acentuado que la imagen de Dios en el hombre es esencialmente la inteligencia. Ahora veremos que esa inteligencia incluye una cualidad humana y angelical que ha generado muchos debates y ha dividido históricamente al pueblo de Dios y a la humanidad. Nos referimos al libre albedrío o autodeterminación.

La Nobleza de Dios radica en que Él pudo haber creado un ser con la capacidad de solamente obedecerlo y que moralmente no fuera inclinado a rechazarlo. Sólo un Dios noble podía haber hecho algo semejante.

  •          Autodeterminación Humana: Su Complejidad

Antes de desarrollar esta parte del tema es pertinente que hagamos la siguiente salvedad: Cualquier declaración tocante al libre albedrío que contradiga u ofenda  algún atributo de Dios, es pertinente que se pondere o se reconsidere seria y solemnemente. Con sobrada frecuencia nos pasa como a los amigos de Job, que tratando de ayudar o defender a Dios creamos una ofensiva caricatura de su persona.

La complejidad de la autodeterminación humana radica en la realidad de la independencia humana o no.

¿Es realmente el hombre libre para decidir?

La postura doctrinal clásica es la siguiente: El hombre antes de pecar era libre para decidir el bien o el mal; pecar u obedecer. Después de pecar perdió esa facultad, la facultad del libre albedrío, y ahora es esclavo del pecado. Su inclinación tiende sólo a pecar.

La paradoja o aparente contradicción es la siguiente. Un individuo que nace con esta condición ¿Hasta qué punto es responsable de sus actos pecaminosos ante Dios?

Históricamente,  muchas fueron las escuelas y corrientes de pensamientos que debatieron este controversial asunto. Entre las cuales se pueden destacar: el pelagianismo, el semipelagianismo, la agustiniana, el arminianismo y el calvinismo. Algunas de estas escuelas  parecen ridículas de acuerdo a la convicción que se tenga.

La postura arminiana es absurda para el calvinista y viceversa. Sin embargo, nadie, ningún hombre, ni ninguna escuela de pensamiento, tienen la verdad absoluta. En todas hay algo o mucha verdad.

Creemos firmemente que la verdad absoluta se encuentra en la Biblia. Jesús dijo: “Tú palabra es la verdad.”

Debemos ser ingenuos, en muchos casos, como parece ser Dios en su trato con los hombres, y aceptar los textos bíblicos que respaldan una postura o la otra sin que el orgullo  nos corone al querer defender o querer que gane la tendencia asumida. Con mucha frecuencia los calvinistas sin proponérselo caen en el fatalismo: Lo que será, será. Y los arminianos en dar un poder al hombre que en realidad no tiene. Se debe evitar que la lógica humana pisotee la claridad Bíblica. Un autor estadounidense muy conocido y de tendencia calvinista, viendo este peligro, en un panel de preguntas y respuestas observó:

“Lógica humana pisoteando la claridad de la Biblia, los arminianos son propenso a esto, los calvinistas son propensos a esto. Cualquiera que sea amante de ver las cosas que encajan coherentemente, puede ser una presa de ser guiado por la lógica y no por  ser guiado por la exégesis” (8).

En todo esto debemos procurar que la sabiduría sea justificada por sus hijos o resultados.

Eliminar el concepto de la autodeterminación humana de forma absoluta es sumamente peligroso, porque convierte al hombre en lo que Dios nunca ha querido: en un robot. Ciertamente no hay quién busque a Dios, pero fue ese mismo hombre,  quien inteligentemente cambió la verdad por la mentira y luego Dios, atribuyéndole justa responsabilidad, lo entregó a la inmundicia. El hombre está muerto espiritualmente, pero determina hacer obras de maldad.

De la ingenuidad que hemos hablado es la  de procurar no ver más allá de lo que está escrito en la Biblia. Creemos que lo que más preocupa al estudioso serio del tema es el dilema de la capacidad de decisión hacia lo bueno que tiene el hombre caído.

¿Quién se decidió por el buen camino: Dios o el hombre? ¿Ambos o sólo Dios?

  • Libre Albedrío y Reconocimientos o Méritos

Aquí entramos en otro asunto sumamente conflictivo: El mérito. ¿Se disgusta Dios de que el hombre reciba algún mérito por creer? Pablo dijo con limpia conciencia “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí” (1 Corintios 15:10).

Eliminar el “ego” humano significaría un rotundo fracaso en  el plan de Dios al crear a un ser a su imagen y semejanza. Es precisamente ese “ego” el que hace al hombre responsable y le da sentido o justifica el tribunal de Dios, ya que todos compareceremos ante su santa y justa presencia.

Si eliminas el “yo”, eliminas al hombre mismo. Algunos ingenuamente piensan que cuando entregan sus vidas a Cristo se crea una especie de fusión en donde se pierde la identidad. Sin embargo Pablo dijo: “Y ya no vivo “YO”, mas Cristo vive en “MÍ”.”(Gálatas 2:20) Él estaba muy consciente del “yo”, y continuó diciendo: “y lo que ahora vivo en la carne…” (Gálatas 2:20), ¿Quién? “YO”.

Dios es glorificado dentro del marco de su propósito creativo cuando se tiene conciencia del “yo”. Todo hombre inteligente y sabio  reconocerá como Pablo, su “yo”, y al final le dará toda la gloria a Dios. En esto también estriba la nobleza de Dios.

  •          Suicidio, Autodeterminación Humana y Proyección de Culpa

 La Biblia nos enseña con claridad meridiana que el corazón del hombre es perverso más que todas las cosas, y añade “¿Quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9). Desde niño he conocido la palabra de Dios. Mi amado padre me instruyó en el camino. Mi principal inquietud como niño pensante era, si Dios, realmente, tomaba en cuenta mis pecados como niño. Esa misma conciencia me hacía responsable ante Él.

Pecar no es solamente pecar, es algo más. Es tener conciencia de que se  ha hecho lo malo. Creemos firmemente que no hay un solo ser humano que peque y no tenga conciencia, en menor o mayor grado, de que ha hecho algo que no está bien. Pablo bajo la inspiración del Espíritu Santo, hablando de los paganos escribió: “Estos, aunque  no tengan ley, son ley para sí mismos” (Romanos 2:14).Esta conciencia llevaal individuo a la proyección de la culpa.

Cuando se habla de la proyección de la culpa, el nombre que viene a nuestras mentes inmediatamente es el del padre del psicoanálisis, Sigmund Freud. En su engranaje conceptual, Freud, estableció la responsabilidad de otros en la conducta como algo fundamental: La sociedad, los padres, causas emocionales, causas mentales, causas fisiológicas y otras causas parecidas. Y todo para evadir la responsabilidad en el individuo. El psiquiatra  de Jay Adams en su libro Manual del Consejero Cristiano, observa: “Según Freud, el problema principal del hombre es la socialización pobre” (9).

El Dr. Adams,  ha presentado defensa en sus escritos en contra de esta corriente de pensamiento y lo primero que hace es corregir el léxico o vocabulario usado por los psiquiatras. Él llama etiquetamiento a los términos para definir ciertas condiciones o conductas humanas. Por ejemplo, los términos enfermedad mental, esquizofrenia, bipolaridad, entre otros; son  usados comúnmente para proyectar la culpa o la responsabilidad del individuo.

La medida de responsabilidad en términos jurídicos y humanos la establecen los hombres falibles a través de legislaciones y bajo la administración de jueces mortales y falibles sujetos a pasiones; pero en sentido absoluto, la responsabilidad penal la establece Dios.

Las legislaciones humanas, como diría Calvino, movidas por Dios, contemplan la astucia humana para evadir responsabilidades jurídicas y penales y crean sabiamente los mecanismos para desenmascarar al farsante y darle su debida retribución.

Los esquizofrénicos y los bipolares, por ejemplo,  son sujetos de obligaciones y de penas o sanciones.  El hombre en muchos casos ha evadido o burlado  la justicia terrenal a través del engaño y la proyección de la culpa, pero ¿Podrá evadir y burlar la justicia de aquel que todo lo sabe, aún los secretos e intenciones del corazón?

(Del libro “La nobleza de Dios: Vivir o morir”)

¿Realmente quieres ser profeta?

¿Realmente quieres ser profeta?

Un profeta en su sentido original era un vidente. En su sentido ordinario es uno que habla de parte de Dios ya sea por medio de la exégesis bíblica aplicada o por una revelación extraordinaria particular dada por el Espíritu Santo. Ser profeta es un don y un llamado. La persecución es inherente al don: “Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros” (Mateo 5:12). “¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Ellos mataron a los que antes habían anunciado la venida del Justo, del cual ahora vosotros os hicisteis traidores y asesinos” (Hechos 7:52).

En la mayoría de los casos, la soledad es el estilo de vida del profeta. Su mensaje es inverosímil y usualmente no es escuchado “Les hablarás mis palabras, escuchen o dejen de escuchar, porque son rebeldes” (Ezequiel 2:7). Es una voz que clama en el desierto. El profeta es dotado con un poder especial de valentía para decir la verdad.

Como John Knox ante la reina de Escocia y Jeremías ante el rey de Israel.

Foto: Bridgeman Images

En el Nuevo Testamento hay un pasaje que nos muestra  las implicaciones del don: “Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado; lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros” (1 Corintios 14). Spurgeon vivió la experiencia de este texto en la iglesia que pastoreaba y el hombre a quien el Espíritu Santo le estaba hablando se disgustó, pero luego regresó arrepentido; En mi caso lo he vivido y lo vivo con sobrada frecuencia. Hay esposos inconversos que han salido disgustados después de la predicación pensando que la esposa le contó su vida al pastor. En nuestro más reciente bautismo un joven expresó en su testimonio que por medio de la predicación su vida había sido descubierta. Sé que este es un tipo de profecía y que hay otras aún más específicas y extraordinarias que el Espíritu Santo soberanamente revela.

Es una temeridad menospreciar las profecías: “No menospreciéis las profecías…” (1 Tesalonicenses 5:20).

En algunos casos especiales Dios puede hablar palabras proféticas por medio de personas que no tienen ni el don ni el llamado, como en el caso de Anás y la esposa de Pilato.

William Hendriksen destaca la advertencia de Pablo en 1 Tesalonicenses 5:20 con la siguiente paráfrasis: “Al menospreciar la palabra de los profetas que están entre vosotros, estáis empequeñeciendo la obra de Aquel que es nada menos que el Espíritu Santo mismo”(Comentario 1 de Tesalonicenses). Lo sabio y prudente es seguir las indicaciones divinas: “Examinadlo todo; retened lo bueno”(1 Tesalonicenses 5:21). No actuar así significaría hacernos sabios en nuestra propia opinión y menospreciar a Dios mismo y a Su Palabra.

¿Por qué muchos anhelan inadecuadamente el don o por qué algunos se autoproclaman profetas o profetizas sin medir las repercusiones?

Porque es un don o un oficio que da brillo y por la influencia del ambiente positivista de hoy en día.  Tristemente, por la falta de discernimiento de muchos que no saben diferenciar entre el don y el profeta, en muchas ocasiones, el que profetiza es visto como un semidiós.

¿Quién no quisiera conocer el futuro y, todavía aún más, su propio futuro? y en asuntos particulares, ¿quién no quisiera saber la voluntad expresa de Dios?

El don de profecías no se induce

Revisa o examina la intención de tu corazón. El don no se induce, Dios lo otorga soberanamente a su iglesia para edificación. Es muy peligroso inducirlo: “En el momento en que intentas inducir un don, estás actuando psicológicamente, y como ya he dicho, puedes estar entregándote a espíritus malos. Eso es exactamente lo que pasa a quienes se convierten en médiums haciendo esto mismo: rinden su voluntad y los espíritus malos los utilizan” (Dr. Martyn Lloyd Jones, Gozo inefable).

Julio Melgar, Christine D’Clario: Una lección que debemos aprender 

La canción “Ya No Soy Esclavo del Temor”, interpretada por Julio Melgar, ha sacado lágrimas de mis ojos. Una canción poderosamente motivadora, acompañada por Christine D’Clario, fascinante. En el concierto en Argentina, en el momento de la participación de Melgar, él sentía que había un ambiente de sanidad. Y quién podría contradecir tan bella y edificante declaración.

Julio Melgar se identificaba no solamente como ministro de adoración, sino también como profeta; de igual forma la artista y adoradora Christine D’Clario. Todas sus profecías públicas eran positivas, nunca negativas. No hay duda de que Melgar al igual que el apóstol Pablo hablaba conforme a lo que creía. La diferencia entre Melgar y Pablo es que Pablo era un apóstol autenticado tanto por su llamamiento como por sus señales. Melgar, un hijo de su tiempo y de su ambiente profético. El hombre es él y su contexto.

A sus intuiciones y sensaciones positivas Melgar les llamaba voz de Dios. A su sana perspicacia le llamaba declaraciones proféticas. Pero él era prudente. A él, hasta donde sabemos, no se le escuchó dar auto profecías positivas acerca de su posible curación del cáncer. Solo decía que sus canciones habían profetizado su quebranto. Él sabía claramente que el amoroso Dios lo estaba disciplinando para conducirlo por un camino más excelente de santidad.

Foto: Facebook Julio Melgar

Pero otros autodenominados como profetas no actuaron conforme al pudor y la sensatez de Julio.

Christine D’Clario también profetizó y oró conforme a lo que creyó, una hija de su ambiente y de su contexto. El momento emotivo la traicionó y creyó que lo que ella sentía era fe y voz de Dios cuando realmente todo era pura y sana emoción que tristemente la llevó a la soberbia y temeridad de decir que “el Señor Jesucristo le decía”; aumentando ahora, probablemente, su depresión, con la cual debe estar fuertemente luchando ante una profecía fallida. Es nuestra más fervorosa y amorosa oración que Dios en su gracia la libre del suicidio, algo que el maligno ya le ha susurrado hacer en el pasado según su propio testimonio.

Casuística errada por doctrina errada

Una doctrina se compone de ideas y conceptos. La definición de los términos o conceptos a la luz de su significado original es lo que nos permite comunicarnos de manera veraz y coherente. Es muy difícil que podamos entendernos doctrinalmente entre las denominaciones evangélicas de hoy en día debido a una equivocada definición de los términos o conceptos bíblicos. En algunos casos por adaptar los términos a la casuística de manera deshonesta tratando de hacer que la casuística encaje en el esquema teológico asumido y en otros, creo que la mayoría, por ignorancia. Esto se aplica al tema en cuestión de las profecías y los profetas.

Exégesis bíblica vence a deducción teológica

Lo que salvaguarda al pueblo de Dios es la exégesis bíblica. Exégesis bíblica vence a deducción teológica y a casuística errada. La exégesis bíblica tiene el poder o la autoridad, sin lugar a dudas, de decir: “Así dice Jehová el Señor”. La exégesis bíblica extrae el significado y sentido original de cada palabra u oración del texto sagrado. Lógicamente todo esto bajo la dependencia del Espíritu Santo que es, sin lugar a dudas, quien nos conduce a todo a verdad y como bien dice Juan en su primera epístola, “la unción misma os enseña todas las cosas”. Después de esto podemos manejar la casuística con total seguridad y fe.

¿Qué dice la Biblia del don de profecías?

Primero, qué no dice:

1- No dice que caducó. Al igual que decir que el don de lenguas cesó, es pura inferencia decir que el don de profecías no está vigente. La Biblia dice: “Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis… Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas”(1 Corintios 14:1 y 39). Comentando este texto el pastor Presbiteriano Dr. Martyn Lloyd Jones escribió: “…En cualquier época y momento el Espíritu puede decidir soberanamente conceder nuevamente esos dones…” (Gozo inefable, página 277).

2- No dice que es para la propia edificación: “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Corintios 14:3).

3- No dice que si se tiene el don se puede retar a Dios. Tener un don no nos hace soberanos como Dios: “Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas; pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz.” (1 Corintios 14: 32,33).

4- No dice que no se deba examinar y confrontar con la palabra profética más segura, la Biblia: “Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así.” (Hechos 17:11).

5- No dice que no debamos revisar por medio de la Biblia las profecías y a los profetas: “Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos…” (Gálatas 2:14).

6- No dice que las mismas reglas que existían para los profetas del Antiguo pacto, cuando las profecías no se cumplían o cuando la motivación era mercenaria, caducaron a los ojos de Dios , es decir, la pena de muerte, en el lenguaje de Pablo para hoy en día dignos de muerte: “Para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.” (Judas 13).

Y Segundo, qué si dice la Biblia del don de profecía:

1- Que el don de profecías debe usarse conforme a la medida de la fe:

“Pero teniendo dones que difieren, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos: si el de profecía, úsese en proporción a la fe” (Romanos 12:6).

“El apóstol amonesta a los profetas de la iglesia a concordar sus profecías con la regla de la fe, para que no se descarríen persiguiendo otra finalidad. Por la palabra fe se entienden los primeros rudimentos y las máximas principales de la religión por consiguiente, toda doctrina que no esté de acuerdo con esto debe ser declarada falsa y reprobada” (Juan Calvino).

2- Entre los dones anhelados el don de profecías debe tener preeminencia:

“Procurad alcanzar el amor; pero también desead ardientemente los dones espirituales, sobre todo que profeticéis” (1 Corintios 14:1).

3- Que el don de profecías no debe hacer que se pierda la ecuanimidad y la cordura de la iglesia:

“Y que dos o tres profetas hablen, y los demás juzguen. Pero si a otro que está sentado le es revelado algo, el primero calle. Porque todos podéis profetizar uno por uno, para que todos aprendan y todos sean exhortados. Los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas” (1 Corintios 14:29-32).

4- Que los extremistas y fanáticos no pueden por su conducta llevar a la Iglesia de Jesucristo a menospreciar las profecías:

 “No menospreciéis las profecías. Antes bien, examinadlo todo cuidadosamente, retened lo bueno” (Tesalonicenses 5:20-21).

5- Que los dones de profecías existen con razón de causa:

“El amor nunca deja de ser; pero si hay dones de profecía, se acabarán; si hay lenguas, cesarán; si hay conocimiento, se acabará” (1 Corintios 13:8).

6-Que el profetizar es un oficio:

“Dios ha designado: primeramente, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego, milagros; después, dones de sanidad, ayudas, administraciones, diversas clases de lenguas” (1 corintios 12:28).

7-Que en el oficio de profeta hay un tipo de profeta que es exclusivo y temporal:

Aquí Pablo dice que la iglesia está edificada “sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular” (Efesios 2:20).

Dos escuelas básicas acerca del don de profecías en la iglesia evangélica:

En primer lugar, los que entienden que fue un don exclusivo hasta que llegara lo perfecto, la Biblia; Y que para hoy en día ese don tiene que ver únicamente con la predicación de la Palabra de Dios, la Biblia. Al parecer esta posición decide no complicarse la vida en el uso del discernimiento a las profecías y se siente segura con “Sola Escritura”. Debe recordarse que este lema era antítesis al dogma Católico de Biblia y tradición como fuentes de autoridad.

El primer gran riesgo de esta escuela es que los mismos profetas de la exégesis bíblica y sus seguidores asuman que sus interpretaciones son tan inspiradas como la Biblia misma, aun cuando ellos mismos de hecho no lo digan.

Foto: Grace Community Church

Y el segundo gran riesgo tiene que ver con el manejo inadecuado o pervertido de la soteriología que es una rama de la teología que estudia específicamente la manera como el individuo se puede salvar; esto es mucho más solemne que las profecías particulares, directas y extraordinarias. Es decir, tomar las deducciones teológicas como si fueran exégesis bíblicas y dar garantías de salvación, por ejemplo, al que murió sin arrepentimiento en pecados dominantes bajo la deducción teológica de la gracia salvadora.

Esta escuela entiende que sus orígenes formales datan desde los tiempos de la Reforma. Sin embargo esta escuela se divide entre los Cesacionistas y los No Cesacionistas o continuistas. Es casi imposible pensar que, por ejemplo, John MacArthur y John Piper sean de escuelas diferentes en este punto. El primero es Cesacionista y el segundo Continuista.

Observemos el propio testimonio de Piper como continuista: “O fue probablemente el don de profecía el ejercido cuando Charles Spurgeon, mientras predicaba en London, señaló a un joven y dijo: joven, los guantes en su bolsillo aún no han sido pagados. O cuando dijo en otra ocasión: hay un hombre sentado allí quien es zapatero; él mantiene su tienda abierta los domingos; estaba abierta el pasado sábado en la mañana. Él tomó nueve peniques, y había cuatro peniques de ganancia en él, ¡su alma ha sido vendida a Satanás por cuatro peniques!”. Las dos palabras probaron ser ciertas y trajeron arrepentimiento.

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Piper cree en la posibilidad de tener, él mismo, el don de profecías:

“O, bajo esta definición del don de profecía, quizás fue el don de profecía el que se manifestó el pasado domingo cuando señalé hacia el Centro Minneapolis y dije (sin que estuviera en mis apuntes): ‘un estudio bíblico en piso 36 de la IDS Tower con hombres de negocio ricos no es un ministerio de misericordia, pero es crucial, y valioso, y necesario’. Una mujer se me acercó después del servicio con gozo en su rostro diciendo que ella estaba de visita esa mañana y justamente esa semana había tenido una reunión con hombres de negocio ricos en el piso 36 de la IDS Tower acerca de una posibilidad ministerial y ella vino buscando ánimo en su empresa. Ella lo tomó como una exhortación de ánimo del Señor” (El Don de Profecía, por John Piper).

Esta forma de ver el don de profecías que usa los adverbios de duda tales como “probablemente o quizás” no encaja con la economía del Espíritu Santo y con el espíritu de fe de Las Escrituras. O se tiene o no se tiene. O Dios reveló o no reveló.

Los dos más importantes teólogos de Escocia del siglo XVI: No cesacionistas o continuistas:

Jack Deere, teólogo de Dallas, reseña en su libro “Sorprendido por la voz de Dios” la experiencia profética de dos grandes íconos de la Fe Reformada y de vital influencia en Escocia: George Wishart y John Knox.

De Wishart, Knox comentó: “No era solo singularmente culto, tanto en conocimientos piadosos como en toda ciencia humana honrada, sino que también iluminado por el espíritu de profecía, que no solamente veía las cosas relacionadas con su persona, sino también las relacionadas con ciudades enteras y con todo el reino, las cuales manifestaba, no en secreto, sino ante numerosos oyentes”(Página 79).

Deere destaca: “Wishart escapó a dos intentos públicos de asesinato gracias a revelaciones sobrenaturales. También profetizó en 1545 que el pueblo de Haddington sería juzgado con una fuerte plaga, seguida por el sometimiento a extranjeros. Esto se cumplió en 1548-49. Cuando los ingleses destruyeron al pueblo. La plaga fue tan grande que impidió incluso que se enterrara a los muertos.” (Página 79, Sorprendido por la voz de Dios).

De John Knox (1514-72) Deere observa: “El gran reformador escocés, no sólo consideraba a Wishart como profeta, sino que también pensaba que él mismo poseía poderes proféticos.. James Melville, profesor de teología en la Universidad de St. Andrews, se refirió a él llamándolo el profeta y apóstol de nuestra nación”.

Antes de morir Knox profetizó acertadamente: “Vayan, se los ruego, y díganle de mi parte en nombre de Dios, que a menos que se aparte del camino de maldad en el que se ha metido, ni esa roca (el castillo de Edimburgo) le servirá de ayuda alguna, ni tampoco la sabiduría carnal de ese hombre al que considera como un semidiós (William Maitland de Lethington, ex secretario de María, Reina de Escocia), sino que lo sacarán de ese nido, lo bajaran por el muro en medio de la vergüenza y colgarán su cadáver ante el sol: esto es lo que Dios me ha asegurado”(Página 81).

Como se puede destacar, estos hombres de Dios no usaban adverbios de duda. Ellos estaban seguros de que era la voz del Espíritu Santo y así hablaban: “esto es lo que Dios me ha asegurado”.

Y en segundo lugar, los que entienden que está vigente hoy en día de una manera más abundante a la luz del cumplimiento de la profecía de Joel y confirmada por Pedro en el día de Pentecostés: “Y sucederá que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne; y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños, vuestros jóvenes verán visiones” (Joel 2:28).

El movimiento Pentecostal

A través de la historia siempre ha habido movimientos que han creído en las revelaciones extraordinarias. Cabe destacar el más reciente: el movimiento pentecostal. De este movimiento se han desprendido muchas novedades. Tales como, el movimiento de prosperidad con Kenneth E. Hagin y Kenneth Copeland y el movimiento de la risa en Toronto, Canadá con John Wimber, Paul Cain, John White (de fundamento reformado) y Jack Deere (Este último teólogo de Dallas y probablemente el más influyente y preparado teólogo del movimiento de Toronto). En América Latina hombres como Cash Luna y Maldonado han sido y son influyentes modelos tanto del movimiento de la prosperidad como del movimiento de sanidades y profecías.

Identificando Bíblicamente a los falsos profetas tanto de la exégesis bíblica como de las revelaciones extraordinarias

La Biblia presenta muchas evidencias o señales para identificar a los falsos profetas, pero hay dos que son esenciales: Contradicen la palabra profética más segura, la Biblia y procuran agradar a los hombres en lugar de buscar la gloria de Dios.

“La norma por la cual todo verdadero profeta se distingue del falso es que el primero no dirá nada que se oponga a lo que Dios ha dado a conocer previamente en su revelación especial” (William Hendriksen).

La Biblia presenta muchas evidencias o señales para identificar a los falsos profetas, pero hay una que es esencial: agradar a los hombres en lugar de buscar la gloria de Dios.

Pablo advirtió acerca de esto: “Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos…” (2 de Timoteo 4:3,4).

La gran lucha del apóstol Pablo fue mantener la consistencia del Evangelio. Bien se puede decir: La verdad de Dios no agrada a la pecaminosidad humana: “Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo” (Gálatas 1:10).

Isaías también lo había advertido: “que dicen a los videntes: No veáis visiones; y a los profetas: No nos profeticéis lo que es recto, decidnos palabras agradables, profetizad ilusiones.” (Isaías 30:10).

Al rey Acab 400 profetas falsos le profetizaron conforme a lo que él quería escuchar, solamente Micaías, el profeta de Dios, le declaraba la verdad: “El rey Acab contestó: Hay otro profeta, Micaías hijo de Imlá, pero lo detesto porque cuando él habla de parte del SEÑOR nunca me dice nada agradable. Siempre dice lo que no me gusta.” (2 de Crónicas 18:7).

Profetas de la exégesis bíblica y de las revelaciones extraordinarias: Esperanzas infundadas

Ambas escuelas pueden confluir en dar esperanzas infundadas al impío. Decirle a un impío o a un cristiano nominal que le va a ir bien, independientemente de su vida de santidad bajo el argumento de que se está en una esfera de gracia, es desviarse del mensaje divino.

Los profetas apostatas se adaptan a su cultura pecaminosa y dan esperanzas infundadas.

Ezequiel tuvo que enfrentar a estos falsos profetas: “Estos profetas han engañado a mi pueblo diciendo: ‘¡Todo anda bien!’, pero las cosas no andan bien” (Ezequiel 13:10).

Jeremías de igual forma: “Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová. Dicen atrevidamente a los que me irritan: Jehová dijo: Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros” (Jeremías 23:16,17).

Dios dice claramente el origen del desvío de esos profetas: “No envié yo aquellos profetas, pero ellos corrían; yo no les hablé, mas ellos profetizaban. Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras.” (Jeremías 23:21,22).

Hoy en día, por ejemplo, la casuística de vindicar al suicida, religiosamente, es motivada por la cantidad alarmante de suicidios en los Estados Unidos de Norteamérica, no solamente en el mundo secular, sino, y muy especialmente, entre los llamados creyentes en Cristo. Este desvío doctrinal es la respuesta “consoladora” a los familiares de los que decidieron terminar con su existencia por cuenta propia; la lista trágica incluye a pastores e hijos de pastores.

Las estadísticas son alarmantes, se cree que más de 39 mil personas cada año se quitan la vida, solamente en los Estados Unidos de Norteamérica, y se estima que la mitad dentro del sector religioso.

Los escándalos recientes de suicidios conmovieron al mundo cristiano. Matthew Warren, hijo del pastor Rick Warren, autor del libro Una vida con propósito; Isaac Hunter, hijo del pastor Joel Hunter, guía espiritual del presidente Barack Obama; el pastor Teddy Parker, que tomó una escopeta frente a su casa y se suicidó mientras su iglesia lo esperaba para el culto dominical; el pastor descubierto en pornografía John Gibson, que decidió terminar con su vergüenza por medio de esta práctica que deshonra al Creador; el pastor Robert Mackeehan, con apenas 42 años; Kent Nelly, de Grace Community Church, oveja que pastoreaba John MacArthur, quien luego de intentos fallidos de terminar con su vida se encerró en el clóset, tomó una escopeta y se suicidó; John Piper informó en Francia que lleva más de dos suicidios en su propia iglesia; pero la lista es mucho más extensa.

Ante una realidad como esta no es fácil mantener la verdad de Dios ya que hiere muchas susceptibilidades dentro de las iglesias. El camino más cómodo y que evita la persecución es empatizar con los familiares de los suicidas antes que declarar la verdad profética: “Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, y los disolutos, y los homicidas, y los idólatras, y cualquiera que ama y hace mentira.” (Apocalipsis 22:15).

Cuando un pecado no se condena, como acostumbran hacer los falsos profetas, se promueve: “Como la sentencia contra una mala obra no se ejecuta enseguida, por eso el corazón de los hijos de los hombres está en ellos entregado enteramente a hacer el mal.” (Eclesiastés 8:11).

Es una abominación el justificar la maldad del impío:

“El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación al SEÑOR.” (Proverbios 17:15).

Confluencia en el error

Observemos a profetas de diferentes escuelas proféticas antagónicas  que anteponen la deducción teológica corrompida o la revelación “extraordinaria” pervertida a la fiel y verdadera Revelación Divina, la Biblia.

Jack Deere, profeta de la revelación extraordinaria

Pierde la objetividad bíblica ante el suicidio de su propio padre cuando tenía 12 años y acepta una revelación profética infundada de su amigo y compañero de ministerio el famoso Paul Caín: “Esta tarde tuve una visión acerca de tu mamá. Se llama Wanda Jean. La vi de pie frente a un precipicio, buscando su joya perdida. Eso debe significar que el nombre de tu papá es Jewel(Joya) Clifford: “precipicio”. Entonces vi a tu papá. Cuando lo vi, estaba en el Cielo, mirando el rostro del Señor Jesús. El Señor me mostró que algún tiempo antes de morir, tu papá, como Abraham, creyó en él  y él se lo contó por justicia”.

¿Cómo depuró el teólogo perspicaz Jack Deere a su amigo profeta y su esperanzadora profecía? ¿Con la Biblia? No. Sino con la casuística conveniente: “Sabía que la única forma en que pudo obtener esos nombres fue con una revelación sobrenatural del Señor. Cualquiera me habría podido decir que había visto a mi padre en el Cielo, pero solo el Señor me habría podido decir los nombres reales de mis padres, de tal forma que esto confirma la revelación sobrenatural acerca de la presencia de mi padre en el cielo. Mi padre se suicidó cuando yo tenía  doce años”. A Jack Deere se le olvidó que el diablo también es adivino y exégeta bíblico. Engañó a Saúl con la adivina de Endor y pretendía engañar a Pablo con la joven esclava adivina en Filipo.  La Biblia es clara y el crimen del suicidio no tiene eximentes de justificación: “No matarás”. Las profecías se juzgan por el testimonio de la Biblia.

Judas Iscariote en el cielo: nueva revelación

Un  profeta de esta escuela de la revelación extraordinaria dice, con total seguridad, que tuvo una revelación en donde vio al Señor Jesucristo en el infierno sacando a Judas de ese lugar y diciéndole, ven, te perdono que tú eres uno de los míos. A este profeta se le olvidó que Judas es descrito en la Biblia como hijo de perdición.

John Piper profeta de la exégesis bíblica confesó en Francia que lleva más de tres suicidios en su propia iglesia y uno de los que se suicidó era muy cercano a él. Piper, recuerde, no es cesacionista, pero su argumento es fruto, no de la Biblia, ni aun de una revelación extraordinaria. Sino de la lógica y la deducción teológica. Antepone el “Yo no creo” a la Biblia:

“Un cristiano se deprime por un período corto y termina con su vida…” —con esto simplificó el acto del suicidio a un asunto del momento y a una sobrerreacción. Para demostrar esto puso un inverosímil ejemplo. Aquel que en un estado de ira se suicida o, como él mismo dijo: “Se mata a sí mismo”, entiende que no se perdería por esto. No mostró un solo texto bíblico que respaldara una declaración tan determinante.

Expresó que: “Una persona no se salva por no cometer homicidio, sino por la fe en Jesucristo”. Es decir, que a la luz del pecado del suicidio, que es el tema, tú puedes matar, robar, fornicar, mentir y hasta morir en estos pecados, y como la salvación no es por hacer, sino por creer, tú te salvas. ¡Qué perversa manera de corromper el Evangelio de la gracia de Dios en Cristo!

Se pregunta si por una acción pecaminosa como esta, ¿se hubiera perdido? Para él mismo responderse: “Yo no creo”.

John MacArthur profeta de la exégesis bíblica pierde el norte ante un suicidio ocurrido en uno de los miembros de su iglesia llamado Kent Nelly. Este profeta de la exégesis bíblica sin ningún temor, a través de un sagrado memorial, declara que Nelly está en el cielo. MacArthur afirmó: “Puede un cristiano desanimarse, estar tan desanimado que se deprime, puede deprimirse tanto que pierde toda la esperanza y esto con frecuencia lleva al suicidio”(5).

Foto Grace Community Church)

Steven Lawson profeta de la exégesis bíblica ratificó su profecía del suicida en el cielo: “Una persona que comete suicidio si es un creyente en el Señor Jesucristo se irá directamente al Cielo”(7).

Recuerde que de manera absoluta solamente Dios sabe los que están en el cielo y por el testimonio de la Biblia el profeta de Dios declara quiénes irán y quiénes no irán al cielo. No es su declaración, ni lo que él entiende, sino lo que dice claramente Dios en Su Palabra.

Soberanía divina en las profecías

El pueblo de Dios debe persuadirse que Dios es soberano en usar los medios que Él entienda más pertinentes para enviar sus mensajes sea para juicio o para bendición.

Saúl un apóstata contado entre los profetas, pero de una manera vergonzosa: “Se quitó además la ropa, también profetizó delante de Samuel, y estuvo echado desnudo todo aquel día y toda la noche. Por lo que suele decirse: ¿También está Saúl entre los profetas?” (1 Samuel 19:24).

La locura del profeta refrenada por la voz de una mula: “pero fue reprendido por su transgresión, pues una muda bestia de carga, hablando con voz humana, reprimió la locura del profeta” (2 de Pedro 2:16).

La mujer de Pilato sin ser profetisa se convirtió en emisaria de Dios para advertir de lo que le vendría a su esposo: “Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó aviso, diciendo: No tengas nada que ver con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por causa de Él” (Mateo 27:19).

Anás siendo un apóstata fue usado por Dios proféticamente como parte del plan de redención: “Ahora bien, no dijo esto de su propia iniciativa, sino que siendo el sumo sacerdote ese año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación.” (Juan 11:51).

Los que no aman de corazón la verdad serán entregados a juicio por medio del error y de los falsos profetas: “Por esto Dios les enviará un poder engañoso, para que crean en la mentira, a fin de que sean juzgados todos los que no creyeron en la verdad sino que se complacieron en la iniquidad”(2 Tesalonicenses 2:11-13).

Profetizando con la Biblia o Profetizando con una revelación del momento ¿Cuál tiene mayor trascendencia?

Pedro fue testigo ocular del cumplimiento de extraordinarias profecías, pero dio más crédito a la Biblia, le llamó: “la palabra profética más segura”.

Profetizar con la Biblia o profetizar con una revelación del momento, ambas cosas son muy solemnes y delicadas a los ojos de Dios. Ambas tienen que ver con tomar el nombre de Dios, y Dios no tendrá por inocente a aquel que tome su nombre en vano. Profetizar con la palabra es mucho más riesgoso y delicado que profetizar con alguna revelación del momento.

El salmo 50 advierte a los que usan la Palabra de Dios e interpretan el silencio de Dios como aprobación:

 “Pero al impío Dios le dice: ¿Qué derecho tienes tú de hablar de mis estatutos, y de tomar mi pacto en tus labios? Pues tú aborreces la disciplina, y a tus espaldas echas mis palabras. Cuando ves a un ladrón, te complaces con él, y con adúlteros te asocias. Das rienda suelta a tu boca para el mal, y tu lengua trama engaño. Te sientas y hablas contra tu hermano; al hijo de tu propia madre calumnias. Estas cosas has hecho, y yo he guardado silencio; pensaste que yo era tal como tú; pero te reprenderé, y delante de tus ojos expondré tus delitos.” (Salmos 50:16-21).

¿Un profeta de la exégesis bíblica?

Un profeta de la exégesis bíblica es uno que  no cree en revelaciones extraordinarias, es cesacionista.  De manera radical cree que Dios solamente habla por medio de la Biblia. Un profeta de la exégesis bíblica se va ganando el respeto y la admiración por sus exactitudes exegéticas y sus acertadas aplicaciones. De igual forma el profeta de las revelaciones extraordinarias.

El grave peligro de las empatías enfermizas y corrompidas en los profetas

Ambos ministerios proféticos pueden caer en la misma grosera apostasía. Un cáncer en un nacido de nuevo e hijo de Dios nunca se puede interpretar como un juicio, sino como una tierna y firme disciplina paterna: “Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo” (Hebreos 12:6). La disciplina de Dios padre siempre será para que participemos mucho más de Su santidad: “pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad” (Hebreos 12:10).

 Una creyente que dice tener el don de profecías lo primero que deberá reconocer y discernir es la soberanía divina. Decir en una oración cargada de emoción y empatía con el hombre “No acepto un NO” es temerario y hasta se puede llegar a ser un instrumento del diablo para desviar del propósito de Dios del genuino hijo que Él está  disciplinado con amor. Es pretender ser más bueno y justo que Dios. La reacción de un hijo de Dios ante la disciplina deberá ser como la de Julio Melgar, con contentamiento: “Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos… Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.” (Hebreos 12:7 y 11).

Empatizar con el hombre en contra de la soberanía divina

 Las profecías bíblicas y extraordinarias pueden ser de aliento, esperanza y  juicio, pero nunca infundadas. Samuel le profetizó a David y lo alentó, pero Natán le profetizó juicio por causa de su pecado.

Los profetas de la exégesis bíblica pueden caer en perversiones peores y más temerarias. Se entiende que estos profetas son más ecuánimes y reflexivos. Un profeta de la exégesis bíblica declara como palabra de Dios profética: “El que encubre sus pecados no prosperará, mas el que los confiesa y los abandona hallará misericordia.” (Proverbios 28:13). Pero ese mismo profeta por empatizar con los dolientes de un suicida dice: “Puede un cristiano desanimarse, estar tan desanimado que se deprime, puede deprimirse tanto que pierde toda la esperanza y esto con frecuencia lleva al suicidio”(5);  Otro profeta con igual o mayor autoridad exegética que el anterior profetiza: “Una persona, yo pienso, que está deprimida por un periodo corto, se deprime y termina con su vida. Yo me maté a mí mismo porque estaba airado, no hubiese muerto sino hubiese estado airado, me llevé a la tumba ¿Me hubiese perdido por eso? Yo no creo”(6).

Su profecía es favorable para el suicida que recibirá el Cielo como recompensa. Para el pastor profeta de la exégesis bíblica Steven Lawson no importa el proceso, con tal de que sea un creyente: “Una persona que comete suicidio si es un creyente en el Señor Jesucristo se irá directamente al Cielo”(7).

Profecía y discernimiento humano

El profeta Agabo y Pablo

“Llevábamos ya varios días en Cesarea, cuando llegó de Judea un profeta llamado Agabo. Vino a vernos, tomó el cinturón de Pablo, se ató con él los pies y las manos y dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al dueño de este cinturón. Después lo entregarán en manos de extranjeros. Al oír esto, tanto los creyentes de la localidad como nosotros rogamos a Pablo que no fuera a Jerusalén. Pero él respondió: ¿Por qué me desanimáis con vuestro llanto? Estoy dispuesto no sólo a dejarme encadenar, sino a morir en Jerusalén por la causa de Jesús, el Señor. Y, como no había manera de disuadirlo, dejamos de insistir, diciendo resignados: ¡Que se haga la voluntad del Señor!” (Hechos 21: 10-14).

¿Le habló realmente el Espíritu Santo a Agabo? Todos entendieron que sí, incluyendo a Pablo. Pero Pablo interpretó claramente la profecía. El Espíritu Santo no le dijo que no fuera, sino más bien lo que le iba a ocurrir. Pablo sabía que soberanía divina prevalece a voluntad humana: “Estoy dispuesto no sólo a dejarme encadenar, sino a morir en Jerusalén por la causa de Jesús, el Señor…”

Conclusiones

¿Realmente quieres el don de profecías? ¿Sabes las implicaciones de un don como este? ¿Cuál es realmente tu motivación? ¿Sabes que el don está indisolublemente ligado al rechazo y a la persecución?

“Hermanos míos, no os hagáis muchos maestros, sabiendo que recibiremos mayor condenación” (Santiago 3:1).

Algunos profetas de Dios por causa de su misión exclamaron:

 “Y ahora, oh SEÑOR, te ruego que me quites la vida, porque mejor me es la muerte que la vida” (Jonás 4:3).

 “Porque no me mató en el vientre para que mi madre hubiera sido mi sepultura, y su vientre embarazado para siempre” (Jeremías 20:17).

“Si así lo haces conmigo, yo te ruego que me des muerte” (Números 11:12-15).

“Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres” (1 Reyes 19:4).

Entonces:

Seamos sobrios

La emoción del concierto con todas sus luces hizo que se perdiera la sobriedad y fuera neutralizado el espíritu de discernimiento. Ella dijo “No aceptamos un no como respuesta” y todo el mundo aplaudió, ella se emocionó y dijo que el Señor hablaba por boca de ella y todo el mundo aplaudió. Por no honrar la Biblia, todos fueron cómplices del error.

Examinemos las profecías

Ante una multitud de más de cinco mil personas, una transmisión virtual a nivel mundial y con uno de los pastores más conocido en el mundo evangélico con una Biblia que lleva su nombre(Biblia de estudio MacArthur)  muy pocos se prepararon para examinar la profecía y al profeta de la exégesis bíblica. Dijo con una sonrisa en los labios El pecado del suicidio también fue perdonado en la cruz del calvario y su compañero profeta de la exégesis bíblica enfáticamente y lleno de emoción sentenció: “Si el que se suicida era cristiano irá directamente al cielo”. Los aplausos fueron abundantes y prolongados. Horrible: Por no honrar la Biblia, todos fueron cómplices de profanar la sangre del Cordero inmolado y de fomentar el suicidio en el pueblo de Dios.

Busquemos siempre el equilibrio

“Examinadlo todo cuidadosamente, retened lo bueno”(1 Tesalonicenses 5:21LBLA),parezca simple, realmente no lo es. Es estar alerta todo el tiempo, sin escondernos del error; antes bien, saber que el error casi siempre va ligado a la verdad y que los que proclaman la verdad son vulnerables al error. “Escudriñadlo todo y retened lo bueno”, es la metáfora del trigo y la cizaña aplicada a este mandato. Lamentablemente la cizaña permanecerá con el trigo hasta el día de la siega, de igual forma el error con la verdad.

Lo importante aquí no es salir rápidamente del problema y desechar ambas cosas, es decir, arrancar la cizaña abruptamente, ya que podríamos estar arrancando también el trigo juntamente con la cizaña. La sabiduría cristiana estriba en botar solamente el agua sucia y preservar al bebé. Es la mentira de la profecía del agua sucia la que hay que desechar; el bebé de la verdad debe ser preservado. Esta tarea es muy delicada y ciertamente no es meramente humana; necesitamos la unción del Santo para que nos enseñe todas las cosas y nos conduzca a toda verdad: “Pero vosotros tenéis unción del Santo, y todos vosotros lo sabéis” (1Juan 2:20LBLA).

Desarrollemos el don del discernimiento

Son muy pocos los que aspiran el valioso don de discernimiento de espíritu “…a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus…” (1Corintios 12:10). Sin lugar a dudas es tener una percepción de las fuerzas del mal, pero al mismo tiempo es una capacidad intelectual para descubrir las doctrinas de demonios aun dentro de las mismas comunidades cristianas.

El imperativo bíblico continua siendo: “AMADOS, no creáis á todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas son salidos en el mundo” (1 Juan 4:1).

Y para que nadie se ofenda Pablo se incluyó en los que debían ser sondeados: “Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema” (Gálatas 1:8).

Una gloriosa promesa: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad” (Juan 16:13).

Judas Iscariote fue “un hombre serio”

Judas fue un hombre serio, el más serio de los apóstoles; por eso fue escogido como tesorero, pero un pecado lo condujo a otro pecado ya que los pecados no son solamente pecados, sino también entregas divinas (Romanos 1:24). La amargura, lo condujo al robo, el robo a la traición, la traición a subestimar el amor de Dios y este último al suicidio. Todo el que justifica y defiende a un suicida probablemente este antecedido por otros pecados como entrega divina.

Para el autor del libro Judas Iscariote el calumniado el Evangelio según Juan está lleno de encono. Específicamente por la forma clara y llana como se narra y se comenta la traición de Judas Iscariote. Para el autor del libro antes mencionado, el apóstol Juan tenía una indisposición y celos contra el Iscariote.Pero lo que bien se puede observar en el apóstol Juan es su santa indignación ante un pecado tan horrendo. Ciertamente, no fue neutral, pero fue veraz. Cuando se narran los hechos se debe ser objetivo, pero nunca neutral. Debemos estar del lado de la verdad y la justicia siempre.

Tira la piedra y esconde la mano

El príncipe de la potestad del aire es muy astuto. Tira la piedra y esconde la mano. Siembra sutil y secretamente su motivación al suicidio, tanto en el plano legal como religioso. Usa la casuística cristiana, las legislaciones, los tiempos de preguntas y respuestas y las redes sociales para diseminar su mortal veneno, pero cuando se le reta seriamente a considerar el tema, a la luz de la Biblia y el sentido común, lo rehúye escandalizado. Para justificar su silencio ha sembrado la idea de que, mientras más se habla del suicidio más se promueve. Pero su orgullo lo traicionó; él mismo, orondo, expuso el tema y pensó que el terreno estaba fértil para abierta y descaradamente anunciar, en un evento de alcance mundial, la “buena nueva”: Que para los suicidas, como Judas, hay esperanza. Sin embargo, cuando vio la realidad, ordenó a sus principales maestros que instruyeran rápidamente a sus seguidores a no tratar el asunto, de tal manera que parezca como un absurdo y una calumnia la denuncia de que los mismos hombres de Dios que predican vida, también predican, sutilmente, muerte.

La familia de Judas te lo va a agradecer mucho

“Sí, escríbelo, que la familia de Judas te lo va a agradecer mucho”(1). Fue la irónica afirmación de un amigo del escritor de un libro cuyo propósito era demostrar que Judas Iscariote había sido calumniado. ¿Qué sentido tiene defender a un suicida? Es una defensa vana y sin sentido.

Ningún escritor cristiano en su sano juicio o cuerdo, osará salir en defensa de Judas Iscariote. La Biblia habla claramente que Judas era hijo de perdición. A Iscariote, ¿Se le podría aplicar la misma fórmula doctrinal que se les aplica a los “cristianos” que se suicidan hoy en día?

¿Cuántos Judas hay en las iglesias? Realmente no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que algunos concluyen su vida terrenal, aun dentro de las iglesias, de manera necia igual que Judas.

Realmente hay que ser un buen abogado, de los más finos y sofistas, para tratar de defender bíblicamente la inocencia de uno que afrentó, vilmente, a su Creador suicidándose.

Judas Iscariote “el calumniado”.

¿Podría un cristiano, con un mínimo de sensibilidad escritural, darle alguna posibilidad de salvación a Judas? A menos que sea un resentido por la religión y trate de demostrar que Judas fue “el calumniado”. Pienso, que quien así crea, mucho se lo agradecerá, no solamente la familia de Judas, sino también aquel que entró en su corazón después de traicionar al que tanto amor y confianza le brindó.

No hay duda, Judas fue un apóstata y es calificado como hijo de perdición. Aquel que fue iluminado, gustó del don celestial, fue hecho partícipe del don del Espíritu Santo, gustó de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero y al final todo lo negó; él mismo se enjuició ahorcándose y “se desvió para irse al lugar que le correspondía” (Hechos 1:25LBLA).

Un juicio divino

El suicidio de Judas, más que un pecado, fue un juicio divino. La Biblia es consistente en mostrar la inmerecida protección de Dios,de las garras del maligno, para con sus criaturas y en especial para sus hijos.

Cuando Dios quita este campo “magnético”, como le fue quitado a Job temporalmente “¿No has hecho tú una valla alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene, por todos lados? (Job 1:10), el enemigo tiene libertad para obrar. A esto la Biblia le llama también entregar. Judas fue engañado por Satanás y luego entregado a él. Fue poseído por Satanás: “Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo pronto” (Juan13:27LBLA).¡Qué ironía!

Ninguna maldición viene sin causa

Un pecado conduce a otro pecado y una maldición a otra. Cuando Satanás entra en una persona, como en el caso de Caín, que era del maligno, silencia la conciencia y levanta la pasión:“Cuando Judas empezó a robar, dudo que pensara convertirse en traidor. Pero la traición fue el castigo del robo: él se permitió un pecado oculto, y Dios lo entregó a uno más visible y horrendo” (2).

Después que Judas entregó a Jesús se le levantó su conciencia y, como Esaú, aparentemente se arrepintió, pero ya era muy tarde: “Y él, arrojando las piezas de plata en el santuario, se marchó; y fue y se ahorcó” (Mateo27:5LBLA).

Escuela neocalvinista

Los seguidores de la escuela neocalvinista, que atribuyen posibilidad de salvación al suicida, encontrarán en Judas un buen ejemplo de uno que pecó, “se arrepintió” y luego se suicidó. Pero, qué sabia es la Biblia, que previó esta perversa doctrina y calificó a Judas como hijo de perdición, y para que nadie fuera a pensar que todo se acabó con su suicidio, el Señor Jesucristo expresó lo siguiente: “El Hijo del Hombre se va, según está escrito de Él; pero ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Mejor le fuera a ese hombre no haber nacido” (Mateo 26:24LBLA). ¿De qué forma habría consolado un pastor de la escuela del cristiano suicida a la madre o al padre de Judas?

Es increíble observar que aun personas que están en doctrinas de error, pueden tener discernimiento del horrendo pecado del suicidio, y en particular del suicidio de Judas Iscariote. Judas consideró su pecado más grande que la misericordia de Dios. Su muerte vil y sangrienta fue un insulto a la gracia y perdón de Dios. Que verdad tangloriosa: “Al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás” (Salmos 51:17).

La pedagogía divina

La pedagogía divina siempre se inclina a la confrontación y a la urgencia a fin de vivir una vida de santidad. ¡Qué Dios nos ayude a presentar un Evangelio sano de doctrina y de casuística! Que seamos honestos entre lo que decimosy lo queremos decir.

La siguiente exhortación es lo que realmente se necesita hoy en día:“Judas ejemplifica lo horrible y peligroso de la traición espiritual. Pero Judas no es el único hipócrita que ha traicionado al Señor. En todas las épocas hay Judas que parecen verdaderos cristianos e íntimos seguidores del maestro y lo traicionan por razones perversas del corazón. Debemos examinar contantemente el corazón, no vaya a ser que seamos reprobados”.

Exhortación final

Permítanme cerrar este capítulo con otras puntuales declaraciones acerca de Judas:“Sin lugar a dudas Judas se encontraba en el tormento de su propia hechura. La esencia misma del infierno era su mente perturbada. Dolor inaguantable, arrepentimiento insincero. No se hubiera quitado la vida si hubiera habido sinceridad en el corazón. Autocompasión era lo que tenía porque repudiaba lo que sentía. No buscó la fuente de su liberación, ni el poder del todopoderoso. No clamó clemencia, ni buscó liberarse de Apolión. Pensó que el final de su perturbación era acallar la conciencia matando su cuerpo y su alma. Fue la perturbación de un demente que se salió de sus rieles”.

Pero esta insensibilidad e indiferencia a valorar y proteger la vida no es casual, es el resultado de un acondicionamiento mental y espiritual del príncipe de la potestad del aire.

Referencias

1- Juan Calvino,Institución de la religión cristiana.

2- William Gurnall, El cristiano con toda la Armadura

LA CONFESIÓN DE FE DE LONDRES DE 1689 Y LOS PECADOS DOMINANTES

Arrio de Alejandría, sacerdote de gran influencia del segundo y tercer siglo de esta era, de manera clandestina no creía en la divinidad de Jesús, pero no había forma de descubrirlo, denunciarlo y condenarlo por su herejía. En esa época de la fe cristiana, los temas teológicos tenían gran trascendencia no solo en el plano eclesiástico, sino también en el político y penal. De ahí el comportamiento de camaleón que tenía Arrio. Cuando los hombres de Dios, apegados a la Biblia, lo confrontaban, él no daba muestras de tener semejante herejía.

Arrio tenía a la Biblia como la palabra de Dios, pero su veneno era sutil.  Citaba la Biblia como cualquier cristiano verdadero. Solo una cosa pudo delatar su herejía: firmar una confesión de fe tocante a la divinidad del Señor Jesucristo. Inmediatamente rehusó y quedó al descubierto quién él era. Los seguidores de Arrio han seguido ese mismo método. No declaran el error de inmediato. Primero ganan afectos y luego introducen el mortal veneno del error.

La historia se repite

Cuando nos enteramos de esta nueva doctrina que da garantías de salvación a los que han confesado a Jesús como salvador y Señor, pero mueren en pecados dominantes, incluyendo el suicidio, lo primero que hicimos fue solicitar por escrito una declaración de fe a todos los pastores que directa e indirectamente comulgan con esta herejía. Tristemente, al igual que Arrio, han rehuido a semejante declaración confesional. El que está en la verdad no teme declarar la verdad.

Las confesiones de fe como legado

Las confesiones de fe son legados que revelan lo que creían nuestros antepasados a la luz de la “verdad verdadera”, la Biblia. Ellos se vieron obligados a presentar defensa dela fe una vez dada a los santos por causa de las herejías que los asediaban. Estas, las confesiones de fe, les mantenían unidos en la verdad hablando una misma cosa. Les mostraban que no estaban solos. Que en su peregrinar iban acompañados con las mismas verdades del pueblo de Dios que los precedió.

Nos desligamos de la fe histórica y de los amados de Dios cuando nos desligamos de la doctrina. La Iglesia de Jesucristo está fundada en Cristo y sus apóstoles. El siguiente es un principio fundamental: lo que se hereda no es la autoridad apostólica, sino la autoridad de la doctrina. Nos desprendemos de esta autoridad cuando cambiamos la doctrina.

La soberbia es lo que conduce al espíritu sectario y a desligarse del credo antiguo o de la senda antigua ante una “Nueva Revelación”. Algunos disfrazan esa nueva revelación y prefieren llamarle “Nueva Reforma”.

Una denominación puede ser reformada o cambiada, y hasta una interpretación de la Biblia. Lo que nunca puede reformarse o cambiarse es la verdad misma, es decir, la Biblia. En asuntos no fundamentales se puede tener una visión diferente, pero cuando se trata de asuntos fundamentales sería una temeridad. La reprensión del apóstol Pablo a los corintios es pertinente para hoy en día:“¿Acaso la palabra de Dios salió de vosotros, o solo a vosotros ha llegado?” (1 Corintios 14:36LBLA) La versión de la Biblia en el lenguaje actual expresa: “Tengan presente que la palabra de Dios no comenzó en ustedes, ni ustedes son los únicos que la han recibido”.

Razón de las confesiones de fe

¿Tienen las confesiones de fe alguna razón de ser? El pastor Spurgeon, al hacer referencia de Confesión fe de 1689, expresó: “Este pequeño tomo no se presenta como una regla autoritativa ni como un código de fe, sino como una ayuda en casos de controversia, una confirmación en la fe y un medio para edificación en justicia” (1).

Quien rehúye, en medio de controversias doctrinales, declarar y dar razón de su fe, es porque esconde algo. El medio para llegar a un entendimiento doctrinal es la Biblia; de no llegar a un entendimiento se recurre a la confesión de fe asumida por la Iglesia o por grupos de Iglesias, finalmente los creyentes junto con sus dirigentes deben asumir el camino a seguir doctrinalmente delante de Dios.

Importancia de las confesiones de fe en el combate contra las herejías

Todos de alguna forma tenemos un credo confesional. La diferencia estriba en lo formal o informal del mismo. Tener un credo confesional escrito libra de ambivalencia y confusiones a los creyentes y a las Iglesias. Lo dicho por este teólogo cristiano es pertinente para hoy en día: “Cuando los hombres utilizan las palabras mismas de la Biblia para promover la herejía, cuando la palabra de verdad es pervertida para servir al error, nada menos que una confesión de fe sirve públicamente para trazar las líneas divisorias entre la verdad y el error” (2).

Las confesiones de fe nos ayudan a evidenciar o detectar el error que se pretende infiltrar en las nuevas doctrinas

La historia se repite. La misma forma evasiva para tratar el tema del suicidio en el cristiano con todas sus implicaciones, fue la misma forma como Arrio y su grupo, con sus herejías en asuntos fundamentales de la fe cristiana, intentaron evadir a los ortodoxos de su tiempo. Arrio no creía en la divinidad de Jesús, pero hacía creer que sí. Este engaño o hipocresía le permitía moverse libremente dentro del pueblo de Dios y sembrar sus enseñanzas. No hay nada más sutil que un diablo disfrazado de oveja.

¿Por qué temer a las confesiones de fe cuando se está en la verdad?

La Biblia claramente nos enseña: “El que anda en integridad anda seguro, mas el que pervierte sus caminos será descubierto” (Proverbios 10:9LBLA). El que está en la mentira algún beneficio temporal obtiene. Su temor es ser descubierto.

Tienden a ser las mentes brillantes, escogidas por Satanás, las que rehúyen el legado histórico de las confesiones de fe. La precisión de una sana confesión de fe impide la ambigüedad y la deshonestidad intelectual y doctrinal. Para combatir exitosamente el error lo primero que se debe hacer es identificarlo. Las confesiones de fe logran esto.

La Confesión de fe de Londres de 1689 y los pecados dominantes, incluyendo el suicidio

Pero la gran pregunta es:¿Tratan la Confesión de fe de Londres de 1689 y la de Westminster el tema del suicidio en el cristiano? La respuesta es: Claro que sí. Los temas doctrinales básicos envueltos en esta casuística son tratados con exquisita pericia. Estos temas son la perseverancia de los santos, el arrepentimiento, la seguridad de salvación, la justificación y la santificación.

No se olvide que las mentes más brillantes y los corazones más consagrados de aquellos difíciles días, después de mucho ayuno y oración, publicaron estas confesiones de fe ante el Pueblo de Dios.

(Del libro “La nobleza de Dios: Vivir o morir” por Willy Bayonet)

¿Mueren todos los cristianos con pecado en el corazón?

Este capítulo es la respuesta a las preguntas: ¿Mueren todos los cristianos con pecado en el corazón?, y ¿Es realmente un requisito vital para entrar al Cielo el morir sin mácula?

Usualmente, el error que se comete al responder estas preguntas es por una o más de las siguientes razones: por partir de premisas equivocadas, por sobre reaccionar, o, en el peor de los casos, por justificar pecados.

Pero estas dos inquietudes no son nuevas. A través de la historia de la fe cristiana han sido consideradas. La mejor manera de demostrar esto es recordando la doctrina católica romana de la extremaunción.

Probablemente usted haya leído algún letrerito adherido a un automóvil con el siguiente aviso: “En caso de accidente llamar a un sacerdote”. Parece ingenuo, pero no es así. El mismo parte de la doctrina de la extremaunción. El origen de este dogma surge por la preocupación de la iglesia papista al considerar la posibilidad en sus fieles de morir con pecados sin confesar. El dilema era el siguiente: Qué hacer cuando un católico enfermaba y entraba en un estado de inconsciencia o coma. La respuesta fue: la extremaunción.

La extremaunción es el ritual por medio del cual el sacerdote investido por la autoridad del Papa puede otorgar perdón sin necesidad de confesión ni arrepentimiento ante la imposibilidad del enfermo que yace en estado de inconsciencia. Dentro del ritual católico un moribundo prepara su camino al Cielo a través de la confesión con un sacerdote. La base bíblica que supone sustentar a este sacramento católico es la siguiente: “¿Está alguno entre vosotros enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia y que ellos oren por él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor; y la oración de fe restaurará al enfermo, y el Señor lo levantará, y si ha cometido pecados le serán perdonados”(Santiago 5:14–15 LBLA).

La Iglesia Católica en sus dogmas entiende el concepto de la salvación final, pero inadecuadamente. Como “iglesia exclusiva”, confiere un poder a sus sacerdotes para remitir pecados que cree ha recibido de parte del Señor. Para la Iglesia Católica la salvación inicia a través de la regeneración bautismal; luego les siguen las confesiones y confirmaciones hasta llegar, en casos normales, a la muerte, e incluso un poco más allá: a través de las misas a favor de difuntos impenitentes, pero católicos. En pocas palabras, esta iglesia entiende que es propietaria absoluta del derecho de administrar la salvación y el otorgamiento del perdón. Todo este engranaje doctrinal muy bien puede llevar el calificativo de “consistencia armoniosa y perfecta en el error”.

Esta manera de ver la salvación y la Biblia misma ha traído una sobrerreacción en algunos evangélicos contemporáneos; enfatizando una “gracia radical” que no requiere de los medios establecidos por Dios para completar la salvación final. En otras palabras: la obtención de un perdón que no se ha pedido y un arrepentimiento que no se ha evidenciado.

El colmo de la sobrerreacción ha llegado, en algunos, en dar garantías de salvación a los que mueren en pecados dominantes, incluyendo el suicidio. Uno de estos maestros pregunta con total naturalidad: “¿Por qué este pecado (el suicidio) en particular sea el que sí me lleve al infierno?” Al mismo tiempo afirma que la idea del suicidio, como pecado mortal, es de concepción u origen de la Iglesia Católica Romana. Otro de estos maestros, huyéndole a la doctrina de la extremaunción, no considera como necesario el que Dios le conceda tiempo, como un medio de gracia para santificación, a uno de sus hijos en pecado antes de morir para que pueda renovar su arrepentimiento. Entiende que independientemente del tipo de pecado e independientemente de morir en el acto mismo del pecado, si hizo confesión de fe una vez en la historia de su vida se salva.

Es vital volver a la Biblia y considerar seriamente a los hombres de Dios del pasado que tuvieron que luchar con una situación parecida.

No ocultamos, en esta parte del capítulo, la significativa influencia del puritano del siglo XVIl William Gurnall, específicamente de su obra cumbre: El cristiano con toda la Armadura de Dios. Este libro es una radiografía de la salvación y vida del cristiano desde el principio hasta el final.

Le invito a considerar lo serio del asunto, y qué relación tiene vestirse con el “Cinto de la Verdad” y la salvación final de un hijo de Dios. No olvide que de manera ineludible todos nos encontramos en un combate espiritual.

Trascendencia del combate

El santo apóstol Pablo, con carácter de urgencia,nos ordena tomar el cinto de la verdad: “Ceñidas vuestras cinturas con la verdad” (Efesios 6:14LBLA). Él sabía de la trascendencia del combate: herir los lomos o cintura significaba destruir el cuerpo completo.

¿Sabe usted qué es la quilla de un barco? Es la parte más importante sobre la que se construye. Es como los lomos o columna vertebral para el cuerpo. Los lomos o cintura, parte inferior y central de la espalda, son las piezas que sostienen el esqueleto humano. Sin estos no puede mantenerse firme o de pie. Como la quilla para el barco.

La herejía que da garantías de salvación al que muere en pecados dominantes, incluyendo el suicidio, es un ataque directo y asesino a los lomos espirituales del hijo de Dios. Es una gran temeridad para todo cristiano, consciente de la guerra espiritual, no vestirse con el cinto de la verdad.

Dos significados básicos e inseparables de ceñir los lomos con la verdad

• Doctrina en la mente e integridad en el corazón

Ceñir los lomos con la verdad significa tener la doctrina en la mente y la integridad en el corazón. La verdad de Dios no solamente debe estar en la mente, sino también en el corazón o la voluntad. Ambas deben ir juntas. Sería una gran tragedia que un ministro del Evangelio tenga la doctrina en la mente sin integridad en el corazón. Un cuchillo bien afilado en las manos de un experto cocinero es de gran utilidad, pero ese mismo cuchillo en las manos de un asesino, una tragedia.

• Verdad doctrinal sin integridad

La gran confusión de muchos en estos tiempos es el resultado de escuchar a hombres predicando la verdad de Dios y, según su entendimiento, no encuentran discrepancia entre lo que estos predican y la sana doctrina; pero el problema no estriba en la verdad doctrinal, sino en “la verdad de corazón o integridad” (9). El error, regularmente, no está en los libros que escriben o en las verdades que enseñan, que tienden a ser excelentes, sino en la aplicación o casuística. El gran peligro radica cuando el predicador, por ejemplo, aplica las doctrinas de la gracia a uno que no ha sido regenerado, dándole garantías de salvación de manera infundada o distorsionada. Pero, para los no regenerados, por más promesas sin fundamento bíblico, y aunque se vistan de santos, la sentencia divina es: “Moriréis en vuestros pecados” (Juan 8:24LBLA).

Cuando no se tiene “la verdad de corazón o integridad” se apela a las emociones, y las doctrinas cardinales son disfrazadas. Nos preguntamos: ¿De qué forma se puede justificar un asesinato premeditado? ¿Que fue por amor? ¿Que fue por venganza? Un juez no tendrá por inocente a aquel que tomó la justicia en sus manos. “No matarás” no tiene acepciones sentimentales. Tomar la doctrina de la justificación por la fe en Jesucristo, de igual forma, no invalida o anula el homicidio o el suicidio, mucho menos lo exculpa. Es perdonado cuando hay arrepentimiento y confesión. Solo en su sentido espiritual y eterno.

Por su descuido espiritual, o por ser un infiltrado en el ejército de Jesucristo, uno que ha combatido el error y ha fortalecido la fe de muchos en el combate puede, con las mismas piezas de la armadura de Dios, destruir los lomos espirituales de los descuidados dentro de la iglesia y cumplir con el propósito de Satanás.

· Vana pretensión: Amar la verdad sin conocerla

El gran mal de hoy en día es el siguiente: algunos pretenden amar la verdad sin conocerla. Pero no se puede amar lo que no se conoce. Prefieren la lógica sin la exégesis bíblica. Se confían tanto en ella que no toman tiempo para lo tácito o expreso de la Biblia. Les roban la verdad, como diría el sabio puritano, y ni cuenta se dan. Es como un hombre con un cofre lleno de oro que se confía tanto que lo abraza diariamente sin revisar lo que tiene, le cambian el oro por hierro y continúa feliz y contento sin ni siquiera darse cuenta.

· Lógica sin integridad

La herejía del cristiano que muere en pecado, incluyendo el suicidio, y va directamente al Cielo, tiene mucha lógica, reputación y religiosidad. Pero cuando se usan estas cosas para corromper las verdades fundamentales de la fe se cae al mismo nivel que el adúltero o el homicida.

· El error peor que la ignorancia

Es preferible estar en ignorancia que en el error. El error está más lejos de la verdad. Morir de hambre es terrible, pero es mucho más terrible morir por tomar veneno. Es un camino expedito para llegar al infierno.

El origen de caer en el error

· Descuido espiritual

Caer en el error no es casual. Es el resultado del descuido espiritual, desobediencia y un permanente autoengaño. Es afrentar al Espíritu de gracia.

Mucho me deleitaba con algunos de los que fueron mis maestros cuando estudiábamos las exquisitas doctrinas de nuestra fe común; y me he preguntado cómo han podido caer tan bajo al menospreciar o torcer verdades en las cuales nos gozábamos. El ejemplo de Amnón y Tamar nos puede ilustrar muy bien este cambio. Amnón odió a Tamar con la misma intensidad con que la amó. Realmente no fue amor, sino infatuación. Al parecer algunos se infatuaron con la verdad.

· Dependiendo del juicio de otros

Descansar en el juicio de otros es conveniente cuando somos niños. Mantenerse siendo niño, sin crecer, es una enfermedad. Ser niños fluctuantes es una deshonra al ministerio del Santo Espíritu de verdad, ya que es Él quien da crecimiento espiritual al creyente. La niñez espiritual es el resultado de no ejercitar el discernimiento.

· Idolatría a las personas

Adorar a un hombre no significa solamente postrarse físicamente ante él; es tener una veneración tan grande que sus palabras dejan de ser sondeadas con la Palabra de Dios. El clamor sigue siendo: ¡voz de Dios no de hombre!

· Coquetear con el error

Acercarnos al error por curiosidad puede llevarnos a la incredulidad y al escepticismo. Huid de la pasiones, de igual forma huid de las falsas doctrinas. En esta guerra espiritual sin cuartel es una temeridad coquetear con el error. Cuando no se ama la verdad con pasión se cometerá adulterio con el error. Si así se ha hecho, la exhortación del Espíritu Santo es a retornar al primer amor.

Para no caer en el error: verdadera integridad

· La integridad cubre las imperfecciones

Uno de los argumentos de los que sostienen la herejía del cristiano que muere en pecado, es la imposibilidad de vivir una vida irreprensible; consideran como una utopía la advertencia divina de: “Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14 LBLA), pero el imperativo de vestirnos con el cinturón de la verdad desvanece este perverso argumento, ya que el énfasis es a la integridad. La vida del cristiano no es perfecta, es por esto que la integridad cubre sus imperfecciones.

· Integridad vs. inmunidad para pecar

¡Cómo ha confundido el enemigo a muchos! Les ha hecho creer que la gracia de Dios es inmunidad para pecar, pero como dijera el antiguo himnólogo: “Su gracia me enseñó a temer”. La integridad, cual cinturón de la verdad, es la fuerza de toda virtud. Ciertamente, es la integridad la que cubre las deficiencias de los verdaderos cristianos.

Satanás es muy astuto en la forma en como trata de corromper las verdades del Evangelio. En su sentido práctico la justicia de Cristo imputada cubre las deficiencias de los íntegros de corazón, no la de los profanos y apóstatas que toman en vano la sangre del cordero inmolado.

Algunos, procurando vindicar al llamado cristiano que se suicida, preguntan con cierta altivez:“¿Es que acaso ignoráis el alcance de la sangre de Cristo?” Estas personas pasan por alto la diferencia entre el poder y el alcance de la sangre del cordero inmolado. Esta preciosa sangre es poderosa para salvar al diablo, si fuere posible, pero su alcance se limita a los amados o elegidos del padre:“Y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21LBLA).

· Integridad moral vs. integridad evangélica

Algunos no han logrado distinguir la integridad moral de la integridad evangélica. Esta integridad evangélica o piadosa no es casual. Es el resultado del pacto hecho por Dios con sus elegidos: “Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne” (Ezequiel 11:19LBLA). Es lo que diferencia a un regenerado de uno que no lo es. Tiene que ver con la sinceridad de corazón: “y en cuyo espíritu no hay engaño” (Salmos 32:1LBLA).

Fidelidad de dios hasta el final para los íntegros

· Contraste entre un íntegro y un profano

Un íntegro jamás será abandonado por Dios. Los pecados de David fueron grandes y muy escandalosos, pero a diferencia de Ahitofel, quien carecía de integridad evangélica, no murió sin confesar su pecado. De igual forma podríamos comparar a David, y a su integridad, con el rey Saúl. Sus pecados fueron más escandalosos moralmente que los de Saúl, pero la integridad marcó la diferencia del final de ambos. La misma comparación se podría hacer con Pedro y Judas: uno lloró amargamente y con sinceridad de corazón se arrepintió, el otro se ahorcó. Lo que hace evidente la integridad piadosa es el final de un hijo de Dios.

Integridad y justificación por la fe

El enemigo es experto en confundir. Sus instrumentos favoritos son los intelectuales cristianos con reputación. Algunos de estos, tratando de mostrar un alcance insólito de la gracia de Dios enseñan, con sutileza, que la justificación por la fe cubre hasta a los deshonestos e hipócritas. Justifican la salvación de los que mueren en pecado y con pecados dominantes, como el suicidio, aludiendo a un perdón sin arrepentimiento, es decir, forense, y a un texto bíblico inaplicable para uno que muere negando la fe, como el siguiente: “La sangre de Jesús Su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7LBLA).

· Ataque despiadado a la doctrina de la justificación por la fe

El asunto es grave. El ataque es despiadado y mortal. La intención es la destrucción total del cuerpo doctrinal de la fe evangélica. Satanás sabe que contaminando las verdades fundamentales conduce a los creyentes a tener un juicio corrompido.

El argumento sutil de la escuela del “cristiano” que muere en pecado y va directamente al Cielo, es el argumento acerca de la imposibilidad de un justificado en Cristo de morir en santidad de forma irreprensible como enseña la epístola de Judas en su versículo 24: “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría”.

Uno de los maestros de la escuela del “cristiano” suicida, pregunta con temeridad refiriéndose a cristianos: “¿Piensa alguien que va a morir sin pecado en el corazón?”. Nos parece escuchar al mismo Averno con esta insinuación malsana. Es una expresión de derrota, que atenta contra el ánimo a vivir una vida en santidad.

Esta retórica diabólica pasa por alto, en los justificados por Cristo y regenerados por el Espíritu Santo, la evidencia y requisito de la integridad para ser salvos.

Integridad y salvación

El Salmo 32 nos ayuda a entender la relación entre integridad y salvación; responde la pregunta acerca de la posibilidad de que un cristiano muera con pecados dominantes en el corazón, incluyendo el suicidio.

Para que nadie vaya a interpretar, de forma prejuiciada, la verdad de Dios, el salmista David comienza atribuyéndole soberanía a Dios en el otorgamiento de su perdón: “¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el SEÑOR no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño!”(Salmos 32:2LBLA). Es decir: dichoso, ha sido favorecido por Dios. ¿Quién es el favorecido? “El hombre a quien el SEÑOR no culpa de iniquidad”; como bien diría un sabio puritano: “atodos les gusta creer esto”. Pero el pasaje bíblico presenta una condición, requisito o evidencia: “Y en cuyo espíritu no hay engaño” (v. 2).

En el otorgamiento de su perdón, con sus procesos e implicaciones, Dios pesa en balanza el corazón. La obtención del perdón será el resultado de la sinceridad del que ha pecado. La integridad sin lugar a dudas cubre la deficiencia del cristiano. La gran bendición es que Dios aprueba al íntegro aun cuando no esté libre de pecado.

· Compasión para el íntegro

Dios no aprueba el pecado del íntegro, pero lo mira con misericordia y no con ira. De ninguna forma se debe confundir el pecado del verdadero hijo de Dios con la integridad, porque Dios no lo hace.

· Seriedad de la vida cristiana

La vida cristiana es algo muy serio. Es la integridad la que declara con cuánta seriedad la hemos tomado. La comunión íntima de Dios es con los limpios de corazón. Solo ellos verán su poder y su gloria. Sin lugar a dudas los que tienen buena reputación ante su trono de gracia son los íntegros.

La respuesta a la pregunta: ¿Mueren todos los cristianos con pecado en el corazón?, es la integridad.

· Ignorancia o autoengaño para pecar

La gran distorsión que algunos hacen de las doctrinas de la gracia, en algunos casos es por ignorancia; en otros, para poder justificar sus propios pecados y los de otros. Pero Dios, en el pacto de gracia, demanda más que obediencia perfecta, demanda integridad.

· Lo que le molesta al Diablo: la integridad

Lo que le molesta al Diablo no es que seamos perfectos, sino íntegros. Dios exhibió delante de Satanás la integridad de Job: “Y el SEÑOR dijo a Satanás: ¿Te has fijado en mi siervo Job? Porque no hay ninguno como él sobre la tierra, hombre intachable y recto, temeroso de Dios y apartado del mal” (Job 1:8LBLA).

De igual forma, aun cuando Natanael tenía un error de discernimiento, propio de su tiempo, sin embargo era un hombre íntegro: “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño”(Juan 1:47LBLA).

Dios demanda integridad y aborrece la hipocresía

La mentira es un pecado grave. En algunos países es un delito federal. En la lista de los que no tendrán parte en el reino de Dios se encuentran los mentirosos:“Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apocalipsis 21:8LBLA).

Dar posibilidad de salvación a un mentiroso aunque tenga la vestimenta de cristiano es negar en esencia el carácter santo de Dios. Tristemente la escuela de la doctrina del “galardón completo” tiene la temeridad de asegurar que Ananías y Safira despertaron en la presencia de Dios, pero la Biblia es muy precisa cuando afirma que Satanás es mentiroso y padre de toda mentira.

Los íntegros mueren con el cinto de la verdad puesto

Un íntegro no muere en pecados deliberados o dominantes, sin arrepentirse, ni confesarlos: “La persona íntegra confiesa su pecado con tanta pena que Dios, al ver a su amado hijo en peligro de caer en el desaliento, lo consuela en lugar de reñirle” (10). Un consuelo divino significa una plena restauración, como Elías, cuando fue sustentado por Dios en medio de la depresión.

El rey David cometió, en un período de su vida, pecados muy abominables, pero no murió en ellos.

Finalmente, con el cinto de la verdad puesto al momento de nuestra muerte, pasamos del manto carnal al manto de gloria.

Voz de Dios, no de hombre, debería ser el clamor del pueblo de Dios.

Referencias

1- MacArthur John,El poder del perdón, edición en castellano,Editorial Portavoz, Grand Rapids Michigan, 1999, p. 55.

2- Hendriksen Guillermo, El Evangelio según San Juan: comentario del Nuevo Testamento, TELL, Grand Rapids Michigan, 1981, p. 519.

3- Confesión de fe de Londres de 1689, capítulo 15, “Del arrepentimiento para vida y salvación”.

4- Ibíd.,capítulo 15, “Del arrepentimiento para vida y salvación”.

5- Cita tomada del evento Por Su Causa 2013 tiempo de preguntas y respuestas Santo Domingo RD.

6- John Piper – Question sur le suicide – soustitre en Francia.

7- Cita tomada del evento Por Su Causa 2013 tiempo de preguntas y respuestas Santo Domingo RD

8- William Gurnall,El cristiano con toda la Armadura de Dios, Estandarte de la verdad,edición en español, 2011,p. 692.

9- Ibíd., p. 287.

10- Ibíd., p. 329.

Tomado del libro “La nobleza de Dios:Vivir o morir” por Willy Bayonet

EL ACTO MEMORIAL PROFANADO

“Porque si yo reedifico lo que en otro tiempo destruí, yo mismo resulto transgresor” (Gálatas 2:18LBLA).

Un ritual es definido como: “Una serie de acciones, realizadas principalmente por su valor simbólico. Son acciones que están basadas en alguna creencia”. En efecto, un ritual iba a corromper todo el glorioso Evangelio del Señor Jesucristo en el primer siglo de la fe cristiana. Los rituales no son malos en sí mismos. Todo dependerá de su trasfondo. La Biblia nos muestra una gran cantidad de rituales o actos ceremoniales establecidos por Dios para su pueblo, incluyendo uno de los más importantes y emblemáticos: la circuncisión. Este fue, precisamente, el ritual con el cual algunos intentaron corromper a las iglesias locales del primer siglo. Perdieron la perspectiva de su valor simbólico y le dieron un valor per se o en sí mismo.

De acuerdo con Gálatas 2:18, ser contaminados con un ceremonial o ritual contrario al Evangelio de la gracia significaría volver a reedificar lo que en otro tiempo se destruyó.

El “acto memorial”

Las iglesias cristianas locales de hoy en día no tienen conflictos con el ritual de la circuncisión; sin embargo, hay una amenaza que atenta contra su pureza: el “acto memorial”.

El “acto memorial” es un acto glorioso que realiza el pueblo de Dios o las iglesias locales después que un verdadero creyente murió en el Señor. Su propósito es reconocer la poderosa obra de gracia en el corazón de un regenerado que perseveró hasta el final. Este acto memorial es de consuelo y estímulo a los creyentes a ser fieles hasta la muerte. Es un acto en donde los familiares, al escuchar de la fidelidad del que partió en el Señor, se sienten honrados delante de Dios y de su pueblo. De igual forma, es un momento, en medio de la tristeza, de gran satisfacción para los pastores, al haber sido instrumentos de Dios para completar, como medios de gracia, la salvación final del que victoriosamente está en la presencia de Dios.

Este solemne acto se pervierte, y pervierte el Evangelio del Señor Jesucristo, cuando algunas denominaciones cristianas proclaman la posibilidad de que un verdadero cristiano pueda terminar su existencia en derrota, es decir, con algún pecado dominante y en pecado propiamente; habiendo negado con su conducta y su final miserable el poder del Evangelio.

Este memorial indigno, al que murió así, parte de la premisa de la “gracia radical” que enseña perdón sin arrepentimiento y sin confesión de pecados al que una vez confesó a Jesús como su Salvador. Su énfasis no es en cómo termina el creyente en esta tierra, sino en cómo comienza. Contrario al Evangelio de Cristo, que salva al ladrón en la cruz al arrepentirse y confesar a Jesús como salvador en su último momento de existencia; y a Judas, el hijo de perdición, “que comenzó bien” y terminó mal.

Uno de los más elocuentes defensores de esta nueva doctrina dijo, literalmente, que: “La última o la penúltima obra de tu vida no es demostración decisiva de que realmente no pertenezcas a Cristo” (John Piper). La referencia que hace el famoso escritor a la última o penúltima obra de tu vida es al suicidio.

Este tipo de ceremoniales como el “acto memorial” no es tan ingenuo ya que tiene muchas implicaciones con relación al Evangelio de la gracia, realmente lo pervierte, así como se intentó pervertir a las iglesias del primer siglo con el ritual de la circuncisión.

Contexto histórico de Gálatas 2:18

El gran conflicto de la iglesia cristiana del primer siglo que motivó la epístola a los Gálatas fue muchísimo menor, desde el punto de vista legal y moral, que el ritual del “acto memorial” a un “cristiano” que se suicida. El conflicto de casuística suscitado en la iglesia cristiana del primer siglo fue el legítimo ritual de la circuncisión. Pero como se puede observar en la definición de lo que es un ritual: “Son acciones que están basadas en una creencia”, el ritual o ceremonial de la circuncisión iba acompañado con la creencia de la justificación por las obras de la ley. Ahí  radicaba la herejía o pecado, era un insulto al sacrificio de Jesucristo.

Analicemos el texto bíblico

Para poder entender el texto, hay una pregunta determinante: ¿Por qué reedificar lo que en otro tiempose destruyó?

Los creyentes de Galacia iban bien, habitando seguros bajo el glorioso edificio de la gracia. El Espíritu Santo se había manifestado en sus vidas de una manera gloriosa con poderes extraordinarios, ya que lo habían recibido por el oír con fe, como bien lo expresa el apóstol en su carta: “Aquel, pues, que os suministra el Espíritu y hace milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe?” (Gálatas 3:5LBLA).

¿Qué pasó? ¿Cuál fue el problema para retroceder?

El gran problema fue la influencia de los judaizantes. Los judaizantes eran judíos ortodoxos infiltrados en la comunidad de los creyentes en Cristo, que pretendían mezclar judaísmo con cristianismo. Su intención no era destruir el Evangelio y el nombre de Cristo propiamente. Su meta era mezclar judaísmo, es decir los aspectos ceremoniales como la circuncisión, con cristianismo o el Evangelio de la gracia y la sola fe en Jesús para ser salvos. Para Pablo esto significaba otro Evangelio; para él, un Evangelio mezclado era un Evangelio suplantado: “Para seguir un evangelio diferente; que en realidad no es otro evangelio…” (Gálatas 1:6,7LBLA).

¿Pero por qué esto?

Porque la venida de Cristo y su exclamación final: “¡Consumado es!”(Juan 19:30LBLA) dejaron desempleadas y sin brillo social y religioso a muchas personas. Una vez presentado el sacrificio de Jesús como Cordero: “El velo del templo se rasgó en dos” (Mateo 27:51LBLA). No más sacerdotes, no más ceremonias.

Ciertamente, el judaísmo de ese momento se había convertido en una religión de Dios, sin Dios. Su valía no estaba en Dios, sino en la religión misma. Y cuando vino el cumplimiento del tiempo, se resistieron al mismo Dios y a su enviado.

Ya Jerusalén dejaba de ser la sede y el sábado, al igual que la circuncisión, desde el punto de vista ceremonial, ya habían cumplido su misión de anunciar a Jesucristo como nuestra verdadera circuncisión y nuestro verdadero descanso: “En Él también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión de Cristo”(Colosenses 2:11LBLA); “Porque los que hemos creído entramos en ese reposo”(Hebreos 4:3LBLA).

Si no puedes contra ellos, úneteles

El escenario fue el siguiente; la fe cristiana comenzó rápidamente a crecer: tres mil personas en un solo día y luego cinco mil. Simplemente, una multitud. Es digna de destacar la calidad religiosa y social de los nuevos conversos a la insipiente fe cristiana: “Y la palabra de Dios crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Jerusalén, y muchos de los sacerdotes obedecían a la fe” (Hechos 6:7LBLA). Estos sacerdotes judíos no entraron a la iglesia como sacerdotes, sino como simples creyentes, igual que los demás.

Algo, al parecer, pasó en la cotidianidad cristiana del primer siglo que hizo que una influencia, astuta de pensamiento y de doctrina, se introdujera en la nueva iglesia. Era una influencia sincrética, que pretendía edificar un edificio paralelo al Evangelio, o en el peor de los casos, destruirlo y volverlo a edificar con materiales de justificación por la fe y por las obras de la ley al mismo tiempo. Los pertenecientes a esta secta eran conocidos como judaizantes y su accionar: judaizar. El apóstol Pablo, en su enérgica reprensión al contaminado apóstol Pedro, le preguntó: “¿Por qué obligas a los gentiles a vivir como judíos?” (Gálatas 2:14LBLA).

Circuncisión y rehuir la persecución

Hubo un conflicto en particular que delató el asunto:el ritual ceremonial de la circuncisión y en consecuencia el rehuir a la persecución: “Pero ni aun Tito, que estaba conmigo, fue obligado a circuncidarse, aunque era griego” (Gálatas 2:3LBLA). Pablo entendía que realizar este acto ceremonial con el pastor Tito, es decir, circuncidarlo, era, a la luz de las implicaciones, corromper el Evangelio del Señor Jesucristo: “A los cuales ni por un momento cedimos, para no someternos, a fin de que la verdad del Evangelio permanezca con vosotros” (Gálatas 2:5LBLA).

El apóstol Pablo era celoso con la integridad del Evangelio de la Gracia y no cedía ni un ápice cuando se trataba de su pureza en doctrina o en casuística.

Tristemente, había un “partido” dentro de la comunidad cristiana: “los de la circuncisión”; y el apóstol Pedro, al parecer, se había “inscrito”: “Porque antes de venir algunos de parte de Jacobo, él comía con los gentiles, pero cuando vinieron, empezó a retraerse y apartarse, porque temía a los de la circuncisión” (Gálatas 2:12LBLA).

Nuevamente el apóstol Pablo muestra su celo por el Evangelio ante el ritual de cirugía menor, pero ahora enfrentado a Pedro y diciéndole que esa práctica corrompía y suplantaba el Evangelio de Jesucristo: “Pero cuando vi que no andaban con rectitud en cuanto a la verdad del Evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como los judíos, ¿por qué obligas a los gentiles a vivir como judíos?” (Gálatas 2:14LBLA).

Lo que el apóstol Pablo está afirmando es muy serio y de gran trascendencia: “No andaban rectamente”, es decir, no andaban derechos, en integridad. Y observa de manera enfática: “Conforme a la verdad del Evangelio”. Se habían alejado o no andaban conforme a la verdad del Evangelio y esto por imponer en las conciencias de los creyentes gentiles el ritual de la circuncisión.Este ritual de la circuncisión podría pasar desapercibido hoy en día, pero para Pablo era un asunto cardinal. De acuerdo con la mentalidad moderna, probablemente, se le hubiera dado el calificativo de “libertad cristiana” o de “asunto de conciencia”.

La circuncisión per se

La circuncisión, como todo lo que proviene de Dios, era y es buena. Médicamente hablando muy conveniente para la salud, ya que previene al hombre de enfermedades infecciosas y luego en la relación conyugal preserva de igual forma a la esposa. Pero desde el punto de vista del pacto de Dios con Abraham y ratificado en la ley de Moisés, tenía su cumplimiento pleno en Jesús: “En Él también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión de Cristo” (Colosenses 2:11LBLA).

Practicar la circuncisión como ritual del pacto, no simplemente por conveniencia de salud, era y es, en la esfera del Evangelio, una bochornosa ofensa al sacrificio de Jesucristo en la cruz. Es edificar lo que se ha destruido. Es decir que en vano vino Cristo. De ahí la indignación e ira del santo apóstol Pablo: “No hago nula la gracia de Dios, porque si la justicia viene por medio de la ley, entonces Cristo murió en vano” (Gálatas 2:21LBLA).

Rehuyendo la persecución

A los que predicaban a Cristo, y a este crucificado, les esperaba la más cruel persecución. Predicar a Cristo crucificado implicaba e implica enfatizar el carácter exclusivo dela salvación en el Evangelio. Cristo solo, como único camino, y no el judaísmo. Este exclusivismo se muestra de manera reiterada en el Evangelio: “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el Cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos”(Hechos 4:12LBLA) y: “Nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo” (1Corintios 3:11LBLA).

Una forma de rehuirla persecución era, y es, rompiendo con ese exclusivismo. Observe el siguiente texto: “Los que desean agradar en la carne tratan de obligaros a que os circuncidéis, simplemente para no ser perseguidos a causa de la cruz de Cristo” (Gálatas 6:12LBLA).

Pienso que la siguiente traducción de la Biblia nos da un mejor sentido de lo que Pablo quería transmitir: Los que quieren obligarlos a circuncidarse, solo desean quedar bien con la gente. No quieren sufrir por anunciar el mensaje de la cruz de Cristo”(Gálatas 6:12TLA).

Pablo sabía el precio que había que pagar por predicar el Evangelio de la cruz de Cristo: “Pero jamás acontezca que yo me gloríe, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo” (Gálatas 6:14LBLA). Nuevamente, permítanme tomar la traducción de la Biblia del “Lenguaje Actual(TLA)”: “Yo, en cambio, solo me sentiré orgulloso de haber creído en la muerte de nuestro Señor Jesucristo. Gracias a su muerte, ya no me importa lo que este mundo malo piense de mí; es como si yo hubiera muerto para este mundo”(Gálatas 6:14TLA) “Ya no me importa lo que este mundo malo piense de mí”, estas son palabras mayores de un hombre comprometido con la verdad del Evangelio. Él sabía que lo iban a tildar de extremista, insensible, divisionista, aguafiestas y arrogante. Su norte no era buscar la aceptación de los hombres, sino la aceptación de Dios.

El ritual de la circuncisión y el acto memorial

¿Qué relación puede haber entre la circuncisión y el acto memorial? Ambos no son pecaminosos en sí mismos. Son corrompidos de acuerdo con su trasfondo o fe: la circuncisión no es requisito de salvación y el acto memorial debe ser solo para los que visiblemente han perseverado hasta el final en Cristo.

La casuística del “cristiano” que se suicida y su acto memorial no son conforme a la integridad o verdad del Evangelio. Las implicaciones de esta doctrina y práctica son muchas. No solamente el suicida que confesó una vez a Jesús como salvador es vindicado y llevado “directamente” al Cielo, sino también, todo el que persevera y muere en cualquier tipo de pecado público o privado, de pensamiento o de hecho. Es por esto que el silencio es lo más prudente cuando alguien que se llamó “cristiano” muere indignamente. Combatir esta herejía acarreará la misma persecución sufrida por el apóstol Pablo y todos los santos hombres de Dios del pasado y del presente.

En conclusión, esta casuística reedifica lo que ya se destruyó. Hace inmunda la sangre del pacto. Profana lo sagrado, colocando en nivel de igualdad, en el acto memorial, a un impío y a un piadoso; a uno que perseveró y a otro que apostató de la fe.

Pérdida del afecto natural

En un evento de dimensión mundial celebrado en un país latinoamericano, donde estuvimos presentes, al presentar la doctrina que da garantías de salvación a los que mueren en pecados dominantes, incluyendo el suicidio, se produjo gran confusión. Los maestros de esta herejía sabían del trauma que habían causado a muchos por sus venenosas afirmaciones, y en lugar de mostrar empatía y presentar una disculpa, aunque fuera de cortesía humana, porque eran sus invitados, fueron crueles y estrujaron limón agrio en la herida.

Tengo en mi mente un cuadro claro y dramático de lo que allí ocurrió. Personas se movían de un lugar a otro buscando alguna explicación de lo que allí se había dicho. Recuerdo a una fiel hermana que me emplazaba enérgicamente para que dijera algo o por lo menos protestara por semejante torpeza. Ella fue a uno de los organizadores y este la abrazó y le prometió que se daría alguna explicación. Pero, como en la Alemania nazi, mostrar un ápice de duda era ceder; lo que el anfitrión del evento hizo fue ratificar de una manera más enérgica lo que los teólogos del Norte habían declarado con tanta seguridad. Como él fue “hipnotizado” con esta doctrina, así nos intentó “hipnotizar” a todos. Un miembro de una iglesia local le confesó con humildad a su pastor: “Cuando escuché esta doctrina, lo que usted me había enseñado se me salió”. Esto es renovación perversa. Para estos líderes religiosos su convicción del suicida “cristiano” que va al Cielo era más importante que el amor. Detrás de esta perversa doctrina está el orgullo y detrás del orgullo el diablo. Pero como bien escribiera un paladín de la fe: “Nunca habrá paz hasta que la verdad consiga la victoria” (1).

Los entendidos entenderán

Solo los que fueron inducidos, como en la Alemania nazi, no reaccionaron espantados ante una herejía tan antihumana.

Cientos de personas han mostrado su reacción ante esta nociva enseñanza y nos han escrito mostrando su indignación. He aquí algunas de sus reacciones (sus nombres han sido omitidos):

“Vi el vídeo de la actividad donde se expresa ese punto de vista sobre el suicidio, y me quedé pasmado, pues no me esperaba tal conclusión.”

“A propósito, ningún cristiano, aun frente a la persecución y martirio, optó por el suicidio.”

“No es posible, bajo ninguna circunstancia, entregar un mensaje en el que se deje la ‘idea’ a los oyentes de que el suicidio es una opción…Muy peligroso. El mensaje siempre debe llevar al oyente al arrepentimiento, sea cual sea el tema.”

“¡No puedo creer lo que escucho!  Y ese creyente que se suicida va directo al Cielo y deja a sus hijos, esposa y familia en una crisis aquí en la Tierra. Y ese creyente que se suicida, ¿cuándo se arrepintió para ser perdonado? ¿Antes de suicidarse o después de suicidarse? Los homicidas no entran al reino de los cielos, tampoco el que lo comete contra su propio cuerpo. ¡Qué barbaridad! hasta dónde llega un ser humano (EL PREDICADOR) por defender su doctrina. Pueden enviar a miles diariamente al infierno con esa enseñanza.”

“Hermano, el mismo Job dijo: ‘¿Porqué quitaré yo mi carne con mis dientes, y tomaré mi vida en mi mano? He aquí, aunque él me matare, en él esperaré’(Job13:14). Así que esa debería ser nuestra respuesta como cristianos.”

“La Iglesia es columna y baluarte de la verdad. Y Job no optó por el suicidio, aunque su mujer se lo sugirió.”

“En mi opinión, un cristiano que se suicida no es verdaderamente cristiano, un verdadero cristiano que cae en depresión sabe perfectamente lo que Dios dice respecto al suicidio y no buscará la muerte como salida, sino que usará esas aflicciones para acercarnos más a Dios. Si Dios permitiría el suicidio, ¿no lo hubiera escrito en su Biblia? Él nos pide que seamos fuertes y los ojos puestos en Jesús.”

“¿Dónde está su esperanza? ¿Acaso la gracia de Dios es licencia para pecar? ¿En qué momento esa persona que se suicida confesará su pecado para ser perdonado? Si confesamos nuestros pecados Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados…Es como decir: ‘Perdón Señor, pero ahora quiero ver pornografía y veo pornografía’. NO. Te lo dice una persona a la que Dios libró de la pornografía… la gracia de Dios no es licencia para pecar. Un cristiano que se santifica, ¿cómo es posible que se suicide? ¿Acaso viste alguna vez a un santo de Dios en la Biblia que se haya suicidado?”

“El suicidio es lo peor y lo último que puede hacer el hombre; quedando sin lugar y tiempo para el arrepentimiento.”

“No entiendo cómo un cristiano verdadero va a llegar al punto de suicidarse. ¿No dice que con Dios todo problema tiene solución? ¿Cómo un cristiano se puede suicidar? Dice Dios: ‘Si alguien destruye al templo del Espíritu Santo, Dios le destruirá a él.’”

Nota: El anfitrión es el Dr. Miguel Núñez

Tomado del libro “La nobleza de Dios: Vivir o morir”