CAPACIDAD DE ASOMBRO

Cómo olvidar la primera vez que vi un fax. No podía creerlo, mi cerebro no podía concebir semejante tecnología.Ya el fax está desfasado, pero todavía continúo asombrado aun cuando el E-mail y el WhatsApp lo han sustituido.

Nos asombramos por cosas buenas y por cosas malas. La rutina o cotidianidad tiende a matar esta importante capacidad humana. La belleza del firmamento en un bello atardecer nos llena de emoción, pero la rutina puede hacer que se pierda esta emoción. De igual forma nos impresiona la maldad, pero cuando esta es recurrente fácilmente podemos acostumbrarnos a ella y perder la capacidad de asombro.

El ser humano puede condicionar su mente ante actos repetitivos de maldad. En algunos casos la conciencia se puede cauterizar. Ciertamente, existe una mente astuta e infernal que confluye con la pecaminosidad humana para neutralizar la capacidad de asombro y hacer que se pierda la objetividad con relación a lo malo y a lo bueno. La advertencia divina es la siguiente: “¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!”(Isaías 5:20 LBLA).

Malaquías y la pérdida de la capacidad de asombro

En los días del profeta Malaquías se había perdido la capacidad de asombro, especialmente en los sacerdotes que enseñaban justicia al pueblo.  Esta pérdida de asombro no era ingenua, sino intencionada. La técnica para neutralizar el justo asombro o indignación consistía en hacer ver como normal el pecado cometido, como en el caso de la mujer adúltera: “Come, se limpia la boca, y dice: No he hecho nada malo” (Proverbios 30:20LBLA). Esa es, precisamente, la misma técnica utilizada por los movimientos liberales de hoy en día: motivan practicas aberrantes y luego, preguntan con toda ingenuidad: “¿Qué de malo tiene esto?” Este es el origen del relativismo moral.

En tiempos de Malaquías, después de haber sido reconstruido el templo de Salomón, no había honra ni temor a Dios, y esto era evidente. La pérdida de sensibilidad espiritual les hacía poner en duda las palabras del mismo Dios: “Pero vosotros decís: ‘¿En qué hemos menospreciado tu nombre?’” (Malaquías 1:6LBLA). Las palabras de los sacerdotes contra Dios eran violentas y al parecer ni siquiera se habían dado cuenta: “Vuestras palabras han sido duras contra mí, dice el SEÑOR. Pero decís: ‘¿Qué hemos hablado contra ti?’”(Malaquías 3:13LBLA). Cansaron al Señor teologizando a favor del impío y pusieron en duda la justicia divina: “Habéis cansado al SEÑOR con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? Cuando decís: Todo el que hace mal es bueno a los ojos del SEÑOR, y en ellos Él se complace; o: ¿Dónde está el Dios de la justicia?” (Malaquías 2:17LBLA).

Había dos realidades: la que los sacerdotes veían de manera infundada y la que Dios veía. Para los sacerdotes todo estaba bien, para Dios todo estaba horrible. Todo estaba mal porque habían despenalizado el pecado dando eximentes de justificación a favor del mismo.

Hoy en día, a diferencia del tiempo de Malaquías, el pueblo de Dios no tiene jurisdicción penal ni civil, pero sigue teniendo el mensaje profético departe de Dios con la verdad absoluta, independientemente de la tipificación o no del infanticidio y suicidio como delitos. La Iglesia de Jesucristo, aun sin tener estas dos jurisdicciones en el campo de lo legal, por causa de su influencia moral y espiritual, puede asumir el riesgo de hacer causa común en la emancipación de conciencias de delitos tan graves como el aborto y el suicidio. Lo hace por medio de un silencio cómplice habiendo perdido la capacidad de asombro y acostumbrada a la maldad imperante; y en el peor de los casos usando la misma doctrina bíblica distorsionada, como en el caso de los sacerdotes en los días de Malaquías.

Es por esto que todo amante de la verdad debe procurar no perder la capacidad de asombro, aun cuando esto le pueda generar traumas al ver, escandalizado, la realidad como la ven los del mundo y la realidad como la ve Dios.

Trauma por la despenalización del pecado

Un trauma es el resultado de un evento violento e inesperado de tipo físico o emocional o espiritual que nos saca de nuestra normalidad. De difícil superación, pero que se puede superar. Para intentar sanarlo se recurre a una de dos formas: de manera infundada, evadiendo la realidad, jugando al olvido y viviendo como si nada hubiera pasado (pero se vive con un fantasma que periódicamente visita), o de manera real, haciéndole frente con valentía, sinceridad y verdad.

Sin lugar a dudas, el haber escuchado a hombres de Dios decir, de manera temeraria, natural y sin inmutarse, que aquel que se suicida, si ha recibido a Cristo como salvador, “va directamente al Cielo” fue un acto de violencia doctrinal y de abuso de confianza que produjo un trauma muy difícil de superar. Estos hombres de Dios fueron encontrados en el acto mismo de la herejía, pero como la mujer adúltera ni siquiera se asombraron: limpiaron sus labios y preguntaron: ¿Qué de malo hemos dicho? ¡Ratificaron la despenalizaron del suicidio delante de una multitud y muy pocos se asombraron!

Algunos no hemos logrado asimilar, y no salimos del asombro, al ver cómo hombres de reputación expresaron semejante eximente de justificación al delito del suicidio; pero miles han evadido la realidad al cuantificar las consecuencias de descubrir o denunciar estas herejías destructoras y el consiguiente desplome de una reputación que genera brillo, recursos y confort y que les puede perjudicar, temporalmente, a ellos mismos. Pero el fantasma del trauma les visita cada vez que se exponen a la Biblia y al aumento constante de suicidios.

¿Liberar a un culpable o condenar a un inocente?

El juicio de lo que es malo y de lo que es bueno es muy importante para la justicia divina. Ciertamente es preferible, cuando hay duda, liberar a un culpable que condenar a un inocente. Pero cuando las evidencias son claras la Biblia afirma: “El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación al SEÑOR” (Proverbios 17:15LBLA). Nos preguntamos: ¿Cuáles razones se tendrán para justificar a un impío que destruyó “su propia vida” prestada? ¿Tendrán el mismo argumento que los sacerdotes en los tiempos de Malaquías?: “¿Y de qué tenemos que arrepentirnos?”(Malaquías 3:7LBLA)

Mas Dios nunca pierde su capacidad de asombro y no exagera

Aun cuando Dios es inmutable, nunca nos deja la impresión de que es indiferente al pecado. Cuando Caín mató a su hermano Abel se asombró: “Y Él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra” (Génesis 4:10 LBLA). Cuando los hombres construían una alta torre como un acto de rebelión: “Vamos, bajemos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el lenguaje del otro” (Génesis 11:7LBLA).   En los días de Noé, al ver los designios de los pensamientos de los hombres, se asombró tanto que exclamó: “Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del Cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho” (Génesis 6:7 LBLA).

Los juicios de Dios vienen sobre la Tierra, especialmente, no cuando el mundo pierde su capacidad de asombro natural, sino, cuando Su pueblo lo pierde y se acostumbra al pecado y a la maldad. Pero como bien escribiera un paladín de la fe: “Nunca habrá paz hasta que la verdad consiga la victoria”(1).

Referencias

  1. Spurgeon, Charles,No hay otro Evangelio, Estandarte de la verdad, Gran Bretaña, p. 471.

Veredicto bíblico para los que caen en desesperanza como William Cowper

Ninguna maldición viene sin causa: O William Cowper y los que viven y mueren como él dentro del pueblo de Dios son inocentes y Dios es culpable, o William Cowper y los que viven y mueren como él dentro del pueblo de Dios son culpables y Dios es inocente. La afirmación de Pablo bajo la inspiración del Espíritu Santo en ese contexto es la siguiente: “¡De ningún modo! Antes bien, sea hallado Dios veraz, aunque todo hombre sea hallado mentiroso; como está escrito: PARA QUE SEAS JUSTIFICADO EN TUS PALABRAS, Y VENZAS CUANDO SEAS JUZGADO” (Romanos 3:4LBLA). Y debe entenderse que el contexto era muy parecido a la situación con el caso Cowper.

La incredulidad de algunos, en Israel, que los conducía a rechazar al enviado de Dios y en consecuencia los llevaba a la miseria espiritual y a la depresión, no hacía nula la fidelidad de Dios: “Entonces ¿qué? Si algunos fueron infieles, ¿acaso su infidelidad anulará la fidelidad de Dios?”(Romanos 3:3LBLA). La balanza de un siervo de Dios fiel siempre se deberá inclinar a favor del juez justo, es decir, Dios.

De acuerdo con el testimonio de los biógrafos de William Cowper y el testimonio de su abogado defensor, “El Escritor”, la vida de Cowper fue una vida miserable, de continuas ambivalencias, y su forma de morir:“Miserablemente”. Su coqueteo con el pecado y con el mundo eran frecuentes. Sus poesías seculares muestran su exploración o incursión en el mundo de las profundas tinieblas; por eso el mundo lo recibió y hoy en día es tenido como uno de los principales iconos, no de la fe cristiana, sino de la literatura secular. Su biografía es una deshonra, no para el evangelio romántico de hoy día que salva sin arrepentimiento hasta al que se suicida; sino para el Evangelio de Jesucristo, que es poder de Dios para salvación. Su ambivalencia mostró su falta de firmeza y fe. Es seguro que si hubiera orado y esperado con fe, su historia hubiera sido otra: “Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra”(Santiago 1:6–8LBLA).

Sus depresiones continuas eran el resultado de un corazón incrédulo, como bien señala el Dr. Martyn Lloyd-Jones después de enumerar las posibles causas de la depresión, incluyendo las orgánicas: “En verdad, yo puedo ponerlo finalmente así: la causa fundamental de la depresión espiritual es la incredulidad. Es por escuchar al diablo en vez de escuchar a Dios, por lo que nos rendimos ante él y caemos ante sus ataques” (6).

Vindicar bíblicamente a William Cowper y a los que viven el Evangelio como él es una farsa que estimularía a muchos a la indulgencia espiritual y a seguir ese mal camino.

Al deprimido se le trata como enseña la Biblia: con misericordia y verdad; o como también exhortara el apóstol Pablo a los creyentes en Roma: “En cuanto a vosotros, hermanos míos, yo mismo estoy también convencido de que vosotros estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento y capaces también de amonestaros los unos a los otros.” (Romanos 15:14LBLA). Pero no es tan fácil usar la pedagogía divina para el deprimido crónico que ha confesado a Cristo como su única esperanza. La pedagogía es la de la epístola a los Hebreos: “Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo” (Hebreos 3:12LBLA). Luego establece la responsabilidad de cada integrante del cuerpo de Cristo y hace un llamado urgente a cuidar el corazón: “Antes exhortaos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado” (Hebreos 3:13LBLA). Entonces habla claramente de la condición para ser hechos participantes de Cristo que el deprimido debe saber: “Porque somos hechos partícipes de Cristo, si es que retenemos firme hasta el fin el principio de nuestra seguridad” (Hebreos 3:14LBLA). Finalmente exhorta a que nos cuidemos de no provocar a Dios “Entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación” (Hebreos 3:15LBLA).

Dejémonos de expectativas infundadas, no todos se van a salvar. No todos entrarán por la puerta estrecha y caminarán la senda angosta. No todos recibirán en su depresión el consejo de Dios. Aun Dios haciendo de consejero o de psicólogo no libraría de la depresión a aquel que ha decido trillar ese camino de melancolía, amargura y desesperanza. No olvide que el consejero que tuvo Caín en su depresión fue Dios mismo: “Entonces el Señor dijo a Caín: ¿Por qué estás enojado, y por qué se ha demudado tu semblante? Si haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo” (Génesis 4:6–7LBLA).Según los estándares para medir el éxito de forma pragmática, Dios fracasó como consejero.

Una mentira o falsedad dicha por hombre reconocido como de Dios es sumamente peligrosa.

El abogado del imputado es un hombre de gran influencia a nivel mundial. Su imagen es de hombre piadoso y generoso. Para algunos su palabra, tristemente, es ley; pero siervos de Dios como William Gurnall advirtieron de este gran peligro: “El brillante barniz que algunos oradores utilizan ciega el juicio de sus admiradores hasta llegar a la conclusión de que sus palabras son de origen divino. Entonces es difícil amar y estimar a un hombre como tal, y reverenciarlo, sin correr peligro de amar sus errores también”(7).

Esta profanación sin sentido de vindicar al injusto, que al mismo tiempo declara culpable a Dios, se ha regado como pólvora: en revistas cristianas, blogs, libros y conferencias. Este libro de “El Escritor” es también un medio de soporte para los que pretender demostrar que un nacido de Dios tiene la posibilidad de suicidarse e ir al cielo. En medio de un reñido debate acerca del tema alguien con donaire de victoria y como si exclamara, ¡Eureka!:““El Escritor”, ¡sí! “El Escritor” en su libro “Cuando no se disipa el invierno” cree como nosotros, léanlo”. Es triste, le han creído más a “El Escritor” que a la misma Biblia.

Dos vivos ejemplos de esta influencia

  • Primer ejemplo: Un pastor de una pequeña iglesia en la Florida

Este pastor, fiel admirador y seguidor de “El Escritor”, asume la premisa implícita de la posibilidad de la melancolía como norma en un cristiano, y la posibilidad de una muerte vergonzosa. “El Pastor Castillo”, así lo llamaremos, escoge un título para su artículo, totalmente contraproducente, al igual que hizo su mentor, y lo triste del caso es que ni siquiera se da cuenta de su contradicción: “William Cowper, un cristiano amargado por la tristeza”. No sabíamos que la santidad producía depresión.Un santo abatido es una contradicción: un santo puede abatirse, pero nunca puede ser calificado como amargado.

En la síntesis y propósito del artículo, en lugar de llamar o motivar al contentamiento, estimula a los creyentes deprimidos a la resignación. El seguidor de “El Escritor”, como buen alumno, quiere animar a los abatidos con una historia de fracaso espiritual como la de William Cowper y entiende que los predicadores no deben limitarse a historia de éxitos para alentar a los piadosos.

En otras palabras, las historias de fracaso, como la “penosa vida” de William Cowper, traen esperanza.

No hay la menor duda de que el autor es un profundo poeta de la melancolía contraproducente que alivia y da esperanza al deprimido de una forma inverosímil a través de “La penosa vida de William Cowper”.

  • Segundo ejemplo: Para cuidar su identidad la llamaremos “Una Escritora de Fama Mundial”

Según “La Escritora”, la vida de Cowper fue grandemente confusa y fatal. ¡Qué calificativos más sobrecogedores para un ejemplo cristiano! “Grandemente confusa y fatal”. El pueblo de Dios ha perdido la capacidad de asombro. Y como si esto fuera poco, añade que era un desequilibrado mental.

¿Cómo puede ser un ejemplo, un hombre descrito de la siguiente manera en cuanto a su conversión? “Infeliz”. La felicidad es Cristo en el corazón. Menos de ahí es falsedad.

Nos preguntamos: Habiendo tantos ejemplos de hombres y mujeres de Dios de piedad y santidad ¿por qué escoger a este “hombre complejo” como estímulo para los deprimidos? Realmente, ¿a quién se quiere consolar, a los deprimidos fracasados o a sus familiares?

¿Vive un cristiano, como “La Escritora” describió, extrañamente, a Cowper? Lleno de incredulidad y obsesionado con su condenación eterna.

¿Y qué espíritu fue que recibió este hombre el día de su conversión? No fue el descrito por el apóstol Pablo: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”(2Timoteo 1:7LBLA).La advertencia de Pablo a Timoteo es pertinente para nuestros días: “Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza; persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan” (1 Timoteo 4:16LBLA). No ver la verdad clara del Evangelio que es poder de Dios para la salvación es estar ciego. Usted cuídese de no ser guiado por un ciego: “Dejadlos; son ciegos guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mateo 15:14LBLA)

El gran peligro de ser “El Arpa de David”

En conclusión, hay un gran peligro en que pastores y creyentes en general, en algunos casos sin proponérselo, se conviertan en “El Arpa de David” para los deprimidos y atormentados. Al parecer, John Newton, con todo y sus santas intenciones, era una especie de “Arpa de David” para William Cowper. Saúl era atormentado por un espíritu maligno de parte de Dios, dice claramente la Biblia: “El Espíritu del Señor se apartó de Saúl, y un espíritu malo de parte del Señor le atormentaba” (1Samuel16:14LBLA). En lugar de ir directamente a Dios, para encontrar verdadera paz, ya que su palabra dice: “Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.” (Salmos 51:17LBLA). Prefería “El Arpa de David” porque esto lo aliviaba:“Sucedía que cuando el espíritu malo de parte de Dios venía a Saúl, David tomaba el arpa, la tocaba con su mano, y Saúl se calmaba y se ponía bien, y el espíritu malo se apartaba de él” (1 Samuel 16:23LBLA).

“El Arpa de David” es sinónimo de un fármaco o estimulante humano. Es un subterfugio. Todo verdadero cristiano en su aflicción o angustia debe decir con sinceridad de corazón: “Desde los confines de la tierra te invoco, cuando mi corazón desmaya. Condúceme a la roca que es más alta que yo” (Salmos 61:2LBLA).

Nota: Nancy Leigh DeMoss es “La escritora”.

Referencias

Juan Bosh, Judas Iscariote, el Calumniado, Editora Alfa y Omega, edición dominicana, 1977,p. 7.

  • William Hendriksen, Comentario al Evangelio según San Juan, Subcomisión de Literatura Reformada, Gran Rapids, Michigan, E.U.A., p. 310.
  • Derecho Procesal Penal.
  • William Gurnall, El cristiano con toda la Armadura de Dios, Estandarte de la verdad,edición en español, 2011, p. 295.
  • Confesión de fe de Londres 1689, Editorial Bereana.
  • John Bunyan, El progreso del peregrino.
  • Martín Lloyd Jones, La depresión espiritual, sus causas y su cura, TELL, 1991, p. 23.

William Gurnall, op. cit., p. 295.

¿Es posible que para un cristiano el invierno espiritual no termine?

De inicio, el título de su libro en defensa de Cowper resulta muy revelador:Cuando no termina el invierno; el tema lo dice todo. ¿Realmente, hay la posibilidad que para un verdadero creyente el invierno espiritual no termine ? Comenzó con derrota.

En la introducción habló de extensas estaciones de frío y oscuridad. Esto es cierto en los verdaderos cristianos, pero “los inviernos” no son definitivos y no en depresión como estado, sino luchando contra ellos como David en el Salmo 42.

Dios tiene el total control de la vida de sus hijos: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla” (1 Corintios 10:13LBLA). La respuesta de William Gurnall a “El Escritor” es contundente: “El cristiano nunca podrá perder del todo la esperanza. Tal vez esta se vea recortada y retrasada por los días invernales que aparecen en medio de la primavera, los cuales resultan más dañinos porque el sol ha hecho ya brotar las flores. De la misma manera, la tardanza de Dios impresiona tristemente a quienes, por encima de los demás, han avanzado en sus expectativas hasta llegar a gozarse en la esperanza de gloria. La espera puede ser una gran prueba para el alma” (3).

Contradice a un puritano muy piadoso llamado Richard Baxter, cuando este afirmó que: “Deleitarse en Dios y en su palabra y en sus caminos, es el fruto y la existencia de la verdadera religión”. Pero“El Escritor” lo contradice enérgicamente, diciendo que eso es prácticamente un absurdo y que lo que los cristianos tienen en el corazón es la simiente del gozo, no el fruto. ¿Por qué bajar los estándares de la vida cristiana victoriosa o gozosa? De una semilla enterrada a un fruto descubierto. ¿Es realmente el gozo cristiano un gozo secreto? ¡Qué contradicción! El imperativo bíblico es: “Estad siempre gozosos”(1Tesalonicenses 5:16LBLA). Un buen título para un buen libro de esta escuela sería: “El gozo secreto del cristiano cuando no termina el invierno espiritual”.¡Qué dicotomía: un gozo secreto!

Apelar al aspecto forense de la justificación para defender al amargado y deprimido que termina en suicidio no es justo, ni santo. El abogado del imputado Cowper toma una verdad de Dios para sus fines: la justificación en Cristo es una declaración, no un hecho. Quién sabe si a esto era a lo que le temía la Iglesia Católica Romana cuando declaraba y declara todo lo contrario, erróneamente, es decir: “Hecho justo”; temiendo que hombres pudieran tomar esta verdad verdadera para justificar el pecado y la pasividad en el cristiano.

Toda esta argumentación de la justificación por la fe sola, se corrompe con la aplicación de la misma: El “cristiano” que muere “desdichadamente”. El abogado de la defensa se contradice, expresa con verdad que la justificación por la fe produce gozo. Pero, al parecer, a su defendido esta justificación no le produjo gozo, sino más depresión.

Apela a una extraña relación mística con Cristo que no presupuesta el poder de su fuerza para la victoria espiritual. No importa si tienes victoria o no, como quiera eres un vencedor. Si no lo logras no estás perdido, claro está, si te aferras a Cristo.

¿Cómo es posible tener una unión mística con Cristo y tener también la posibilidad del fracaso final? No olvide que el abogado defensor de William Cowper está preparando el ambiente para justificar la tendencia suicida de su defendido y la forma como murió: “Desdichadamente”, como el mismo abogado defensor le llamó.

Aunque es un fino abogado que confunde por momentos, sus constantes contradicciones no ayudan para nada a su defendido William Cowper. Declara otra gran verdad que condena más a su defendido: “Que los que se aferran al pecado no saldrán de sus inviernos espirituales”. Esa es la razón por la cual Cowper fue abandonado por Dios: se aferró al pecado antes de renunciar al mismo.

Apela a la posibilidad del uso de fármacos en ese invierno espiritual. Expresa que, si hubo algún error que la Providencia no previó, para uno de los hijos del Padre celestial que terminó en tragedia, la justicia de Cristo es tan ancha que lo abarca. ¡Qué contradicción más sutil, qué evangelio tan impotente!

Busca un aliado para su defensa: Sigmund Freud; necesita proyectar la culpa de su defendido. Observemos su enunciado y luego sus razones: los cristianos que no pueden librarse de sus inviernos espirituales son libres de culpa, ya que las causas principales son el pecado, ataques satánicos, angustias provocadas por las circunstancias y, la preferida para justificar la culpa, porque nacieron así. Pero de acuerdo con la lista, para ser consistentes y coherentes, al hacer mención del producto del pecado parece que no se hace referencia al pecado de responsabilidad personal, ya que la lista hace referencia a causas externas que el individuo no controla: “Ataques satánicos” no depende de él; “Circunstancias angustiosas” tampoco depende del imputado; “Causas hereditarias u otras causas físicas” que de igual forma no dependen de él.

“El Escritor” insulta la inteligencia de los entendidos cuando hace pensar que los puritanos y hombres de Dios como el Dr. Martín Lloyd-Jones justificaban el pecado y la depresión pecaminosa por causas físicas o hereditarias. Ciertamente Lloyd-Jones hace referencia como médico a estas causas orgánicas, pero no para proyectar la culpa y justificar la derrota espiritual de un llamado cristiano.

El mejor ejemplo que Lloyd-Jones pone es el del célebre pastor Spurgeon, que sufría del mal de la “gota”; pero ¿cómo vivió y cómo murió? ¿Cómo el imputado William Cowper? Nunca, pero nunca. En ningún lado de la biografía de Spurgeón se dice que atentara contra su vida. “El Escritor” debe volver a leer detenidamente la Confesión de Fe de Londres de 1689 para recordar cómo pensaban los puritanos en cuanto a la victoria de todos los cristianos en su lucha contra el pecado; ellos levantaron el estandarte: “La parte regenerada triunfa”(4).

En el caso de John Bunyan, él conocía muy bien la figura de la apostasía y del apostata como bien lo describió en su libro El progreso del peregrino”. El personaje Enjaulado sabía muy bien cómo había llegado a ese estado de miseria y desesperanza: se descuidó en su vida espiritual y apostató de la fe(5).

Del libro “La nobleza de Dios: Vivir o morir” por Willy Bayonet

Cuando no termina el invierno

Análisis del libro de “El Escritor”

Analizaremos los argumentos del abogado del imputado suicida, plasmados en su libro Cuando no termina el invierno. Primero consideraremos su conclusión, es decir, lo que el abogado de la defensa persigue; luego, parte de la trayectoria de sus argumentaciones, y finalmente presentaremos lo que el legislador divino ha establecido para aquellos que deshonran el principal bien jurídico protegido que el ser humano posee: la vida misma.

El abogado de la defensa, con mucha sutileza, condiciona o prepara el escenario, como buen cristiano y ante un auditorio cristiano, mostrando sensibilidad y empatía con el deprimido.

Finalmente descubre sus intenciones: vindicar, es decir, declarar inocente al imputado; procurando crear jurisprudencia, y en consecuencia, declarar inocentes a todos los “cristianos” que viven y terminan su existencia como Cowper: “Desdichadamente”; de igual forma, dar cierta tranquilidad tanto a los que están viviendo una experiencia parecida como a los familiares de estos.

Uno de los objetivos del abogado de la defensa es sembrar duda acerca de la soberanía de Dios y la preservación divina, ya que como reza el principio jurídico: “La duda favorece al reo” (2).

  1. Conclusión de la defensa a William Cowper

El abogado de Cowper declara que no conocía a cabalidad el resultado por la lucha del gozo de su defendido.Está persuadido de que los cristianos entran en tiempos de tinieblas y hasta que pueden morir en medio de ellas, como su defendido. Él cree que Dios tiene sus razones para abandonar a algunos de sus hijos.

En esta astuta conclusión, finamente elaborada, el abogado de la defensa plantea:

  • Ignorancia cabal en cuanto a la lucha por el gozo de su defendido:ignora de forma plena el resultado de la lucha por el gozo de Cowper.
  • Convicción de que un verdadero creyente entra, como Cowper, en tiempos de tinieblas: “Está persuadido que cristianos entran en etapas de inviernos permanentes”.
  • Que puede morir en esa oscuridad o pecados dominantes o suicidios. Para “El Escritor”, que mueran en medio de uno de ellos no es una evidencia de que no fueran cristianos.
  • Que la tragedia de ese creyente no significa: “Que no fuera protegido en su invierno espiritual por la poderosa mano de gracia del Señor”.
  • Que hay razones secretas o misteriosas para Dios permitir que uno de sus hijos se suicide o que se sienta tan abandonado:“Es un misterio, el Señor guarda sus motivos para consentir que uno de sus amados se encuentre desamparado”.
  1. Argumentos inmediatos de su conclusión: comparar el suicidio con inmolación y martirio
  • Inmolación y Suicidio

El diestro abogado defensor trata de hacernos pensar que su defendido es inocente en su tiempo de abandono. Usa el recurso de la premisa implícita; esta premisa es aquella en la cual el enunciado no se formula explícitamente, sino que se da por sentado.

“El Escritor” da por sentado, que al igual que Jesús, Cowper estaba en el marco de la voluntad perfecta de Dios haciendo su obra y que su vida y muerte miserables fueron el resultado del abandono de Dios. Esto dijo de su defendido: “El Señor conoce porqué consiente que uno de sus amados se sienta abandonado”. Entonces pasa a la premisa implícita: “Dejó solo a Su Hijo en el madero:“DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?” (Mateo 27:46LBLA). “El Escritor” entiende que sus razones estaban llenas de amor hacia Él y hacia nosotros.

Aquí no está escribiendo un neófito en la fe, está escribiendo un abogado experimentado. Él conoce muy bien, por su bagaje teológico y bíblico, la marcada diferencia entre ser abandonados por Dios por pecados deliberados y persistentes y ser abandonados por Dios por expiación o como Cordero inmolado. Esta comparación no tiene otro calificativo quede diabólica.

“El Escritor” está comparando la depresión y desesperanza de Cowper con el abandono de Jesús por su padre amante por causa de nuestros pecados. A “El Escritor” se le olvidó que Jesús puso el gozo delante de Él: “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:2LBLA). Y un suicida está viviendo un pre-infierno por su pecado.

  • Martirio y Suicidio

Refuerza su “premisa implícita” ahora con algo tan digno y noble como el martirio. Implícitamente, el abogado defensor declara que Cowper fue un mártir. Argumenta que Dios tenía sus motivos para permitir el martirio de sus hijos y pone como ejemplo a Pedro: “En verdad, en verdad te digo: cuando eras más joven te vestías y andabas por donde querías; pero cuando seas viejo extenderás las manos y otro te vestirá, y te llevará adonde no quieras” (Juan 21:18–19LBLA).Y todo esto para comparar o semejar el martirio de los piadosos con suicidas reincidentes.

“Con qué muerte”, es decir, con qué clase de muerte había de glorificar a Dios. La muerte de los hijos de Dios es estimada antes sus ojos porque independientemente de la clase de muerte, mueren finalmente por la gracia de Dios, en santidad y en paz.

La pregunta sería: ¿Cuándo el apóstol Pedro se infatuó de su prima hermana, hasta el punto de deprimirse por esa causa? ¿Cuándo dedicó su tiempo a escribir poemas seculares confusos? ¿Cuándo renegó de la fe de manera recurrente? ¿Cuántas veces intentó suicidarse? ¿Murió neciamente o por una causa digna y eterna?

Debemos destacar que por Pedro hubo una intercesión eficaz, que no la hubo por Judas: “Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera” (Juan 17:12LBLA). Deduzca bíblicamente.

¿Es usted de los que cree que una pitonisa o adivina merece algún mérito por decir :“Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os proclaman el camino de salvación” (Hechos 16:17 LBLA)- El hecho que el imputado haya compuesto maravillosos y muy edificantes himnos no lo hace meritorio ante Dios. Solo fueron obras literarias con contenido religioso que formaron parte de su repertorio artístico y literario. ¡Que Inglaterra como nación le rinda sus méritos como gran poeta, pero en el Reino de Dios los meritorios son los que perseveran gozosos hasta el final viviendo en santidad!

Cowper negó con su vida la eficacia y poder del Evangelio: somos más que vencedores; de poder en poder; no es espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio; todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

He aquí la duda y la confusión del abogado del imputado: él no sabe los motivos de por qué Dios determina inviernos espirituales de sufrimientos. Con esto “El Escritor” pasa por alto la verdad bíblica que dice sabiamente el porqué: “Para que participemos de su santidad”(Hebreos 12:10 LBLA).Esto es verdad, pero no se aplica a su defendido: el “cristiano” que opta por suicidarse.

La conciencia del abogado del imputado suicida lo traiciona y lo lleva a traicionar a su defendido. Nuevamente reitera que Cowper no fue un líder militar para dirigir un ejército en una guerra victoriosa. Tristemente él murió desgraciadamente. ¿Un cristiano muriendo “miserablemente”?

Pero despierta, se sacude y retoma la defensa de su cliente. Llama a la depresión de su defendido:“Gato oscuro”, y de manera confusa mezcla la manera como su “Gato oscuro” sirvió para llevar esperanza a miles con la salvación final de su defendido. Las muy edificantes composiciones fueron el resultado de su “Gato oscuro” y que de manera extraordinaria han llevado edificación a millones de personas a través de los tiempos, tal como “Hay un precioso manantial”.

Creo que tanto Judas como Ahitofel fueron grandes compositores e instrumentos poderosos en las manos de Dios antes de apostatar de la fe y morir neciamente. De estos dos hombres se escribió lo siguiente:“El consejo que Ahitofel daba en aquellos días era como si uno consultara la palabra de Dios; así era considerado todo consejo de Ahitofel tanto por David como por Absalón” (2 Samuel 16:23LBLA). “Aun mi íntimo amigo, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía,contra mí ha levantado su calcañar” (Salmos 41:9LBLA).Y la descripción que da el Espíritu Santo de hombres como estos se encuentra en Hebreos 6: “Porque en el caso de los que fueron una vez iluminados, que probaron del don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, 5 que gustaron la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, 6 pero después cayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento, puesto que de nuevo crucifican para sí mismos al Hijo de Dios y le exponen a la ignominia pública (Hebreos 6:4-6LBLA).

Por otro lado, no hay porqué preocuparse tanto por los deprimidos y desesperanzados, ellos pueden ser instrumentos como Cowper. Ese “precioso manantial” aunque se profane, “limpia y salva” al suicida y ¿por qué inquietarse por llevar esperanza a los que piensan terminar con sus vidas, si terminando con ella se salvan y partir y estar con Cristo es muchísimo mejor?

El libro: “Cuando las tinieblas no se disipan” por John Piper

Tomado del libro “La nobleza de Dios” por Willy Bayonet

LA TRISTE HISTORIA DE WILLIAM COWPER Y UNA APOLOGÍA SIN SENTIDO

“Sí, escríbelo, que la familia de Judas te lo va a agradecer mucho”(1). Fue la irónica afirmación de un amigo del escritor de un libro cuyo propósito era demostrar que Judas Iscariote había sido calumniado. ¿Qué sentido tiene defender a un suicida? Es una defensa vana y sin sentido.

Ningún escritor cristiano en su sano juicio o cuerdo, osará salir en defensa de Judas Iscariote. La Biblia habla claramente que Judas era hijo de perdición. A Iscariote, ¿Se le podría aplicar la misma fórmula doctrinal que se les aplica a los “cristianos” que se suicidan hoy en día?

¿Cuántos Judas hay en las iglesias? Realmente no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que algunos concluyen su vida terrenal, aun dentro de las iglesias, de manera necia igual que Judas.

Realmente hay que ser un buen abogado, de los más finos y sofistas, para tratar de defender bíblicamente la inocencia de uno que afrentó, vilmente, a su Creador suicidándose.

¿Quién lo contrató para defender a un suicida?

No sabemos quién lo contrató y porqué asumió el caso en defensa de un suicida famoso. Le dedicó todo un libro que ha penetrado sutilmente en las comunidades cristianas y en los medios virtuales, contaminándolos. El autor es reconocido como hombre de Dios, filántropo y de buen testimonio. Es difícil, entonces, cuestionar sus escritos y argumentos a favor de un suicida y mucho más cuando el imputado fue un reconocido autor o compositor de Himnos célebres de la fe cristiana, como el clásico: “Hay un precioso manantial”.

El imputado es William Cowper y el abogado un pastor de fama mundial. Para los fines de este escenario jurídico le llamaremos “El Escritor”. El argumento de defensa: un libro; este libro escrito para sutilmente lograr la vindicación de su defendido.

William Cowper: su vida

Todos los biógrafos a los cuales hemos tenido acceso, hablan de Cowper como un hombre con un talento excepcional en el área de la literatura; convirtiéndose en un icono de la lengua inglesa. Una niñez con muchas dificultades y una personalidad timorata. Logró hacerse profesional del Derecho, pero no aguantó la presión del ambiente. La Providencia lo favoreció, en medio de crisis depresivas profundas, con la amistad de un pastor y poeta cristiano llamado John Newton:su arpa de David. El aspecto moral de su vida no es destacado, salvo que tuvo una larga relación sentimental con su prima y finalmente se le negó el matrimonio con ella. Esto lo sumergió en una extensa depresión. Todo suicida tiene su historia. Aun cuando compuso himnos cristianos bajo la influencia y motivación de su mentor John Newton, tales como: “Un precioso manantial” y “Dios se mueve de manera misteriosa”, su fama a nivel mundial, en el mundo secular, la obtuvo por sus poemas románticos y sus traducciones. Su espíritu depresivo lo llevó a atentar contra su vida varias veces hasta el punto de ser encerrado en un manicomio. Fue en ese lugar que le dio un giro evangélico a su vida. Solo Dios sabe la sinceridad de su conversión.

William Cowper: un faro

Nuestra gran preocupación al analizarla vida, llena de tristeza, de Cowper y su final miserable, radica en que esta es usada, de manera irracional, como ejemplo de fidelidad a Dios. Pero bien se puede decir, ese no es el Evangelio. El Evangelio de Jesucristo cambia radicalmente el corazón, de tal forma que el que lo ha experimentado puede decir con alegría: “Una cosa sé: que yo era ciego y ahora veo”(Juan 9:25LBLA); y como el endemoniado gadareno después de haber sido liberado: “Y vieron al que había estado endemoniado, sentado, vestido y en su cabal juicio, el mismo que había tenido la legión; y tuvieron miedo”(Marcos 5:15LBLA).

La vida de Cowper debe ser tenida como un faro. Un faro es un instrumento marítimo que alerta a los capitanes de embarcaciones. Les advierte por dónde no deben navegar.

Pensamos, que en muchos casos la intención es motivar a los creyentes a ayudar a los deprimidos: eso es noble, pero esa no es nuestra preocupación. Nuestra preocupación es por los que toman casos como el de Cowper para justificar suicidios en el pueblo de Dios y declarar sin pudor bíblico que estos están en el Cielo, trayendo confusión y consuelo infundado.

Nuestro punto de partida para llegar a conclusiones, no absolutas, de la genuinidad de la conversión de William Cowper, proviene del testimonio asumido por el propio abogado de Cowper en su libro. Estamos convencidos que la salvación es del Señor. Sin embargo, debemos hablar donde Dios habla y callar donde Él calla. Las evidencias de una nueva vida en Jesucristo están claramente presentadas en la Biblia.

En la parte siguiente nos centraremos en la vida de Cowper, después de su conversión, de acuerdo con el testimonio biográfico presentado por “El Escritor”.

El arduo trabajo de John Newton a favor de Cowper

En la biografía de Cowper,“El Escritor” habla de los trece años que el pastor Newton atendió con espíritu pastoral el alma de Cowper y cómo entraba en estados de desesperación espiritual de tal forma que se sentía completamente abandonado por Dios. Siendo Cowper ya profesante en Jesucristo, “El Escritor” dice que hubo intentos repetidos de suicidio sin lograr su objetivo.

Cómo murió Cowper, según “El Escritor”

El final de Cowper fue como su vida misma: muy complejo. Su final no fue feliz. Murió terriblemente desesperado. El calificativo dado a su muerte fue: “Miserablemente”.

Lo dicho por el Señor Jesucristo en Juan 8:21: “En vuestros pecados moriréis” ¿Se podría aplicar a Cowper?  ¿Fue una simple declaración o una sentencia divina? Algunos comentaristas entienden que fue una sentencia y específicamente que iban a morir en incredulidad, ya que es el único pecado que conduce a la condenación. El comentarista William Hendriksen interpreta, a la luz del contexto, que se refiere: “Al desespero en el momento de la muerte”. Añade: “En la muerte no experimentarán consuelo ni paz de ninguna clase; solo tenebrosa desesperación. Aquel que han rechazado no estará presente para ayudarlos en su necesidad”(2).La gran verdad es que esta sentencia solo se aplica a renegados o apóstatas de la fe.

Notas:

El Escritor es John Piper y el libro “Cuando no se disipan las tinieblas”

(Articulo tomado del libro “La nobleza de Dios:Vivir o morir” por Willy Bayonet)

EL PODER DE LAS IDEAS

Las ideas no mueren, solo duermen. Estas siempre han tenido un gran poder de influencia para bien o para mal. Tienen un punto de partida y son sistemáticas. Se escurren y penetran en cualquier lugar en donde se les dé cabida. Son misteriosas en su poder de influencia. Son invisibles y es imposible ubicarlas salvo por sus enunciados verbales y sus efectos físicos cuantificables.

Las ideas que contaminan podrían ser encerradas en un baúl por siglos, pero si alguien las destapa por error pueden ser fatales. Esto precisamente sucedió en Venecia, que solo por abrir un baúl con ropas contaminadas que reposaban por muchos años dentro, se desató una gran peste (1).

Durante la “guerra fría”, tanto Rusia como los Estados Unidos de Norteamérica no permitían ciertos tipos de literatura; pero ellos de alguna forma eran introducidos de contrabando. Ellos sabían del poder de las ideas.

Es imposible que exista un gobierno nazi sin un evangelio nazi. Agrupar tantas mentes brillantes y disponerlas para el mal acallando la conciencia, solo puede ocurrir por medio de ideas o doctrinas. Son las mentes brillantes las preferidas del maligno para la realización de grandes tragedias.

Los actos terroristas son el resultado de mentes condicionadas, sutilmente, con ideas religiosas que despiertan las pasiones y generan fe infundada, hasta el punto de llevar a algunos a inmolarse por una causa que se entiende justa y con promesas de que aun después de la muerte serán recompensados.

Las tragedias estudiantiles en centros académicos en los Estados Unidos de Norteamérica, como la ocurrida en Columbine, han sido el resultado de influencias literarias. Dos jóvenes normales, pero inquietos por el conocimiento y al mismo tiempo resentidos por el rechazo, se prepararon silenciosamente, durante un buen tiempo, para realizar la gran masacre. Hasta la fecha, después de las autoridades haber indagado, el caso está cerrado por complejo.

La tragedia en Guyana no surgió de la noche a la mañana. Fue el trabajo astuto de un hombre perverso que condicionó la mente de sus adeptos, comenzando por sus dirigentes. A estos les había dicho que una de las formas de irse al Cielo era a través del suicidio. Antes de la tragedia, Jim Jones había hecho un simulacro de suicidio con sus dirigentes.

Por esta razón existen los libros, para influenciar: para bien o para mal. No existe tal cosa como leer por hobby o como entretenimiento. Ninguna, pero ninguna literatura es ingenua; todas directa o indirectamente son intencionadas, incluyendo la literatura infantil. Un libro te puede hacer sabio o necio. Te puede motivar a amar la vida o a aborrecerla.

Causas desconocidas

Los psiquiatras, al no encontrar una explicación cierta, en sentido absoluto, en cuanto a las causas posibles para una persona atentar contra su vida, añaden una: “Causas desconocidas” (2). Habría que preguntarse: ¿A cuántas ideas se expuso?

Las peores y más dañinas ideas son aquellas cuyos efectos no se pueden cuantificar o verificar inmediatamente. Las que se quedan en el cerebro y ni aun los que las poseen pueden racionalmente percibirlas. Una investigación científica acerca del cerebro humano y el libre albedrío concluyó que de cinco a diez segundos antes de tomar una decisión y antes de entrar en la conciencia, ya se sabe cuál sería la decisión.

Ideas y estereotipos

Las ideas generan estereotipos y los estereotipos, valores y antivalores, y los antivalores resultan en conductas que generan sufrimientos hasta el punto de lograr que una persona desista de luchar y de disfrutar del don más valioso que ha recibido: la vida misma. El descontento, por no ser o por no tener, resulta en su origen un misterio hasta que descubrimos que hay una mente perversa e infernal que ha diseñado toda una sutil campaña para que tratemos de ser lo que no somos y tener lo que no necesitamos para ser realmente felices. La meta de esta mente infernal, a la que el apóstol Pablo llamó: “el príncipe de la potestad del aire” y John White: “Su Majestad infernal”(2), es la infelicidad y la destrucción de todos los que llevan la imagen de Dios. Solo la determinación humana dada por el Creador, y la gracia de Dios, pueden emancipar al hombre de semejante esclavitud.

Nacer sin piernas y sin manos no es una prueba, hasta que el sistema, o como también le llamó el apóstol Pablo: “la corriente de este mundo”, te hace consciente de que eres discapacitado.Nick Vujicic nació en Melbourne (Australia) en 1982 sin extremidades superiores e inferiores. Su prueba de descontento no vino en su niñez, sino cuando el ambiente lo hizo consciente a través de la conmiseración por un lado, y la burla por el otro. La intención de suicidarse vino a la edad de ocho años cuando sufrió acoso en el colegio. Era más feliz y tenía más contentamiento que los niños“normales”.El mundo intentó hacerlo infeliz pretendiendo imponerle su estereotipo de ser humano feliz, pero él no se lo permitió y con la gracia de Dios está triunfando.

¿Envenenado con su propio veneno?

El atentar contra la propia existencia es un acto no natural en criaturas pensantes y hasta en seres vivos que viven por instintos. Decir que un escorpión se puede suicidar con su propio veneno letal es una afirmación que carece de fundamento científico. Poéticamente es aceptable. Una Iglesia envenenarse con su propio antídoto contra el pecado es algo que resulta insólito, pero posible. La tragedia no tendría su origen en el antídoto per se, sino en quienes lo aplican. Todos los seres vivos fueron creados con instinto de preservación de vida, incluyendo al escorpión. El suicidio es un acto antropocéntrico que no se aplica a criaturas que no tienen capacidad de razonar.

Las grandes decisiones jurídicas tomadas en años recientes con relación a la vida, la dignidad humana y la familia, que han escandalizado a los temerosos de Dios y a los moralistas, son el resultado de un trabajo teórico sigiloso en laboratorios científicos, por hombres de reputación intelectual, quienes en un punto de la historia de sus vidas apostataron de la fe y se convirtieron en enemigos de Dios. Sus conclusiones aberrantes, mezcladas con verdades científicas y mentiras especulativas, están plasmadas en libros, entre los que cabe destacar El origen de las especies,  de Charles Darwin, publicado el 24 de noviembre de 1859. Estos libros son usados como verdades irrefutables en cátedras universitarias, en proyecciones cinematográficas, en libros escolares y en editoriales de periódicos. Trágicamente hemos despertado en una pesadilla de abortos o infanticidios, homosexualidad, eutanasia y suicidios. Todos estos ilícitos legalizados por conciencias insensibles fruto de ideas silentes que penetraron en sus conciencias. El enemigo sembró sus ideas en la oscuridad de la noche y los piadosos, encerrados entre paredes de adoración a Dios, no se dieron cuenta. 

¿Acaso se matará a sí mismo?

Una escena en el ministerio terrenal del Señor Jesucristo que nos muestra el poder de las doctrinas, fue la insinuación de los fariseos con relación a su inmolación. Pretendieron sembrar la idea de un posible suicidio en Jesús, (como algunos insinúan muy sutilmente hoy en día): “¿Acaso se va a suicidar, puesto que dice: ‘Adonde yo voy, vosotros no podéis ir’?” (Juan 8:22 LBLA).  Esta fue, probablemente, la insinuación más perversa hecha al Señor Jesucristo. Aun cuando fue dicha por los fariseos, detrás estaba Satanás. No fue la primera vez. En el pináculo del templo lo incitó al suicidio. Su propósito era y es confundir y hacer creer que el suicidio es sinónimo de inmolación. Una vez logra esto, la mente se condiciona y entra bajo un juicio y se libera. Un comentarista bíblico, destaca: “Esta extraña insinuación de que Jesús pudiera llegar al suicidio, era, como observara Hendriksen, “Una amarga caricatura de la verdad: a saber, que iba a dar su vida en rescate por muchos’”(1).

No es sorpresa, entonces, el que hoy en día la serpiente antigua esté condicionando las mentes de muchos bajo la perversa herejía que enseña, que Sansón tipo de Cristo se suicidó.

Doctrina, salvación y adoración

Pero el apóstol Pablo sabía del poder de las ideas. Al pastor Timoteo le advirtió: “Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza; persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan” (1Timoteo 4:16LBLA).

A los pastores se les ha concedido el privilegio de ser capitanes o pilotos de una gran nave. Cuando los tripulantes o pasajeros se suben a una confortable nave se olvidan de la fragilidad de los capitanes o pilotos. Se confían tanto hasta el punto de dormir plácidamente. Esta confianza debe ser honrada por los capitanes o pilotos: no puede haber distracción. Si pierden las coordenadas naufragarán y con ellos toda la tripulación que decidió confiadamente mantenerse en la nave. No es a su intuición ni al ambiente a quienes deben prestar atención, sino a la brújula de la verdad de Dios que al norte de la eternidad los conduce.

Salvación y doctrina

La salvación es por la fe en Jesús, no hay duda, pero la manera como lo aceptamos determina la eficacia de esta fe. Es de ahí que la salvación está indisolublemente ligada a la doctrina. Perseverar en Jesús es de igual forma perseverar en la doctrina: “Todo el que se desvía y no permanece en la enseñanza de Cristo, no tiene a Dios; el que permanece en la enseñanza tiene tanto al Padre como al Hijo” (2 Juan 1:9LBLA).

Es por esto, que toda persona que ha entregado su vida a Jesucristo tiene el solemne deber de proclamar el Evangelio y defenderlo. El apóstol Pablo entendía que había sido colocado por Dios para defensa del Evangelio y esto se aplica a todo cristiano. El apóstol Pedro habló de estar preparados con mansedumbre a dar respuesta a todo el que demandare razón de nuestra esperanza, y en la epístola de Judas se nos ordena a combatir ardientemente por la Fe una vez dada a los santos.

Adoración y doctrina

Porque bien se puede decir que no existe verdadera adoración a Dios sin ideas o doctrinas. Dios mismo busca sus adoradores y los encuentra cuando examina que lo adoran de manera consistente: con el fervor y reverencia que produce la doctrina o la verdad. Quien pretenda adorar a Dios sin tomar en cuenta el conocimiento profundo de su justicia y santidad, simplemente está jugando con la solemne adoración de un Dios que es tres veces Santo.

Hay que cultivar el corazón

El corazón no nace neutral, viene inclinado al mal. Así como la tierra debe ser sanada para luego ser cultivada y que produzca buenos frutos, de igual forma el corazón del hombre: “Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias” (Mateo 15:19 LBLA). Toda idea que complazca al ego será muy bienvenida al corazón pecaminoso. El contrarrestar ideas nocivas implicará un esfuerzo consciente de todo el que pretenda mantener un corazón saludable espiritualmente; el imperativo bíblico es: “Todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad” (Filipenses 4:8LBLA).

Pienso y luego existo

Las ideas o doctrinas solo pueden ejercer su poder e influencia en criaturas pensantes. “Pienso y luego existo” nos habla de la conciencia del ser. Un animal no tiene conciencia de su existencia. Solo el ser humano fue creado a imagen y semejanza de su Creador, esto lo faculta para ser receptor y emisor de ideas y para tomar decisiones, incluyendo el suicidio.

Referencias

  1. Matthew, Henry, Juan: Comentario exegético devocional a toda la Biblia,Clie, Barcelona, España,1983, p. 196.
  2. John, White, La lucha, Editorial Andamio.

EL PECADO ES DE CASUÍSTICA

Algunos entienden que la casuística forma parte de la ética o de la ética aplicada; otros, que forma parte de la teología moral. Pero, independientemente de la rama de los saberes a la que pertenezca, la casuística es universal, y básicamentetrata de casos difíciles de conciencia y de conducta. Nuestro interés es en la casuística en el contexto del pueblo de Dios.Se dice de la casuística cristiana que los grandes maestros o expertos en manejarla, bíblicamente, fueron los puritanos del siglo XVII. Un vivo ejemplo de esto lo encontramos en los escritos de John Bunyan, en el Progreso del peregrino y en William Gurnall, en su clásico, El cristiano con toda la Armadura de Dios.

No obstante, actualmente nos vemos delante de una red de hombres y filosofías de pensamientos que tienen la osadía de abrazar la casuística cristiana para justificar sus herejías. Es pertinente que se pueda entender lo dicho por el pensador de la antigüedad cuando expresó: “La verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad”.

Pero, ¿cuál es la casuística? Y una pregunta más: ¿Qué situación ha llevado a algunos hombres a corromper el Evangelio glorioso de la libre gracia de Dios? Fundamentalmente, la casuística en cuestión tiene que ver con el juicio que realizan pastores e iglesias a creyentes que dan ciertas “evidencias” de salvación por su confesión y sus frutos relativos, pero que terminan su existencia en pecados dominantes, incluyendo el suicidio.

Dos de las posibles motivaciones para hacer un juicio tan temerario de declarar públicamente queun suicida está en el Cielo, serían las siguientes: el repudio a los juicios de Dios que acaecen dentro de las mismas iglesias y el consuelo infundado a las víctimas o familiares de los suicidas.

Las evidencias prácticas y cuantificables del manejo de esta casuística son las deducciones teológicas sin exégesis bíblica en los actos memoriales a quienes mueren en pecados dominantes sin posibilidad de arrepentimiento y perdón.

Los mentores de esta escuela, al parecer, no temen al escándalo público y a las reacciones de los piadosos. Y de igual forma no han valorado en su justa dimensión las repercusionesde sus enseñanzas. Para justificar esta casuística se contradicen así mismos e insultan la inteligencia de los entendidos. Las preguntas hechas acerca del tema de ninguna manera son fortuitas; mucho menos las respuestas. Y usted se preguntará: ¿De dónde proviene esa forma tan normal de declarar un error tan escandaloso? La naturalidad en exponer esta herejía proviene de una conciencia amoldada a una cultura de pecado, que probablemente se inició en décadas recientes.

¿Puede uno que se suicida ir al Cielo? ¿Puede un cristiano cometer suicidio?

Antes de analizar la respuesta dada, por tres ministros del Evangelio de fama mundial, a estas dos preguntas, es conveniente que sepamos lo siguiente. El enemigo de Dios siempre ha usado el recurso de hacer preguntas bajo premisas infundadas con el propósito de, sutilmente, introducir herejías y confundir a los amados de Dios. Para demostrar esto observemos algunas de las preguntas hechas a Jesús con esta finalidad.

  • El ciego de nacimiento de Juan 9

“¿Quién pecó, este o sus padres, para que naciera ciego? (Juan 9:2LBLA). Esta pregunta fue ingenua (sin malicia) de parte de los discípulos y expresaba la creencia cultural en los días del ministerio terrenal de Jesús. Partía de la premisa de que la desgracia era el resultado de algún pecado particular. Estigmatizaron a esta familia como portadora del juicio divino. Crearonuna caricatura de la justicia de Dios e hicieron ver a Dios como arbitrario al estilo pagano. Sin embargo, la perspectiva del Señor era otra.

La pregunta solamente daba dos opciones, y las dos posibles respuestas serían en consecuencia infundadas; pero el SeñorJesús respondió la pregunta yéndose al fondo mismo del asunto: “Ni este pecó, ni sus padres”. Liberó a los padres de responsabilidad directa. Esta fue una respuesta muy categórica y demoledora. Luego vindicó la justicia y la misericordia de Dios: “Sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él”. Finalmente combatió la indiferencia y laxitud que generaba la creencia cultural: “Nosotros debemoshacer las obras del que me envió mientras es de día; la noche viene cuando nadie puede trabajar”(Juan 9:4LBLA). Y se puso como ejemplo: “Mientras estoy en el mundo, yo soy la luz del mundo”.

El mensaje o meta mensaje del Señor Jesús,finalmente, fue el siguiente: No nos compete emitir juicios o pareceres que no son de prerrogativa humana, sino divina.Antes bien, debemos hacer el bien para la gloria deDios.

  • La mujer y los siete maridos de Lucas 20

La pregunta fue la siguiente: “Por tanto, en la resurrección, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer” (Lucas 20:33LBLA). La pregunta partía de creencias infundadas: “Y acercándose a Él algunos de los saduceos (los que dicen que no hay resurrección), le preguntaron”(Lucas20:27LBLA). Para ellos la pregunta ya tenía una respuesta: “No hay resurrección”. La respuesta de Jesús no fue a la pregunta propiamente, sino a combatir la creencia infundada de los saduceos; la respuesta se puede resumir de la siguiente manera:

  1. Pero los que son tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan ni son dados en matrimonio.
  2. Porque tampoco pueden ya morir, pues son como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección.
  3. Él no es Dios de muertos, sino de vivos; porque todos viven para Él.

Como se ha podido observar, es tendencia de los que están en el error hacer preguntas con premisas infundadas, en muchos casos,con el propósitodeproducir respuestas que generen confusión.

Hoy en día es igual. El movimiento homosexual pregunta: ¿Puede un matrimonio homosexual adoptar niños? Esa pregunta no se responde de forma directa, ya que parte de dos premisas infundadas: que la conducta homosexual y el matrimonio homosexual son prácticas legítimas ya aceptadas. Pero, la práctica homosexual es una perversión y el matrimonio homosexual una aberración; en consecuencia: la respuesta a la pregunta está implícita.

Para que se pueda tener una idea de lo antes dicho, presentamos los siguientes ejemplos (el lugar y los nombres serán omitidos):

Evento de dimensión mundial

En un evento de dimensión mundial,en donde estuvimos presentes, a dos de los principales maestros de la escuela del cristiano que muere en pecado, incluyendo el suicidio, en un tiempo de preguntas y respuestas hicieron dos preguntas en una, de la siguiente manera: ¿Alguien que se suicida podría ir al Cielo?; y ¿Puede un cristiano cometer suicidio?

Como se podrá observar, se hicieron dos preguntas; pero los expositores se interesaron por una sola: la segunda. Esto es extraño, ya que la respuesta a la primera pregunta está claramente presentada en la Biblia y hubiera sido una excelente oportunidad para combatir el flagelo del suicidio. Pero al parecer, desafortunadamente, esa no era la intención o propósito.

  • El primer expositor

Con gran naturalidad respondió la segunda pregunta, obviando la primera:“¿Puede un cristiano cometer suicidio? Si es un creyente en Jesucristo se irá directamente al Cielo”, e inmediatamente dio su razón bíblica: “Va directamente al Cielo ya que todo pecado ha sido perdonado por la sangre de Jesucristo, pasado, presente y futuro”. Reconoció lo horrendo del pecado del suicidio, pero también lo incluyó en la lista de pecados perdonados. Enfatizó que ninguna oveja de Jesús se perderá no importa si ha cometido suicidio. Apeló al sello del Espíritu Santo como garantía de salvación y a la seguridad eterna de los creyentes y a la perseverancia de los santos; dijo que:“los que están en Cristo nunca saldrán de Cristo”. Finalmente dijo que de ninguna manera apoyaba el pecado del suicidio y que Cristo era superior.

  • El segundo expositor

El segundo expositor entendió que debía tocar otra perspectiva de la segunda pregunta, obviando nuevamente la primera, es decir, que si alguien que se suicida podía ir al Cielo. Su respuesta fue en relación a la depresión en los cristianos. Con igual naturalidad y sin inmutarse dijo que:“Los cristianos se desaniman y pueden estar tan desanimados que se deprimen y hasta llegar a la desesperanza, que con frecuencia o usualmente conduce al suicidio”. A todo esto añadió palabras esperanzadoras, pero infundadas. Dijo que todo pecado era perdonable y que el suicidio fue perdonado de manera completa a través del sacrificio de Jesucristo. Muchos de los presentes allí reunidos fueron tan motivados que se emocionaron y en lugar de decir “amén”, aplaudieron fuertemente. Pero un remanente se escandalizó y recurrió a los organizadores del evento en busca de una explicación.

Al ver la reacción del remanente antela respuesta dada, el anfitrión del evento, en lugar de disculparse ante tal torpeza, se hundió en su orgullo, justificando y dando garantías de salvación a los que mueren con pecados dominantes, incluyendo el suicidio.

  • Apología del anfitrión del evento

El anfitrión se dio cuenta que la respuesta, aunque fue aplaudida, causó mucha confusión. Infirió que la confusión fue producida por concepciones preconcebidas.Dejó entrever que la doctrina del cristiano que muere en pecados dominantes, incluyendo el suicidio, y va al Cielo, era una noción nueva de la doctrina de la salvación. Expresó que por esas nociones preconcebidas enalgunos, la primera reacción no era buena.

Lo que se puede afirmar, por lo antes dicho por el anfitrión del evento, es quese trata de una doctrina nueva. Una nueva interpretación de la Biblia en cuanto a la salvación final.

El anfitrión continuó su apología a favor de sus invitados y de la nueva doctrina del “cristiano que muere en pecados dominantes y va al Cielo”. Lo hizo de la siguiente manera:tratando de buscar alguna razón para la indignación del remanente, apeló a algo que, según él, ha sido estudiado:“La primera vez que se escucha algo diferente a lo que se había creído, la primera reacción es a negarlo, la segunda vez se tolera un poco, pero ya a la tercera vez, sí es verdad”, y añadió:“se termina abrazando lo que en principio se rechazó”.

Lo que argumenta el anfitrión es lo que tiende a pasar con prácticas aberrantes tales como, por ejemplo, cuando un padre descubre que su hijo es homosexual: no lo acepta y sobrerreacciona. La segunda vez: queda la duda. Y la tercera vez se acepta y llega a tener hasta connivencia.

El anfitrión tiene que valerse del recurso de la retórica, ya que, al parecer, la doctrina del “cristiano” que se suicida y va al Cielo es difícil de explicar. Hace un juego de palabras que confunde al distraído. “Si es cristiano y comete suicidio”, preguntó con naturalidad, “¿cuál es la razón para que se pierda en el Infierno?”. Algunos le habían dicho al anfitrión que los cristianos no mueren con pecados dominantes en el corazón, ya que la promesa de Dios es que el pecado no se enseñoreará de nosotros porque estamos bajo la gracia. El anfitrión entonces respondió usando el recuso de la lógica sin exégesis bíblica y las premisas infundadas.

Preguntó a todos los presentes que si el techo se caía en esos momentos cuántos pensaban que se iba a morir sin pecado en el corazón. Retó a levantar las manos los que pensaban que morirían sin pecado en el corazón. Dijo con cierta satisfacción que nadie levantó las manos, e infirió que todos los presentes, incluyéndolo a él, se iban a morir con pecado en el corazón, semejante al suicidio, y todos irían al Infierno. Infirió de igual forma que nadie de los presentes pensaba que por morir con pecado en el corazón se iba a ir al Infierno. Consideró el pecado del suicidio como “ese pecado” y lo hizo ver como uno más. Volvió a reiterar lo que dijo el segundo expositor, que:“Un cristiano se entristece, se deprime y tiene la capacidad de perder total esperanza”.

¡Qué impresionante apología a un suicida!

Para salvar a su defendido, el cristiano que se suicida, el anfitrión está dispuesto a descalificar la santidad en todos los cristianos y a contradecir el poder de Dios según su promesa: “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída y para presentaros sin mancha en presencia de su gloria con gran alegría”(Judas 24LBLA).

El desafortunado ejemplo de Moisés, presentado por el anfitrión y escritor de gran influencia en América Latina, es sorprendente. Insinuó que Moisés llegó al punto del suicidio, confundiendo así al auditorio entre lo que significa pedirle a Dios como dador de la vida que le quite la vida y tomar la iniciativa de quitarse, por cuenta propia, la vida misma. La razón que dade porqué Moisés no se quitó la vida fue:“Porque Dios tenía un propósito de 40 años con Moisés”. Y entonces aplicó el asunto al cristiano que se suicida.

El anfitriónaclaró y enfatizó, de una manera consistente, lo que dijeron los pastores del Norte. Y presentó la grosera y contaminante enseñanza de que a un suicida la sangre de Cristo lo cubre y lo perdona. ¿A dónde quedó Hebreos 10:29 cuando advierte: “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que ha hollado bajo sus pies al Hijo de Dios, y ha tenido por inmunda la sangre del pacto por la cual fue santificado, y ha ultrajado al Espíritu de gracia”?

Algunos le dijeron al anfitrión que esta doctrina que da esperanza de salvación al suicida puede promover el suicidio. El anfitrión respondió que no. Y para demostrar su afirmación comparó el suicidio con el pecado del adulterio. Preguntó si el pecado del adulterio era perdonable, para luego decir que si al ofrecerle perdón al adúltero se estaba promoviendo el adulterio.

Es correcto decir que el pecado de adulterio es perdonable, pero si el adúltero se arrepiente. No olvide que el anfitrión del evento está comparando el adulterio con el suicidio, que es un acto irreversible y que no da lugar al arrepentimiento.

El anfitrión, tratando salir, se hundió más en su propio orgullo. Y es tan fácil decir que un regenerado no practica el pecado, porque insiste en enfatizar que el cristiano peca y hasta muere en pecado.

La pedagogía de la Biblia no es esa, es más bien la argumentada por el apóstol Pablo: “¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? ¡De ningún modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?”(Romanos 6:1–2LBLA).

(Del libro “La nobleza de Dios: Vivir o morir por Willy Bayonet)

Una voz de alerta

Las mentes más brillantes de la comunidad evangélica de la nación más influyente del mundo, han contaminado, de manera extraña, verdades esenciales de la fe del Evangelio de Jesucristo, tales como la justificación por la fe, la santificación, la regeneración, la seguridad de salvación, el arrepentimiento y la perseverancia de los santos.

Estas doctrinas, contaminadas por la casuística acerca de la posibilidad de salvación de un suicida, que en un momento de su vida confesó a Cristo como Salvador,  pierden su eficacia y su consistencia entre lo teórico y lo práctico: lo que dicen y el efecto que producen. Un Evangelio que es poder de Dios, pero que termina en total fracaso. Una promesa de vida abundante, pero que concluye en muerte trágica.

La casuística de vindicar al suicida, religiosamente, es motivada por la cantidad alarmante de suicidios en los Estados Unidos de Norteamérica, no solamente en el mundo secular, sino, y muy especialmente, entre los llamados creyentes en Cristo. Este desvío doctrinal es la respuesta “consoladora” a los familiares de los que decidieron terminar con su existencia por cuenta propia; la lista trágica incluye a pastores e hijos de pastores.

Las estadísticas son alarmantes, se cree que más de 39 mil personas cada año se quitan la vida, solamente en los Estados Unidos de Norteamérica, y se estima que la mitad dentro del sector religioso.

Los escándalos recientes de suicidios conmovieron al mundo cristiano. Matthew, hijo del pastor Rick Warren, autor del libro Una vida con propósito; Isaac Hunter, hijo del pastor Joel Hunter, guía espiritual del presidente Barack Obama; el pastor Teddy Parker, que tomó una escopeta frente a su casa y se suicidó mientras su iglesia lo esperaba para el culto dominical; el pastor descubierto en pornografía John Gibson, que decidió terminar con su vergüenza por medio de esta práctica que deshonra al Creador; el pastor Robert Mackeehan, con apenas 42 años; Kent Nelly, deGrace Community Church, oveja que pastoreaba John MacArthur, quien luego de intentos fallidos de terminar con su vida se encerró en el clóset, tomó una escopeta y se suicidó; John Piper informó en Francia que lleva más de dos suicidios en su propia iglesia; pero la lista es mucho más extensa.

Los medios de información, al considerar lo inusual y lo frecuente de estos crímenes, hablan de “otro pastor más que se suicida”(3). Muchos, pero muchos son los casos de suicidio que no se publican, aun dentro del mismo pueblo de Dios, por temor a la vergüenza.

Para cualquier lector sensible que pudiera pensar que somos poco empáticos y poco prudentes al mencionar los nombres de figuras públicas que tomaron el camino tenebroso e incierto del suicidio: solamente podemos decirles que lo que regula nuestra forma de hablar y de escribir es la Biblia misma. Somos imitadores de Dios. Saúl, Ahitofel y Judas, tenían familias: madres, esposas, hermanos e hijos; algunos de ellos probablemente temerosos de Dios y pertenecientes a la comunidad de los hijos del reino. Pero al Espíritu Santo le plugo que su final fuera destacado y escrito, tanto en aquel tiempo como a través de la historia, en las Santas Escrituras. ¿Podrá alguien acusar a Dios de ser insensible e inhumano?

Consuelo infundado

Lamentablemente, se tienen que afectar algunas piezas básicas del tren del Evangelio para traer consuelo a los familiares y hasta a las mismas comunidades cristianas en donde se congregaban los que cometieron semejante crimen.

En el engranaje de las doctrinas del Evangelio, cuando una verdad fundamentalse excluye o se distorsiona, es como si faltara o se dañara un engrane; entonces el tren del Evangelio, por más bonito o lujoso que se puede ver, se detiene y no cumple su función vital de avanzar.

Doctrina del destino eterno

Al considerar esta triste realidad nos preguntamos del lado de quién estamos: ¿De Dios o del hombre pecador? ¿De la justicia divina revelada en el Evangelio o la justicia enferma del hombre? ¿De la verdad o del error? La Biblia es clara en cuanto al destino eterno del hombre. La religión de Dios verdadera y la religión humana infundada se diferencian, precisamente, en la doctrina acerca del destino eterno, lo que se conoce como escatología.

Lo que distingue a la religión, en su sentido universal, de cualquier filosofía humana, es su esperanza después de esta vida. Sea esta verdadera o infundada. Algunos ateos “sensatos” han llegado a decir: “Si Dios no existe hay que inventarlo”. Lo propio se puede decir del infierno y el Cielo.

 Los budistas creen en la reencarnación y enseñan que tu estado presente ha sido el resultado de tu conducta pasada. Sirven como freno al mal del suicidio cuando enseñan a sus seguidores que aquel que opta por ese camino oscuro le espera lo siguiente: Si tieneque vivir 80 años y a los 30 se suicida, ¿qué pasaría  con los 50 años restantes? Cada 7 días su alma volvería a suicidarse causando el mismo dolor y la misma angustia. Esa doctrina resulta muy atractiva como freno social, pero no es bíblica.

Otras creen en la aniquilación definitiva del cuerpo y el alma y una no existencia después de la muerte para todos los que vivieron impíamente. Esta religión carece de consistencia exegética. Otras religiones creen en la realidad del infierno y en un purgatorio para los que hicieron lo malo, pero que las oraciones y los rezos pueden sacarlos de ese lugar de tormento. Esta suena muy romántica, pero es infundada. Otras enfatizan la imposibilidad de un infierno y la esperanza de un reino de paz apelando al hecho de que  Dios es amor. Esto es como decir que las cárceles en países subdesarrollados no existen porque son inhumanas. Otras dan la posibilidad de salvación del infierno por medio del bautismo a favor de aquellos familiares que no conocieron a Jesucristo en vida. Esta es, humanamente, muy creativa.

La más reciente ofrece la novedosa promesa de un perdón anticipado para los pecados, sin necesidad de arrepentimiento, que incluye hasta el suicidio. Mercadológicamente, esta doctrina es muy atractiva y supera con creces las ofertas del fraile dominico Johann Tetzel en su ofrecimiento de perdón de pecado a través de las santas indulgencias. Es una especie de: “y a Dios que me perdone”.

Pero este no es el espacio para hablar en amplitud de la pedagogía bíblica para vivir una vida correcta y santa de acuerdo con el final de la existencia aquí y el destino eterno. Un solo texto de la Biblia bastará para mostrar la contundente y clara doctrina de Jesucristo en cuanto a la eternidad y el vivir en justicia:“Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘no matarás’, y: ‘Cualquiera que cometa homicidio será culpable ante la corte’. Pero yo os digo que todo aquel que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que diga: ‘Raca’a su hermano, será culpable delante de la corte suprema; y cualquiera que diga: ‘Idiota’, será reo del infierno de fuego” (Mateo 5:21–22LBLA). Piense por un momento, si por tan solo estar “enojado” la sentencia es: “reo del infierno de fuego” cuanto más un homicidio o suicidio de hecho. ¡Cuántos feminicidios y suicidios se evitarían con tan solo vivir a la luz de esta solemne advertencia! El Señor Jesucristo parece exagerado y extremista en su criterio de justicia en este mundo malo y perverso. Es de ahí el aumento acelerado de la criminalidad y de actos de violencia como el suicidio, aun dentro de un pueblo que se hace llamar cristiano.

Lo encuentre haciendo así

Esperar la venida del Señor significa esperarla en santidad. Lo inesperado del evento es razón para estar preparados siempre. Las parábolas del siervo infiel y de las vírgenes insensatas muestran esto: “vendrá el señor de aquel siervo el día que no lo espera, y a una hora que no sabe” (Mateo 24:50LBLA),  “Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora” (Mateo 50:13). Contraponer la doctrina de la justificación por la fe con esta advertencia motivacional para vivir irreprensibles no es justo ni sabio. Sería como suponer una tensión doctrinal entre el Señor Jesús y el apóstol Pablo. ¡Perezca tal pensamiento!

Realmente nadie se suicida

Hermann Wilhelm Göring, el segundo hombre más poderoso en la Alemania de Hitler, prefirió suicidarse antes de que se le diera cumplimiento a la sentenciade ahorcamiento en el juicio en Núremberg por los delitos de lesa humanidad. La pregunta ante un hecho como este, sería: ¿Por qué prefirió auto sentenciarse, ser su propio juez y verdugo en lugar de dejar que la justicia humana establecida lo hiciera?¿Acaso no hubiese habido más posibilidad para su salvación y que dejara la dudade suarrepentimiento ante Dios el ser sentenciado por otros, que cometer auto asesinato? Si era inocente, ¿no se inclinaría la balanza a su favor delante de Dios? Pero su orgullo pesaba más que su inocencia. Él pensó, en su altivez, que nadie le iba a quitar la vida, ni aun Dios mismo, solo él. Pero se equivocó como se equivocan todos los que siguen el camino oscuro del suicidio. Realmente nadie se suicida: “Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor; Él lo dirige donde le place” (Proverbios 21:1). Dios no puede jamás ser burlado, y Él: “Es el que prende a los sabios en su propia astucia” (1 Corintios 3:19). Perezca tal pensamiento si alguien cree que Dios es cómplice de suicidios: “Muy limpios son tus ojos para mirar el mal” (Habacuc 1:3LBLA).El suicidio es un juicio irreversible.

El potencial de maldad de un suicida

El suicida perdió toda sensibilidad humana:“Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida…” (Efesios 5:29 LBLA). El que es capaz de atentar contra su propia vida es capaz de atentar contra la vida de toda su familia y hasta de toda una nación. Mientras escribo estas líneas escucho, en el noticiario de CNN, al presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, decir: “Un acto de pura maldad”, haciendo referencia a un hombre de 64 años de edad que desde el piso número 32 de un hotel en Las Vegas, perpetró una de las peores matanzas del siglo a una multitud indefensa de más de 22,000 personas, dando muerte a más de 50  e hiriendo a más de 500, y luego se suicidó. Este hombre primero se aborreció así mismo y luego a los demás. No quiso irse solo.

(Tomado del libro: “La nobleza de Dios: Vivir o morir” por Willy Bayonet)

SI ES NUEVO, NO ES BÍBLICO…

Si es bíblico, no es nuevo y si es nuevo, no es bíblico”(1).

Este principio regulativo de la verdad de Dios es atribuido al célebre pastor Spurgeon, valiente defensor de la verdad bíblica. Encierra una gran verdad: “No podemos ‘inventar’ con las doctrinas de Dios”. Ser novedosos es conveniente en una empresa comercial o en un club social, pero nunca en la Iglesia de Jesucristo que es columna y baluarte de la verdad.

El distanciamiento de la fe histórica es una de las claras evidencias de que la doctrina es nueva o novedosa. Es decir, separarse de lo que han creído, por las Escrituras, el Pueblo de Dios y sus principales paladines a través de la historia. Las sanas confesiones de fe, en asuntos esenciales de las doctrinas, juegan un papel importante en ese sentido.

Una nueva doctrina: el creyente que se suicida y va al Cielo

El propósito de este capítulo es mostrar que la doctrina que da posibilidad de salvación a aquel que habiendo confesado a Jesús como su salvador y Señor, se quita la vida, es nueva. Ingenuamente se ha dicho que el tema lleva muchos años de discusión o debate: “Este ha sido uno de los temas controversiales a lo largo de los años”(2). Pero realmente no es así. Esta doctrina, en su sentido formal, al igual que la del aborto, es nueva. Es el resultado de los tiempos en que vivimos en donde los fundamentos, tristemente, se están desmoronando. Estos males no eran razón de debate porque no había la más mínima necesidad de debatirlos.

Claro está, en el plano filosófico sí era y siempre ha sido razón de controversia. Pero en asunto de cosmovisión de la vida como tal, esta visión acerca de la vida estaba fuera de la iglesia, no dentro. Por ejemplo, Séneca y Aristóteles tenían una visión de la vida y por ende del suicidio totalmente diferente de la cosmovisión judeocristiana. El Estoicismo, en su forma de ver la vida, entendía que el individuo era dueño de su vida, pero también de su muerte.

Para el Pueblo de Dios, de todas las denominaciones, estaba bien claro que para un verdadero hijo de Dios no había la más mínima posibilidad de terminar su vida de manera miserable. Se partía del siguiente principio: Dios es el dador de la vida y solo Él la puede quitar.

Pero estamos considerando el tema del suicidio no como concepto filosófico, sino como un acto pecaminoso que atenta contra la santidad y justicia de Dios. Como un pecado, lógicamente irreversible, que aquel que lo ejecuta, lamentablemente, no tiene posibilidad de salvación.

Esto pensaba algunos de los hombres de Dios del pasado:

Agustín de Hipona y el suicidio

En su libro clásico, La Ciudad de Dios, trató con profundidad el tema, y escribió:“Quien se mata a sí mismo es homicida. Y tanto más culpable se hace al suicidarse cuanto más inocente era en la causa que le llevó a la muerte”. Al hablar del suicidio de Judas, expresó: “Porque Judas, al matarse, mató a un delincuente, y a pesar de todo acabó su propia vida no solamente reo de la muerte de Cristo, sino de la suya propia. Se suicidó por su propio crimen, pero, además, añadió un segundo crimen”(3).

William Gurnall

Reconocido y muy respetado puritano, autor del célebre libro El cristiano con toda la Armadura de Dios habló con claridad de aquel que se quita voluntariamente la vida:“¡Qué epitafio más triste!: ‘Aquí yace uno que se suicidó. He aquí alguien que no quiso ser redimido’. Vio el Infierno delante y se tiró de cabeza a él, haciendo caso omiso de las invitaciones de Cristo por medio de su Espíritu y de los ministros del Evangelio” (4).

John Bunyan

El autor del libro El progreso del peregrino, presenta su clara posición en cuanto al suicidio, y lo considera como una afrenta al Espíritu Santo y al Espíritu de gracia.En el capítulo quince encontramos la siguiente conversación: “Además, el que mata a otro no mata más que a su cuerpo; pero el que se mata a sí mismo, mata el cuerpo y el alma a una; y sobre todo, hablas de descanso en el sepulcro; ¿pero acaso has olvidado adónde van ciertamente los que matan? Porque: ‘Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él’” (1Juan 3:15LBLA) (5).

Charles Spurgeon

Es considerado como el príncipe de los predicadores. Balanceado doctrinalmente, hombre de oración y muy sufrido por amor a la verdad. En varias ocasiones hizo referencia al tema con claridad, declarando la imposibilidad del suicidio en un verdadero cristiano: “Habría muchos individuos tentados a poner un fin a esta vida mortal, si no fuera por el temor ala muerte. Pero poner un fin a su vida por su propia mano sería un hecho espantoso; probaría que no era un hijo de Dios, pues ‘Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él’ (1Juan 3:15LBLA). Quiero decir, por supuesto, si tal hecho fuera llevado a cabo por alguien en posesión de sus sentidos; no estoy juzgando a quienes han perdido la razón, y que no son responsables de sus actos. Si alguien en su sobrio sentido cometiere un suicidio, no podríamos tener ninguna esperanza de vida eterna para él”(6).

Charles Hodge

Es un reconocido teólogo, cuyos libros son usados en centros académicos de teología, al hablar del suicidio en el cristiano, afirmó: “El suicidio es concebible en personas que no creen en Dios o en un estado futuro de la existencia piensen que es permisible buscar en la aniquilación el refugio a las miserias de esta vida. Pero es inexplicable, excepto suponiendo una insania temporal o permanente, que nadie se precipite sin ser llamado a las retribuciones de la eternidad. Por ello, el suicidio es más frecuente entre los que han perdido toda fe en la religión. Es un crimen sumamente complicado. Nuestra vida no es nuestra. No tenemos más derecho a destruir nuestra vida que el que tenemos a destruir la de nuestro prójimo. Por ello, el suicidio es autoasesinato. Es el abandono del puesto que Dios nos ha asignado. Es un rechazo deliberado de someternos a Su voluntad. Es un crimen que no admite arrepentimiento, y que consiguientemente involucra la pérdida del alma” (7).

Dr. Martyn Lloyd-Jones

Pastor por muchos años en Inglaterra, fue médico de la realeza y dejó todo por amor al reino de Dios. En su comentario del Salmo 73, escribió del suicidio en un verdadero cristiano, lo siguiente: “Hay hombres buenos que no son cristianos, hombres morales, hombres conscientes, y hemos leído de tanto en tanto cómo algunos de ellos se suicidaron. Se han suicidado porque no han podido decir ‘sin embargo’. Si nos quedamos podemos estar bien al punto del suicidio. Y hay muchos que se quedan aquí, hombres nobles en sentido naturales. Se condenan a sí mismos y dicen:‘No hay trabajo para una persona como yo’. Se juzgan a sí mismos como inservibles. Sin valor y así se van. Sin embargo el cristiano no hace esto y es en ese punto donde radica toda la diferencia entre un incrédulo y un creyente. Pero es precisamente al final cuando se abre la puerta de la esperanza, y él pronuncia este bendito ‘con todo’. El remordimiento puede hacer esto, puede que nos condenemos y luego, quizá llegara al suicidio, pero el cristiano dice con David: “Lávame…Vuélveme el gozo de tu salvación’”(8).

El grave peligro de distanciarse de la fe histórica

Apartarse de la senda antigua es muy riesgoso. Bien se puede aplicar lo que dice Proverbios 18:1: “El que vive aislado busca su propio deseo, contra todo consejo se encoleriza”. En la siguiente versión de la Biblia se acentúa mucho mejor la razón del distanciamiento de la senda antigua: “Según su antojo busca el que se desvía; en toda doctrina se envolverá”(JubileeBible 2000 Spanish).

Referencias

  1. Cita atribuida a Charles Spurgeon.
  2. https://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/puede-un-cristiano-cometer-suicidio
  3. http://www.augustinus.it/spagnolo/cdd/index2.htm .
  4. William Gurnall, El cristiano con toda la Armadura de Dios, Estandarte de la verdad,edición en español, 2011, p. 800.
  5. John Bunyan, El progreso del peregrino.
  6. CharlesSpurgeon,audio libro Del temor a la muerte.
  7. Charles Hodge,Sobre el suicidio: teología sistemática, p. 451.
  8. Martyn Lloyd Jones,Comentario al Salmo 73.

MENTIRAS DICHAS COMO SI FUERAN VERDADES

Algunos poderosos medios de comunicación, al hablar de la historia del universo, se muestran tan convincentes que es casi imposible pensar que lo que están diciendo es pura falacia. Lógicamente, ellos dominan el léxico de la ciencia, conocen los detalles de la física y de la química y tienen la tecnología y los recursos económicos a su favor, pero sobre todo la reputación de sus científicos que hablan como si fueran sacerdotes o profetas. Un gran porcentaje de sus afirmaciones son ciertas, pero en lo fundamental, un engaño total. Su propósito es claro: ignorar al Creador y por ende no darle gloria.

Es un gran error debatir el tema de la creación en el terreno o campo de los evolucionistas. Su problema no es de ciencia, es de ética y moral. No hay Dios: no hay responsabilidades.

El punto es que los evolucionistas se expresan con tanta certeza que seducen a personas inconstantes o débiles de fe como ocurrió en Inglaterra en los dìas de Darwin.

Durante la Alemania nazi, los delitos cometidos fueron horripilantes. Los teóricos de Hitler hablaban con tanta certeza de una raza superior y de la necesidad de eliminar a los responsables de todos sus males, los judíos, que los alemanes en su gran mayoría lo creyeron. No era suficiente amar al Führer, se tenía que odiar con toda intensidad a quienes él odiaba.

En el famoso juicio en Núremberg los principales estrategas nazis hablaban sin remordimiento de conciencia de cómo creaban métodos eficaces para eliminar a tantas personas,es decir, como si fueran ratas.Uno de ellos se expresó así: “A nosotros nos enseñaron que los judíos eran ratas y qué compasión se puede tener de las ratas”.

Cuando leemos de la forma que indujeron a millones de personas a sus creencias antihumanas, nos llenamos de indignación e ira. Pero lo que más abruma es la indiferencia o pasividad de los que sabían la dimensión de lo que estaba sucediendo, eran cómplices por omisión; luego ellos también sufrieron las consecuencias.

Cambio de léxico

Una práctica aberrante como la homosexualidad y el consiguiente matrimonio homosexual no podrían aprobarse en una legislación sin un cambio previo de léxico, conceptos y definiciones. Se tienen que cambiar las definiciones de conceptos tales como género, matrimonio, familia y hasta el significado de amor. De donde podemos concluir que lo primero que realiza el Maligno es pervertir la comunicación lógica entre los seres humanos. Ya algunos escritores han destacado esto al decir que una de las señales de una sociedad en decadencia es la perversión o la confusión del lenguaje.

Mucho màs que ralativismo moral

Pero esto es mucho más que relativismo moral; es la reformación, adaptación e imposiciónde los términos, definiciones y conceptos a las conductas aberrantes. Matrimonio, por ejemplo, es la unión entre un hombre y una mujer en sagrado vínculo con fines de procrear. Esta definición de matrimonio, para ser coherente o acorde, requiere necesariamente de un hombre y una mujer aptos para la procreación. Para legislar a favor del matrimonio homosexual se tiene que cambiar la definición de matrimonio y hasta de familia. La nueva definición de matrimonio, a la luz de la conducta homosexual legalizada, impide tener una comunicación racional e inteligente con los que portan el nuevo léxico. Uno de los propósitos del matrimonio es la procreación. Ellos impondrán lo antinatural y lo harán ver como natural o normal.Lo primero que deberán pervertir es el lenguaje.

La nueva estrategia homosexual

Los homosexuales se unieron y determinaron ser parte del Estado o la sociedad con identidad propia. Más aún, ser parte de la religión o la iglesia. Sus recursos para lograr estos propósitos: la victimización y la apelación a la no discriminación y al amor. Recursos estos que se convierten en puro chantaje. Su meta es enajenar y enjuiciar a los que no aceptan o toleran, ni la filosofía, ni la conducta homosexual. El gremio homosexual va tras lo legal (que no necesariamente es lo justo y verdadero) y en gran medida lo están logrado por el silencio de los hijos de Dios.Esto es lo que bien se podría llamar una estrategia perversamente inteligente.

¿Aborto o Infanticidio?

Cuántos han caído en el error de aceptar, por ejemplo, la figura jurídica del aborto como buena y válida cuando realmente el término correcto es infanticidio. La primera gran victoria de los que procuran la despenalización de los infanticidios fue cambiar el término o la palabra infanticidio por aborto. Los pensadores de antaño teorizaron en cuanto a este asunto.

Gracia Radical

Lo mismo pasa con la nueva doctrina de la “gracia radical” que da garantías de salvación hasta al que se suicida. Para poder imponer esta casuística los significados de los términos y doctrinas han tenido que cambiarse radicalmente. Santidad no es integridad, regeneración no es un cambio radical de muerte a vida; perseverar hasta el fin no significa perseverar en santidad hasta la muerte. De igual forma usan el recurso de la victimización y el chantaje. Acusan de falta de amor y de asumir una posición de juez a los que apelan a la santidad y justicia de Dios ante un crimen tan abominable a los ojos del Creador.

El “cristiano” suicida y el Nuevo Orden Mundial

Así como el nuevo léxico homosexual o como se le conoce también, el Nuevo Orden Mundial, los maestros de la escuela del cristiano que muere en pecados dominantes, incluyendo el suicidio, insultan la inteligencia humana y producen un estado de impotencia en los temerosos de Dios.

Un homosexual organizado en comunidad le preguntará que quién puede impedir la unión en matrimonio de dos seres que se aman, ya que Dios es amor. De igual forma, los defensores de esta novedosa doctrina del cristiano que muere en pecados dominantes, incluyendo el suicidio, le dirán con naturalidad que ni el suicidio nos puede separar del amor de Dios, y que lo importante no es que perdamos nuestra esperanza en Cristo, sino que Él no pierda su esperanza en nosotros. Un padre cristiano, que se expuso a esta doctrina, llegó a decir, con total naturalidad, que su mayor preocupación no era que su hijo se suicidara, sino que no tuviera a Cristo en su corazón.

La doctrina del “cristiano” suicida: una mentira dicha como si fuera verdad

Los que enseñan la doctrina que vindica y justifica al “cristiano” que se suicida se expresan con tanta convicción y naturalidad que dejan espantado a cualquier ser humano que tenga un mínimo de sentido común o racionalidad. Con toda seguridad se puede afirmar que primero estos maestros fueron engañados por la serpiente antigua, a causa de un descuido espiritual; y luego, con la autoridad de su reputación de maestros de la verdad, fascinan sutilmente a sus seguidores. La insensibilidad de estos maestros es parecida, con su debida distancia, a la de los teóricos nazis.

(Tomado del libro “La nobleza de Dios: Vivir o morir” por Willy Bayonet)