EL PODER DE LAS IDEAS

Las ideas no mueren, solo duermen. Estas siempre han tenido un gran poder de influencia para bien o para mal. Tienen un punto de partida y son sistemáticas. Se escurren y penetran en cualquier lugar en donde se les dé cabida. Son misteriosas en su poder de influencia. Son invisibles y es imposible ubicarlas salvo por sus enunciados verbales y sus efectos físicos cuantificables.

Las ideas que contaminan podrían ser encerradas en un baúl por siglos, pero si alguien las destapa por error pueden ser fatales. Esto precisamente sucedió en Venecia, que solo por abrir un baúl con ropas contaminadas que reposaban por muchos años dentro, se desató una gran peste (1).

Durante la “guerra fría”, tanto Rusia como los Estados Unidos de Norteamérica no permitían ciertos tipos de literatura; pero ellos de alguna forma eran introducidos de contrabando. Ellos sabían del poder de las ideas.

Es imposible que exista un gobierno nazi sin un evangelio nazi. Agrupar tantas mentes brillantes y disponerlas para el mal acallando la conciencia, solo puede ocurrir por medio de ideas o doctrinas. Son las mentes brillantes las preferidas del maligno para la realización de grandes tragedias.

Los actos terroristas son el resultado de mentes condicionadas, sutilmente, con ideas religiosas que despiertan las pasiones y generan fe infundada, hasta el punto de llevar a algunos a inmolarse por una causa que se entiende justa y con promesas de que aun después de la muerte serán recompensados.

Las tragedias estudiantiles en centros académicos en los Estados Unidos de Norteamérica, como la ocurrida en Columbine, han sido el resultado de influencias literarias. Dos jóvenes normales, pero inquietos por el conocimiento y al mismo tiempo resentidos por el rechazo, se prepararon silenciosamente, durante un buen tiempo, para realizar la gran masacre. Hasta la fecha, después de las autoridades haber indagado, el caso está cerrado por complejo.

La tragedia en Guyana no surgió de la noche a la mañana. Fue el trabajo astuto de un hombre perverso que condicionó la mente de sus adeptos, comenzando por sus dirigentes. A estos les había dicho que una de las formas de irse al Cielo era a través del suicidio. Antes de la tragedia, Jim Jones había hecho un simulacro de suicidio con sus dirigentes.

Por esta razón existen los libros, para influenciar: para bien o para mal. No existe tal cosa como leer por hobby o como entretenimiento. Ninguna, pero ninguna literatura es ingenua; todas directa o indirectamente son intencionadas, incluyendo la literatura infantil. Un libro te puede hacer sabio o necio. Te puede motivar a amar la vida o a aborrecerla.

Causas desconocidas

Los psiquiatras, al no encontrar una explicación cierta, en sentido absoluto, en cuanto a las causas posibles para una persona atentar contra su vida, añaden una: “Causas desconocidas” (2). Habría que preguntarse: ¿A cuántas ideas se expuso?

Las peores y más dañinas ideas son aquellas cuyos efectos no se pueden cuantificar o verificar inmediatamente. Las que se quedan en el cerebro y ni aun los que las poseen pueden racionalmente percibirlas. Una investigación científica acerca del cerebro humano y el libre albedrío concluyó que de cinco a diez segundos antes de tomar una decisión y antes de entrar en la conciencia, ya se sabe cuál sería la decisión.

Ideas y estereotipos

Las ideas generan estereotipos y los estereotipos, valores y antivalores, y los antivalores resultan en conductas que generan sufrimientos hasta el punto de lograr que una persona desista de luchar y de disfrutar del don más valioso que ha recibido: la vida misma. El descontento, por no ser o por no tener, resulta en su origen un misterio hasta que descubrimos que hay una mente perversa e infernal que ha diseñado toda una sutil campaña para que tratemos de ser lo que no somos y tener lo que no necesitamos para ser realmente felices. La meta de esta mente infernal, a la que el apóstol Pablo llamó: “el príncipe de la potestad del aire” y John White: “Su Majestad infernal”(2), es la infelicidad y la destrucción de todos los que llevan la imagen de Dios. Solo la determinación humana dada por el Creador, y la gracia de Dios, pueden emancipar al hombre de semejante esclavitud.

Nacer sin piernas y sin manos no es una prueba, hasta que el sistema, o como también le llamó el apóstol Pablo: “la corriente de este mundo”, te hace consciente de que eres discapacitado.Nick Vujicic nació en Melbourne (Australia) en 1982 sin extremidades superiores e inferiores. Su prueba de descontento no vino en su niñez, sino cuando el ambiente lo hizo consciente a través de la conmiseración por un lado, y la burla por el otro. La intención de suicidarse vino a la edad de ocho años cuando sufrió acoso en el colegio. Era más feliz y tenía más contentamiento que los niños“normales”.El mundo intentó hacerlo infeliz pretendiendo imponerle su estereotipo de ser humano feliz, pero él no se lo permitió y con la gracia de Dios está triunfando.

¿Envenenado con su propio veneno?

El atentar contra la propia existencia es un acto no natural en criaturas pensantes y hasta en seres vivos que viven por instintos. Decir que un escorpión se puede suicidar con su propio veneno letal es una afirmación que carece de fundamento científico. Poéticamente es aceptable. Una Iglesia envenenarse con su propio antídoto contra el pecado es algo que resulta insólito, pero posible. La tragedia no tendría su origen en el antídoto per se, sino en quienes lo aplican. Todos los seres vivos fueron creados con instinto de preservación de vida, incluyendo al escorpión. El suicidio es un acto antropocéntrico que no se aplica a criaturas que no tienen capacidad de razonar.

Las grandes decisiones jurídicas tomadas en años recientes con relación a la vida, la dignidad humana y la familia, que han escandalizado a los temerosos de Dios y a los moralistas, son el resultado de un trabajo teórico sigiloso en laboratorios científicos, por hombres de reputación intelectual, quienes en un punto de la historia de sus vidas apostataron de la fe y se convirtieron en enemigos de Dios. Sus conclusiones aberrantes, mezcladas con verdades científicas y mentiras especulativas, están plasmadas en libros, entre los que cabe destacar El origen de las especies,  de Charles Darwin, publicado el 24 de noviembre de 1859. Estos libros son usados como verdades irrefutables en cátedras universitarias, en proyecciones cinematográficas, en libros escolares y en editoriales de periódicos. Trágicamente hemos despertado en una pesadilla de abortos o infanticidios, homosexualidad, eutanasia y suicidios. Todos estos ilícitos legalizados por conciencias insensibles fruto de ideas silentes que penetraron en sus conciencias. El enemigo sembró sus ideas en la oscuridad de la noche y los piadosos, encerrados entre paredes de adoración a Dios, no se dieron cuenta. 

¿Acaso se matará a sí mismo?

Una escena en el ministerio terrenal del Señor Jesucristo que nos muestra el poder de las doctrinas, fue la insinuación de los fariseos con relación a su inmolación. Pretendieron sembrar la idea de un posible suicidio en Jesús, (como algunos insinúan muy sutilmente hoy en día): “¿Acaso se va a suicidar, puesto que dice: ‘Adonde yo voy, vosotros no podéis ir’?” (Juan 8:22 LBLA).  Esta fue, probablemente, la insinuación más perversa hecha al Señor Jesucristo. Aun cuando fue dicha por los fariseos, detrás estaba Satanás. No fue la primera vez. En el pináculo del templo lo incitó al suicidio. Su propósito era y es confundir y hacer creer que el suicidio es sinónimo de inmolación. Una vez logra esto, la mente se condiciona y entra bajo un juicio y se libera. Un comentarista bíblico, destaca: “Esta extraña insinuación de que Jesús pudiera llegar al suicidio, era, como observara Hendriksen, “Una amarga caricatura de la verdad: a saber, que iba a dar su vida en rescate por muchos’”(1).

No es sorpresa, entonces, el que hoy en día la serpiente antigua esté condicionando las mentes de muchos bajo la perversa herejía que enseña, que Sansón tipo de Cristo se suicidó.

Doctrina, salvación y adoración

Pero el apóstol Pablo sabía del poder de las ideas. Al pastor Timoteo le advirtió: “Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza; persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan” (1Timoteo 4:16LBLA).

A los pastores se les ha concedido el privilegio de ser capitanes o pilotos de una gran nave. Cuando los tripulantes o pasajeros se suben a una confortable nave se olvidan de la fragilidad de los capitanes o pilotos. Se confían tanto hasta el punto de dormir plácidamente. Esta confianza debe ser honrada por los capitanes o pilotos: no puede haber distracción. Si pierden las coordenadas naufragarán y con ellos toda la tripulación que decidió confiadamente mantenerse en la nave. No es a su intuición ni al ambiente a quienes deben prestar atención, sino a la brújula de la verdad de Dios que al norte de la eternidad los conduce.

Salvación y doctrina

La salvación es por la fe en Jesús, no hay duda, pero la manera como lo aceptamos determina la eficacia de esta fe. Es de ahí que la salvación está indisolublemente ligada a la doctrina. Perseverar en Jesús es de igual forma perseverar en la doctrina: “Todo el que se desvía y no permanece en la enseñanza de Cristo, no tiene a Dios; el que permanece en la enseñanza tiene tanto al Padre como al Hijo” (2 Juan 1:9LBLA).

Es por esto, que toda persona que ha entregado su vida a Jesucristo tiene el solemne deber de proclamar el Evangelio y defenderlo. El apóstol Pablo entendía que había sido colocado por Dios para defensa del Evangelio y esto se aplica a todo cristiano. El apóstol Pedro habló de estar preparados con mansedumbre a dar respuesta a todo el que demandare razón de nuestra esperanza, y en la epístola de Judas se nos ordena a combatir ardientemente por la Fe una vez dada a los santos.

Adoración y doctrina

Porque bien se puede decir que no existe verdadera adoración a Dios sin ideas o doctrinas. Dios mismo busca sus adoradores y los encuentra cuando examina que lo adoran de manera consistente: con el fervor y reverencia que produce la doctrina o la verdad. Quien pretenda adorar a Dios sin tomar en cuenta el conocimiento profundo de su justicia y santidad, simplemente está jugando con la solemne adoración de un Dios que es tres veces Santo.

Hay que cultivar el corazón

El corazón no nace neutral, viene inclinado al mal. Así como la tierra debe ser sanada para luego ser cultivada y que produzca buenos frutos, de igual forma el corazón del hombre: “Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias” (Mateo 15:19 LBLA). Toda idea que complazca al ego será muy bienvenida al corazón pecaminoso. El contrarrestar ideas nocivas implicará un esfuerzo consciente de todo el que pretenda mantener un corazón saludable espiritualmente; el imperativo bíblico es: “Todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad” (Filipenses 4:8LBLA).

Pienso y luego existo

Las ideas o doctrinas solo pueden ejercer su poder e influencia en criaturas pensantes. “Pienso y luego existo” nos habla de la conciencia del ser. Un animal no tiene conciencia de su existencia. Solo el ser humano fue creado a imagen y semejanza de su Creador, esto lo faculta para ser receptor y emisor de ideas y para tomar decisiones, incluyendo el suicidio.

Referencias

  1. Matthew, Henry, Juan: Comentario exegético devocional a toda la Biblia,Clie, Barcelona, España,1983, p. 196.
  2. John, White, La lucha, Editorial Andamio.

EL PECADO ES DE CASUÍSTICA

Algunos entienden que la casuística forma parte de la ética o de la ética aplicada; otros, que forma parte de la teología moral. Pero, independientemente de la rama de los saberes a la que pertenezca, la casuística es universal, y básicamentetrata de casos difíciles de conciencia y de conducta. Nuestro interés es en la casuística en el contexto del pueblo de Dios.Se dice de la casuística cristiana que los grandes maestros o expertos en manejarla, bíblicamente, fueron los puritanos del siglo XVII. Un vivo ejemplo de esto lo encontramos en los escritos de John Bunyan, en el Progreso del peregrino y en William Gurnall, en su clásico, El cristiano con toda la Armadura de Dios.

No obstante, actualmente nos vemos delante de una red de hombres y filosofías de pensamientos que tienen la osadía de abrazar la casuística cristiana para justificar sus herejías. Es pertinente que se pueda entender lo dicho por el pensador de la antigüedad cuando expresó: “La verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad”.

Pero, ¿cuál es la casuística? Y una pregunta más: ¿Qué situación ha llevado a algunos hombres a corromper el Evangelio glorioso de la libre gracia de Dios? Fundamentalmente, la casuística en cuestión tiene que ver con el juicio que realizan pastores e iglesias a creyentes que dan ciertas “evidencias” de salvación por su confesión y sus frutos relativos, pero que terminan su existencia en pecados dominantes, incluyendo el suicidio.

Dos de las posibles motivaciones para hacer un juicio tan temerario de declarar públicamente queun suicida está en el Cielo, serían las siguientes: el repudio a los juicios de Dios que acaecen dentro de las mismas iglesias y el consuelo infundado a las víctimas o familiares de los suicidas.

Las evidencias prácticas y cuantificables del manejo de esta casuística son las deducciones teológicas sin exégesis bíblica en los actos memoriales a quienes mueren en pecados dominantes sin posibilidad de arrepentimiento y perdón.

Los mentores de esta escuela, al parecer, no temen al escándalo público y a las reacciones de los piadosos. Y de igual forma no han valorado en su justa dimensión las repercusionesde sus enseñanzas. Para justificar esta casuística se contradicen así mismos e insultan la inteligencia de los entendidos. Las preguntas hechas acerca del tema de ninguna manera son fortuitas; mucho menos las respuestas. Y usted se preguntará: ¿De dónde proviene esa forma tan normal de declarar un error tan escandaloso? La naturalidad en exponer esta herejía proviene de una conciencia amoldada a una cultura de pecado, que probablemente se inició en décadas recientes.

¿Puede uno que se suicida ir al Cielo? ¿Puede un cristiano cometer suicidio?

Antes de analizar la respuesta dada, por tres ministros del Evangelio de fama mundial, a estas dos preguntas, es conveniente que sepamos lo siguiente. El enemigo de Dios siempre ha usado el recurso de hacer preguntas bajo premisas infundadas con el propósito de, sutilmente, introducir herejías y confundir a los amados de Dios. Para demostrar esto observemos algunas de las preguntas hechas a Jesús con esta finalidad.

  • El ciego de nacimiento de Juan 9

“¿Quién pecó, este o sus padres, para que naciera ciego? (Juan 9:2LBLA). Esta pregunta fue ingenua (sin malicia) de parte de los discípulos y expresaba la creencia cultural en los días del ministerio terrenal de Jesús. Partía de la premisa de que la desgracia era el resultado de algún pecado particular. Estigmatizaron a esta familia como portadora del juicio divino. Crearonuna caricatura de la justicia de Dios e hicieron ver a Dios como arbitrario al estilo pagano. Sin embargo, la perspectiva del Señor era otra.

La pregunta solamente daba dos opciones, y las dos posibles respuestas serían en consecuencia infundadas; pero el SeñorJesús respondió la pregunta yéndose al fondo mismo del asunto: “Ni este pecó, ni sus padres”. Liberó a los padres de responsabilidad directa. Esta fue una respuesta muy categórica y demoledora. Luego vindicó la justicia y la misericordia de Dios: “Sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él”. Finalmente combatió la indiferencia y laxitud que generaba la creencia cultural: “Nosotros debemoshacer las obras del que me envió mientras es de día; la noche viene cuando nadie puede trabajar”(Juan 9:4LBLA). Y se puso como ejemplo: “Mientras estoy en el mundo, yo soy la luz del mundo”.

El mensaje o meta mensaje del Señor Jesús,finalmente, fue el siguiente: No nos compete emitir juicios o pareceres que no son de prerrogativa humana, sino divina.Antes bien, debemos hacer el bien para la gloria deDios.

  • La mujer y los siete maridos de Lucas 20

La pregunta fue la siguiente: “Por tanto, en la resurrección, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer” (Lucas 20:33LBLA). La pregunta partía de creencias infundadas: “Y acercándose a Él algunos de los saduceos (los que dicen que no hay resurrección), le preguntaron”(Lucas20:27LBLA). Para ellos la pregunta ya tenía una respuesta: “No hay resurrección”. La respuesta de Jesús no fue a la pregunta propiamente, sino a combatir la creencia infundada de los saduceos; la respuesta se puede resumir de la siguiente manera:

  1. Pero los que son tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan ni son dados en matrimonio.
  2. Porque tampoco pueden ya morir, pues son como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección.
  3. Él no es Dios de muertos, sino de vivos; porque todos viven para Él.

Como se ha podido observar, es tendencia de los que están en el error hacer preguntas con premisas infundadas, en muchos casos,con el propósitodeproducir respuestas que generen confusión.

Hoy en día es igual. El movimiento homosexual pregunta: ¿Puede un matrimonio homosexual adoptar niños? Esa pregunta no se responde de forma directa, ya que parte de dos premisas infundadas: que la conducta homosexual y el matrimonio homosexual son prácticas legítimas ya aceptadas. Pero, la práctica homosexual es una perversión y el matrimonio homosexual una aberración; en consecuencia: la respuesta a la pregunta está implícita.

Para que se pueda tener una idea de lo antes dicho, presentamos los siguientes ejemplos (el lugar y los nombres serán omitidos):

Evento de dimensión mundial

En un evento de dimensión mundial,en donde estuvimos presentes, a dos de los principales maestros de la escuela del cristiano que muere en pecado, incluyendo el suicidio, en un tiempo de preguntas y respuestas hicieron dos preguntas en una, de la siguiente manera: ¿Alguien que se suicida podría ir al Cielo?; y ¿Puede un cristiano cometer suicidio?

Como se podrá observar, se hicieron dos preguntas; pero los expositores se interesaron por una sola: la segunda. Esto es extraño, ya que la respuesta a la primera pregunta está claramente presentada en la Biblia y hubiera sido una excelente oportunidad para combatir el flagelo del suicidio. Pero al parecer, desafortunadamente, esa no era la intención o propósito.

  • El primer expositor

Con gran naturalidad respondió la segunda pregunta, obviando la primera:“¿Puede un cristiano cometer suicidio? Si es un creyente en Jesucristo se irá directamente al Cielo”, e inmediatamente dio su razón bíblica: “Va directamente al Cielo ya que todo pecado ha sido perdonado por la sangre de Jesucristo, pasado, presente y futuro”. Reconoció lo horrendo del pecado del suicidio, pero también lo incluyó en la lista de pecados perdonados. Enfatizó que ninguna oveja de Jesús se perderá no importa si ha cometido suicidio. Apeló al sello del Espíritu Santo como garantía de salvación y a la seguridad eterna de los creyentes y a la perseverancia de los santos; dijo que:“los que están en Cristo nunca saldrán de Cristo”. Finalmente dijo que de ninguna manera apoyaba el pecado del suicidio y que Cristo era superior.

  • El segundo expositor

El segundo expositor entendió que debía tocar otra perspectiva de la segunda pregunta, obviando nuevamente la primera, es decir, que si alguien que se suicida podía ir al Cielo. Su respuesta fue en relación a la depresión en los cristianos. Con igual naturalidad y sin inmutarse dijo que:“Los cristianos se desaniman y pueden estar tan desanimados que se deprimen y hasta llegar a la desesperanza, que con frecuencia o usualmente conduce al suicidio”. A todo esto añadió palabras esperanzadoras, pero infundadas. Dijo que todo pecado era perdonable y que el suicidio fue perdonado de manera completa a través del sacrificio de Jesucristo. Muchos de los presentes allí reunidos fueron tan motivados que se emocionaron y en lugar de decir “amén”, aplaudieron fuertemente. Pero un remanente se escandalizó y recurrió a los organizadores del evento en busca de una explicación.

Al ver la reacción del remanente antela respuesta dada, el anfitrión del evento, en lugar de disculparse ante tal torpeza, se hundió en su orgullo, justificando y dando garantías de salvación a los que mueren con pecados dominantes, incluyendo el suicidio.

  • Apología del anfitrión del evento

El anfitrión se dio cuenta que la respuesta, aunque fue aplaudida, causó mucha confusión. Infirió que la confusión fue producida por concepciones preconcebidas.Dejó entrever que la doctrina del cristiano que muere en pecados dominantes, incluyendo el suicidio, y va al Cielo, era una noción nueva de la doctrina de la salvación. Expresó que por esas nociones preconcebidas enalgunos, la primera reacción no era buena.

Lo que se puede afirmar, por lo antes dicho por el anfitrión del evento, es quese trata de una doctrina nueva. Una nueva interpretación de la Biblia en cuanto a la salvación final.

El anfitrión continuó su apología a favor de sus invitados y de la nueva doctrina del “cristiano que muere en pecados dominantes y va al Cielo”. Lo hizo de la siguiente manera:tratando de buscar alguna razón para la indignación del remanente, apeló a algo que, según él, ha sido estudiado:“La primera vez que se escucha algo diferente a lo que se había creído, la primera reacción es a negarlo, la segunda vez se tolera un poco, pero ya a la tercera vez, sí es verdad”, y añadió:“se termina abrazando lo que en principio se rechazó”.

Lo que argumenta el anfitrión es lo que tiende a pasar con prácticas aberrantes tales como, por ejemplo, cuando un padre descubre que su hijo es homosexual: no lo acepta y sobrerreacciona. La segunda vez: queda la duda. Y la tercera vez se acepta y llega a tener hasta connivencia.

El anfitrión tiene que valerse del recurso de la retórica, ya que, al parecer, la doctrina del “cristiano” que se suicida y va al Cielo es difícil de explicar. Hace un juego de palabras que confunde al distraído. “Si es cristiano y comete suicidio”, preguntó con naturalidad, “¿cuál es la razón para que se pierda en el Infierno?”. Algunos le habían dicho al anfitrión que los cristianos no mueren con pecados dominantes en el corazón, ya que la promesa de Dios es que el pecado no se enseñoreará de nosotros porque estamos bajo la gracia. El anfitrión entonces respondió usando el recuso de la lógica sin exégesis bíblica y las premisas infundadas.

Preguntó a todos los presentes que si el techo se caía en esos momentos cuántos pensaban que se iba a morir sin pecado en el corazón. Retó a levantar las manos los que pensaban que morirían sin pecado en el corazón. Dijo con cierta satisfacción que nadie levantó las manos, e infirió que todos los presentes, incluyéndolo a él, se iban a morir con pecado en el corazón, semejante al suicidio, y todos irían al Infierno. Infirió de igual forma que nadie de los presentes pensaba que por morir con pecado en el corazón se iba a ir al Infierno. Consideró el pecado del suicidio como “ese pecado” y lo hizo ver como uno más. Volvió a reiterar lo que dijo el segundo expositor, que:“Un cristiano se entristece, se deprime y tiene la capacidad de perder total esperanza”.

¡Qué impresionante apología a un suicida!

Para salvar a su defendido, el cristiano que se suicida, el anfitrión está dispuesto a descalificar la santidad en todos los cristianos y a contradecir el poder de Dios según su promesa: “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída y para presentaros sin mancha en presencia de su gloria con gran alegría”(Judas 24LBLA).

El desafortunado ejemplo de Moisés, presentado por el anfitrión y escritor de gran influencia en América Latina, es sorprendente. Insinuó que Moisés llegó al punto del suicidio, confundiendo así al auditorio entre lo que significa pedirle a Dios como dador de la vida que le quite la vida y tomar la iniciativa de quitarse, por cuenta propia, la vida misma. La razón que dade porqué Moisés no se quitó la vida fue:“Porque Dios tenía un propósito de 40 años con Moisés”. Y entonces aplicó el asunto al cristiano que se suicida.

El anfitriónaclaró y enfatizó, de una manera consistente, lo que dijeron los pastores del Norte. Y presentó la grosera y contaminante enseñanza de que a un suicida la sangre de Cristo lo cubre y lo perdona. ¿A dónde quedó Hebreos 10:29 cuando advierte: “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que ha hollado bajo sus pies al Hijo de Dios, y ha tenido por inmunda la sangre del pacto por la cual fue santificado, y ha ultrajado al Espíritu de gracia”?

Algunos le dijeron al anfitrión que esta doctrina que da esperanza de salvación al suicida puede promover el suicidio. El anfitrión respondió que no. Y para demostrar su afirmación comparó el suicidio con el pecado del adulterio. Preguntó si el pecado del adulterio era perdonable, para luego decir que si al ofrecerle perdón al adúltero se estaba promoviendo el adulterio.

Es correcto decir que el pecado de adulterio es perdonable, pero si el adúltero se arrepiente. No olvide que el anfitrión del evento está comparando el adulterio con el suicidio, que es un acto irreversible y que no da lugar al arrepentimiento.

El anfitrión, tratando salir, se hundió más en su propio orgullo. Y es tan fácil decir que un regenerado no practica el pecado, porque insiste en enfatizar que el cristiano peca y hasta muere en pecado.

La pedagogía de la Biblia no es esa, es más bien la argumentada por el apóstol Pablo: “¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? ¡De ningún modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?”(Romanos 6:1–2LBLA).

(Del libro “La nobleza de Dios: Vivir o morir por Willy Bayonet)

Una voz de alerta

Las mentes más brillantes de la comunidad evangélica de la nación más influyente del mundo, han contaminado, de manera extraña, verdades esenciales de la fe del Evangelio de Jesucristo, tales como la justificación por la fe, la santificación, la regeneración, la seguridad de salvación, el arrepentimiento y la perseverancia de los santos.

Estas doctrinas, contaminadas por la casuística acerca de la posibilidad de salvación de un suicida, que en un momento de su vida confesó a Cristo como Salvador,  pierden su eficacia y su consistencia entre lo teórico y lo práctico: lo que dicen y el efecto que producen. Un Evangelio que es poder de Dios, pero que termina en total fracaso. Una promesa de vida abundante, pero que concluye en muerte trágica.

La casuística de vindicar al suicida, religiosamente, es motivada por la cantidad alarmante de suicidios en los Estados Unidos de Norteamérica, no solamente en el mundo secular, sino, y muy especialmente, entre los llamados creyentes en Cristo. Este desvío doctrinal es la respuesta “consoladora” a los familiares de los que decidieron terminar con su existencia por cuenta propia; la lista trágica incluye a pastores e hijos de pastores.

Las estadísticas son alarmantes, se cree que más de 39 mil personas cada año se quitan la vida, solamente en los Estados Unidos de Norteamérica, y se estima que la mitad dentro del sector religioso.

Los escándalos recientes de suicidios conmovieron al mundo cristiano. Matthew, hijo del pastor Rick Warren, autor del libro Una vida con propósito; Isaac Hunter, hijo del pastor Joel Hunter, guía espiritual del presidente Barack Obama; el pastor Teddy Parker, que tomó una escopeta frente a su casa y se suicidó mientras su iglesia lo esperaba para el culto dominical; el pastor descubierto en pornografía John Gibson, que decidió terminar con su vergüenza por medio de esta práctica que deshonra al Creador; el pastor Robert Mackeehan, con apenas 42 años; Kent Nelly, deGrace Community Church, oveja que pastoreaba John MacArthur, quien luego de intentos fallidos de terminar con su vida se encerró en el clóset, tomó una escopeta y se suicidó; John Piper informó en Francia que lleva más de dos suicidios en su propia iglesia; pero la lista es mucho más extensa.

Los medios de información, al considerar lo inusual y lo frecuente de estos crímenes, hablan de “otro pastor más que se suicida”(3). Muchos, pero muchos son los casos de suicidio que no se publican, aun dentro del mismo pueblo de Dios, por temor a la vergüenza.

Para cualquier lector sensible que pudiera pensar que somos poco empáticos y poco prudentes al mencionar los nombres de figuras públicas que tomaron el camino tenebroso e incierto del suicidio: solamente podemos decirles que lo que regula nuestra forma de hablar y de escribir es la Biblia misma. Somos imitadores de Dios. Saúl, Ahitofel y Judas, tenían familias: madres, esposas, hermanos e hijos; algunos de ellos probablemente temerosos de Dios y pertenecientes a la comunidad de los hijos del reino. Pero al Espíritu Santo le plugo que su final fuera destacado y escrito, tanto en aquel tiempo como a través de la historia, en las Santas Escrituras. ¿Podrá alguien acusar a Dios de ser insensible e inhumano?

Consuelo infundado

Lamentablemente, se tienen que afectar algunas piezas básicas del tren del Evangelio para traer consuelo a los familiares y hasta a las mismas comunidades cristianas en donde se congregaban los que cometieron semejante crimen.

En el engranaje de las doctrinas del Evangelio, cuando una verdad fundamentalse excluye o se distorsiona, es como si faltara o se dañara un engrane; entonces el tren del Evangelio, por más bonito o lujoso que se puede ver, se detiene y no cumple su función vital de avanzar.

Doctrina del destino eterno

Al considerar esta triste realidad nos preguntamos del lado de quién estamos: ¿De Dios o del hombre pecador? ¿De la justicia divina revelada en el Evangelio o la justicia enferma del hombre? ¿De la verdad o del error? La Biblia es clara en cuanto al destino eterno del hombre. La religión de Dios verdadera y la religión humana infundada se diferencian, precisamente, en la doctrina acerca del destino eterno, lo que se conoce como escatología.

Lo que distingue a la religión, en su sentido universal, de cualquier filosofía humana, es su esperanza después de esta vida. Sea esta verdadera o infundada. Algunos ateos “sensatos” han llegado a decir: “Si Dios no existe hay que inventarlo”. Lo propio se puede decir del infierno y el Cielo.

 Los budistas creen en la reencarnación y enseñan que tu estado presente ha sido el resultado de tu conducta pasada. Sirven como freno al mal del suicidio cuando enseñan a sus seguidores que aquel que opta por ese camino oscuro le espera lo siguiente: Si tieneque vivir 80 años y a los 30 se suicida, ¿qué pasaría  con los 50 años restantes? Cada 7 días su alma volvería a suicidarse causando el mismo dolor y la misma angustia. Esa doctrina resulta muy atractiva como freno social, pero no es bíblica.

Otras creen en la aniquilación definitiva del cuerpo y el alma y una no existencia después de la muerte para todos los que vivieron impíamente. Esta religión carece de consistencia exegética. Otras religiones creen en la realidad del infierno y en un purgatorio para los que hicieron lo malo, pero que las oraciones y los rezos pueden sacarlos de ese lugar de tormento. Esta suena muy romántica, pero es infundada. Otras enfatizan la imposibilidad de un infierno y la esperanza de un reino de paz apelando al hecho de que  Dios es amor. Esto es como decir que las cárceles en países subdesarrollados no existen porque son inhumanas. Otras dan la posibilidad de salvación del infierno por medio del bautismo a favor de aquellos familiares que no conocieron a Jesucristo en vida. Esta es, humanamente, muy creativa.

La más reciente ofrece la novedosa promesa de un perdón anticipado para los pecados, sin necesidad de arrepentimiento, que incluye hasta el suicidio. Mercadológicamente, esta doctrina es muy atractiva y supera con creces las ofertas del fraile dominico Johann Tetzel en su ofrecimiento de perdón de pecado a través de las santas indulgencias. Es una especie de: “y a Dios que me perdone”.

Pero este no es el espacio para hablar en amplitud de la pedagogía bíblica para vivir una vida correcta y santa de acuerdo con el final de la existencia aquí y el destino eterno. Un solo texto de la Biblia bastará para mostrar la contundente y clara doctrina de Jesucristo en cuanto a la eternidad y el vivir en justicia:“Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘no matarás’, y: ‘Cualquiera que cometa homicidio será culpable ante la corte’. Pero yo os digo que todo aquel que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que diga: ‘Raca’a su hermano, será culpable delante de la corte suprema; y cualquiera que diga: ‘Idiota’, será reo del infierno de fuego” (Mateo 5:21–22LBLA). Piense por un momento, si por tan solo estar “enojado” la sentencia es: “reo del infierno de fuego” cuanto más un homicidio o suicidio de hecho. ¡Cuántos feminicidios y suicidios se evitarían con tan solo vivir a la luz de esta solemne advertencia! El Señor Jesucristo parece exagerado y extremista en su criterio de justicia en este mundo malo y perverso. Es de ahí el aumento acelerado de la criminalidad y de actos de violencia como el suicidio, aun dentro de un pueblo que se hace llamar cristiano.

Lo encuentre haciendo así

Esperar la venida del Señor significa esperarla en santidad. Lo inesperado del evento es razón para estar preparados siempre. Las parábolas del siervo infiel y de las vírgenes insensatas muestran esto: “vendrá el señor de aquel siervo el día que no lo espera, y a una hora que no sabe” (Mateo 24:50LBLA),  “Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora” (Mateo 50:13). Contraponer la doctrina de la justificación por la fe con esta advertencia motivacional para vivir irreprensibles no es justo ni sabio. Sería como suponer una tensión doctrinal entre el Señor Jesús y el apóstol Pablo. ¡Perezca tal pensamiento!

Realmente nadie se suicida

Hermann Wilhelm Göring, el segundo hombre más poderoso en la Alemania de Hitler, prefirió suicidarse antes de que se le diera cumplimiento a la sentenciade ahorcamiento en el juicio en Núremberg por los delitos de lesa humanidad. La pregunta ante un hecho como este, sería: ¿Por qué prefirió auto sentenciarse, ser su propio juez y verdugo en lugar de dejar que la justicia humana establecida lo hiciera?¿Acaso no hubiese habido más posibilidad para su salvación y que dejara la dudade suarrepentimiento ante Dios el ser sentenciado por otros, que cometer auto asesinato? Si era inocente, ¿no se inclinaría la balanza a su favor delante de Dios? Pero su orgullo pesaba más que su inocencia. Él pensó, en su altivez, que nadie le iba a quitar la vida, ni aun Dios mismo, solo él. Pero se equivocó como se equivocan todos los que siguen el camino oscuro del suicidio. Realmente nadie se suicida: “Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor; Él lo dirige donde le place” (Proverbios 21:1). Dios no puede jamás ser burlado, y Él: “Es el que prende a los sabios en su propia astucia” (1 Corintios 3:19). Perezca tal pensamiento si alguien cree que Dios es cómplice de suicidios: “Muy limpios son tus ojos para mirar el mal” (Habacuc 1:3LBLA).El suicidio es un juicio irreversible.

El potencial de maldad de un suicida

El suicida perdió toda sensibilidad humana:“Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida…” (Efesios 5:29 LBLA). El que es capaz de atentar contra su propia vida es capaz de atentar contra la vida de toda su familia y hasta de toda una nación. Mientras escribo estas líneas escucho, en el noticiario de CNN, al presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, decir: “Un acto de pura maldad”, haciendo referencia a un hombre de 64 años de edad que desde el piso número 32 de un hotel en Las Vegas, perpetró una de las peores matanzas del siglo a una multitud indefensa de más de 22,000 personas, dando muerte a más de 50  e hiriendo a más de 500, y luego se suicidó. Este hombre primero se aborreció así mismo y luego a los demás. No quiso irse solo.

(Tomado del libro: “La nobleza de Dios: Vivir o morir” por Willy Bayonet)

SI ES NUEVO, NO ES BÍBLICO…

Si es bíblico, no es nuevo y si es nuevo, no es bíblico”(1).

Este principio regulativo de la verdad de Dios es atribuido al célebre pastor Spurgeon, valiente defensor de la verdad bíblica. Encierra una gran verdad: “No podemos ‘inventar’ con las doctrinas de Dios”. Ser novedosos es conveniente en una empresa comercial o en un club social, pero nunca en la Iglesia de Jesucristo que es columna y baluarte de la verdad.

El distanciamiento de la fe histórica es una de las claras evidencias de que la doctrina es nueva o novedosa. Es decir, separarse de lo que han creído, por las Escrituras, el Pueblo de Dios y sus principales paladines a través de la historia. Las sanas confesiones de fe, en asuntos esenciales de las doctrinas, juegan un papel importante en ese sentido.

Una nueva doctrina: el creyente que se suicida y va al Cielo

El propósito de este capítulo es mostrar que la doctrina que da posibilidad de salvación a aquel que habiendo confesado a Jesús como su salvador y Señor, se quita la vida, es nueva. Ingenuamente se ha dicho que el tema lleva muchos años de discusión o debate: “Este ha sido uno de los temas controversiales a lo largo de los años”(2). Pero realmente no es así. Esta doctrina, en su sentido formal, al igual que la del aborto, es nueva. Es el resultado de los tiempos en que vivimos en donde los fundamentos, tristemente, se están desmoronando. Estos males no eran razón de debate porque no había la más mínima necesidad de debatirlos.

Claro está, en el plano filosófico sí era y siempre ha sido razón de controversia. Pero en asunto de cosmovisión de la vida como tal, esta visión acerca de la vida estaba fuera de la iglesia, no dentro. Por ejemplo, Séneca y Aristóteles tenían una visión de la vida y por ende del suicidio totalmente diferente de la cosmovisión judeocristiana. El Estoicismo, en su forma de ver la vida, entendía que el individuo era dueño de su vida, pero también de su muerte.

Para el Pueblo de Dios, de todas las denominaciones, estaba bien claro que para un verdadero hijo de Dios no había la más mínima posibilidad de terminar su vida de manera miserable. Se partía del siguiente principio: Dios es el dador de la vida y solo Él la puede quitar.

Pero estamos considerando el tema del suicidio no como concepto filosófico, sino como un acto pecaminoso que atenta contra la santidad y justicia de Dios. Como un pecado, lógicamente irreversible, que aquel que lo ejecuta, lamentablemente, no tiene posibilidad de salvación.

Esto pensaba algunos de los hombres de Dios del pasado:

Agustín de Hipona y el suicidio

En su libro clásico, La Ciudad de Dios, trató con profundidad el tema, y escribió:“Quien se mata a sí mismo es homicida. Y tanto más culpable se hace al suicidarse cuanto más inocente era en la causa que le llevó a la muerte”. Al hablar del suicidio de Judas, expresó: “Porque Judas, al matarse, mató a un delincuente, y a pesar de todo acabó su propia vida no solamente reo de la muerte de Cristo, sino de la suya propia. Se suicidó por su propio crimen, pero, además, añadió un segundo crimen”(3).

William Gurnall

Reconocido y muy respetado puritano, autor del célebre libro El cristiano con toda la Armadura de Dios habló con claridad de aquel que se quita voluntariamente la vida:“¡Qué epitafio más triste!: ‘Aquí yace uno que se suicidó. He aquí alguien que no quiso ser redimido’. Vio el Infierno delante y se tiró de cabeza a él, haciendo caso omiso de las invitaciones de Cristo por medio de su Espíritu y de los ministros del Evangelio” (4).

John Bunyan

El autor del libro El progreso del peregrino, presenta su clara posición en cuanto al suicidio, y lo considera como una afrenta al Espíritu Santo y al Espíritu de gracia.En el capítulo quince encontramos la siguiente conversación: “Además, el que mata a otro no mata más que a su cuerpo; pero el que se mata a sí mismo, mata el cuerpo y el alma a una; y sobre todo, hablas de descanso en el sepulcro; ¿pero acaso has olvidado adónde van ciertamente los que matan? Porque: ‘Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él’” (1Juan 3:15LBLA) (5).

Charles Spurgeon

Es considerado como el príncipe de los predicadores. Balanceado doctrinalmente, hombre de oración y muy sufrido por amor a la verdad. En varias ocasiones hizo referencia al tema con claridad, declarando la imposibilidad del suicidio en un verdadero cristiano: “Habría muchos individuos tentados a poner un fin a esta vida mortal, si no fuera por el temor ala muerte. Pero poner un fin a su vida por su propia mano sería un hecho espantoso; probaría que no era un hijo de Dios, pues ‘Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él’ (1Juan 3:15LBLA). Quiero decir, por supuesto, si tal hecho fuera llevado a cabo por alguien en posesión de sus sentidos; no estoy juzgando a quienes han perdido la razón, y que no son responsables de sus actos. Si alguien en su sobrio sentido cometiere un suicidio, no podríamos tener ninguna esperanza de vida eterna para él”(6).

Charles Hodge

Es un reconocido teólogo, cuyos libros son usados en centros académicos de teología, al hablar del suicidio en el cristiano, afirmó: “El suicidio es concebible en personas que no creen en Dios o en un estado futuro de la existencia piensen que es permisible buscar en la aniquilación el refugio a las miserias de esta vida. Pero es inexplicable, excepto suponiendo una insania temporal o permanente, que nadie se precipite sin ser llamado a las retribuciones de la eternidad. Por ello, el suicidio es más frecuente entre los que han perdido toda fe en la religión. Es un crimen sumamente complicado. Nuestra vida no es nuestra. No tenemos más derecho a destruir nuestra vida que el que tenemos a destruir la de nuestro prójimo. Por ello, el suicidio es autoasesinato. Es el abandono del puesto que Dios nos ha asignado. Es un rechazo deliberado de someternos a Su voluntad. Es un crimen que no admite arrepentimiento, y que consiguientemente involucra la pérdida del alma” (7).

Dr. Martyn Lloyd-Jones

Pastor por muchos años en Inglaterra, fue médico de la realeza y dejó todo por amor al reino de Dios. En su comentario del Salmo 73, escribió del suicidio en un verdadero cristiano, lo siguiente: “Hay hombres buenos que no son cristianos, hombres morales, hombres conscientes, y hemos leído de tanto en tanto cómo algunos de ellos se suicidaron. Se han suicidado porque no han podido decir ‘sin embargo’. Si nos quedamos podemos estar bien al punto del suicidio. Y hay muchos que se quedan aquí, hombres nobles en sentido naturales. Se condenan a sí mismos y dicen:‘No hay trabajo para una persona como yo’. Se juzgan a sí mismos como inservibles. Sin valor y así se van. Sin embargo el cristiano no hace esto y es en ese punto donde radica toda la diferencia entre un incrédulo y un creyente. Pero es precisamente al final cuando se abre la puerta de la esperanza, y él pronuncia este bendito ‘con todo’. El remordimiento puede hacer esto, puede que nos condenemos y luego, quizá llegara al suicidio, pero el cristiano dice con David: “Lávame…Vuélveme el gozo de tu salvación’”(8).

El grave peligro de distanciarse de la fe histórica

Apartarse de la senda antigua es muy riesgoso. Bien se puede aplicar lo que dice Proverbios 18:1: “El que vive aislado busca su propio deseo, contra todo consejo se encoleriza”. En la siguiente versión de la Biblia se acentúa mucho mejor la razón del distanciamiento de la senda antigua: “Según su antojo busca el que se desvía; en toda doctrina se envolverá”(JubileeBible 2000 Spanish).

Referencias

  1. Cita atribuida a Charles Spurgeon.
  2. https://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/puede-un-cristiano-cometer-suicidio
  3. http://www.augustinus.it/spagnolo/cdd/index2.htm .
  4. William Gurnall, El cristiano con toda la Armadura de Dios, Estandarte de la verdad,edición en español, 2011, p. 800.
  5. John Bunyan, El progreso del peregrino.
  6. CharlesSpurgeon,audio libro Del temor a la muerte.
  7. Charles Hodge,Sobre el suicidio: teología sistemática, p. 451.
  8. Martyn Lloyd Jones,Comentario al Salmo 73.

MENTIRAS DICHAS COMO SI FUERAN VERDADES

Algunos poderosos medios de comunicación, al hablar de la historia del universo, se muestran tan convincentes que es casi imposible pensar que lo que están diciendo es pura falacia. Lógicamente, ellos dominan el léxico de la ciencia, conocen los detalles de la física y de la química y tienen la tecnología y los recursos económicos a su favor, pero sobre todo la reputación de sus científicos que hablan como si fueran sacerdotes o profetas. Un gran porcentaje de sus afirmaciones son ciertas, pero en lo fundamental, un engaño total. Su propósito es claro: ignorar al Creador y por ende no darle gloria.

Es un gran error debatir el tema de la creación en el terreno o campo de los evolucionistas. Su problema no es de ciencia, es de ética y moral. No hay Dios: no hay responsabilidades.

El punto es que los evolucionistas se expresan con tanta certeza que seducen a personas inconstantes o débiles de fe como ocurrió en Inglaterra en los dìas de Darwin.

Durante la Alemania nazi, los delitos cometidos fueron horripilantes. Los teóricos de Hitler hablaban con tanta certeza de una raza superior y de la necesidad de eliminar a los responsables de todos sus males, los judíos, que los alemanes en su gran mayoría lo creyeron. No era suficiente amar al Führer, se tenía que odiar con toda intensidad a quienes él odiaba.

En el famoso juicio en Núremberg los principales estrategas nazis hablaban sin remordimiento de conciencia de cómo creaban métodos eficaces para eliminar a tantas personas,es decir, como si fueran ratas.Uno de ellos se expresó así: “A nosotros nos enseñaron que los judíos eran ratas y qué compasión se puede tener de las ratas”.

Cuando leemos de la forma que indujeron a millones de personas a sus creencias antihumanas, nos llenamos de indignación e ira. Pero lo que más abruma es la indiferencia o pasividad de los que sabían la dimensión de lo que estaba sucediendo, eran cómplices por omisión; luego ellos también sufrieron las consecuencias.

Cambio de léxico

Una práctica aberrante como la homosexualidad y el consiguiente matrimonio homosexual no podrían aprobarse en una legislación sin un cambio previo de léxico, conceptos y definiciones. Se tienen que cambiar las definiciones de conceptos tales como género, matrimonio, familia y hasta el significado de amor. De donde podemos concluir que lo primero que realiza el Maligno es pervertir la comunicación lógica entre los seres humanos. Ya algunos escritores han destacado esto al decir que una de las señales de una sociedad en decadencia es la perversión o la confusión del lenguaje.

Mucho màs que ralativismo moral

Pero esto es mucho más que relativismo moral; es la reformación, adaptación e imposiciónde los términos, definiciones y conceptos a las conductas aberrantes. Matrimonio, por ejemplo, es la unión entre un hombre y una mujer en sagrado vínculo con fines de procrear. Esta definición de matrimonio, para ser coherente o acorde, requiere necesariamente de un hombre y una mujer aptos para la procreación. Para legislar a favor del matrimonio homosexual se tiene que cambiar la definición de matrimonio y hasta de familia. La nueva definición de matrimonio, a la luz de la conducta homosexual legalizada, impide tener una comunicación racional e inteligente con los que portan el nuevo léxico. Uno de los propósitos del matrimonio es la procreación. Ellos impondrán lo antinatural y lo harán ver como natural o normal.Lo primero que deberán pervertir es el lenguaje.

La nueva estrategia homosexual

Los homosexuales se unieron y determinaron ser parte del Estado o la sociedad con identidad propia. Más aún, ser parte de la religión o la iglesia. Sus recursos para lograr estos propósitos: la victimización y la apelación a la no discriminación y al amor. Recursos estos que se convierten en puro chantaje. Su meta es enajenar y enjuiciar a los que no aceptan o toleran, ni la filosofía, ni la conducta homosexual. El gremio homosexual va tras lo legal (que no necesariamente es lo justo y verdadero) y en gran medida lo están logrado por el silencio de los hijos de Dios.Esto es lo que bien se podría llamar una estrategia perversamente inteligente.

¿Aborto o Infanticidio?

Cuántos han caído en el error de aceptar, por ejemplo, la figura jurídica del aborto como buena y válida cuando realmente el término correcto es infanticidio. La primera gran victoria de los que procuran la despenalización de los infanticidios fue cambiar el término o la palabra infanticidio por aborto. Los pensadores de antaño teorizaron en cuanto a este asunto.

Gracia Radical

Lo mismo pasa con la nueva doctrina de la “gracia radical” que da garantías de salvación hasta al que se suicida. Para poder imponer esta casuística los significados de los términos y doctrinas han tenido que cambiarse radicalmente. Santidad no es integridad, regeneración no es un cambio radical de muerte a vida; perseverar hasta el fin no significa perseverar en santidad hasta la muerte. De igual forma usan el recurso de la victimización y el chantaje. Acusan de falta de amor y de asumir una posición de juez a los que apelan a la santidad y justicia de Dios ante un crimen tan abominable a los ojos del Creador.

El “cristiano” suicida y el Nuevo Orden Mundial

Así como el nuevo léxico homosexual o como se le conoce también, el Nuevo Orden Mundial, los maestros de la escuela del cristiano que muere en pecados dominantes, incluyendo el suicidio, insultan la inteligencia humana y producen un estado de impotencia en los temerosos de Dios.

Un homosexual organizado en comunidad le preguntará que quién puede impedir la unión en matrimonio de dos seres que se aman, ya que Dios es amor. De igual forma, los defensores de esta novedosa doctrina del cristiano que muere en pecados dominantes, incluyendo el suicidio, le dirán con naturalidad que ni el suicidio nos puede separar del amor de Dios, y que lo importante no es que perdamos nuestra esperanza en Cristo, sino que Él no pierda su esperanza en nosotros. Un padre cristiano, que se expuso a esta doctrina, llegó a decir, con total naturalidad, que su mayor preocupación no era que su hijo se suicidara, sino que no tuviera a Cristo en su corazón.

La doctrina del “cristiano” suicida: una mentira dicha como si fuera verdad

Los que enseñan la doctrina que vindica y justifica al “cristiano” que se suicida se expresan con tanta convicción y naturalidad que dejan espantado a cualquier ser humano que tenga un mínimo de sentido común o racionalidad. Con toda seguridad se puede afirmar que primero estos maestros fueron engañados por la serpiente antigua, a causa de un descuido espiritual; y luego, con la autoridad de su reputación de maestros de la verdad, fascinan sutilmente a sus seguidores. La insensibilidad de estos maestros es parecida, con su debida distancia, a la de los teóricos nazis.

(Tomado del libro “La nobleza de Dios: Vivir o morir” por Willy Bayonet)

¿SUFRIMIENTO EN EL CIELO?

Hay sectas religiosas que por cierto pudor, vergüenza o estrategia esconden algunas de sus herejías que hieren hasta el sentido común. Pero cuando el orgullo sectario predomina y se va perdiendo la sensibilidad se cae en la desfachatez y descaro. Un reconocido escritor contemporáneo, sin inmutarse, escribe un libro con el siguiente título: “Tu infinita Recompensa” y el subtítulo “victorias y sufrimientos ante el Tribunal de Cristo”. Usted diría ¿qué de malo tiene esto? Lea ahora lo que dice la contraportada: “¡Sufrimientos en la gloria! ¿Pueden estar juntos los sufrimientos y la gloria? En su libro el teólogo da “buenos argumentos” de por qué habrá sufrimientos en la gloria o el cielo”.

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La tesis del teólogo es la siguiente: Habrá dos tribunales, El Tribunal de Cristo para cristianos y el Gran Trono Blanco para pecadores no arrepentidos. En el primero los cristianos que no “se portaron bien” sufrirán vergüenza permanente en algún lugar del cielo y en el segundo los pecadores impenitentes se perderán por siempre en el infierno.

NUESTRO PROPÓSITO

El propósito de este capítulo es demostrar, por la Biblia, algo elemental de la fe cristiana: Primero, que no existe la más mínima posibilidad de sufrimiento o vergüenza para los salvados una vez en el cielo y segundo, que los verdaderos regenerados viven, en medio de sus luchas, por la gracia de Dios, en santidad hasta el final.

ENUNCIADO PRINCIPAL DE ESTA CORRIENTE SECTARIA

           “Los que mueren en pecados dominantes, incluyendo el suicidio, no recibirán el “galardón completo”, pero serán salvos”.

            La sutileza de esta herejía estriba en que tiene apariencia de piedad. Enfatiza el castigo (no el infierno) para los justificados en Cristo después de la resurrección. Este castigo resulta conveniente y estimulador para la pecaminosidad humana. La idea es: “Mueres en pecado y vergüenza, vas al cielo, pero no recibes galardones o premios”.  Pero como diría el escritor Dr. Sam Waldron: “Es triste que son a menudo los creyentes más sensibles quienes sienten esto más profundamente, mientras que los cristianos carnales a quienes dicha enseñanza busca amedrentar se contentan simplemente con saber que su salvación no está en juego en su decisión de no servir a Cristo” (1).

LO PECAMINOSO DEL PECADO

            Lo pecaminoso del pecado es tan grande que esta doctrina es una influyente y perversa motivación para amasar o acariciar el pecado: “Total, disfruto de este “deleite temporal” y que más da, lo importante es entrar al cielo y no ser arrojado al infierno de fuego” dice el que cree esta doctrina.

           Piense por un momento en una persona con tendencia suicida, cuya mente de por sí es un infierno de tormento, que le llega una información de una autoridad religiosa que le dice: hay un gran castigo por quitarte la vida, pero esto no impedirá tu entrada al cielo. Ya que una vez salvo eres siempre salvo. Cristo murió por todos tus pecados.          

La excusa de la que se habla para un “cristiano” suicidarse es la del “galardón completo”. Un reconocido autor, después de dar esperanza de salvación al suicida no sabe cómo salir del atolladero (Charles Stanley). No se olvide que en esta doctrina, “una gran penalidad” no es el infierno. Si esta herejía fuera cierta el suicida diría con mucho agrado: “Me suicido, acepto la “gran penalidad” ya que como quiera entraré al cielo”. Según esta creencia, bien se podría inferir que, Judas estaría en el cielo sufriendo “una gran penalidad”.

            La herejía del “galardón completo” es una especie de purgatorio evangélico. Esta doctrina forma parte de las religiones de conveniencia humana.

(Del libro “La nobleza de Dios:Vivir o morir)

QUE LOS BUENOS NO HAGAN NADA

DIMENSIÓN DE ESTA HEREJÍA

            En Núremberg, ciudad emblemática, se realizaron los muy conocidos juicios a los principales responsables del holocausto judío. Una fotografía indignante en un periódico internacional provocó la realización de dichos juicios. Uno de los principales generales del régimen Nazi fue captado disfrutando en una fiesta en un campamento militar. Las principales potencias mundiales, es decir, Estados Unidos de Norteamérica, Rusia y El Reino Unido, decidieron hacer un juicio ejemplarizador con más de veinte de los principales dirigentes del nazismo.

           El fiscal estadounidense asignado para presentar las acusaciones trató de ser pudoroso en su argumentación y no mostró imágenes, solamente palabras. La seguridad con que argumentaban los genocidas para justificar sus horrendos crímenes dejó como hipnotizados a los jueces, y como el juicio se estaba transmitiendo, los perversos asesinos, con su espíritu nacionalista y con una convincente retórica se ganaban el favor de su pueblo y ponían a dudar a los jueces. Hasta que el fiscal decidió renunciar a sus escrúpulos y mostró las imágenes en movimiento y las fotografías de sus despiadados e inhumanos crímenes. Todo cambió, y fueron condenados en su mayoría a la horca como acto de justicia ejemplarizadora.

QUE LOS BUENOS NO HAGAN NADA

            La advertencia que hace Edmun Burke, bien se puede aplicar no solamente a esa época del siglo pasado, sino también a todo mal que comienza a gestarse y solo unos pocos pueden verlo y dimensionarlo: “Lo único que se necesita para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada” (1).

            Precisamente, antes de llegar Hitler al poder, un periodista juicioso y profundo investigador, siendo director de un periódico de gran circulación en Alemania, advertía del gran mal que se avecinaba. Fue tanta su insistencia que todos los días advertía del mal. Fue catalogado como obsesionado ya que la gente solo se interesaba por su bienestar social y económico presentes. El dueño del periódico lo amenazó con despedirlo, pero su convicción era tan grande que desoyó a su jefe y continuó publicando sus advertencias. Fue despedido e inmediatamente alquiló un taller de impresión y continuó con su solemne misión. Pagó el precio de combatir el error; el taller fue incendiado y él vilmente asesinado. Pero Dios y la historia lo vindicaron.

LA VISIÓN Y TRISTEZA DE UN GRAN PALADÍN DE LA VERDAD

            En el plano propiamente eclesiástico y moral, otro paladín, que pudo divisar lo que le esperaba a la humanidad, si no se combatía enérgicamente el error de su tiempo, fue el célebre escritor y pastor Charles Spurgeon. Él fue contemporáneo a Darwin, y se entristeció grandemente, por la indiferencia de los de su propia denominación para hacer frente a este terrible mal del modernismo.

            Lamentablemente, tuvo que retirarse de la confraternidad de pastores y alejar a la iglesia que pastoreaba de toda aquella influencia perniciosa.

            Lo más difícil para Spurgeon fue tener que enfrentar a sus amigos que no podían divisar la trascendencia del mal. Algunos en lugar de enfrentarlo doctrinalmente usaron el recurso del chantaje retirándole las donaciones para su orfelinato: “Un hombre que había brindado probablemente el mayor apoyo económico al orfanato, las Casas de Beneficencia y la Escuela Pastoral, escribió expresando su oposición más firme y anunciando la suspensión de sus donativos. Y otros donantes menores hicieron lo mismo” (2).

            Uno de estos hombres apreciados por Spurgeon fue el Dr. John Clifford presidente de la Unión Bautista de Inglaterra a la cual había pertenecido Spugeon. Hombre de gran capacidad intelectual, solidos principios y sumamente honrado, pero había renunciado a su creencia de la inerrancia de las Escrituras y aceptado muchas de las posiciones de la alta critica. Las siguientes fueron sus palabras en contra de Spugeon:

“¡Oh qué dolor indecible me produce ver a este eminente “ganador de almas” soliviantando a miles de cristianos para que discutan y se peleen, en vez de inspirarlos, como podría, a ese esfuerzo sostenido y heroico de llevar las buenas nuevas del evangelio de Dios a nuestros compatriotas”(3).             Realmente enfrentar a Darwin no fue tarea fácil; sus postulados filosóficos mezclados con sus descubrimientos científicos era lo que necesitaban los ideólogos y seguidores de la Revolución Francesa para darle, según ellos, “un golpe mortal” a Dios y a la religión. Las iglesias se intimidaron y rehuyeron la persecución social e intelectual, pero ese santo profeta de Dios murió triste, viendo lo que le esperaba a la humanidad, pero con la verdad de Dios a su lado. Dios y la historia lo han vindicado.

(Del libro “La nobleza de Dios:Vivir o morir por Willy Bayonet)

¡¿EXIMENTES DE JUSTIFICACIÓN PARA EL SUICIDIO?!

¿Quién se pudiera imaginar que en el siglo veintiuno no solamente existieran eximentes de justificación para el tipo penal del aborto o infanticidio, sino también para el suicidio? Pero no vaya usted a pensar que al hablar del suicidio nos referimos a la eutanasia.

            La eutanasia, es una forma sofisticada y científica de quitarse la vida con la asistencia de un profesional de la salud, ante el trauma y el dolor de una enfermedad terminal. Ha sido legalizada o despenalizada en algunas legislaciones del mundo. De ninguna forma justificada.

            Pero, no nos referimos a la eutanasia, nos referimos al suicidio inteligente o intencionado realizado por “cristianos”. Estos suicidas “cristianos”, eximidos de culpa por líderes religiosos.  El argumento para este eximente se fundamenta en una distorsión de la doctrina de la justificación por la fe y específicamente de la expiación total de los pecados; y esto, al que confiesa a Jesucristo como salvador. El texto que se toma como  emblema es el de la primera epístola de Juan 1:7, que dice: “y la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado”. A esto bien se le puede clasificar o denominar como “Gracia Radical”.

            No se muera del asombro. No se trata de una secta desconocida o secreta. Se trata de líderes religiosos muy conocidos, con una gran capacidad intelectual y con profundo conocimiento de la Biblia y de la teología.

            De igual forma, no piense que por el momento se trata de una nueva legislación abierta a favor del suicidio como tal, que reconociendo el suicidio como auto homicidio lo tolera bajo algunas circunstancias. Esto no tendría sentido desde el punto de vista social y jurídico, ya que el límite de la ley convencional es la muerte. Salvo el Derecho Canónico, que establecía un juicio penal y civil para el que cometía el delito y para los familiares. No se olvide que el Derecho Canónico tomaba su criterio de justicia de la Biblia, es decir, era punitivo y ejemplarizador. Una de sus intenciones o propósito era disuadir. Dicho código era administrado por hombres mortales y falibles.

(Del libro “La nobleza de Dios:Vivir o morir” por Willy Bayonet)

HEREJÍA SIN PRECEDENTE

De lo que se trata es de una herejía sin precedente en la historia de la fe cristiana. Esta herejía mezcla la verdad con el error, como es la costumbre del príncipe de las tinieblas. En este caso, un gran porcentaje de verdad y un mínimo porcentaje sutil de error mortal. La Biblia enseña, que: “Las moscas muertas hacen que el ungüento del perfumista dé mal olor; un poco de insensatez pesa más que la sabiduría y el honor” (Eclesiastés 10:1LBLA).  A esto le hemos denominado: una gota de veneno en un vaso de leche.

Esta herejía, además de minar o contaminar las doctrinas fundamentales de la fe cristiana relacionadas con la salvación final, sutilmente promueve o estimula el suicidio; esto se puede afirmar bajo el principio jurídico que reza: “lo malo que no se condena o se censura: se estimula”. El libro de Eclesiastés lo declara de la siguiente forma: “Como la sentencia contra una mala obra no se ejecuta enseguida, por eso el corazón de los hijos de los hombres está en ellos entregado enteramente a hacer el mal” (Eclesiastés 8:11LBLA).

En su sentido práctico, el mal es de casuística. Como todo estudioso de la Biblia bien sabe, no solamente se demanda del creyente una ortodoxia bíblica, sino también una ortopraxis bíblica. Encontramos en la Palabra de Dios precedentes de esta perversión de ortopraxis. La pureza del Evangelio, el hecho de que no fuera pervertido o suplantado, se debió a la actitud asumida por el apóstol Pablo con Pedro en Antioquia, cuando lo reprendió públicamente y lo acusó de hipócrita y simulador no por un asunto propiamente doctrinal, sino de práctica o casuística. Por esta práctica discriminatoria contra los gentiles, lo que se perseguía era mezclar cristianismo con judaísmo. Crear un sincretismo que hacía de la fe cristiana una secta más, ya que eliminaba la razón de ser de la venida expiatoria de Jesucristo.

Básicamente, el asunto tiene que ver con una casuística o práctica que corrompe el argumento o la doctrina bíblica. Esta casuística se ha convertido en cultura pecaminosa y se da por sentada a través de deducciones teológicas sin fundamento bíblico. Los principales maestros de la fe cristiana de la nación más influyente del mundo la ratifican como esperanzadora.

La tendencia es, a que la conciencia se amolde a la cultura. Es de ahí la actitud a la indiferencia casi generalizada en cuanto a esta herejía. Sus principales promotores son conocidos como conservadores y su influencia es significativamente poderosa. Sus libros son puntos de referencias y las ventas millonarias. Al parecer, sus predicaciones y enseñanzas no son sondeadas o verificadas bajo el espíritu bereano.  Lo expresado por el pastor Spurgeon cobra mucho sentido también hoy día: “Hay apatía por todas partes. A nadie le preocupa saber si lo que se predica es verdad o mentira…” (1).

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El mejor ejemplo para demostrar este tipo de pecados o aberraciones culturales, lo tenemos en Martín Lutero y la Reforma Protestante. Pagar con dinero los pecados cometidos a través de las santas indulgencias papales es absurdo y ridículo hoy día, pero eran aceptadas por la cultura; fruto de ellas, de las indulgencias, la gran Basílica de San Pedro fue construida.

La lucha de Lutero fue ardua, y humanamente imposible. Estaba luchando con pecados o aberraciones culturales y su peor enemigo, lamentablemente, fue la indiferencia de muchos que, sabiendo que estas aberraciones perversas no estaban cimentadas en la Palabra de Dios, reconocían, al mismo tiempo, que había un alto costo que pagar. Fue por esto que de manera radical y enérgica se le atribuye la siguiente verdad: “No oponerse al error es aprobarlo. No defender la verdad es negarla” (2).

(Del libro “La nobleza de Dios:Vivir o morir” por Willy Bayonet)

NO ES HUMANO

No es humano, no es razonable, no es prudente, no es conveniente, es antinatural, incomprensible, inexplicable, descabellado, sin afecto natural y diabólico que un grupo de llamados pastores y sus hipnotizados e irracionales adeptos estén defiendo con tanta pasión a suicidas deliberados por el solo hecho de que una vez en sus vidas confesaron a Jesús como salvador. Hay una estrecha relación entre estos pastores suicidas y los abortistas, especialmente en la justificación de un delito tipificado. Nunca la justicia humana por sentido común se inclina a favor del que delinque, mucho menos la divina: Dios no tendrá por inocente al culpable:

Conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina11 según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado” (1Timoteo 1:9-11).